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Vol. 132 - Número 8 - Mayo 2011 (en Castellano) |
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Desde la Atalaya
RADHA BURNIER
La paciencia es una cualidad espiritual El ambicioso ser humano quiere que todo el mundo sepa que él ha hecho las cosas mejor que los demás. Parte de la satisfacción que da la ambición es compararse uno mismo con todos los demás: “He corrido más rápido que ninguna otra persona y obtuve la medalla de oro Olímpica”. Pero el animal corre rápido, inconscientemente, y no trata de impresionar a nadie más. En este mundo la competencia es fuente de enorme mal. En uno de los ensayos de la Sra. Blavatsky, que se encuentra en el librito Ocultismo Práctico, ella señala cómo la competencia en el mundo moderno es la fuente del mal. Esto es parte del mundo en el que la ilusión del tiempo es fuerte. La ambición, el deseo, el logro, todos ellos manifiestan la mente humana, bajo la ilusión del tiempo. Pero en el mundo superior del Maestro es diferente; este sentido del tiempo no oprime a ninguno de Ellos. Los Maestros saben cómo esperar a que las cosas crezcan según el flujo de la naturaleza. A veces la gente pregunta: “¿Por qué no intervienen, y arreglan las cosas? ¿No pueden eliminar rápidamente algunas de las malas características del ser humano?” Esto es como preguntar: ¿Por qué no es la pequeña planta un gran árbol? Si no pensamos en términos de tiempo, sólo observaremos la planta que se convierte en un árbol. Podríamos darnos cuenta que lo que llamamos un hombre malo se volverá un hombre bueno, lenta o rápidamente, y no tenemos que forzarlo, modelarlo, cambiarlo, y hacer todas esas cosas que los seres humanos quieren hacer. De modo que lo que llamamos paciencia es una de las grandes características que prevalece en el mundo de la luz, que es el mundo de los Maestros. Ellos saben lo que ha sucedido y qué ocurrirá, porque todo ya existe en la eternidad. Estamos aprisionados en el tiempo, psicológicamente, pero ellos viven en lo eterno. En Luz en el Sendero, este contraste entre ese mundo de luz y el mundo de la ilusión se ha presentado reiteradamente. Se nos aconseja cuatro veces: “Vive en lo eterno”. Y desde el punto de vista eterno todas las actividades, particularmente las actitudes y cambios psicológicos que existen en el ser humano, y están basados en el tiempo, son falsos. Esa es la razón por la que es mâyâ. Dos oraciones de Las Cartas de los Mahatmas, escritas a Sinnet dicen: “Si alguno de ustedes está tan ansioso de conocimiento, y del poder benéfico que el conocimiento otorga, debe estar dispuesto a dejar su mundo y venir al nuestro”. Esta es una cuestión seria. Si quieren conocimiento real, deben abandonar vuestro mundo. “Déjenlo venir de cualquier modo, pero como discípulo de un Maestro, y sin condiciones”.
