|
Vol. 132 - Número 10 - Julio 2011 (en Castellano) |
|
|
|
Página
6 |
|
Abriendo la puerta a los misterios eternos
BHUPENDRA R. VORA
El Sr. Bhupendra R. Vora es un miembro y ex Secretario General de la Sociedad Teosófica en África Central y del Este, que ahora vive en Inglaterra. Charla dada en la Rama Blavatsky, Londres.
La formación de la Sociedad Teosófica a finales del siglo diecinueve, fue un hecho de gran significancia para la evolución de la consciencia humana. Fue en un clima de intolerancia y dogmatismo religioso tradicional por una parte, y la filosofía materialista de las ciencias naturales por otra, que la Sociedad Teosófica moderna apareció. Según la principal fundadora, la Sra. Helena Petrovna Blavatsky, esta nueva Sociedad tenía como propósito el renacimiento de la religión-sabiduría que ella afirmó había sido preservada durante edades en las Escuelas de los Misterios, particularmente los del Oriente. Las antiguas Escuelas de los Misterios de India, Caldea, Egipto y Grecia enseñaron los misterios del Universo a unos pocos aspirantes elegidos, que se consideraron adecuados para recibir este conocimiento bajo votos de secreto, de los que sabemos que nunca se rompieron. En la antigua India de los Upanishad-s era la tradición que un aspirante fuera al âsrama (ermita) del Rshi con leña para el fuego del sacrificio. El significado de esta ofrenda desde el punto de vista externo era que él serviría a su Maestro fielmente y cuidaría de sus necesidades diarias. El significado interno era sin embargo más profundo, que sometía su personalidad inferior para ganar conocimiento superior, que en India se conocía como Brahma Vidyâ o la Sabiduría Divina. Al aspirante se lo sometía a rigurosas pruebas, antes que la sabiduría esotérica le fuera revelada. En la Escuela de Pitágoras, no sólo se esperaba del aspirante que observara cierto código de conducta, sino también que mantuviera silencio, es decir, ser un Akoustikoi durante cierto periodo de tiempo hasta que obtuviera suficiente conocimiento que le permitiera hablar. Tradiciones similares existieron entre los Esenios, Druidas y otros pueblos antiguos. Las culturas Maya e Inca de Sudamérica revelan tales tradiciones también. En el antiguo Egipto, se realizaban ceremonias sagradas en las Pirámides donde a los iniciados se los introducía a aspectos más profundos de la vida. Estas Escuelas de los Misterios enseñaban esa Ciencia Secreta que está en las manos de la Fraternidad Oculta. El sistema de enseñanza hacía diferencia entre el conocimiento externo o exotérico y el interno o esotérico. El conocimiento esotérico sólo se impartía a quienes se ganaban el derecho a recibirlo. Entonces el conocimiento o Gnosis, como los primitivos Cristianos lo llamaron, era oral y se lo impartía sólo a los que estaban preparados debidamente. Cuando sus discípulos le preguntaron a Cristo por qué Él hablaba al público en parábolas, contestó: “A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas” (Marcos, 4:11). Hubo una época hace mucho tiempo en la que la Religión-Sabiduría se enseñaba universalmente. Los hindúes se refieren a este periodo como Satya Yuga o la Edad de la Verdad. Al caer el mundo en la oscuridad de la ignorancia, las antiguas enseñanzas se ocultaron y no estuvieron disponibles, excepto para aquellos que estaban calificados para recibirlas. La destrucción de las grandes bibliotecas de Alejandría en Egipto y Nalanda en India son ejemplos de los lugares de aprendizaje que los carentes de luz destruyeron. En Europa durante las Edades Oscuras, existía un clima de intolerancia religiosa en la que el libre pensamiento no podía sobrevivir. La propuesta de la Teoría Heliocéntrica fue considerada una herejía. Con la llegada de Sir Francis Bacon y otros, la oscuridad de la ignorancia comenzó a desvanecerse. Hacia fines del siglo diecinueve, los Mahatmas de los Himalayas que inspiraron la fundación de la Sociedad Teosófica, sintieron que había llegado el momento propicio para que la humanidad en general recibiera la divina sabiduría o Teosofía. Fue con el fin de traer la luz a la humanidad en masa, preparándola para una Nueva Era, que la Sociedad Teosófica se estableció. ¿Cuál es la naturaleza de este conocimiento? En el primer volumen de La Doctrina Secreta se cita un sutra del antiguo Rg Veda. El sabio que lo compuso, indaga sobre el misterio de la creación con bellas palabras poéticas que expresan la búsqueda humana de las Verdades de la Existencia. El sutra conocido como el Sutra Nâsadiya dice lo siguiente:
No existía algo, ni existía nada; El resplandeciente cielo no existía; Ni la inmensa bóveda celeste se extendía en lo alto. ¿Qué cubría todo? ¿Qué lo cobijaba? ¿Qué lo ocultaba? ¿Era el abismo insondable de las aguas?
