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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 133 - Número 9 -  Junio 2012 (en Castellano)

 
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Teosofía,

¿el momento para aparecer?

 

J. S. BRIG YOUNGS

 

El Sr. J. S. Brig Youngs es miembro de la Sección inglesa de la ST, y vive en Gales.

 

 

   La formación de la Sociedad Teosófica moderna tuvo como objetivo anunciarle a Occidente, y al mundo en general, que un cuerpo de conocimiento llamado, por falta de una palabra mejor, “Teosofía”, existía. Para ayudar en esa empresa, HPB, Olcott, W. Q. Judge y quienes los siguieron, escribieron bastante sobre el tema pero se dirigieron a las personas educadas de la sociedad.

   El libro de George Arundale, You () (cap.13, “La Teosofía y la Sociedad”) expresa:

 

Es la grandeza de la Sociedad, que aves de plumaje infinitamente diferente se reúnan en el nombre de una fraternidad común, vivan juntos en el espíritu de la solidaridad, de la comprensión y de un aprecio mutuo, y sin embargo que puedan estar totalmente en desacuerdo con otros sobre innumerables asuntos aparentemente vitales. Cada uno de nosotros necesita las diferencias de las otras personas para que la nuestra sea más verdadera. En la Sociedad Teosófica abundan las diferencias, en parte con este mismo propósito, porque en cada diferencia existe la verdad, aunque por estar cegados por nuestras propias diferencias no podemos percibirla.

 

   Al vivir en una sociedad pluralista en aumento, como nos sucede, debemos darnos cuenta que la Teosofía es la única enseñanza que podría curar las divisiones que existen. El concepto de la Vida Una, que todo es Uno y procede de la Unidad, es un simple mensaje. Como Annie Besant concluyó en su conferencia “Aspectos del Cristo”:

 

Entonces los dejaré con mi mensaje para el año entrante, para repetirlo siempre que aparezca la controversia, o cuando alguien ataque vuestro pensamiento o afirme el propio. Tomen como contraseña para el año esa frase que cito a menudo, pónganla en boca del Supremo Maestro: “De cualquier modo que los hombres se Me acerquen, les doy mi bienvenida, pues todos los caminos son Míos” (énfasis dado por mí).

 

   Para quienes argumentan que no podemos “vender” Teosofía, o esoterismo, podemos decir que si no les informamos a los demás que la Teosofía existe, entonces la personalidad individual no tiene una elección. Para quienes se adhieren a “Cuando el discípulo está listo, el Maestro aparece”, podemos invocar el mismo argumento: ¡elegir! Tales actitudes descartan el poder de elección. Seguramente tenemos el deber de informar pero no de predicar. Permanecer a media luz en una pequeña habitación esotérica no es una opción si la Teosofía se ha de usar como un catalizador para curar las heridas de la humanidad.

   Afortunadamente tenemos un vasto cuerpo de obras existentes de nuestros Fundadores y de quienes los siguieron; sin embargo, debemos tener cuidado de tomar cada palabra de HPB, Olcott, Judge, etc., como una verdad absoluta. Como Arundale observó brevemente en el mismo capítulo:

 

La Teosofía no es una autoridad. Es una afirmación respecto a la naturaleza de la Ciencia de la Vida, y sólo una afirmación parcial de ella. Si lo prefieren pueden llamarla una revelación porque originalmente proviene de Aquéllos que son más sabios que la humanidad. Ampliamente representa lo que la humanidad todavía tiene que comenzar a aprender. Pero la revelación no afirma ser (una doctrina infalible), una Palabra que se debe creer para lograr la salvación. Es una imagen. Y quienes la miran, obviamente son libres de que les guste o no ya sea una parte o la totalidad (mi énfasis).

