|
Vol. 133 - Número 5 - Febrero 2012 (en Castellano) |
|
|
|
Página
10 |
|
El Budismo, ¿una religión, una filosofía o un modo de vida?
OLANDE ANANDA
El Ven. Olande Ananda es Director del Centro de Meditación Pagoda en Nugegoda, Sri Lanka. Charla dada en la Convención internacional de la ST, Adyar, Diciembre 2010.
El Budismo se puede considerar como una combinación de los tres aspectos mencionados precedentemente. Es una religión en el sentido que existe un fundador, Gautama, el Buddha, que obtuvo la iluminación. Existen escrituras, el tripitaka. También hay una Orden de bhikku-s y bhikkuni-s ordenados, monjes y monjas budistas, y también seguidores laicos llamados upâsika-s. Es una religión no-teísta donde Buddha puso énfasis en el rol del ser humano más que en tener a Dios como el centro de todo. No es una religión en el sentido original de la palabra religión que significa unir el alma con su fuente o con el Creador. Buddha al parecer sonrió a la pregunta de si existe un Dios Creador. Luego, cuando le preguntaron, “Bien, ¿entonces no hay un creador?”, sonrió e hizo silencio. Luego le preguntaron: “¿Por qué sonríe y guarda silencio?” Él dijo: “Si digo que existe un Dios Creador, algunos me acusarán de ser un creyente y si digo que no hay Dios, algunos me criticarán por ser un nihilista o un escéptico.” De modo que a él le gustaba una actitud sin opinión. Después de su iluminación, pensó: ¿Quién en este mundo podría comprender realmente esta sutil Verdad? y se dio cuenta que sus maestros que le habían enseñado los niveles más profundos y elevados de meditación ya habían muerto. Luego, con su divina visión se dio cuenta que sus cinco compañeros estarían en el Parque de los Ciervos en Sarnath para compartir su descubrimiento del Dhamma más elevado. Esa fue la Primera Charla de Buddha, el Dhamma Chakka Âvarthana Sutta o poner en movimiento la Rueda de Dhamma. En el momento de su primer sermón, la primera charla de Dharma, uno de sus cinco discípulos inmediatamente comprendió lo que había dicho: sabbe sankhârâ aniccâ, “todas las cosas condicionadas son perecederas”. Y uno de ellos llamado Kundanya, percibió su verdad más profunda, e inmediatamente obtuvo la iluminación. Hubo seguidores que alcanzaron diferentes etapas, y a la etapa final se le llamó Arahatado. Cuando se vuelven Arahat-s están completamente libres de avaricia, odio e ilusión, lobha, dosa, y moha. Cuando hubo sesenta Arahat-s en este mundo, el Buddha los envió a todos en diferentes direcciones, cada uno solo para el bien de los muchos. El Buddha le dijo a los Kâlama-s, una tribu en esa área que eran avanzados intelectualmente: Por favor no acepten nada sólo porque la mayoría de las personas lo creen, o porque aparece en las escrituras, o incluso porque yo lo digo. Pero si ustedes, después de pensar en ello, perciben que no está contra la razón, y es bueno para ustedes y para los demás, y conduce hacia la liberación del sufrimiento y a la serenidad, la paz y la felicidad, cuando estén convencidos, pueden aceptarlo. La enseñanza del Buddha es la liberación del sufrimiento. El Buddha dijo: Si ustedes realmente quieren resumirlo les enseño sólo dos cosas, que son dukkha y la liberación de dukkha, el sufrimiento o carencia de satisfacción de toda existencia condicionada. La supresión del pensamiento y la creación de un estado temporal de suspensión del pensamiento y de una mente profunda, pacífica y fuerte, no era según el descubrimiento del Buddha el destino final de la aspiración espiritual. Y esa es la razón por la que en el río Niranjana, cerca de Bodhgaya, sentado bajo el árbol Bodhi, él decidió no levantarse hasta que lo encontrara. Y en esa etapa descubrió aquello que está más allá, que se denomina el cuerpo incondicionado. Y lo encontró porque había estado en este círculo de muertes y renacimientos durante muchas vidas, por supuesto como Bodhisattva él