No existía la muerte; pero nada había inmortal, No existían límites entre el día y la noche Sólo el Uno respiraba inanimado y por Sí, Pues ningún otro que Él jamás ha habido. Reinaban las tinieblas, y todo el principio estaba velado En oscuridad profunda; un océano sin luz; El germen hasta entonces oculto en la envoltura Hace brotar una naturaleza del férvido calor…
¿Quién conoce el secreto? ¿Quién lo ha revelado? ¿De dónde, de dónde ha surgido esta multiforme creación? Los Dioses mismos vinieron más tarde a la existencia. ¿Quién sabe de dónde vino esta gran creación? Aquello de donde toda esta creación inmensa ha procedido, Bien que su voluntad haya creado, bien fuera muda, El más Elevado Vidente, en los más altos cielos, Lo conoce, o quizás tampoco, ni aún Él lo sepa.
Contemplando la eternidad… Antes que fuesen echados los cimientos de la tierra,…
Tú eras. Y cuando la llama subterránea Rompa su prisión y devore la forma, Todavía serás Tú, como eras antes, Sin sufrir cambio alguno cuando el tiempo no exista. ¡Oh, mente infinita, divina Eternidad!
¿Por qué se creó el Universo? ¡De dónde! ¡Cómo! ¡Adónde termina! ¡Qué soy yo, cuál es el propósito de mi existencia, cuál es el fin! ¡Qué es Dios y dónde está Él! ¡Cómo estoy yo conectado con él y con el Universo! ¡Cuál es la explicación de las aparentes injusticias de la vida! ¡Cuál es el significado y la utilidad del sufrimiento y el dolor! ¡Qué es la suerte, el destino o la providencia! ¡Qué es la vida, qué es la muerte! La Teosofía intenta contestar estas y muchas otras preguntas similares, que los hombres de todas las épocas preguntaron. Detrás de las formas y rituales externos de las religiones tradicionales del mundo, se puede descubrir esta sabiduría. Esta Divina Sabiduría es la Gnosis de los cristianos, el Brahma Vidyâ de los hindúes, y el Sufismo de los musulmanes. Un ejemplo de la naturaleza esotérica de la enseñanza, se puede ver en este verso del gran maestro Sufi, Jalaluddin Rumi, respecto al viaje evolutivo del alma:
Morí en el mineral y me transformé en una planta; Morí en la planta y reaparecí en un animal; Morí en el animal y me convertí en un hombre. ¿A qué entonces debería temerle? ¿Dónde crecí menos al morir? La próxima vez que muera como hombre, Puede que me crezcan las alas del ángel.