 

   Arundale nos advierte, como lo hace HPB de los peligros de una aceptación ciega de supuestas verdades:

 

El Señor Buda ha dicho que no debemos creer en algo meramente porque se dijo, ni en las tradiciones porque se han trasmitido desde la antigüedad, ni en los rumores como tales, ni en los escritos de los sabios porque los sabios los escribieron, ni en las fantasías que podemos sospechar que han sido inspiradas en nosotros por un Deva (que es una supuesta inspiración espiritual), ni por inferencias obtenidas de alguna suposición caprichosa que hemos tenido, ni porque parezca ser una necesidad analógica, ni por la autoridad de nuestros guías y maestros. Pero debemos creer cuando el escrito, la doctrina o lo dicho sea corroborado por nuestra propia razón y conciencia. “Por esto” dice él terminando “les enseño a no creer meramente porque lo han oído, sino que cuando lo crean por vuestra propia conciencia, entonces actúen en afinidad y abundantemente” (mi énfasis).

 

   Por lo tanto, debemos cuestionar todo, sin importar cuan exaltado, erudito o respetado pueda ser el autor o el orador en consideración. Por esto, ningún autor u orador debería ser considerado por cualquier teósofo como el dispensador de la Verdad Absoluta. ¡Ni siquiera los Maestros lo reclamarían tan arrogantemente!

   También debemos recordar que muchos escritores teosóficos de “segunda” y “tercera” generación han sido criticados y rechazados por sus esfuerzos para elucidar las enseñanzas esenciales. A la luz de lo expuesto, manifiesto que esto es una grave injusticia. El Dr. Edi Bilimoria escribe:

 

Lejos de diluir (menos aún contaminar) la literatura clásica, como algunos retrógrados adherentes de HPB afirmarían poco generosamente, esta así llamada Segunda Generación de teósofos estaban “ayudando a mostrar a los hombres que tal cosa como la Teosofía existe”, ya que sus mejores trabajos han hecho que la literatura clásica más difícil y extremadamente abstrusa sea más accesible al usar un lenguaje más simple y al brindar metáforas y analogías pertenecientes a su época, y por consiguiente que sean más accesible para un público mayor.[i]

 

   De ninguna manera el escritor desea degradar o criticar los excelentes esfuerzos dados bondadosamente por una sucesión de servidores pasados y actuales de nuestra Sociedad, pero el momento para enfrentar las verdades difíciles de digerir ha llegado. Sugeriría que

No hemos avanzado con el tiempo.

No usamos lenguaje común.

No hemos introducido la Teosofía a un público mayor.

   Lo expresado requiere de una consideración cuidadosa antes que se opte por una metodología para enfrentar tales problemas. El vehículo de la Teosofía, la ST, es tan buena como sus miembros. Aquí es donde llegamos. Haciendo conocer nuestros sentimientos a los que están relacionados con el proceso de toma de decisiones, y a nuestros hermanos y hermanas, por medio del diálogo y la comunicación, podemos contribuir con el Todo mayor. ¡No tenemos que esperar que los dirigentes de nuestra Sociedad hagan todo por nosotros!

   Creo que las enseñanzas teosóficas tienen el potencial de hacer una gran contribución para curar las divisiones religiosas, espirituales y sociales que existen hoy, pero necesitan rejuvenecerse y revitalizarse. Si vemos a la Teosofía como parte, si no como todo, de la transformación requerida en la conciencia humana, entonces comencemos haciendo conocer nuestras opiniones, sin tener en cuenta cuán drásticas sean. Todas las opiniones son válidas y de igual importancia, considerarlas de otra forma sería una traición a nuestro Primer Objetivo. Al compartir el conocimiento ganado por el estudio y la experiencia de la vida, podemos contribuir con un Todo mayor.


 

[i] Bilimoria, Dr Edi, ‘Back to Blavatsky will Fossilize Theosophy, Forwards with Blavatsky will Vitalize Theosophy’ (‘De regreso a Blavatsky fosilizará la Teosofía, hacia adelante con Blavatsky vitalizará a la Teosofía’) The Theosophist, October 2009.

 

  

 

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