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Vol. 132 - Número 6 - Marzo 2011 (en Castellano) |
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La comprensión del mundo invisible
D. P. SABNIS
El Sr. D. P. Sabnis es miembro de la Rama Blavatsky, Mumbai, Sección India de la ST.
Existe una similitud entre la guerra y la muerte. La guerra desmiembra una civilización, y la muerte, un cuerpo. Hombres y mujeres por miles no parecen haber aprendido de las repetidas lecciones de la historia, que las guerras son desintegradores de la sociedad humana. La razón es obvia: la fetidez del cadáver en descomposición se lo reconoce como significando muerte, el de la sociedad en descomposición, no. Después de la muerte de un ser humano, los sobrevivientes, reestructuran sus vidas, y lo mismo hacen las personas, las naciones, después de una guerra. Pero al hacerlo las personas y las naciones no aplican la lección de la muerte, más que los sobrevivientes humanos de un familiar o un amigo, cuya mayoría no examina el significado y propósito de la muerte. En el primer caso, la muerte es la de un cuerpo, pero ¿quién habla del Alma de quien partió? ¿Cuántos buscan un conocimiento satisfactorio del tema? De modo similar, después de una carnicería horrenda, ¿cuántos preguntan sobre el lado espiritual de las cosas, sobre lo que el poeta ‘A. E.’ llamó el Ser Nacional, el alma de la nación? Debido a nuestra educación, estamos preparados para ver sólo el lado material y visible de todo el fenómeno, incluso del fenómeno psicológico. La enfermedad, es enfermedad del cuerpo, la muerte es la muerte del cuerpo. En asuntos nacionales, es la economía y los aspectos visibles del orden social corporativo que no sólo amenazan bastante, sino que son la única base del pensamiento y la consideración. A la higiene del cuerpo se la valora de modo inadecuado en comparación con la higiene de la mente, al igual que las palabras se usan cautelosamente porque otros las oyen, a los pensamientos les permiten crear pozos sépticos porque las personas imaginan que los pensamientos invisibles no dejan ningún olor detrás. Lo invisible ocupa un espacio mucho más grande en el cosmos que lo visible. El océano de aire es invisible pero juega un importante rol en la vida humana. Cien amebas son invisibles en un vaso de agua, pero producen vida o muerte, salud o enfermedad, a la persona que bebe esa agua. La electricidad es invisible, pero da luz y calor, puede curar o matar. Si la gente sólo mirara a su alrededor, pronto encontraría que en su propia existencia lo invisible juega no sólo una parte muy vital, sino también una gran parte, mayor que la que juega lo visible. En el camino vemos y oímos, lo invisible juega una parte mayor que los objetos que se ven y las voces que se escuchan. El lenguaje que nos pone en contacto con nuestros semejantes, es casi totalmente un proceso invisible, el único aspecto visible es el movimiento de los labios y de la lengua. Uno de los objetivos de nuestro trabajo teosófico es mostrar la importancia de lo invisible, destruyendo las supersticiones existentes al respecto. Porque existen supersticiones muy estúpidas sobre lo invisible, enraizadas en un conocimiento falso. Los espiritistas tratan con un aspecto falso del conocimiento sobre lo invisible, los que llevan a cabo ceremonias religiosas, con otro, y existen otras clases que se interesan en prácticas objetables, inútiles o muy maliciosas. La ausencia de un verdadero conocimiento trastoca. La ignorancia es mala, pero un conocimiento falso es peor. ¿Dónde debe comenzar una persona para obtener conocimiento correcto? Debería comenzar consigo misma. ¿Qué es él? ¿Sólo un cuerpo de carne y sangre? ¿Qué es la mente? ¿Cuál es la relación entre el cerebro y la mente? ¿Qué son las emociones humanas? ¿De dónde vienen la depresión y la euforia, la mezquindad y la magnanimidad? ¿Cómo se pueden dominar los celos, y desarrollar la bondad? Ya que el dinero no puede comprar la paz mental, ¿qué puede lograrlo? Si la agitación emocional quita el sueño, ¿qué podemos hacer aparecer para dotar al agitado de serenidad y renovación? Aquí hay algunos aspectos de lo invisible que nos tocan de cerca, y con los que la persona debería comenzar. En la antigüedad, la religión no era cuestión de creencia ciega, se buscaba el conocimiento de la religión, y hombres piadosos la enseñaban de muchas formas diferentes. Los textos religiosos antiguos indican claramente que existía un conocimiento invalorable. Debemos aprender no sólo las antiguas lenguas en que los libros fueron escritos, sino también el molde y la forma en que se lanzaban grandes ideas. Porque para los antiguos, al estar más cerca de la naturaleza invisible que nosotros, los del siglo veintiuno, usaban alegorías, símbolos, comparaciones que nos parecen algo extrañas. Una de las razones de por qué las personas hoy no estudian sus propias escrituras religiosas, es que la lengua, usada para trasmitir ideas no familiares del conocimiento moderno, no es comprensible para ellas. La muerte es una experiencia universal y está tan cerca de nosotros, que la damos por hecho, y ni siquiera nos interesamos en determinar si hay disponible algún conocimiento confiable sobre ella como un proceso. El fenómeno de la vida día tras día, con sus placeres y dolores, y lo bueno y lo malo que hay en ella, es igualmente universal; entre el nacimiento y la muerte las personas ríen y lloran, pero no saben qué le precede al nacimiento, o qué sigue después de la muerte, qué es la risa y cómo se forman las lágrimas. “Todo es miseria” dicen los hombres, con un asentimiento que piensan que es de sabiduría y humildad, pero que generalmente es un asentimiento de ignorancia y pereza mental. En la Religión-Sabiduría de los antiguos se encuentra este conocimiento; para el mundo moderno está disponible por medio de la Teosofía, la religión científica, la ciencia religiosa. En sus auténticos libros de texto, las personas encontrarán información confiable sobre el Espíritu, el Alma, el Cuerpo, sobre el bien en ellos y el mal que envuelve ese bien; sobre sus actitudes producidas por sentimientos hirientes, o daños causados por egoísmo excesivo. Pero sabemos que en nuestra civilización, la gente no encuentra tiempo para leer y estudiar. Los hombres están ocupados haciendo dinero, pero no preguntan qué harán cuando lo tengan; las mujeres están subiendo la escala social, faltándole a algunas de ellas el aliento en este proceso, y ¡tampoco ellas saben cómo se sentirán cuando hayan alcanzado la cima! La ciencia del alma solamente puede ayudar en la evolución del hombre real, el hombre interno, y desarrollar su visión espiritual. Los poderes espirituales y divinos yacen dormidos en cada ser humano, y cuanto más amplio sea el alcance de su visión espiritual, más poderoso será el dios en su interior.
¡Oh mundo invisible!, te vemos, ¡Oh mundo intangible!, te tocamos, ¡Oh mundo incognoscible!, te conocemos, ¡Inalcanzable!, ¡te tenemos firmemente sujeto!
Francis Thompson
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