|
Vol. 133 - Número 4 - Enero 2012 (en Castellano) |
|
|
|
Página
5 |
|
Alocución Presidencial
de la 136º Convención de la Sociedad Teosófica Adyar, 26 de diciembre 2011
Cada Convención tiene una atmósfera especial, y todos somos receptores privilegiados de esta bendición. Que podamos abrir nuestros corazones y mentes para recibir este poder y que le permitamos impregnar nuestro ser y nuestras relaciones. Toda Convención no sólo es una ocasión para escuchar y recibir, sino también una ocasión, a diferencia de otras, para dirigirnos hacia influencias más elevadas y permitirles que nos eleven a mayores alturas. También tenemos la oportunidad de permitir que las bendiciones de los Grandes Seres nos invadan a nosotros y a toda la Naturaleza, para que nos brinden enseñanzas de la fuente de la vida y del amor.
Que Aquellos que son la encarnación del Amor Inmortal bendigan con su continua ayuda y guía a esta Sociedad, fundada para ser un canal para su trabajo. Que Ellos la inspiren con su Sabiduría, la fortalezcan con su Poder, y la energicen con su Actividad.
Estoy feliz de abrir esta 136º Convención Anual de la S.T.
Cuando nos observamos, nos preguntamos sobre el proceso gradual de un cuerpo material que llega a su fin. Muchas personas temen que esto sea el verdadero fin. Pero, por el conocimiento que tengamos de Teosofía, o de alguna filosofía, tal vez podemos saber que ciertamente sólo hemos estado relacionados con una pequeña parte de la vida. La estancia en otros mundos puede que nos haga pensar, cuando regresemos nuevamente a la vida en el nivel físico. Parte de lo que estamos pensando, nuestros pensamientos, lo que pasó y lo que pueda venir, sufrimiento y dolor, nos hace darnos cuenta de lo que tenemos que hacer, traer una cualidad de tranquilidad y paz a la esfera física. Nuestros pensamientos pueden hacernos un poco más conscientes, especialmente ahora que el ser humano tiene más poder y conocimiento a su alcance. Al principio él puede ser totalmente auto-centrado. Pero continúa hasta que descubre que existe un gran mundo sorprendente en todas partes en la esfera natural. Ver esto y actuar correctamente frente al vasto mundo frente a nosotros, pleno de belleza, maravilla, y la posibilidad de mayor apertura a un conocimiento mayor, es un hecho increíble. ¿Cómo podemos vivir, conscientes cada vez más de la belleza de la vida, y abrir nuestra visión a mayores experiencias? Hay mucho para pensar al respecto. Las cosas pequeñas de cada día, aunque es necesario que las observemos y las tratemos, importan muy poco. Lo importante es ver un espacio cada vez más grande, y crecer internamente de modo que la existencia de este cuerpo físico no tenga importancia. En el Bhagavadgitâ, Arjuna se da cuenta que Sri Krshna representa la Vida Divina. Él le pregunta a Krshna: “¿Quién es el Uno sin segundo, que está sobre todas las cosas?, dígnate a decírmelo sin reserva de Tu divina gloria.” Luego Krshna señala cómo está él sentado en el corazón de todas las cosas y no existe un fin para su Ser. “Todo lo que es glorioso, bueno, bello y poderoso, sale de un fragmento de Mi esplendor.” Esto significa que las cualidades mencionadas por Sri Krshna existen en todas partes en la manifestación, tanto en forma como en consciencia. Existe una perfección en aumento y una infinita variedad en las formas que emanan de él. Los seres humanos pueden estudiar y parcialmente conocer esta perfección y algo del Orden Cósmico por la revelación de la Belleza, la Inteligencia, el Amor, y otras cualidades divinas. HPB llama a esto “la unión espiritual y psíquica del hombre con la Naturaleza”. Lo bello, por ejemplo, se puede ver incluso en las cosas ordinarias, y lo que un hombre piensa debajo de su nivel, se puede destruir. De modo que existe gran número de personas que no dudan en convertir una parte de la tierra en material que proporcionará gran cantidad de dinero, es decir, de lo que la gente piensa que es el equivalente al dinero. Esta es una de las razones importantes por las que, especie tras especie desaparece de la existencia. Se las considera sin importancia como seres vivos y piensan que merecen este destino. Se eliminan de este modo a cientos de variedades de insectos y otras pequeñas criaturas. Pero las palabras del Bhagavadgitâ nos dicen que esta actitud no es digna de ser considerada como espiritual. Lo espiritual es ver lo bello en todas partes; lo bueno y poderoso está a nuestro alrededor, incluso en cosas que podemos considerar como muertas. Por lo tanto el individuo ordinario puede ir a un desierto, a un bosque o a una porción de tierra que esté cerca, y considerarla como totalmente inservible o que necesita un cambio. Pero ciertamente, lo que ve es muy diferente. En todas partes, en el desierto y en el bosque, en toda la tierra, se muestra el