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Vol. 131 - Número 10 - Julio 2010 (en Castellano) |
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Desde la Atalaya
RADHA BURNIER
Conflicto y confusión El tema del conflicto es importante para cualquier persona que tiene alguna idea respecto a la razón por la que realmente existe la vida humana. Desafortunadamente, la mayoría de nosotros vive totalmente en el presente de modo equivocado, porque prestamos atención a cosas pequeñas, olvidándonos de lo importante. El presente abarca todas nuestras acciones, sentimientos y pensamientos. Podemos vivir en el presente en este sentido, completamente absorbidos por varias cosas que nos suceden a nosotros y a las personas que nos rodean, e incluso al medioambiente en el que estamos. Pero existe cierto conflicto, a veces grande, pero a menudo pequeño, que interfiere con nuestros objetivos y deseos. La vida no es lo que podría ser, desde el punto de vista individual, porque no sabemos qué es la felicidad pura. La vida física puede ser agradable para algunas personas, y para otros algo que se debe soportar como sea. También existen seres humanos que se las arreglan de algún modo para ganarse la vida a duras penas, y creen en una existencia futura. Mientras tanto, todos tratan de obtener placer, ventajas y satisfacción de deseos, por cualquier medio disponible. Esto es todo lo que la persona promedio intenta hacer. De modo que está perdido, absorbido, tal vez atrapado por la existencia física, y las circunstancias que lo rodean. Esto puede pasarle a cualquiera. Pero existe otro modo de vida, que es la esencia de la vida, el que se supone que aprendamos. No tiene nada que ver con las diferentes circunstancias en las que nos encontramos, en realidad las circunstancias puede que no importen mucho. Lo que importa puede estar totalmente dentro de esa persona: la paz, la armonía, y la pureza de la persona que puede enfrentar dificultades en el mundo, puede estar totalmente libre de las circunstancias externas. Puede vivir en el medio de lo que se considera como lujo, placer y otras cosas que la gente busca, sin darse cuenta que pueden no tener ningún valor en sí mismas. Lo que importa es realmente el cambio sutil que se produce en la consciencia de la persona que se enfrenta con estas condiciones cambiantes. ¿Se vuelve inmune como resultado de los aparentes golpes de la vida? O ¿crece en sensibilidad y sentimientos que son puros y generosos, y que conducen a profundidades donde la belleza en cada parte de la vida es una alternativa? Se dice que hubo gente como Kabir que desempeñaba lo que se consideraban tareas humildes, pero que brillaba con cualidades internas que hacía que los demás se volvieran mejores y más puros. La mayoría de las personas se sienten atraídas por quienes han hecho las cosas bien en alguna dirección, desde un punto de vista mundanal. A ellos también les gustaría seguir en la misma dirección si pudieran. De modo que una persona a quien le gusta tener dinero o fama admira a quienes han tenido éxito en este campo. Esta es también una razón para el conflicto interno o el agravio. El deseo de avanzar en el camino que parece más atractivo para sí mismo, influye en gran medida en lo que la persona tiene que hacer en la vida. En todas las circunstancias, surge la pregunta, ¿cuál es la condición interna? ¿Es el desasosiego, la desilusión, querer aferrarse a alguien, grandes ambiciones que no conducen a ningún lado? O es para comprender que el ser humano es conducido a un punto donde tiene que descubrir, y vivir en el modo correcto. Esto no tiene nada que ver con las circunstancias, ya sea rico o pobre, inteligente o no tan inteligente, puede aprender a ser indiferente a las circunstancias y estar atento a las reacciones que ocurren en el interior. Los conflictos externos siempre existen, cambian las circunstancias tanto como lo hicieron en el pasado. Por ejemplo, está lejos del modo en que la gente vio posible enfrentar presiones en tiempos medievales. Existió una época en que obedecer era muy importante. Mucha gente tuvo que obedecer y aceptar como correcto lo que establecían las religiones, el estado, las costumbres, etc. Por supuesto en el pasado no existía gran comunicación entre una parte del mundo y la otra, por lo que había diferencia de un lugar a otro. Pero la obediencia era parte de la vida. Mucha gente apreció la vida de Sir Thomas More; se esperaba que él siguiera al rey con respecto a ciertas cosas, y surgió el conflicto, porque por naturaleza no pudo hacer lo que se esperaba de él. Entonces fue ejecutado. Pero la condición interna era para él más importante que las órdenes que se le dieron. Pero, ¿cuál es la posición en la que nos encontramos? ¿Hacemos consciente o inconscientemente lo que otros hacen, usamos la misma ropa, o pasamos horas de entretenimiento en formas igualmente carentes de inteligencia? En la antigüedad la gente escapaba, por ejemplo entrando a monasterios, pero hoy la gente hace lo que los otros consideran que está de moda. Hace falta una percepción clara y una voluntad fuerte, tal vez una visión de la vida que va más allá de todas estas dificultades, para vivir inteligentemente y no como las ovejas en el rebaño. Tal vez podríamos decir que se requiere por lo menos de cierta percepción de cosas no vistas, y por lo tanto uno es capaz de vivir lo que otros pueden llamar una vida de ausencia de mundanalidad. Podemos decir que vivir teosóficamente implica esto; defiende un modo distinto de enfrentar las circunstancias y de permanecer internamente en paz. Por supuesto esto depende de lo que queramos decir por ‘teosóficamente’. Podría significar vivir sin confusión o conflicto por ver los hechos que abarca, no meramente las circunstancias externas. La Sociedad Teosófica se fundó no meramente para preparar a la gente a vivir y trabajar de modo fraternal, sino para saber hasta cierto punto el futuro de la humanidad. El futuro nace del presente, que no significa que debe ser perseguido por éste. Gran parte de lo que reconocemos como parte del presente se debe dejar atrás, pero hay importantes lecciones a aprender antes de hacerlo. La vida está en un punto intermedio entre la naturaleza animal y la naturaleza humana, es atractiva y encantadora cuando sólo se la observa y no se la considera como algo que podría ser útil para nosotros. Pero debemos ser la línea de apoyo conduciendo hacia un nuevo tipo de vida en la que todo es teosófico, ya sea realmente parte de la Sociedad Teosófica o no. Entonces, consideremos los importantes principios y modos en los que un teósofo se prueba a sí mismo.