Con el advenimiento de la Sociedad Teosófica, el velo de la antigua y eterna sabiduría se levantó. La Sra. Blavatsky describió su publicación, Isis sin Velos, en el prefacio, como “La Clave Maestra de los Misterios de la Ciencia y de la Teología Antigua y Moderna”. Sin embargo, La Doctrina Secreta, que es una síntesis de la ciencia, la religión y la filosofía, da una visión fascinante de la naturaleza de la Realidad, y del proceso cíclico, en tres proposiciones fundamentales que son la piedra fundamental de la filosofía oculta:
Las tres Proposiciones Fundamentales ponen ante nosotros los principios que gobiernan el Universo y la evolución de la vida. La Sra. Blavatsky describe este Principio Universal como ‘teniendo un centro en todas partes y la circunferencia en ninguna’. Ella afirma en La Doctrina Secreta que esta antigua y eterna sabiduría fue trasmitida a la humanidad en una cadena ininterrumpida, de un sistema planetario a otro, de un globo a otro, durante eones de tiempo por esos Grandes Seres, que son miembros de la Jerarquía Oculta. Estos Misterios están constituidos por un vasto cuerpo de enseñanzas que abarcan todo tema concebible al que se puede dirigir la mente del hombre. Una sorprendente cantidad de conocimiento que abarca la ciencia, la filosofía y la religión está incluida en esta magna obra de Blavatsky. Se abre ante nosotros un vasto panorama de evolución, con la revelación de los temas de cosmogénesis (origen y evolución del cosmos) y antropogénesis (origen y evolución del hombre). La otra gran fuente de este conocimiento es Las Cartas de los Mahatmas. La magnífica erudita Virginia Hanson, afirma que la historia de Las Cartas de los Mahatmas forma parte del tiempo, pero la sabiduría contenida en ellas es atemporal. Los Mahatmas, en su correspondencia con los dos caballeros ingleses, revelan muchos aspectos de las enseñanzas espirituales. Los originales de estas cartas están preservados en la Biblioteca Británica. Los Mahatmas tratan extensamente el estado de las religiones tradicionales, en muchas de las Cartas. Las religiones institucionalizadas con sus sacerdotes e iglesias, creencias dogmáticas, rituales ciegos y concepciones antropomórficas, se dan como las causas de una multitud de males y una gran maldición para la humanidad. Estas religiones han vuelto a sus seguidores en egoístas intolerantes y fanáticos que odian a toda la humanidad, desde sus propias sectas, sin ofrecer nada mejor o moral a cambio. En el nombre de sus religiones, los seres humanos imponen un sufrimiento indecible a sus semejantes, sin ningún escrúpulo. El Mahatma KH afirma:
Jamás disminuirá toda la miseria humana hasta el día en que la mejor parte de la humanidad destruya en el nombre de la Verdad, la Moralidad y la Caridad Universal, los altares de sus falsos dioses.
Se esperaba que la Sociedad Teosófica fuera la piedra fundamental, el fundamento de las futuras religiones de la humanidad. En relación con esto, el Gran Adepto, el Mahachohan dijo:
Para lograr el objetivo propuesto, se determinó una mezcla mayor, más sabia y especialmente más benevolente de lo superior y lo inferior, del alfa y el omega de la sociedad.
Fue con esta idea en mente que se formularon los tres Objetivos de la Sociedad. Éstos son una parte completa para la regeneración de la humanidad que cubren todos los aspectos que eliminarían las causas de la división entre las personas del mundo, si se comprendieran e implementaran. Particularmente el primer Objetivo fue considerado por los Fundadores como de importancia primordial para producir la comprensión de la unidad de toda vida. La esencia de la enseñanza oculta es el concepto del Principio Uno homogéneo que es la base de este universo manifestado y que impregna todas las innumerables formas de vida. La Fraternidad Universal se propuso por lo tanto, no como una teoría especulativa, sino como una realidad absoluta. En las tres proposiciones fundamentales, la Sra. Blavatsky se refiere a este Principio Uno como Parabrahman. La doctrina oculta propone que existe un Principio Inmutable (Parabrahman) o Realidad. De este Nirguna (sin atributos), surge Una Realidad, la Realidad Saguna (con atributos), en ciclos de tiempo. En la dimensión del Tiempo y el Espacio, el Uno se vuelve los Muchos y evoluciona en varios planos de existencia para alcanzar la perfección y de acuerdo con los ciclos del tiempo, el día de Brahmâ comienza y el mundo Manifestado vuelve al Desconocido Uno, raíz sin raíz de toda la existencia. En Las Cartas de los Mahatmas, el Mahatma M se refiere a este proceso cíclico en las siguientes palabras:
Cuando el hombre-Espíritu llega a la última cuenta de la sarta y entra en el Nirvana final, este último mundo también desaparece o pasa a la subjetividad. De esta manera, entre las galaxias estelares tienen lugar nacimientos y muertes de mundos, siempre en ordenada sucesión siguiendo el orden de la Ley natural. Y, … la última cuenta está ensartada en el hilo del ‘Mahayuga’.
|
|
|
Página
6 |