tenía la aspiración de alcanzar lo que se llama sammâ sambodhi, el Budado o la iluminación total. Ese es el motivo por el que lo llamaban Bodhisattva incluso hasta el momento de su Iluminación, un Ser en el sendero de la total Iluminación. Pero desde el momento de su total Iluminación, que ocurrió a la edad de treinta y cinco bajo el árbol Bodhi, pudo enseñarle el Sendero a otros. Después que la Sangha creció, se extendió en muchas direcciones. ¿Podemos decir que el Budismo es sólo una religión o es una filosofía? Algunas filosofías permanecen flotando en el aire y no tienen ambos pies sobre la tierra, son preferentemente teóricas y no son prácticas. La filosofía de Buddha es muy elevada y se llama abhidharma, que es la filosofía y psicología más elevada del budismo. En ella se encuentra un tipo de psicología y de filosofía muy elevadas que son muy prácticas y nos ayudan a superar dukkha o la carencia de satisfacción. Este es un tipo de dukkha que proviene del hecho de que las cosas cambian (parinâma dukkha), como el dolor que experimentamos cuando alguien está por morir, o cuando nos han separado de gente y situaciones que amamos, o cuando nos enfrentamos con personas que no amamos. Debido a que no aceptamos tales cambios hay apego, codicia, y algunas veces también ansias. Esa es una de las razones principales de nuestro sufrimiento, no vemos la realidad como es. Esto se llama moha, a veces mâyâ. Moha o avidyâ a menudo se lo traduce como ignorancia, desconocimiento. La ignorancia, según el budismo, es ‘no ver las cosas como realmente son’. Tal ignorancia no es superada o conquistada por una acumulación de conocimiento o información. Podemos ir a la escuela, a la universidad y asistir a un curso de filosofía, incluso obtener un título de grado en Budismo, e incluso ser llamado ignorante en el sentido budista porque el conocimiento es diferente de la sabiduría. La Sabiduría comienza donde el conocimiento termina, como solía decir Krishnamurti. Los Vedântinos probablemente pasaron doce años estudiando sánscrito y los Vedas y al final descubrieron que la sabiduría comienza donde el conocimiento termina. Krishnamurti solía decir: “Bien, ¿no podrían haber descubierto eso al principio en vez de pasar tanto tiempo estudiando y luego al final darse cuenta que no es el conocimiento lo que realmente interesa sino la sabiduría?” El Buddha ciertamente hizo subdivisiones muy interesantes de las diferentes etapas del conocimiento y de la sabiduría. Él dijo que existe un tipo de sabiduría, prajña, que proviene de escuchar; Kundanya, el primer monje de sus cinco discípulos, que comprendió inmediatamente y alcanzó la liberación, moksha o nirvâna, percibió eso escuchando las enseñanzas del Buddha en esa pequeña oración que dice que todas las cosas condicionadas son temporales o perecederas, cambiantes. La otra oración era sabbe sankhârâ dukkhâ, “todas las cosas condicionadas son insatisfactorias”. Ese es un tipo de conocimiento o sabiduría que podemos aprender de las personas sabias escuchando palabras sabias. El problema a veces con las charlas sobre sabiduría es que entran por una oreja y salen por la otra, y queda muy poco. Por lo tanto el Buddha dijo que hay otro nivel en el que tenemos que investigar la Verdad y el Dhamma, por ejemplo teniendo un debate con alguien que sabe más al respecto que nosotros. Eso se llama dhamma vijaya, la investigación de Dhamma. Pero incluso eso algunas veces conduce sólo a una mejor comprensión y a un tipo de conocimiento intelectual de Dhamma. No es una verdadera percepción o sabiduría. Esa es otra etapa de sabiduría que aparentemente procede de lo que se llama meditación de percepción directa (vipassana bhâvana), o el uso de la consciencia, la comprensión directa o la atención. El desarrollo de la consciencia es el mayor camino hacia prajña o sabiduría, según el Buddha. Entonces podríamos decir que el