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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 132 - Número 10 -  Julio 2011 (en Castellano)

 
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Desde la Atalaya

 

 

RADHA BURNIER

 

 

El despertar de la Inteligencia

   En la actualidad, la tecnología, la productividad, la organización y otros asuntos relacionados, se han vuelto muy valiosos. Esto podría terminar en un gran peligro: el peligro de perder lo que es importante en la vida. Debido a que algunos aspectos de la vida que son esenciales para el mejoramiento interno, se descuidan o se pasan por alto, las relaciones están en retroceso en todas partes. Esto puede dar lugar a peleas, tensión y luchas, mientras que necesitamos bondad, sensibilidad y armonía, para construir relaciones no sólo con la gente sino con todas las cosas. No es suficiente sentarse en casa viendo videos o leyendo libros para descubrir lo que es bueno. Es importante enfrentar desafíos en las relaciones con la gente, trabajar con ellos y armonizar con la Naturaleza.

   Me parece que la tarea de unir a la gente tiene como propósito aprender la belleza de la relación correcta y de la bondad de la vida. No es suficiente estar sólo frente a un santo, a menos que nos ayude a producir una verdad mayor, más bondad y santidad en nosotros. Entonces, relacionarnos con las personas, es realmente para crecer hacia un estado de bondad e integridad.

   Las relaciones no sólo son con los seres humanos sino con toda la vida, y ser feliz con la Naturaleza, las personas de ambientes diferentes y con uno mismo. Esto es importante. Usualmente, algo afecta las relaciones y nos vemos inmersos en estados de desorientación con animales, plantas y la tierra, no sólo con los seres humanos. Estamos relacionados con la tierra y por lo tanto con parte de lo que llamamos nuestro planeta. Tal vez la vida religiosa significa todo esto, tener un lazo interno íntimo con todo, desde la tierra hasta las demás personas a nuestro alrededor. Todos nosotros, tarde o temprano, debemos tener relaciones que estén libres de prejuicio y acompañadas de un estado de amor y armonía. 

   Los Centros Teosóficos generalmente tienen diferentes temas a tratar. Tienen como objetivo estimular la investigación, y no sólo una situación de debate, ignorando o asintiendo. Una forma no es necesariamente mejor que la otra, pero estamos hablando del enfoque teosófico que deseamos comprender. En muchos centros teosóficos existe una buena biblioteca y personas tratan temas por medio de conferencias y debates. Esto puede que sea útil, pero es necesario que tales temas tomen vida por medio del despertar interno. Krishnaji usaba la frase: “El despertar de la inteligencia”. Inteligencia significa atención espiritual. Si por medio del contacto con la Teosofía y las Ramas de la Sociedad Teosófica, no se produce un cambio en nuestro interior, entonces no se ha hecho casi nada, o muy poco.

   Podemos decir lo mismo sobre estudiar o aprender literatura espiritual. No aprendemos para citar y parecer eruditos o algo parecido. Participamos para iluminar la consciencia, para despertar la mente. En la famosa obra Viveka-chudâmani, se dice: “¿Cuál es el propósito de los libros si no despiertan la mente?, y ¿cuál es el propósito de los libros si la consciencia ya está despierta? En ambos casos podemos decir que es aumentar la percepción, que es valiosa.

   Por supuesto sabemos que debemos esforzarnos para que la inteligencia despierte y florezca. En algunos casos puede no ser el momento oportuno, y los placeres todavía pueden ser importantes. No podemos hacer nada excepto dejar a todos en libertad. Me parece que esa inteligencia no puede crecer cuando existen contradicciones en el interior, y cuando nos sentimos como diciendo: “No escuches a los cristianos, a los budistas o a alguien más.” Estamos así cerrando una parte de la mente. Entonces, nos referimos a no permitirle a la mente que se condicione. Si esto está claro, podemos escuchar a cualquier persona o leer cualquier cosa, y no confundirnos.

   La verdad no es un fuerte que construimos para sentarnos en su interior, protegida aparentemente por todas partes. Si podemos hacer una comparación, es como levantar una carpa por una noche, que será desarmada a la mañana siguiente. Entonces, podemos escuchar sin condicionamientos, escuchar con respeto y ser libres interiormente. 

