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Vol. 142 - Número 05 - Febrero 2021 (en Castellano) |
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Jiddu Krishnamurti (11 Mayo 1895 – 17 Feb 1986)
ENEIDA CARBONELL Originaria de Cuba, es miembro desde hace mucho tiempo de la Rama España, de la Sección estadounidense de la Sociedad Teosófica. Traducido de su libro Reflexiones Teosóficas, 2012.
JIDDU Krishnamurti es considerado por nuestros contemporáneos como un sabio y por la Dra. Annie Besant, su madre adoptiva, como el Maestro del Mundo. Es bien sabido que precisamente uno de los temas centrales que ha enseñado ha sido la meditación, con referencia a la preparación de la humanidad para ser realmente capaz de practicarla, como así también a dónde nos puede llevar la misma. Desde una edad temprana Krishnamurti comprendió la gran importancia que representa para nosotros la meditación a la hora de situarnos en la posición favorable de dar el impulso inevitable hacia el progreso espiritual y el avance que necesitamos comprender. Esto se corrobora en las notas complementarias que el Mahatma KootHoomi (KH) le escribió a A. P. Sinnett en su carta (1), recibida el 9 de julio de 1882. Allí se explica que los ciclos de vida descendente y ascendente o Rondas, que la esencia individual, espiritual, de los seres humanos que reencarnan (Mónadas) necesitan atravesar en respuesta al impulso de vida procedente del principio Uno, se pierde en el concepto de la serpiente mordiendo su propia cola (eterna renovación cíclica). Este es el único principio que no está envuelto en un mundo ilusorio (Maya). KH se pregunta a sí mismo: "¿Quién ayudará en la lucha gigantesca que se avecina?” Y responde: “Feliz el que ayuda a una mano amiga". Al notar sus palabras, podemos decir: "Feliz Krishnamurti, que nos ayuda insistentemente en el trabajo que tenemos por delante, resumido como la batalla del Ego espiritual con los vehículos físico y mental inferiores”. En conexión con este impulso evolutivo, a la edad de 14 años Krishnamurti escribió la muy conocida invocación que le inspiraron sus Maestros cuando estaba escribiendo su pequeño libro A los Pies del Maestro: “De lo irreal, condúceme a lo Real. De la oscuridad condúceme a la Luz. De la muerte condúceme a la Inmortalidad"(2) Basándose en sus valiosas charlas, se han publicado numerosos libros y vídeos, muchos de los cuales se ofrecen gratuitamente en Internet y YouTube. Entre muchas de sus famosas frases se encuentran la necesidad de estar en un estado de "conciencia sin elección” y “prestar plena atención”. Con el simple acto de prestar atención y ser perceptivo, Krishnamurti nos hace reflexionar sobre las propiedades muy exclusivas de estas acciones, que pueden causar que los seres humanos se transformen seriamente y alcancen su libertad. El acto de escuchar con total atención borra totalmente viejos recuerdos, hábitos y toda la tradición acumulada. Es completamente rejuvenecedor y sensibilizador de la actividad del pensamiento. Es el camino que ayuda a la eliminación de condicionamientos, modificaciones mentales y tendencias kármicas latentes (samskâras) acumuladas durante edades interminables. La dificultad existe, siempre que nuestro cerebro funcione de acuerdo con los viejos hábitos, como un fonógrafo que reproduce un disco una y otra vez, mientras que el sonido de ese disco continúa, ese hábito, no somos capaces de escuchar algo nuevo. El cerebro ha sido condicionado para pensar de cierta manera, para responder de acuerdo a nuestra cultura, tradición y educación y cuando ese mismo cerebro intenta escuchar algo nuevo, no es capaz de hacerlo. Existe una gran dificultad, pero los que escuchan con verdadera seriedad y completamente para poder descubrir por sí mismos, seguramente en ese instante florecerá una forma de vivir que no dependerá de cualquier circunstancia, sino que siempre será libre, nueva, fresca y vital. Krishnamurti ha dirigido a los atentos oyentes para trascender las barreras de su personalidad y, por supuesto, su más fuerte facultad en esa personalidad, la mente concreta, a algo completamente diferente o “negación”, para llegar a algo “positivo” o a la “realidad”. Esto hace posible comprender la fragmentación de la personalidad que conocemos como el terrible sentimiento de separación, en oposición a la fraternidad universal que él presenta como el movimiento unitario, que exalta debido a la belleza intrínseca de esa libertad ilimitada. En ese momento, la meditación extiende sus límites cada vez más ampliamente hacia la "contemplación", la fase previa al estado de autorrealización o samadhi. Además, Krishnamurti nos dice que ser capaces de adoptar una forma de vida diferente es lograrlo no para los demás, sino para uno mismo, porque “el otro” es uno mismo; no existen "nosotros" y "ellos", solo "nosotros mismos". Si uno realmente puede ver esto, no de una manera verbal o intelectualmente, sino con nuestro propio corazón, entonces uno verá que puede haber una acción total cuyos resultados son completamente diferentes, de una manera que puede emerger una nueva estructura social, no a través de la destrucción de un orden y la creación de otro. Aquí es necesario examinar muy profundamente lo que es la "libertad". La mente seria es la que realmente vive, disfruta la vida, no la que simplemente está mirando para entretenerse, para tener algún resultado o para una gratificación particular. La libertad implica el cese total de toda autoridad interna. De esta cualidad de la mente surge una libertad externa, algo que es completamente diferente de la reacción de oponerse o resistir. Lo que está diciendo es en realidad muy simple y por esa misma sencillez, se nos escapa. La mente, el cerebro, están condicionados por la autoridad, por la imitación y la conformidad, esto es un hecho. La mente que es realmente libre no tiene autoridad interna de ningún tipo; sabe lo que significa amar y meditar. Una vez que uno comprende esta libertad, también entiende lo que es la disciplina. Esto puede sonar contradictorio, porque generalmente pensamos que libertad significa ser libre de toda disciplina. ¿Cuál es la calidad de la mente que es muy disciplinada? La libertad no puede existir sin disciplina, lo que no significa que primero necesitemos ser disciplinados y luego tendremos libertad. Libertad y disciplina van juntos, no son dos cosas separadas. Disciplina no significa represión y control, tampoco es adaptarse al jefe o a una ideología, es un signo de una mente que ve lo que es y aprende lo que es. Una mente así tiene que ser extraordinariamente alerta, sensible. Cuando nos enfrentamos honestamente a nuestros pensamientos y al campo limitado que ellos nos ofrecen, vemos que toda confusión, ya sea interna o externa, proviene de aquellos pensamientos que inevitablemente nos llevan al sufrimiento. Pero si sabemos afrontar el sufrimiento, sin evitarlo, entonces este acto es capaz de reunir la energía dispersa que existe en nuestra terrible fragmentación y es capaz de llenarnos con compasión. Por eso, para mí, Krishnamurti ha tenido un papel muy especial, porque sus enseñanzas han contribuido a difundir la Sabiduría Eterna más profusamente entre nuestros contemporáneos y con su lenguaje aparentemente sencillo ha sabido transmitir un conocimiento esencial a multitudes. Con el ejemplo de su vida ha estampado la nota clave de la compasión y siempre "dar" en el aura de nuestra Tierra. Mi agradecimiento a él y a todos los que han seguido su ejemplo. Notas finales1. Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett, 1ª ed., Carta núm. 14. 2. J. Krishnamurti (Alcyone), A los Pies del Maestro. Editorial Teosófica,AdyarEdición del Centenario, reimpreso en 1986. |
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