Budismo también es un modo de vida. Es una religión, es una filosofía pero también es un modo de vida. En el Noble Óctuple Sendero encontramos enseñanzas sobre sila o moralidad, samâdhi, el desarrollo de la mente, concentración y consciencia, y también prajña o sabiduría. No es una filosofía teórica o especulativa, ya que contiene algunas instrucciones muy prácticas. El Buddha no tenía dogmas. Era muy práctico y le dijo a sus seguidores: No se apeguen a ideas o conceptos. El budismo se vuelve como una filosofía y una religión de libre pensadores cuando, como también en la Teosofía, se practica idealmente si uno no se apega a ideas, dogmas o teorías. Otro aspecto que es muy práctico es el desarrollo de cualidades tales como karunâ, mettâ, muditâ y upekshâ, es decir, compasión, generosidad amorosa, dicha comprensiva y ecuanimidad. La compasión también puede practicarse en acción, como cuando tenemos la Sociedad de ayuda a los Animales, y otro tipo de acciones compasivas hacia enfermos, pobres y desprotegidos. Maitri o mettâ es el tipo de amor que una madre tiene por su hijo. Y ese sentimiento debería prolongarse, extenderse a todos los otros seres. Eso se llama bondad amorosa universal o amor incondicional para todos los seres. Se puede desarrollar en etapas, incluso hacia uno mismo. Hay personas que se odian a sí mismas, que no pueden ser amistosas o amorosas consigo mismas, no de modo egoísta, pero a veces no se aceptan. Para esto, mettâ bhâvana se puede practicar. Si no podemos desarrollar amor hacia uno mismo, es muy difícil hacerlo hacia otros. El Buddha se refirió a un sendero gradual para desarrollar la generosidad amorosa, hasta que lo abarca todo. Lo que se llama dicha compresiva es una buena cualidad. Es lo opuesto a celos, es ser comprensivo o afín con la dicha de los demás, cuando alguien está feliz y le va bien, no sentir celos sino estar felices. Y luego existe la ecuanimidad, o upekshâ, que es diferente a la indiferencia, es decir, cuando no nos interesa. Ecuanimidad significa ser capaces de resistir a los diferentes tipos de pares de opuestos tales como pérdida y ganancia, fama y repudio, felicidad y tristeza, y mantener una mente equilibrada. La ecuanimidad se puede desarrollar de modos diferentes. Puede lograrse por medio de la meditación en sus etapas más elevadas, donde existe un nivel de jñâna en la que la concentración profunda y la ecuanimidad son la cualidad de vuestra mente. Incluso Hamlet consideró el suicidio como la solución al problema del sufrimiento. Buddha mostró otro tipo de sufrimiento. Dijo que suicidándose y huyendo de esto, el sufrimiento no termina porque la corriente de consciencia que va de una vida a otra continúa y uno solamente crea más sufrimiento para sí mismo y para los demás en el futuro. Esta no es la solución. El Buddha mostró que el camino de salida es superar la ignorancia, ésta es la culpable principal que nos encadenó a samsâra, el océano de la existencia, nacimiento, muerte y renacimiento. La ignorancia es no ver las cosas como realmente son. Durante este proceso de iluminación, él percibió la cadena de doce eslabones condicionados, que comienzan con la ignorancia y continúan con formaciones kármicas. Creamos karma por la ignorancia. Necesitamos el cuerpo y la mente para hacer estas cosas. Tenemos seis sentidos, los sentidos físicos de vista, oído, olfato, gusto, tacto y luego la mente. El Buddha dijo que el precursor de todas las cosas es mano dhamma, mano sattâ, manomaya. La mente es causa de mucha presión y a ella se le debe que ciertas cosas sigan en nuestros pensamientos, palabras y acciones. Por lo tanto tenemos que observar mucho a la mente para ver las cosas como realmente son. Como se mencionó antes la meditación de la percepción interior o vipassana es ver la cosas como realmente son, de naturaleza perecedera. Lo que pensamos que es sólido y que dura para