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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 133 - Número 9 -  Junio 2012 (en Castellano)

 
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Desde la Atalaya

 

 

RADHA BURNIER

 

 

Desapegarse

   Renunciar significa desapegarse, no sólo de objetos externos (que es relativamente fácil), sino desprenderse con la mente. Aceptar no tiene el mismo significado. Si una persona enfrenta circunstancias difíciles o sufre una pérdida, puede decir “Acepto la dificultad, renuncio a la pérdida. Es doloroso pero lo acepto, no lucho con esto.” Pero desprenderse es algo más. Es ver que el mismo sentimiento de dolor aparece sólo debido a nuestro apego.

   Si una persona desea sostener algo y no puede, se le resbala, hay sufrimiento. Pero observa que el sufrimiento surge de su deseo de poseer, y por lo tanto reconoce que la causa de su miseria está en él mismo. Al ver esto lo suelta. Ve que lo que quiere sostener nunca puede mantenerlo y por lo tanto no se apega a eso. Se da cuenta que la vida en el nivel material siempre está cambiando y entonces no trata de sostenerlo. No es que acepte el dolor al sentirlo como dolor, sino que comprende que es su apego lo que lo causa. Y al comprenderlo, está libre de apego.

   Desapegarse puede ser de muchas cosas. La memoria, cuando tiene un contenido psicológico en ella, es una forma de apego (no cuando es de naturaleza práctica o empírica). Alguien experimenta algo agradable y dice: “Ese fue mi placer. Esa experiencia fue mi experiencia.” Puede que no lo diga concientemente, pero su mente se apega a la idea y eso es la memoria. E internamente se repite el placer “Oh, lo disfruté tanto.” Esto es lo que nos hace hablar tanto de nosotros mismos, “mi experiencia, mi amistad”. En una reunión con intercambio de ideas, la mayoría de las personas hablan de sus experiencias. De modo que hay algo en la mente que se apega a la experiencia y acumula para sí misma todos esos recuerdos. Nuestra mente está abrumada con tantas cosas. Desapegarse es desprenderse de apegos de este tipo, entonces la mente ya no está sobrecargada.

   Si renunciar es una idea, se debe renunciar a ella porque se convierte en otro logro, “yo debo renunciar” y volvemos a empezar de cero. Si no es una idea sino una realidad, entonces no hay nada más.

   La indiferencia no es lo mismo que la renunciación. Si existe indiferencia cuando debiera haber acción, se debe a que hay apego a la comodidad, al yo. Y el apego no es renunciación. La indiferencia y la renunciación no se pueden confundir porque desprenderse del apego no significa que uno no hace nada o que uno no ayuda a otro cuando hay necesidad de ayudarlo. Existen personas que dicen que si alguien sufre no tenemos que ayudarlos porque ese es su karma. Esto también significa que ellos no quieren ayudar, eso es todo.

   “Estas fluctuaciones de la mente” sobre las que leemos surgen de estas emociones, pensamientos y deseos que hemos estado considerando; entonces, cuál es el estado de la mente en el que no hay agitación?

 

Discernimiento implica observar cuidadosamente

   Tenemos que aprender a mirar, no sólo la superficie sino lo que yace debajo de ella, para comprender todo lo que significa. Cuando hay un pensamiento de molestia, por ejemplo, ¿nos damos cuenta de cuál es la implicancia de esta molestia? ¿O llegamos a la fácil conclusión de que surgió alguien que no hizo lo correcto o que alguna circunstancia no era la correcta? Si concluimos de este modo quiere decir que realmente no lo hemos examinado, no hemos ido hacia la raíz de la molestia. Ya que la raíz es profunda debemos mirar cuidadosamente para verla. Y mirar cuidadosamente significa mirar serenamente, porque no podemos verla adecuadamente si hay distracción. Si la mente está en dos lugares al mismo tiempo, o si intenta taparlo o escapar, no puede ver claramente. Debe aprender a estar quieto, ser objetivo, cuidadoso y paciente.

   Observar de este modo es aprender viveka o discernimiento. Y esto es imposible para una mente que es descuidada, que revolotea constantemente, que mira de modo ocasional y luego se pierde en sus propias fantasías. Como dice A los Pies del Maestro, debemos practicar el discernimiento todos los días, en cada paso, hasta el final.

   Luego comenzamos a ver que lo que uno llama “yo mismo” toma muchas máscaras, tiene muchas expresiones sutiles. Y en todas las expresiones vamos a encontrar muchas actitudes y corrientes de las que hemos estado hablando. De modo que es necesaria una observación cuidadosa de lo que es sutil y obvio.

   Para conocerte como realmente eres, debo dejar de lado los conceptos que ya me formé de ti, y estar dispuesto a verte, comprenderte, no sólo una vez sino tantas veces como sea necesario. Tener una mente abierta significa estar libre de ideas fijas, prejuicios y recuerdos del pasado, y ser capaz de ver como por primera vez.

   Si estamos preparados a considerar estos asuntos, nuestra mente debe estar clara y libre de agitaciones, debe ser capaz de “permanecer considerando” el tema y reflexionar profundamente. Y tiene que concentrarse sin diferencias, enfocarse sin agitación u obscuración. Las cuestiones que tenemos que considerar son de suma importancia, sus respuestas se tienen que descubrir con profundidad.

   Podemos descubrir que las respuestas que descubrimos por nosotros mismos no son, en modo alguno, nuevas u originales. Otros, antes que nosotros, conocían la irrealidad del yo. Pero no somos Budas, entonces no descubriremos la Verdad del mismo modo o en el mismo grado que él lo hizo cuando obtuvo la iluminación! Pero sin embargo obtendremos destellos de la Verdad, que es suficiente para nuestro propósito. Existe un mundo de diferencia entre lo que alguien dijo y lo que nosotros descubrimos por nuestros propios esfuerzos.

