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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 131 - Número 9 - Junio 2010 (en Castellano)

 
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No para sí mismo, sino para los demás

 

C. A. SHINDE

 

El Prof. C. A. Shinde es Conferencista Nacional de la Sección India de la Sociedad Teosófica, y Bibliotecario de la Biblioteca de Adyar.

 

   Cuando hablamos de etapas en el sendero, es necesario buscar un cambio radical en la mente humana. Es una ilusión poder dar diez pasos a la vez, pero es de imaginar que podemos dar sólo un paso importante, el próximo. J. Krishnamurti expresó: El primer paso es el último. Pero ese primer paso es necesario que se de con una percepción clara, o en palabras de HPB, llega con una percepción espiritual sin velos; luego podemos comprender su afirmación, porque ese acto de percepción también es el último paso. El Maestro afirma que la cualidad más importante en el sendero espiritual es el AMOR (A los Pies del Maestro). A fin de calificar en consecuencia, el aspirante debe aprender a ser  generoso, a aceptar con gusto la vida de Servicio.

   Luego tiene que aprender a unirse espiritualmente con todos los seres vivos, olvidándose de sí mismo, y es esta generosidad la que logra una conexión magnética entre alma y alma.

   Después, con la habilidad obtenida en el sendero, tiene que aprender a elevar espiritualmente a todos los demás del estado de evolución que han alcanzado. Existe, “no para sí mismo sino para los demás”.

   Se necesita una revolución en nuestra visión, y esto ocurre solamente cuando uno aprende a abandonar la actitud de auto-importancia. La auto-importancia se ha vuelto el tipo mental dominante con el que es necesario tratar, y ese debería ser el primer punto de interés para el aspirante en el sendero.

   Si lo pensamos seriamente, entonces podemos llegar a darnos cuenta que esta actitud de auto-importancia se refiere sólo a la memoria; es la memoria constante de llegar a ser algo, lo que causa la auto-importancia. Por ejemplo, “Mi padre fue un oficial de tal y tal cosa, entonces, ¿cómo voy a ser yo menos que eso?” Sin eso no soy nada. “Somos aquello a lo que nos apegamos”, un nombre, una idea, y ese es el problema con nosotros. Pero lo que soy ahora es lo importante. ¿Qué soy ahora? Este es un paso esencial en el sendero, porque lo más fácil es aconsejar pero lo más difícil es conocerse a sí mismo. Debemos comenzar donde estamos, sin ningún ego o sin ningún conflicto para aprender acerca de nuestra naturaleza real.

   Este viaje comienza con dudas, y con un intelecto despierto que comienza a hacer preguntas, no a otros, sino a sí mismo. Uno puede comenzar con auto-diálogo, porque desenvolverse es un proceso natural y comienza haciendo un número de preguntas tales como: ¿Qué hice todos estos años? ¿Qué estoy haciendo ahora? ¿Ha sido útil mi vida para alguien, ya sea para la sociedad o para mí mismo? ¿Por qué parecen tan hostiles todas estas relaciones en la vida?

   Hemos hecho esas preguntas antes, pero ahora, en el sendero tenemos que hacer las mismas preguntas de modo diferente, no sólo porque estamos desconectados sino para conocer los hechos. Existe algo holístico respecto a los hechos, porque son una realidad. De modo que haciendo preguntas o dialogando consigo mismo cambia la visión, y el propósito es descubrir la verdad, la realidad. Al respecto, la literatura teosófica puede ayudar, porque percibimos con más claridad. Por ejemplo cuando estudiamos el libro A los Pies del Maestro, o El Hombre y sus cuerpos, comprendemos claramente que es el hombre mismo quien construye sus cuerpos. Los hace bellos o feos, fuertes o débiles, a medida que pasa de vida en vida. La visión cambia, entonces hay más seriedad, más espiritualidad y un enfoque meditativo mayor, y el viaje de lo particular a lo general, y de lo general a lo espiritual, comienza.

   La espiritualidad es ver lo bueno en todo. La mente está más allá de la materia, la iluminación está más allá de la mente, y la bondad está más allá de la iluminación. La iluminación es ver la divinidad dentro de todo, y eso es la espiritualidad. J. Krishnamurti dice: “Si estás realmente hollando el sendero como un hombre fuerte, no necesitas cosas externas”. Lo que necesitamos es descubrir la Divinidad dentro de cada uno de nosotros. Todos la tienen. Está oculta. Sólo necesita que la despierten. Por cierto, está anhelante de que la despierten, pero desafortunadamente, no le damos la oportunidad.