 

La unión del hombre con la Naturaleza

   En el programa original de la Sociedad Teosófica, la Sra. Blavatsky escribió sobre ‘la unión espiritual y psíquica del hombre con la Naturaleza’. Esta frase no es fácil de comprender, porque no estamos acostumbrados a pensar de este modo. Aquí intentaremos explicar un poco nuestra comprensión, aunque sea difícil.

   No es fácil saber y darnos cuenta de qué es la vida, y la mayoría de las personas ni siquiera consideran este tema fundamental. Nacen de cualquier forma, y siguen viviendo la vida del mismo modo, tal vez inventando una razón que se adecue a su personalidad. Cada persona tiene su propio entorno social, psicológico y personal, y cada uno trata de imaginar el propósito de la vida para que se adapte a este entorno; pero ni la percepción, ni el objetivo puede que sean correctos. Dado que ambos emanan de una situación insignificante de la vida, la persona probablemente es bastante inconsciente del vasto orden en la Naturaleza. Es sólo por medio de una meditación profunda y constante que cualquier persona aprende a distinguir entre lo que es importante y lo que no lo es. En A los Pies del Maestro, la distinción entre estos dos, se dice que es parte de la comprensión de la vasta extensión de lo real y lo irreal, de la que todos han oído.

   En un importante libro de David Bohm, dice: “El Orden y la Unidad son parte de un orden implícito que… constituye un aspecto fundamental de la Realidad.” Sólo tenemos que pensar sobre la gran diferencia entre la unidad y la desunión, el orden y el desorden, para darnos cuenta que existe una distancia inconmensurable entre ambos. Para la persona que piensa sobre este tema, la distancia parece casi imposiblemente lejana, el orden y la unidad están muy lejos de la vida que vivimos.

   La vida social del ser humano está llena de confusión. Vive para poner un poco de orden aquí y allí, e incluso puede imaginar que está teniendo éxito. Lo mismo sucede con la unidad, de modo que la realidad es que el desorden y la desunión lo afligen a menudo, a menos que deje de pensar es lo que sucede frecuentemente. Es demasiado doloroso observar los hechos, por lo tanto tratamos de ignorarlos, y así recorremos vida tras vida, y este es el motivo por el que pasamos tantas encarnaciones  sin lograr casi nada.

   En el Bhagavadgitâ Arjuna le pide a la Divina Presencia dignarse a explicarle por medio de qué glorias impregna Él estos mundos. El Señor le responde: “No existe un fin para lo que me describe… todo lo que sea glorioso, bueno, bello y poderoso, comprende que lo es por un fragmento de mi esplendor.” Todo lo que está manifestado tiene algo de lo bueno, lo bello y lo poderoso. Esto es así, no sólo en las formas y apariencias, sino también en la consciencia y en los modos de ser de todo lo que existe en la Naturaleza. Eso es lo que el Emancipado puede ver, experimentar y regocijarse de conocer.

   Siempre existe una perfección en aumento en la infinita variedad de la que somos vagamente conscientes. Incluso la más despreciable de las criaturas poseen oculta o explícita, una perfección que se manifiesta ahora y para siempre. Estudiar, aprender, ver, es un arte, el mayor arte que somos capaces de aprender. Ciertamente, ver el orden y la belleza no es una experiencia común. Estamos acostumbrados a estos términos, por ello pensamos que los conocemos, pero no confiamos. Esta es una verdad que se puede ver ahora y para siempre en el ser más pequeño, al igual que en el vasto universo. Por este motivo se dice: “No existe un fin para mis poderes divinos”.

   Se hace la pregunta sobre cómo puedo yo conocerlos, en lo más pequeño y en lo más grande. Conocer parece fácil porque tenemos muy poca idea del conocimiento en nuestras vidas, pero tal vez sería mejor decir que conocemos por medio de la meditación.

   La meditación es otra palabra que se ha vuelto banal, pero no lo es. Toda la vida puede ser una meditación porque en todas partes, tanto en lo más pequeño como en lo más grande, se muestra de algún modo. La puerta puede ser pequeña pero cuando vemos a través de ella, el otro lado es infinitamente glorioso y bueno. No hay nada que no tenga la perfección que le pertenece.