El progreso en las relaciones La actitud general en la actualidad es usar todo en la Naturaleza para satisfacción personal. Este enfoque parece “progreso” para muchas personas, pero significa que los sistemas naturales serán explotados y reducidos continuamente. “Exitosos” seres humanos quieren vehículos más rápidos y más grandes, y veloces medios de transmisión que eventualmente traerán varios tipos de problemas a la humanidad. ¿Significa esto realmente progreso? Progreso significa más alegría y felicidad, una mejor justicia social, más libertad personal para toda persona, etc. Esta es una cuestión importante. Estamos desperdiciando gran parte de los limitados recursos disponibles de la actualidad. Pronto no tendremos lo que queremos porque todo se habrá agotado. Incluso hoy, el número de especies y variedades en la Naturaleza está muy por debajo de lo que solía estar. Sabemos definitivamente que la Tierra sólo puede producir una cantidad limitada de recursos y comodidades. Usándolas impensadamente, y al desperdiciar una gran cantidad de cosas descuidadamente, estamos aumentando el problema. El agua, el aire y otros elementos que necesitamos se están contaminando, y están mucho menos disponibles a medida que pasan los días. Muchas personas en diferentes partes del mundo no comprenden la seriedad de agotar los recursos del mundo. Recordando lo que pensamos que es necesario, podemos instituir ideas totalmente diferentes acerca de qué significa un verdadero desarrollo, no en términos de placer, sino basado en una sabiduría real y en el amor. ¿Cuánto podemos limitar nuestros deseos, ambiciones y muchas de las ideas mundanales que tenemos sobre la buena vida? El futuro puede tener una nueva dimensión que el ser humano puede no saber en la actualidad, a menos que todos los factores irrelevantes sean eliminados de su vida. Hemos visto cómo el ser humano puede crecer en el amor, la sabiduría y la belleza, pero no hacemos ningún intento de analizar ciertos problemas y defectos conocidos. Por ejemplo la ambición, que es un estado de la mente más que cualquier otra cosa, funciona cada vez más en todos. Todos los que tratan de preservar el sentido de separación son iguales, es algo latente, pero cuando la oportunidad se presenta, se vuelve activo. Por lo tanto vivimos en este lugar, el mundo de la lucha y no de la paz, de la frustración y la rivalidad y no de la esperanza. La paz es algo que no podemos poseer mientras vivamos con ideas falsas, al igual que un ciego no puede imaginar cómo es ver. Vivimos en un mundo en el que hay una relación estrecha con todo lo que existe. En una de sus cartas, una persona sabia, un Mahatma, dijo que la Naturaleza ha construido un imperio en el que existe una simpatía magnética con todo lo que existe, incluso entre la estrella más distante y alguna persona u objeto aquí. Si esto es verdad, entonces la separación es la negación de una verdad importante. Podemos progresar mucho buscando nuestras ilusiones, pero ¿qué sucede si progresamos mucho en la dirección equivocada? Podemos alcanzar un estado que es lo opuesto a nuestro objetivo! De modo que la dirección es muy importante y quienes nos han precedido la han indicado. Un Maestro dice que la iluminación se ha alcanzado por medio de la experimentación en todas las edades. Esta verdad se ha mencionado de modos diferentes, adecuada para la época y condiciones que existen. La moderación se puede hallar en todas partes en la Naturaleza. Un cocotero, por ejemplo, es un árbol que crece en línea recta sin ninguna hoja, excepto en la parte superior. Existen millones de estos árboles, sin ramas para crear equilibrio, y de algún modo el cocotero sabe cuándo debe detenerse, si creciera más no podría soportar el viento y el clima. La mayoría de las criaturas no humanas saben cuándo detenerse al comer, pero el ser humano no siempre lo sabe. Tienen que aprender, y otros no lo necesitan. Quizás la cuestión de aprender es más importante de lo que nos damos cuenta. Debemos aprender a no hablar sin necesidad, y cómo usar las palabras correctas en circunstancias diferentes. No debemos permitirle a nuestros pensamientos correr de aquí para allá, interfiriendo como a menudo lo hacen, con obligaciones más importantes. Si observamos que aparece la ira, debemos aprender a controlarnos y no comenzar a pelear inmediatamente con otros seres humanos. Esto es lo que significa cultura, y sólo los seres humanos son capaces de ponerle un límite al pensamiento, a las palabras y a los hechos. Podemos aprender a hacer esto usando lo que llamamos inteligencia, que nos hace más capaces y más benevolentes si sabemos cómo usar este poder. Los seres humanos han hecho cosas horribles, pensando que actuaban bien. El Buddha dijo que deberíamos considerar cuidadosamente lo que es realmente benéfico para todos, lo que significa para otras personas, para otras criaturas, para la atmósfera, y para la tierra misma. Por lo tanto si estamos interesados en el bienestar de todos, podemos imponernos restricciones a nosotros mismos. En la actualidad a muchas personas no les gusta la restricción. Tenemos ideas equivocadas sobre la libertad. Por lo tanto pensamos que estamos haciendo el bien, cuando podemos estar haciendo el mal. Cuando nuestra nación supone cómo debería actuar o vivir otra nación, ¿es realmente bueno, o el mal continúa? De modo que debemos preguntarnos si tenemos la capacidad de decidir lo que otro tiene que hacer. El modo natural para uno es crecer en bondad que implica castidad, y una percepción profunda de que todos comparten el bien. Debemos escuchar, reflexionar y meditar profundamente en el corazón sobre los cambios que deben ocurrir en nuestra propia psicología y en nuestra propia consciencia.
