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Vol. 142- Número 03 - Diciembre 2020 (en Castellano) |
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La ventana de nuestras oportunidades SVITLANA GAVRYLENKO Secretaria General de la Sociedad Teosófica en Ucrania. Charla dada en la Convención Nacional en Kiev, octubre de 2019, cuando la ST en Ucrania recibió el estatus de “Sección Nacional”. Queridos amigos, todos los años en nuestra Reunión de la Convención, y hoy esta reunión es especialmente solemne, tenemos ocasión para hablar de nuestras posibilidades. La experiencia individual de cada uno de nosotros puede demostrar que es extremadamente importante cuidar el uso efectivo de aquellas oportunidades que, gracias a la extraordinaria generosidad de la Naturaleza, están siempre presentes en abundancia en nuestras vidas. Creo que esto se aplica a todo teósofo de una manera especial, porque nuestra misión es cambiar el mundo para mejor. Además, por un lado, necesitamos aprender con precisión científica la capacidad para ver y utilizar nuestras habilidades, y por otro lado, esta habilidad debe ser tratada como una habilidad creativa con características individuales únicas. Intentemos hacer la primera aproximación a esto. Aquí es donde quiero empezar la conversación. El prominente estadista y autodidacta estadounidense Benjamín Franklin dijo una vez: "Hay tres tipos de personas en el mundo: los que son inamovibles, los que son movibles y los que se mueven". Y entendemos perfectamente bien lo que se quiere decir. Algunas personas no ven la necesidad de cambio y no lo quieren. Parecen rocas en la corriente de un río que las rodea por todos lados. Me gustaría aconsejar dejarlas solas. Las corrientes de agua y el tiempo trabajan en el lado de la transformación y un día estas personas simplemente se quedarán atrás. Las personas móviles, por el contrario, comprenden la necesidad del cambio. Y si les explicas lo que deben hacer, ellos empezarán a actuar. Trabaja con estas personas; ve donde se concentra su energía. Asóciate a ellos, articula sus sueños y hagan planes. Finalmente, están las personas que se mueven: agentes de cambio, dotados con el talento para ver los esbozos de otro futuro y que están decididos a ponerlo en práctica. Tales consideraciones son directamente relevantes para nuestro trabajo práctico. Cuando los Maestros de la Humanidad crearon esta comunidad de personas llamada Sociedad Teosófica, pretendían convertirla en un canal para Su trabajo. ¿Qué tipo de trabajo hacen los Maestros? Están trabajando en la dirección de las grandes leyes evolutivas, en la dirección del Plan de Dios en la Tierra. Y buscan ayudantes, aquellos que son capaces de ver la dirección prometedora del desarrollo evolutivo, mostrar a la gente el camino, guiarla. Pero puede que no nos consideremos a nosotros mismos tales conductores. ¿Podemos ser lo suficientemente visibles para señalar el camino? Podemos tratar de hacerlo como "pequeñas" personas que aún no tienen ninguna palanca de influencia en la sociedad, sobre quienes nada depende. Conozcamos la opinión del famoso maestro espiritual de lsiglo XX, Mikael Ivankhov: La gente buena y pura tiene una tendencia a apreciar a las personas ricas, realizadas y poderosas, que ocupan una posición destacada en la sociedad. Y cuando conocen gente que muestra altas cualidades morales: desinterés, generosidad, moderación, amabilidad, las valoran mucho menos y muchas veces ni se dan cuenta. Sin embargo, es gracias a estas personas que no llaman la atención, que la vida todavía es posible en la Tierra. Mientras otros intentan ocupar las primeras filas, incluso poniendo en peligro el equilibrio del planeta, estas personas en las sombras continúan modestamente sus beneficiosas ocupaciones. La luz, la paz y la armonía que irradian limpian la atmósfera y hacen el aire adecuado para que todos podamos respirar. No digo esto para alejarte de toda la gente brillante y talentosa, porque afortunadamente algunos de ellos también tienen grandes cualidades morales. Yo solo dirijo tu atención a la presencia de la gente simple, amable y limpia, a la que aún no aprendiste a notar. Entonces, también valemos algo en este mundo. Después de todo, el cambio evolutivo nunca le llega a la gente a través de órdenes presidenciales