 

¿Qué es la Verdad?

   Esta es una pregunta famosa, y ninguna respuesta es correcta ni aproximada. Muchos la han considerado y algunos piensan que saben la respuesta, pero ¿están en lo correcto, o pueden estarlo? Este es un problema en la búsqueda de lo desconocido. Sabemos muchas cosas o tenemos ideas de lo material en el campo del tiempo, y por lo tanto, en relación con eso lo conectamos con lo conocido. Pero ¿es esto  una verdad identificable? ¿Es la verdad identificable de algún modo?

   La Verdad no es verificable. Los hechos por supuesto, son conocidos. Por ejemplo la ley de la gravedad se basa en hechos. Cuando se cayó una manzana de un árbol, le llamó la atención a Newton. Puede haber otros hechos de tipo similar, que se refieren a realidades invisibles que podemos conocerlas porque son coherentes, aunque no perceptibles. Los hechos cambian pero no las leyes. Nadie sabe nada respecto a la ley de gravedad en su totalidad, cómo comienza o cuándo concluye, o tal vez en otras cuestiones de este tipo.

   ¿Está la verdad en los hechos o en la unidad invisible de los hechos expresados como una ley? ¿Está en lo visible y variable aunque perceptible, o está en lo inmutable? ¿Podemos conocerla por lo fenomenal, o solamente por la conciencia trans-fenomenal? ¿Es la verdad una categoría separada de lo que es descriptible en palabras o sugerencias? Allah, Dios, Brahman, etc., están realmente más allá de las palabras, de las imágenes o los conceptos. En otras palabras ¿es la verdad inefable?. Existe una ley de justicia que aparentemente une muchas experiencias en un todo coherente. Lo mismo ocurre con la ley de karma. Tales leyes trascienden el tiempo como lo conocemos. Tal vez existen en la naturaleza misma del universo o de los universos. Quizás exista el orden real sólo para aquéllos que pueden penetrar en una dimensión más profunda.

   Newton necesitó la intuición para percibir la verdad de la ley gravitacional, que debería haber sido evidente para otros antes que Newton la percibiera y escribiera sobre ella!  Tal vez también es necesario comprender otro tipo de hechos porque la verdad implica conocer el significado de las cosas.

   Cuando se intuye la justicia, se descubre el significado de hechos evidentemente arbitrarios. Puede haber percepción de un vasto diseño en la naturaleza, pero nuestra relación está limitada a la madre, al padre, los amigos, etc., y por lo tanto puede cambiar. Tal vez lo que es verdad, una verdad que abarca todo con amorosos hilos de unidad y simpatía, es la única experiencia valiosa pero no se puede enseñar, se puede aprender y el significado procede del amor. Quizás esa es la razón por la cual todos la anhelan. ¿Podemos decir que toda experiencia valiosa es parte de la verdad: amor, dicha, paz y sabiduría?

 

El hombre y la Naturaleza

   Hace unos pocos años, apareció un artículo en el The Guardian Weekly sobre animales que morían en experimentos realizados por personas para probar diferentes cosas, tales como drogas y cosméticos, para comprobar que estos productos eran seguros para los individuos. Los experimentos incluían poner en los ojos de los conejos compuestos químicos que los fabricantes querían usar.

   Quienes son perezosos y no les interesa probar nuevos avances, continúan usando viejos métodos para experimentos obsoletos. Las pruebas con animales a menudo son inútiles. La Unión Europea ha prohibido estas pruebas con legislación, prohibiendo el uso de testeo animal, pero muchas de las pruebas continúan siendo usadas por ciertas empresas para evitar esfuerzos, simplemente los llevan a cabo afuera de los países europeos, como India. Entonces decenas de miles de pobres animalitos están totalmente expuestos a la inclemencia de la gente que quiere hacer dinero y no le importa demasiado dónde se realizan tales experimentos.

   La información dada es sólo parte de la historia. Extensas áreas de selva  virgen en Sudamérica  e Indonesia se han destruido quemando no sólo los árboles sino también la vida silvestre que existe en la selva, para cultivar productos para alimentar más animales, esto se lleva a cabo en países que carecen de poder económico, aunque prefieran no hacerlo. Estas selvas no se podrán recuperar en siglos. El hombre por lo tanto, tiene poco interés por la vida como un todo y por la naturaleza, que prospera si no hay interferencia. Actualmente quedan muy pocas áreas de belleza virginal.

   El hombre ahora tiene el control sobre casi toda la mayoría de las criaturas de la Tierra. Él cree que todo en este bello planeta está destinado a su uso. Está poniéndose a sí mismo en peligro porque el resultado de estas actividades puede que no resulten como lo piensa o lo desea. Ciertamente, la naturaleza existe con propósitos propios, uno de ellos es enseñarle a esa avanzada criatura que el hombre es, que vea lo poco que sabe todavía de la creación. No puede aprender si piensa que todos los cambios y toda la creación están bajo su control.

   Debemos tener una actitud y una disposición totalmente nuevas respecto a nosotros mismos en relación con otras criaturas vivientes. Necesitamos una actitud diferente para aprender cuál es nuestra verdadera relación con la naturaleza, en vez de considerar todo lo demás como un juguete, tal vez como un objeto útil para jugar con él!  Nuestra actitud y comprensión de la naturaleza y de todos los tremendos factores ocultos existentes dentro de esta maravillosa creación es difícilmente encomiable. ¿Cómo vamos a cambiar esto? Esto no es una cuestión teórica, sino profundamente significativa, que tenemos que enfrentar en vez de avanzar imprudentemente como lo hacemos ahora. ¿Hacia qué?

  

 

 

 

 

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