   Aunque ahora está mezclada con otras cosas, no debemos olvidar que la verdad está ante cada uno de nosotros con lo bello y lo maravilloso para experimentar y conocer.

 

El pasado y el  futuro

   Trabajamos, según se me ha dicho, para el futuro. Muchos cambios en el mundo deberían producir un cambio mayor. El mundo no estará dividido, sino que será uno, una totalidad trabajando hacia el mismo fin. Todas las pequeñas transformaciones que ocurren tienen poca importancia respecto a esta gran transformación en una unidad interior que producirá muchos cambios. Ahora, las pequeñas modificaciones parecen importantes, pero en vista de aquello por lo que nuestra Sociedad trabaja, no tienen importancia, o tienen muy poca.

   Uno de los intereses menores que la gente tiene ahora es si a fulano de tal se lo reconoce por lo que es o no. Podemos ir hacia atrás en la historia para descubrir si Napoleón era una gran figura o un hombre común que se volvió importante debido a las circunstancias. La fama que alcanza una persona en asuntos o circunstancias mundanales es, desde cierto punto de vista de poco valor. Lo importante es el movimiento del progreso en el sentido real o espiritual, que implica despertar a las realidades. A veces mezclamos esto con asuntos menores. En el contexto real, el movimiento de avanzada depende sólo de lo que promueve una mayor comprensión de nuestra función como seres humanos. 

   Se dice que la humanidad es especial, porque es en esta etapa que una nueva oleada de vida desciende, permitiéndoles a todos avanzar ascendiendo, si así lo desean. Es sólo en la humanidad donde existe una lucha entre la naturaleza superior y la inferior. La naturaleza inferior ha avanzado de modo bello hasta la etapa humana, pero es en el momento en que se debe lograr un cambio, partiendo desde un progreso mecánico inferior, hacia un ascenso intelectual, moral y espiritual superior, que comienzan las dificultades. La Sociedad Teosófica está interesada en este movimiento. No es sólo importante debido al vehículo o los instrumentos implicados, sino por asumir el mando de la naturaleza superior, que es el comienzo de un futuro de incalculable e inimaginable belleza.

   Recientemente la Presidenta recibió varias cartas pidiéndole que se haga justicia al Sr. Judge. Ha pasado aproximadamente un siglo y un cuarto, desde el tiempo en que era importante entre los miembros. Existen algunos que apoyan sus acciones, y otros no; ¿vamos a hacer un juicio en nombre de todos los miembros ahora? ¿Es esto realmente posible? La decisión a favor o no, sólo será en un papel, y la gente continuará pensando en lo que es posible, según lo que desean y ven. La Sociedad no puede hacer esto, y no es su intención hacerlo.

   Entonces, lo mejor es discernir en el grado en que nuestra inteligencia nos lo permite, que puede ser correcto o no. ¿Qué les interesa a los demás? Dado que no podemos o queremos determinar lo que otros piensan, la Sociedad Teosófica no puede, después de ciento veinticinco años, decidir lo que sus miembros deberían ver o pensar sobre hechos pasados. Está el caso de C. W. Leadbeater, que considero fue malinterpretado y difamado. Otros pueden pensar que fue una mala persona. ¿Cambiará nuestro pensamiento lo que fue? Hay muchas personas que, siendo humanos, tuvieron defectos y debilidades. Averiguando exactamente qué pasó, no le ayuda a ellos ni a nosotros. Nuestra actitud actual hacia las cosas es lo que importa, no las conclusiones a las que podamos llegar sobre lo que hizo la gente en el pasado.

   Entonces, actuemos en el presente y mantengamos nuestras conclusiones sobre personas y hechos del pasado de forma provisoria y en el trasfondo. Entonces podemos avanzar desde donde nos encontramos, que es en lo que tenemos que estar realmente interesados. ¿Cuál es la dirección hacia la que nos dirigimos? ¿Nos estamos moviendo? , y si es así ¿lo hacemos hacia una mayor comprensión de la vida?

  

 

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