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Vol. 131 - Número 6 - Marzo 2010 (en Castellano) |
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La clave de la vida humana: el altruismo
RADHA BURNIER
El altruismo debería ser la cualidad característica de todo teósofo que se declara como tal. Muchos de nosotros afirmamos ser teósofos, pero solamente somos miembros de la Sociedad Teosófica, no somos verdaderos teósofos. El teósofo es alguien que es diferente porque se caracteriza por esta cualidad del altruismo. Cada uno de nosotros puede examinar, de vez en cuando, si estamos calificados para ser teósofos o no, o si somos meramente miembros de la Sociedad Teosófica. El altruismo, sobre el cual HPB escribió en términos enérgicos, es la cualidad que todos necesitamos desplegar en nuestras acciones, en nuestras palabras y en nuestra vida, si queremos ser de utilidad en este mundo. Mientras no poseamos las tendencias correctas, no seremos verdaderamente útiles. Hemos de seguir nuestro lento camino a través de muchas encarnaciones, hasta darnos cuenta de la belleza y la grandiosidad que conlleva el hecho de ser altruistas. El mundo puede considerar altruistas a quienes hacen un poco de bien, pero la persona verdaderamente altruista no vive para sí misma sino para los demás, incluyendo a pájaros, animales e insectos y a la tierra misma. En la actualidad, la mayoría de las personas participan de algún tipo de competencia, consciente o inconscientemente. Empiezan a competir en los exámenes de la escuela porque, para obtener un trabajo determinado, tienen que competir y demostrar que son muy buenos. Sin ese espíritu de competencia al ser humano común le resulta muy difícil, se queda en un nivel en el que se limita a pasar el tiempo. HPB decía que es el motivo, y únicamente el motivo, lo que hace que la acción realizada por alguien sea buena o mala. El altruista no es necesariamente aquél que realiza la acción correcta según los criterios del mundo, sino aquél que ve si sus acciones son buenas o malas. HPB dice: “Es imposible emplear las fuerzas espirituales si existe el menor matiz de egoísmo en el interior de quien actúa”. Todos nosotros, sin excepción, tenemos un matiz, o dos, de egoísmo, o tal vez más, cuando cumplimos con nuestros deberes. Puede que seamos conscientes de ellos como deberes, pero seguimos pensando en ellos en términos de éxito, fracaso etc., lo que los hace egoístas en el verdadero sentido de la palabra. HPB también dijo:
La meditación, la abstinencia, la observancia de los deberes morales, los pensamientos agradables, las buenas obras y las palabras amables, como la buena voluntad hacia todos y el completo olvido del yo, son los métodos más efectivos para obtener el conocimiento y prepararnos para recibir la sabiduría superior.
Estas palabras parecen fáciles de comprender, pero son difíciles de seguir. Abstinencia ¿de qué? Abstenerse de la intención de conectarlo todo con uno mismo; existe un sentido del “yo” en nuestra mente con el que conectamos todo cuanto hacemos. El altruismo significa no sólo evitar conectarlo todo con uno mismo sino hacer algo porque es lo correcto. Y si es así, todas estas palabras tienen un gran significado: abstinencia, meditación, observancia de los deberes morales, observación del yo, etc. El principio de la competencia ha adquirido gran importancia en la vida moderna. Sin competir, vivir resulta difícil. No digo que sea imposible, pero resulta difícil para una persona hacer algo útil. Por esto, a los niños se les enseña este espíritu de competencia; ya les gusta competir por naturaleza, pero pueden hacerlo sin tener conciencia de “estoy compitiendo, estoy ganando”. Se les enseña este espíritu de competencia en el campo de deportes. Podemos ver cuán agresiva se ha vuelto incluso la competencia del campeonato mundial. Pero se les puede enseñar a jugar por jugar, o por las lecciones que aprendemos, etc. En los trabajos, la competencia también es muy importante. Todo el mundo ha empezado a competir y la vida diaria se ha contaminado con este espíritu competitivo. Es una de las características de la vida moderna que nos entristece. Muchas mujeres sienten la necesidad de parecer hermosas aunque no lo sean. Visten con lo que creen que más les va a favorecer. Ir bien vestido, limpio y con buen aspecto, es algo natural. Pero vestirse para competir con las demás, para tener un aspecto espléndido, es algo muy particular de los seres humanos. Ningún animal que sea bello intenta serlo. Es hermoso por sí mismo. Los seres humanos intentan serlo, aunque no sean realmente lo que tratan de aparentar. A muy poca gente en este mundo se la estimula para ser altruista. Están muy concentrados en su propia apariencia, su propia inteligencia, su propio progreso y su propia familia, su nación etc. Por esto, la evolución es muy lenta