esplendor y la luz de lo divino. Pero tenemos que tener ojos para ver. Los ojos no ven excepto tal vez un poco de vez en cuando. En una de las novelas de Dickens existe una persona grosera y desagradable que no ve el bien en ningún lado, pero a veces siente afecto por el perro que está con él y que lo sigue. Esta es una metáfora respecto al pequeño grado de percepción que incluso el “ser humano menos valioso” puede tener. Quienes son más avanzados no sólo ven las maravillosas cualidades en la Naturaleza y en las formas, sino también en la consciencia, mientras que la persona común observa igual que el salvaje que ve un poco el cariño en el perro que lo sigue. HPB con una percepción extraordinaria vio la bondad oculta incluso en personas que parecían groseras para otros. Cuando le preguntaban por qué ella se contactaba con esas personas, respondía que no podía evitarlo. “La unión espiritual y psíquica del hombre con la Naturaleza” existe incluso en una persona sin carácter, y esto lo podría ver alguien que avanzó mucho sobre otros seres humanos. Debemos mirar este factor oculto pero esencial para saber cuál será nuestro propio futuro, y qué le revela el Orden Cósmico a quienes han comenzado a ver. Esto es así según lo investigado por David Bohm en sus estudios sobre el universo. Él afirmó en su libro Wholeness and the Implicate Order (La totalidad y el Orden implícito) que el Orden y la Unidad son parte del orden implícito que constituye una realidad fundamental. El hombre sería una persona bastante diferente si descubriera o comenzara a descubrir esta característica que muestra parte de sí mismo en toda la vida. Pero estamos tan ocupados con nuestras ambiciones, preocupaciones y otras cosas que pertenecen al yo personal que no percibimos lo que existe realmente. Sólo los iluminados comprenden totalmente este hecho, por lo tanto, el mundo en el que la gente está destruyendo todo, cambiando cosas según sus gustos y aversiones, etc., no es real. Por lo tanto, el mundo es mâyâ. Mâyâ no se refiere a lo que comprendemos. Lo que percibimos y experimentamos no es una ilusión total, pero dado que convierte y le da significado a todo según sus propios gustos y aversiones, es una ilusión. Lo que vemos no es lo que existe. El Bhagavadgitâ dice: “Tú ciertamente te conoces a ti mismo por ti mismo”. Esto significa que cuando tenemos una comprensión falsa de nosotros mismos, todo lo demás que pensamos que conocemos no es verdad. Este conocimiento es de suma importancia y tarde o temprano tenemos que llegar a él. Esto es meditación: Saber que incluso las cosas más pequeñas que existen resplandecen con ese elemento de divinidad que las hace igual a lo más elevado, y que las cosas más bajas contienen en su interior el elemento divino. Laurence Bendit y su esposa Phoebe, escriben en uno de sus libros que mientras miraban un puñado de tierra común se dieron cuenta de la gran luz que brillaba a través de lo que parecía tierra ordinaria. Es la presencia de la gloria divina, y todo ser iluminado lo sabe. Arjuna pregunta cómo una persona conoce esa existencia inmortal que yace en el corazón de todo, desde la tierra que puede parecer muerta, a la vida ilimitada, a Dios. Luego Krshna dice: “Soy el yo, sentado en el corazón de todos los seres.” La totalidad del Orden Cósmico revela Belleza, Inteligencia y Amor. Depende de cada uno depurar y elevar su naturaleza de modo que vea esto y no los objetos ordinarios abiertos a la psique de cada hombre del mundo. De modo que, como teósofos, parte de nuestro trabajo es volvernos conscientes de esta naturaleza gloriosa que es omnipresente. ¿Cómo se puede hacer esto? Podemos debatirlo, pero primero debemos darnos cuenta, por lo menos intelectualmente, que en cada partícula de existencia existe el elemento divino. Es un gran cambio si la persona puede ser consciente aunque sea de una pequeña parte de este hecho. Las enseñanzas de la Teosofía son muy importantes para quienes desean comprender la naturaleza de la vida. Cuanto antes suceda esta comprensión, más rápido será el progreso logrado hacia una nueva vida. Por ejemplo, Reencarnación y Karma no son enseñanzas, son una necesidad que la consciencia debe absorber. La reencarnación nos hace comprender poco a poco; además nuestras experiencias y circunstancias nos enseñan cuando queremos aprender. Pero el aprendizaje puede ser rápido o no, según estemos dispuestos o no a aprender. Lo que decimos tiene como objetivo ayudarnos a avanzar rápidamente y auxiliar a quienes están progresando.
- La Alocución es seguida por el informe anual de todos los países del mundo en los que está la S.T. Al concluir con el informe, agregó:
Esto finaliza mi informe y ofrezco mis cálidos y buenos deseos a todos los presentes y también a cada uno de nuestros miembros.
|
|
|
Página
5 |