Volver al Índice de Revistas
El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 132 - Número 7 -  Abril 2011 (en Castellano)

 
Anterior
Página 11
Siguiente

 

Sobre la Meditación

 

 

SAMDHONG RINPOCHE

 

Ven. Prof. Samdhong Rinpoche, Primer Ministro del Gobierno Tibetano en Exilio, fue Director del Instituto Central de Estudios Tibetanos Superiores, Sarnath, Varanasi, y es miembro de la S.T. de por vida.

 

   Se recomienda el uso de una respiración rítmica por varias razones. En primer lugar, oxigena el cuerpo y por lo tanto ayuda a mantenerlo en mejores condiciones. Ayuda a aquietar el sistema y a eliminar la impaciencia en él, que se relaciona con la agitación de la mente. Cuando la agitación se vuelve acentuada, la persona realiza varias acciones involuntarias tales como sacudir la cabeza o morderse las uñas. Otra causa de la agitación del cuerpo es una comida inadecuada. Esa es la razón por la que se dijo que la comida debe ser de tipo sâtvico, que crea calma y claridad.

   Ciertas escuelas budistas enseñan técnicas respiratorias como punto central de energía. Pero una vez más, no debemos confundir los medios con el fin. El control de la respiración no puede ser parte de la meditación misma. Si nos concentramos en algo puramente físico como la respiración, no estamos meditando, porque la meditación es despertar. Pero observar la respiración y no permitir que se disipe la energía son ayudas útiles. Es un comienzo, ciertamente, pero no será muy exitoso para quienes no hacen el trabajo que hemos visto que es tan fundamental.

   También se ha hecho la pregunta si la voluntad es necesaria para la concentración. Nadie se puede concentrar por el simple poder de la voluntad, porque todos los hábitos y tendencias de la mente están en otra dirección. Existe gran automatismo en la mente. Existen muchas contradicciones en su interior, y gran parte de la vida de una persona se pasa consintiéndolos. No podemos vivir una vida completamente mundanal, mecánica, y luego de pronto, saltar a un estado de concentración y avanzar inmediatamente a la meditación en samâdhi.

   Se usan otros medios para concentrar las energías, sonidos puros o palabras que tienen un significado particular. Pero la pregunta debe ser si al usar el sonido como concentración, podemos lograr esa consciencia mayor que conduce al despertar. El peligro está en una práctica que se vuelve una rutina, porque la rutina y el hábito son contraproducentes, en lo que se refiere al despertar. Cuando se acostumbran, significa que pueden hacer algo sin que funcione la mente, excepto en un nivel mínimo. Los reflejos se construyen en la mente y en las emociones y no somos conscientes de ellos. Muchas reacciones emocionales y mentales son de ese tipo; son hábitos puramente mecánicos en los que no hay ni consciencia ni inteligencia. No hay posibilidad de despertar en este camino. El uso del sonido entonces, puede volverse un proceso mortal. De modo similar, pueden continuar repitiendo mantra-s, sintiendo que la repetición misma va a lograr algo.

   Pueden comenzar usando el sonido, pero llega el momento en que ya no lo necesitan, es un medio, no un fin. El Buddha usaba el ejemplo de un hombre que emplea un bote para cruzar un río, pero cuando llega a la otra orilla, ya no lo usa más.

   Enfocar la atención escuchando un sonido, o concentrándose en el significado de una frase, o usando cualquier otro tipo de apoyo, serían medios de reunir la energía y ayudar a producir el despertar. No deberían dormirnos.

   La gente también usa una imagen, ya sea una imagen física o una imagen mental, para ayudar a mantener la energía fluyendo en todas direcciones. A la persona promedio le resulta difícil mantener una imagen mental, porque la mente comienza a dirigirse a todo tipo de cosas. Pero si hizo el trabajo necesario en sí mismo será más capaz de sostener la imagen, especialmente si es de algo que naturalmente lo atrae, o evoca su devoción. Y después de un tiempo puede comenzar a penetrar mucho más profundo.

   Esa es la razón por la que quienes meditan, ponen tanto énfasis en la devoción. Pero debemos comprender la naturaleza de la devoción de la que hablan. En primer lugar, no es personal; no es apegarse a alguien y buscar su atención, su bendición, su protección. Este egoísmo y sentimentalismo es malinterpretado demasiado a menudo como devoción. La devoción no exige nada, ni recompensa ni favores. No podemos sobornar a una persona sagrada para que nos de algo que no merecemos, ofreciéndole una vela o un coco. Todo esto es de niños.

   La devoción implica consciencia de algo que es espiritualmente puro y noble. Cuando conscientemente nos encontramos en presencia de la belleza y la grandeza, esto nos ayuda a olvidar nuestro pequeño yo. El sentido del yo personal se hace menos fuerte. La devoción total es una pérdida completa del yo; es auto-entrega. Y esto es muy útil para mantener nuestra energía.

   El uso de esa imagen depende por supuesto de la persona. Una imagen de Jesús o de la Virgen María no funcionará para un budista, porque estos personajes no le transmiten nada; no lo atraen. Naturalmente él tendrá la imagen del Buddha en su corazón. Es por esta razón que muchas enseñanzas nunca indican cuál debe ser la imagen. La tradición hindú usa la palabra ishtadevatâ: ishta significa eso que está de acuerdo a tu corazón.

 

Pregunta: La Sra. Blavatsky pone a la concentración antes de la meditación. Ella cita a uno de sus maestros, quien dijo que lo mejor es concentrarse en la imagen del Maestro como morando en nuestro corazón, a fin de perder todo sentido de existencia corporal, en el pensamiento del UNO. ¿Es la concentración de la mente y la voluntad, entonces, el primer paso para lograr la meditación?

 

SR: Recuerde que esto se le dijo a los teósofos. No se de dónde procede esta cita, pero supongo que quien pregunta lo ha citado correctamente. “Concentrarse en la imagen del Maestro”, en sentido teosófico, sólo se puede aplicar a teósofos. A alguien con un entorno totalmente diferente no le ayudará, sugiriéndole una imagen de lo que los teósofos creen que el Maestro es. Si se recomienda una imagen como centro de energía, debería ser, como ya se mencionó, la que está en el corazón de cada persona.

   Y la imagen usada debe ser un símbolo de cualidades espirituales verdaderas, si ha de ser un centro de concentración que conduzca a la meditación en el sentido correcto. Si una persona se concentra o enfoca en algo que no tiene cualidades espirituales, no lo llevará al tipo de  despertar en el que estamos interesados.

   El despertar total, la culminación de la meditación, en yoga se llama samâdhi y se lo ha definido o descripto de muchos modos diferentes. Es la realización de la unidad; es un estado de iluminación, porque percibir esa unidad es iluminación. Se la ha definido como la no-dualidad, como el estado natural. Esa es una descripción muy interesante porque usualmente pensamos que es natural estar divididos; las diferencias y la dualidad son las características distintivas del mundo en el que vivimos. Por eso consideramos normal para una persona ser celoso, estar solo, estar enojado bajo ciertas circunstancias. Todo esto surge del sentido de diferencia. Pero lo que es verdaderamente natural es la percepción de la Unidad en la que sólo puede haber armonía y amor, paz y pureza.

 

Anterior
Página 11
Siguiente