o mediante leyes aprobadas por el parlamento. La evolución tiene la suya propia, a menudo escondida por algún tiempo, invisible y con líderes desconocidos. Y ayudar a la gente a darse cuenta del propósito de su vida y su lugar en el universo y a crear un modelo, un núcleo central de la Fraternidad Universal y hacerla visible a las personas, vale algo en este mundo perdido en valores y desgarrado por contradicciones y enfrentamientos. Tratemos de comprender las posibilidades actuales. El mundo está lleno de oportunidades. La generosidad de la Naturaleza se manifiesta en el hecho de que siempre tiene todo lo necesario en abundancia. Si usamos el término físico, vivimos en un campo de posibilidades. Nos rodean en todas partes y en todo momento. Pero no todas ellas son notables, no les prestamos atención a todas. ¿De qué depende? El budismo y el taoísmo enseñan que en una vida, una persona puede convertirse en un Buda, obtener la Iluminación. ¿Vemos estas oportunidades que nos rodean? ¿Conocemos a los que han logrado este objetivo? Entonces existen oportunidades, pero necesitamos verlas y realizarlas. Analicemos ahora los niveles de oportunidades que vemos, con las que interactuamos. Si una persona vive una vida condicionada, actúa principalmente de forma involuntaria, reacciona a los eventos circundantes de manera automática, advierte una gama limitada de posibilidades. Su elección se encamina principalmente a aquellas oportunidades que están orientadas a las ambiciones personales, la comodidad y el bienestar. Supongamos que una persona aspira a hacer una carrera profesional. ¿A dónde se dirige su atención? A destacarse entre otros frente al jefe, demostrar un alto nivel de habilidades profesionales, a encontrar defectos de carácter y deficiencias en el trabajo del jefe, cuyo lugar quiere tomar. A diario tal persona encuentra oportunidades para llevar a cabo la intención, incluso si tal intención es subconsciente para ella. Este es el más bajo nivel de intenciones egoístas que interactúan con oportunidades pragmáticas para lograr un objetivo consciente o subconsciente. Supongamos ahora que algunas personas están interesadas en cuestiones filosóficas de orden mundial; van a conferencias, leen libros. Entonces les gusta cierta teoría que responde a sus preguntas, lo que les ofrece un cierto sistema de pensamiento y comportamiento. En este caso, comienzan a practicar con entusiasmo las prescripciones de este sistema y obtienen la creencia de que otras personas también lo encontrarán muy interesante y útil. Y entonces empiezan a buscar cualquier oportunidad para contar su maravilloso descubrimiento a amigos, vecinos, compañeros de trabajo e incluso compañeros de viaje. Este es un mayor nivel cognitivo de interacción de intenciones y capacidades. Entre los que lo notamos, elegimos consciente o inconscientemente algunos con los que comenzamos a interactuar. Así, aunque tendemos a considerar las posibilidades como un factor externo, este factor también se puede considerar que está teñido con colores expresivos subjetivos. En el campo de nuestras capacidades hay un componente interno, nuestras reservas internas, que podemos mostrar para la implementación del plan. Estas reservas se incluyen durante la interacción con la oportunidad externa seleccionada. Algunas veces estas posibilidades internas son las más inesperadas para nosotros, porque han estado ocultas, latentes durante algún tiempo. Con razón se dice: Hombre, ¡conócete a ti mismo! Estas numerosas oportunidades internas y externas que manifestamos, notamos, y a las que respondemos, algunas de las cuales nos damos cuenta y la mayoría no, crean nuestro corredor individual de oportunidades a través del cual ganamos experiencia de vida, nos desarrollamos, mejoramos y evolucionamos. Una vez que hemos dominado una capa de oportunidades, eventualmente transferimos nuestros deseos e intenciones a un nivel superior y de este modo, un nuevo nivel del campo de posibilidades se abre ante nosotros. Al liberarnos gradualmente de los grilletes de nuestra personalidad con sus caprichos, prejuicios, preferencias y deseos egoístas, emergemos de la oscuridad del egoísmo a la luz de la autoconciencia, comenzamos a notar muchas más oportunidades en el nivel superior: cumplir las necesidades de