siempre, como los diamantes, ¿son realmente sólidos? Hemos descubierto que si miramos un diamante con un microscopio electrónico se ve muy diferente, con todo tipo de partículas giratorias y muchos espacios vacíos entre esas partículas. Si bajamos al nivel subatómico resultará ser sólo energía, condensación de vibraciones y energía. El Buddha dijo que existen diferentes niveles de la Verdad. J. Krishnamujrti dijo en su famoso discurso en Ommen Camp en agosto de 1929, que la Verdad es una tierra sin sendero y que no podemos llegar allí por ningún tipo de método o técnica, o incluso de organización. Pero esa Verdad, como yo lo comprendo, es diferente a lo que dice Buddha respecto a que hay diferentes niveles de Verdad. Uno es la Verdad relativa (samvriti-satya). Esto es cuando decimos: “Mi nombre es este, este es mi marido, esta es mi esposa”; no podríamos reconocer estas cosas si no hubiera un ‘yo’, o incluso el uso convencional del lenguaje. Entonces eso es verdad pero hasta cierto punto. Luego existe un nivel más profundo o más elevado de Verdad donde realmente no existe el ‘yo’. Esto en budismo se llama anattavâda, la doctrina del no-yo. Pero Buddha también dijo que por el mal y el bien que hacemos somos los creadores de nuestro karma. También somos los receptores de los resultados de nuestro karma. Entonces existe el yo pero él negó que haya un yo eternamente inmutable, imperecedero, en esta corriente de consciencia que llamamos ‘yo’, ‘lo mío’ y ‘mí’. No se identifica ni siquiera con lo que es incondicionado. Él dice que todas las cosas, las condicionadas y las incondicionadas, son el no-yo, no-mío o no-mí. Es muy difícil comprenderlo pero si podemos hacerlo, ese sería el camino hacia la liberación del periodo de nacimiento y muerte en este ciclo de existencia aparentemente casi eterno. A menos que por supuesto, tomemos el sendero del Bohisattva y elijamos permanecer en el ciclo de nacimiento y muerte para ayudar a tantos seres como sea posible y para desarrollar las cualidades de las pâramitâ-s. Pero según la escuela budista a la que pertenezco (Theravada) es más práctico evitar el sufrimiento y trabajar por nuestra propia salvación siguiendo el Noble Óctuple Sendero. No debemos verlo como un camino de A hacia B, o de Madras a Delhi, o algún sendero físico, sino como un modo de vivir en el que nos podemos liberar a nosotros mismos, aunque sea gradualmente. Existen escuelas que dicen que no es gradual sino rápido, pero la preparación toma mucho tiempo, hasta que de pronto lo ven y tienen la percepción de lo incondicionado. Por lo tanto en la preparación para el sendero todas las técnicas, métodos e incluso organizaciones puede que tengan que ser abandonadas, al menos psicológicamente, para percibir lo que está más allá. Un símil bello que encontramos en la literatura del Mahâyâna se llama la red de Indra. Muestra cómo un todo interdependiente está presente en el universo, y da la imagen de un árbol, un pino temprano en la mañana, en un clima frío y húmedo. Vemos que hay gotas de rocío en los extremos de cada aguja de pino. Al mirarlas podemos ver todo el árbol y los alrededores reflejados en esa gota de rocío. Y en todas las demás gotas, esta gota también se refleja, todo desde ángulos diferentes. Y si tocan una de esas gotas y se cae, influye en toda la constelación de los reflejos en cada gota de rocío. Entonces, así es de importante guiar nuestra mente estando conscientes de lo que hacemos, decimos e incluso pensamos, y de la intención que está atrás del pensamiento. Si están conscientes de lo que están diciendo y haciendo, pueden evitar lo torpe y elegir lo hábil. Si purifican vuestra mente pueden llegar a las etapas en el sendero en las que lobha, dosha, moha han sido erradicadas totalmente. Entonces, ya no crearemos más karma nuevo, y seremos como un cisne en el cielo que no deja ningún rastro.
|
|
|
Página
10 |