El camino, tanto como podemos verlo. En su folleto sobre Lo que creen los teósofos, el Hno. Raja trata de explicar qué significa la palabra ‘Teosofía’, por lo menos qué es lo que él comprendió. Es una palabra que significa conocimiento, que la gente siente que está indicado y hasta cierto punto divulgado por lo que se habló o escribió al respecto en varios libros. El Hno. Raja expresa en su folleto lo siguiente: En primer lugar la Teosofía no es una filosofía atea, sino un principio que se revela a sí mismo, hasta cierto punto en lo que vemos. Lo que vemos muestra que existen potencialidades indescriptibles en la creación, también que el proceso cósmico no es ‘mâyâ’ o ilusión. Pero el cerebro humano no puede comprender la naturaleza total de la realidad, y por lo tanto se llama mâyâ. Todo el proceso que llamamos evolución no está claro para nosotros. Pero por lo que podemos ver y comprender nos damos cuenta que no sólo la evolución sucede por lo que es visible para nosotros, sino también por lo que actualmente son áreas, planos, loka-s, etc., invisibles (diferentes personas usan diferentes nombres). Algunas de estas áreas no son accesibles para nosotros por el modo que tenemos de conocer las realidades físicas. Pero si desarrollamos percepciones mayores, llegaremos a saber más acerca de ellas. Nuestro conocimiento del universo como un todo puede desarrollarse en una vasta extensión, tal vez a un nivel infinito. El desarrollo que conocemos es cíclico, el que se puede encontrar estudiando la Naturaleza. Existen periodos de crecimiento y también periodos de descanso. El proceso de desarrollo se lleva a cabo en todos éstos, y todo tiene algún elemento de la naturaleza divina que impregna el movimiento evolutivo en todo nivel. Todo crece, se vuelve más despierto, y alcanza niveles más profundos de dicha y verdad. Sin explayarnos demasiado en los detalles de cada nivel de crecimiento (hasta donde podemos comprenderlos) tocaremos solamente algunos niveles. La naturaleza divina, que implica la Fraternidad Universal y el plan de la evolución, es la base de todo. Llega un punto, cuando un ‘despertar’ ocurre en el ser humano, que es una forma de consciencia desarrollándose a sí misma. Esto se desarrolla a medida que se suceden muchas encarnaciones, pero no ahondaremos más, como ya lo mencioné. Mientras sucede este desarrollo hay dos leyes que no debemos olvidar de ser conscientes, una es karma y la otra es la reencarnación. A medida que cada persona aprende a actuar de acuerdo al plan divino se vuelve más apto para el desarrollo y por lo tanto para actuar según la Voluntad divina. La ley de karma nunca debería considerarse como una ley de castigo, sino como un método por el cual el individuo se vuelve consciente del plan divino. Es una ley que, al igual que otras leyes señala meramente la forma de trabajo del universo y nos enseña cómo ajustarnos a la gran corriente de la vida, que eleva todas las partes a mayores y más bellos niveles. Toda alma debe saber por sí misma cuál es la naturaleza interna de todo lo que existe, y gradualmente llega a percibir que es lo más bello en lo que se puede participar. Todo lo que se dirige al yo es un error, y causa lo que llamamos sufrimiento, pero que realmente es ignorancia. Como el Hno. Raja dice, al referirse a estas ideas, que por supuesto lo hace con sus propias palabras, ‘la miseria y el sufrimiento tienen como beneficio esencial la iluminación del alma’. Es por medio de la reencarnación que la luz aumenta en la mente de las personas que aparentemente sufren dificultades. Despierta actitudes y percepciones en la naturaleza de lo divino a medida que prosigue el viaje. Es obvio que la libertad (moksha) o liberación (mukti) son meros términos que usamos ahora, mientras estamos bajo el impacto de nuestra propia carencia de comprensión. El alma liberada, por otra parte, se expande en consciencia y vierte en otros los maravillosos beneficios que recibe. El ideal del teósofo es liberarse de la ignorancia y la limitación que inconscientemente enfrenta, y despertar totalmente a todo el propósito del proceso en cuyo trabajo toma parte conscientemente. Quienes han avanzado ayudan a quienes todavía luchan. Algunos tienen diferentes trabajos por hacer, pero quienes anhelan ayudar a la humanidad permanecen y dan sus bendiciones y auxilian en diferentes formas a quienes luchan por liberarse. Gracias a ellos, nadie permanece solo, todos tienen el beneficio de una vida más grande, entonces, como teósofos somos hombres y mujeres que comenzamos con la fraternidad universal, pero avanzamos para obtener cada vez mayor sabiduría, bondad y amor.
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