autoconocimiento, autorrealización creativa y verdad. Al centrarnos en una tarea específica, planificar, aspirar, parece que atraemos oportunidades en forma de eventos, reuniones, información, mensajes, que nos dan las claves para resolver problemas y lograr el resultado deseado. Y esto es lo importante: nuestro mundo está organizado de manera tal que las posibilidades pueden considerarse como fenómenos naturales, como partículas de la manifestación del universo viviente. Después de todo, son capaces de ir y venir, unir y separar, aumentar y disminuir, aparecer de repente y desaparecer con la misma rapidez. Algunas oportunidades se nos brindan desde que nacemos en forma de habilidades, inclinaciones de carácter, talentos y algunas otras que podemos clamar y esperar mucho tiempo. La observación cuidadosa y razonable puede confirmar que la Naturaleza tiene un mecanismo para traernos oportunidades y también para llevárselas. Esto es especialmente cierto cuando subimos al nivel del servicio. Nuestra elevada aspiración, un noble sueño dirigido al bien común, especialmente si corresponde a las leyes de la evolución y al Plan divino, incluye un gran número de ayudantes en el plano sutil de la existencia. Por lo tanto, al elegir conscientemente y darnos cuenta de nuestras oportunidades de servicio desinteresado al bien común, aprendemos a cooperar con seres angelicales o puros. Para arrojar más luz sobre el mecanismo de creación y surgimiento de oportunidades, consideremos una cita de Las Cartas de los Mahatmas. Esta es la primera carta de Koot Hoomi (KH) a A. O. Hume, en Amritsar, el 1 de noviembre de 1880 (De Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett, Ord. Crón., p. 470-1): Para "guiarlo", no daremos el consentimiento. Por mucho que podamos hacer, sin embargo, solo podemos prometerle la medida completa de sus merecimientos. . . El cerebro humano es un generador inagotable de la cualidad más refinada de fuerza cósmica y de la baja y bruta energía de la Naturaleza y el adepto completo ha hecho de sí mismo un centro desde el que irradian potencialidades que engendran correlaciones sobre correlaciones a través de Eones por venir. Aquellos que están cerca de la idea del discipulado, que se han dedicado al servicio desinteresado, al bien común, a la protección de la naturaleza y a los débiles, y al renacimiento espiritual de la humanidad, que nunca esperaron la guía de su Maestro y al mismo tiempo tienen mucha evidencia de cuántas fabulosas y mágicas oportunidades surgen y cómo situaciones complejas y confusas están resueltas a orientar la mayoría de los eventos hacia un resultado favorable. Pero no siempre se inclinan a centrarse en esto y a difundir dicha información; además, tampoco están inclinados a atribuirse a sí mismos los resultados positivos de los esfuerzos. Es innegable para los trabajadores de la Luz que aceptar la responsabilidad abre nuevas posibilidades. Y ahora incluso adivinamos de qué fuente pueden surgir tales oportunidades si las intenciones de servicio demostradas son puras y elevadas. Ahora acerquémonos a nuestras realidades de hoy. El 12 de agosto de 2019, en el 188 cumpleaños de Helena Blavatsky, la Sociedad Teosófica de Ucrania recibió el estatus de Sección Nacional, el más alto estatus en esta organización mundial. Como si nada hubiera cambiado, seguimos trabajando como solíamos hacerlo, cada uno en nuestro propio lugar. Sin embargo, de hecho, muchas cosas han cambiado. Podemos ver este evento como la apertura de una nueva ventana de oportunidades, a un nivel superior de servicio a las personas a través de cooperación con las manifestaciones creativas de la Verdad, la Bondad y la Belleza. Pero esta ventana de oportunidad nos servirá solo si nos damos cuenta y aceptamos nuestro nuevo nivel de responsabilidad para todas las manifestaciones de vida, para el futuro de la Sociedad Teosófica, para el renacimiento espiritual de la Humanidad, por el destino de nuestro planeta. Seamos responsables y conscientes, cuidadosos, y no perdamos estas maravillosas oportunidades. Y seremos capaces de darnos cuenta de ellas solo uniendo nuestros esfuerzos como una familia, como hermanos y hermanas. ¡Nos dará la dicha de la vida, sensación de felicidad, unidad y entusiasmo heroico!
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