   Por todo esto, es importante el control de la mente. Control de la mente significa comenzar con no perder la paciencia, no tener ira, no estar de mal humor. Es una verdad científica ahora que el control de la mente significa calmar los pensamientos. Si los pensamientos se calman por medio de los nervios, la mente se mantiene en calma, y no se irrita o se agita. Calmar los pensamientos es importante, y por lo tanto los taoístas le dieron mucha importancia a la contemplación. En el Taoísmo se afirma: “Si estudias y debates durante quince minutos, luego necesitas reflexionar por treinta minutos y meditar por una hora”. Es debido a que la sensación establece lo que realmente se da, que necesitamos estar conscientes a ella. Nuestro pensamiento nos permite reconocer su significado, entonces necesitamos aprender a pensar sistemáticamente. Nuestros sentimientos nos dicen su valor, de modo que necesitamos darle importancia a lo que nuestro corazón siente. Nuestra intuición señala posibilidades que yacen dentro del hecho inmediato, ver lo que es, entonces necesitamos desarrollar esta mente intuitiva; y por todo esto, se requiere una reflexión profunda.

Existir para otros, significa llevar una vida de servicio. El primer paso en el servicio en estos días, consiste en aprender a ser alguien que escucha y que es paciente y comprensivo, en el hogar, en la oficina, o en un viaje por tren o en ómnibus. La Voz del Silencio nos pide que sintonicemos nuestra mente y corazón con el gran dolor de la humanidad. Aprendamos primero a sintonizarnos con el dolor de los miembros de la familia y vecinos, y luego con la humanidad en general, porque servir es ayudar. ¿Es posible que seamos de ayuda, cuando pensamos sólo en nuestros derechos y no en las responsabilidades? De instante en instante tenemos la oportunidad de hacer un servicio altruista, como ayudar al enfermo, a quien está solo, o descuidado. Las Organizaciones no Gubernamentales están haciendo esto: 1. cuidan perros abandonados 2. llevan al hospital a las víctimas de accidentes, sin cargo 3. cuidan a ancianos 4. rehabilitan a drogadictos, etc. Escuché de una mujer, de una familia de clase media, que visita a diario un hospital cercano con una docena de bananas y permanece allí una hora, distribuyéndolas entre las mujeres embarazadas de los sectores carentes de la sociedad. Esto lo hace dentro de un espíritu de servicio.

   Quien está en el sendero realmente existe para los demás. Debe recordar que vivir y dejar vivir está bien, pero en el sendero también debe darse cuenta de la red de la vida que lo hace ir un paso más adelante: Dejar vivir para vivir. Sólo entonces el aspirante en el sendero, podrá pensar respecto a la terrible matanza y la despiadada crueldad, y ser tocado por la pesadilla de la superstición que es un mal poderoso. Determinen vivir para los demás, y no comprar productos testeados con animales, porque se los trata de tal forma que están sujetos a toda una vida en el infierno, a intenso dolor y sufrimiento… y eso para proteger al hombre.

   Luego él dirá ‘no’ a productos de cuero porque observa que los terneros de los búfalos que no son productivos, se los desuella vivos para obtener un cuero suave. A los conejos se los decapita por su piel, a los cocodrilos se los cría y luego se los mata por su piel. Al ver todo esto, ¿cómo puede él usar productos de cuero?

   El aspirante en el sendero se vuelve sensible y se da cuenta de la tremenda crueldad, y llega a comprender que todos nosotros pertenecemos a una gran familia. Incluye todo lo que existe sobre la tierra, y todos tenemos el mismo derecho a ser felices. Es importante que quien está en el sendero perciba esta verdad. Sólo entonces puede comprender el significado de la afirmación: Quien está en el sendero existe no para sí mismo, sino para los demás.

   Una ética emergente global reconoce la enorme complejidad de nuestro planeta, de la Vida de nuestro planeta y nuestra cultura. Aunque sabemos poco, y predecimos el calentamiento global y sus efectos, también debe incluir, un intento de comprender cómo ser sabio a fin de lograr un equilibrio ecológico. Un artículo científico publicado el año pasado dice que los sapos son capaces de detectar un terremoto inminente, lo sucedido fue como una advertencia que salvó la vida de miles de personas en Italia. Los sapos pueden detectar cambios tales como la liberación de gases y de partículas cargadas que predicen un terremoto. Entonces, si la biosfera es increíblemente creativa, también es increíblemente compleja: sabemos muy poco del universo. Es sabio inculcar como valor humano ese tipo de humildad, si queremos hollar el sendero. La emergente ética global necesita incluir una visión de respeto hacia toda la vida y el planeta. Esta biosfera es una capa protectora, como una ostra. Todos nosotros estamos siendo incubados por la Madre Tierra bajo la protección de nuestra biosfera, que es un hecho científico, pero pocos lo conocen.