EL Comienzo del Cambio Todos tenemos relaciones con la gente en diferentes niveles. Algunos son amigos, algunos están más allá en el viaje evolutivo, algunos son subordinados, empleados, etc. Pero es importante notar que la posición de cada persona está delineada por factores, más que por lo que imaginamos. En algunos casos una persona buena puede estar pagando una deuda que moldea su karma. En todo caso estaremos relacionados de un modo u otro, y tenemos que hacer la relación benéfica no sólo para nosotros mismos sino para la otra persona también. Lo opuesto a virtud se considera vicio, pero el vicio no es como la virtud en modo alguno, como no es parte del Ego o del yo más verdadero. El vicio es la ausencia de la virtud. En todos nosotros existen virtudes de todo tipo, pero algunas están latentes, otras se manifiestan en diferentes oportunidades, de modos diferentes. Un estado estable de virtud o bondad se construye lentamente en nosotros a medida que se reducen los defectos y la virtud resplandece más y más. Llega un momento en que uno sabe que existe un plan de evolución. Entonces comenzamos a cambiar nuestro carácter porque sabemos que todo crece pero cada uno está en una etapa diferente. La suma de vicios es menor cuando alguien llega a conocer un poco del plan evolutivo, porque comprende mejor el proceso. Este es el momento en el que el sendero espiritual está cerca. Actuar mejor es comprender mejor la Voluntad de la Realidad Una. Entonces la persona no sólo sabe, sino que aprende a resistir los golpes, debido a la determinación que posibilita hollar el sendero. Esta es la razón por la que una buena persona puede comprender al malhechor, pero el malvado se comprende poco a sí mismo. Poco a poco, tenemos más confianza en nuestro Yo real. Como dice uno de los Upanishads: “Si matan a alguien y éste soy yo, sin embargo, ¿no soy también la espada del que la blande? Nadie mata ni es muerto, porque todos son uno. No existe el primero ni el último, ni la vida ni la muerte, porque todos son uno en Él”. Esto es absolutamente verdad, pero como la humanidad no ha avanzado demasiado, mucha gente no lo entiende. Aquéllos que están más adelantados se preguntan cuál es el propósito de la vida, del universo. Algunos creen que no hay propósito y significado en nuestras vidas, y sufren porque no lo encuentran. Esto es generalmente parte de la vida humana en la actualidad. Es sólo lentamente que el ser humano se da cuenta de que lo que concibió como real no lo es, este es el principio de la verdadera búsqueda filosófica. Debemos entrar a una nueva dimensión antes de encontrar las respuestas correctas. Muchos místicos y sabios han dado respuestas a importantes preguntas a su modo, pero sus respuestas no responden a nada, a menos que la respuesta venga del interior de la persona. Esto significa que el conocimiento debe reemplazar a la “Yoidad”. La mente ordinaria nunca puede contestar las preguntas básicas de la vida. No sabe cuál es el significado o propósito de la existencia. Mientras no se conozca el significado, el misterio de la vida continúa trayéndonos nuevamente a la vida en los niveles más bajos, es decir al nivel físico. Entonces, la mente ordinaria se tiene que silenciar. Por supuesto puede tratar con los aspectos carentes de importancia, pero eso no es lo que realmente se necesita. Es en el silencio, desde el interior, que una nueva comprensión nace, y produce un impacto afuera.
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