 

Vivir para beneficiar a la humanidad, el primer paso

   Cualquiera sea el beneficio que obtenemos por llevar una vida limpia, no es sólo por nuestro bien, sino por el bien de otros, no sólo por el conocimiento sino también como servicio. Vivir para beneficiar a la humanidad no necesita de grandes contribuciones externas a la humanidad. No requiere de ascetismo o auto-mortificación constante. No hay necesidad que nos coloquemos en un nivel más alto o más bajo. Annie Besant dice que cuando este ideal comienza a regir, surge el sentido de una verdadera solidaridad. Más importante aún, requiere del control de los pensamientos y emociones personales. Debemos volvernos conscientes del hecho de que hemos estado contaminando la atmósfera mental con nuestras frecuentes explosiones de ira, con estados de depresión, ansiedad, preocupación y excitación indebida. Por nuestras emociones negativas, por nuestro odio y avaricia, individual y colectivamente, en parte somos responsables del terrorismo.

   Vivir para beneficiar a la humanidad no es tanto cuestión de nuestra ocupación, sino de una actitud de humanidad. Comienza llevando a cabo nuestras obligaciones tales como deberes hacia familiares, por ejemplo, cuidar de padres ancianos; obligaciones con el medioambiente, pensando seriamente sobre la indañabilidad.

   Todo esto requiere de una disposición inquebrantable de sacrificar nuestras comodidades y preferencias personales que generalmente violan el bien común.

   En A los Pies del Maestro se da una pauta que como seres humanos particulares somos herramientas o bolígrafos en la mano del Maestro. Nuestra obligación es tener pensamientos nobles. Recordando eso, es necesario que seamos muy cuidadosos respecto a nuestros pensamientos. Nuestro pensamiento reiterado se convierte en nuestra actitud, y si estamos realmente interesados en producir un cambio radical en la mente humana, será abandonando nuestra actitud de auto-importancia, que es un estado mental dominante. Necesitamos detectar los defectos en nosotros mismos y tratar de eliminarlos. Existe la bondad y la nobleza en toda alma y debemos tratar de descubrirlas y concentrarnos en un cambio radical en nuestra perspectiva.

   Esto es posible si somos conscientes. La división, la separación, la dualidad, todo esto existe mientras la intención de vivir es hacer uso de los demás. Uno debe preguntarse si queremos vivir con otros, o hacer uso de los otros. Si queremos vivir con otros a nuestro alrededor, entonces no existe el dualismo, pero si queremos usarlos, no sólo habrá dualismo sino también separación, conflicto, comparación, competencia, y finalmente destrucción. Quien está en el sendero debe tratar con esto primero, porque con esta habilidad aprende a elevar a todos los demás espiritualmente.

   A la luz de la intuición él nos enseña a vivir para los demás, y para esto, uno debe saber, que uno es y no es lo que quiere ser. Si somos realmente serios y comenzamos a contemplar nuestra propia intención, tal vez deberíamos notar que gran parte del tiempo es hacer uso de nosotros y también de los demás. Pero debemos preguntarnos seriamente: ¿estamos haciendo uso de nosotros mismos de modo correcto, o estamos haciendo otra cosa?

   Un aspirante que está en el sendero obtiene destellos de intuición y percepción interna. Comienza contemplando la Naturaleza. Como seres humanos, todos tenemos esta habilidad. Cuando observamos un pájaro bello volando de árbol en árbol, o un pequeño colibrí que trata de obtener néctar de una flor, en esa observación vemos la perfección. En ese momento de la observación, aparece de pronto una revelación de eso que es, una revelación de unidad o ausencia de dualidad. Eso es la verdad. Es la observación e inferencia de algo que está más allá. Pero cuando miramos el mundo de los hombres, sólo existe la competencia, la comparación, la condena. Seguramente es en el mundo hecho por el hombre que sólo existen problemas, porque uno ve dualidad y no unidad. El amor es la única solución. Hablamos del amor convencional, y esto no es verdadero amor. Krishnamurti dice: “El amor es la cualidad más importante de un maestro. Quien olvidó su niñez y perdió la simpatía por los niños no es apto para ser un maestro, porque los niños están ansiosos de aprender y él no tiene derecho a bloquear ese anhelo.” El despertar de la inteligencia es el propósito real de la educación. Y la inteligencia, despierta en un elevado grado, es la intuición, la verdadera guía en la vida que nos enseña a vivir una vida no para nosotros sino para los demás. De modo que me gustaría presentarles los inspiradores pensamientos del Tao Te Ching, que pueden ayudarnos a permanecer en el sendero por los demás.

 

Sé humilde y permanecerás Íntegro.

Sé flexible y permanecerás Erecto.

Sé vacío y serás Pleno.

Sé gastado y permanecerás Nuevo.

 

   Este debe ser nuestro modo de vida, con humildad, con Amor hacia todo. Con el amor viene un bello auto-control. El amor puro significa renunciar a todo lo que es personal, y ausencia de gratificación personal. Por lo tanto en el sendero, uno existe no para uno mismo sino para los demás, que es la vida de servicio que incluye tres niveles, Ayuda en el nivel físico, Amor en el nivel emocional y Elevación en el nivel espiritual.

 

 

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