y, contrariamente a lo que dice la gente, la evolución por naturaleza va muy despacio en esta era. Se llama Kali Yuga porque la competencia y todo lo que esto implica tiene mucha fuerza. Es muy común que los artistas tengan celos entre sí. Conozco algo de esto porque yo misma he trabajado en ese campo. Aún siendo brillantes, siempre están vigilando a los demás para asegurarse de que nadie más llegue a su nivel. La gente normal hace lo mismo y fingen una cortesía y una bondad que no responden a la realidad. Nuestro trabajo dentro de la Sociedad Teosófica es acabar con estas actitudes y destruir el espíritu de competencia que nos obliga a decir “Yo primero”. Hacemos lo necesario, lo bello, lo correcto, no porque queramos ser mejores que los demás, sino porque es la forma natural de actuar. HPB dice que la clave de cada grado es el mismo aspirante. Nadie más es responsable. Pero otra característica del presente es que nosotros siempre responsabilizamos a los demás. Decimos “Mis padres deberían haberme criado así o asá; si mis circunstancias hubieran sido distintas, habría actuado de otra forma”, etc. Pero en la vida no existe ese “si”. Estamos situados en las circunstancias que merecemos, que hemos escogido para nosotros. Nuestro lema debería ser el de conocernos bien. Y entonces podemos empezar a hacer cambios en la civilización que serán aceptados por la mayoría de la gente. Hemos de ver que todo depende de nosotros, no de los demás, del padre o de la madre o del hermano, o de lo que sea. El bienestar humano es muy importante porque el ser humano es el único que puede entenderse a sí mismo. Hay muchas personas que piensan que la vida humana en la actualidad es la más elevada que hay. Esto es una falacia. No es la más elevada, es el principio. Si leemos Luz en el Sendero, que tiene muchas cosas valiosas que decir, sugiere que cuando realmente llegamos a ser humanos, no semi-humanos, entonces empezamos el Sendero hacia la iluminación, y no antes. Pero la mayoría de nosotros no empezamos en el principio. Creemos que el principio es el final y que la vida humana ha llegado a la cúspide de toda la vida, lo cual no es cierto. La vida humana tiene que ir más allá de sí misma, más allá de esta etapa en la cual ahora se encuentra. ¿Cuántos de nosotros estamos preparados para considerar esta etapa como aquella a partir de la cual tenemos que progresar, y dejaremos de considerar que esta vida es lo máximo de los logros? La vida humana tiene que ir más allá de sí misma y entonces podrá entrar en la vida de todas las criaturas, podrá volverse parte de la tierra misma, de la Naturaleza, de todas las formas superiores. Y eso sería lo más glorioso que puede alcanzar un ser humano, algo que no tiene nada que ver con tener más dinero, más poder sobre las personas y las cosas, ni más de nada. Alcanzar este sitio elevado desde el cual podemos entender y conocer todo. Esta es la vida de los Mahatmas. La palabra Mahatmas significa “grandes almas”. No son seres a quienes otras personas que no saben nada les dan el titulo de Mahatmas, sino personas que realmente tienen una gran alma. Son seres que lo saben todo, que saben cómo la gente se irá perfeccionando y dejará atrás todo el pasado. La ciencia, tal como es, no puede ayudarnos en esto, porque es utilizada principalmente para objetivos bélicos. En vez de ser conocimiento, la ciencia se convierte en un arma de destrucción. Es una verdadera lástima porque, en su misma naturaleza, ciencia significa conocer. Es la oportunidad de conocer todo y es capaz de convertirse en la aliada del crecimiento espiritual. Este es posiblemente un futuro que hemos de contemplar, cuando la ciencia, la religión y la filosofía se conviertan en una sola Verdad. Gupta-vidyâ es una palabra sánscrita que significa conocimiento sagrado, sabiduría o la sabiduría oculta. Se considera ahora como un privilegio especial que se les da sólo a algunas personas porque son discretas, mientras que otras no lo son. Este conocimiento de todo puede ser muy peligroso, como se ve claramente en personas que saben un poco más que los demás. Muchos clarividentes y personas que tienen un cierto poder adicional son más peligrosos que la gente corriente. Es realmente un poder que hay que dar al mundo, cuando uno ha llegado a ser completamente indiferente a lo que uno es. Gupta-vidyâ es el conocimiento de la naturaleza interna de la vida o las fuerzas de la Naturaleza y de su funcionamiento y no es adecuado para la gente del presente. Pero todos podemos ser aspirantes a Gupta-vidyâ. En la tradición de la India se diferencia entre Gupta-vidyâ y Âtma-vidyâ -el conocimiento del Alma, de lo que uno puede ser realmente- es para las personas que desean ser sabias y altruistas, antes de obtener el conocimiento total. Âtma-vidyâ tiene que adquirirse primero y solamente entonces se puede alcanzar la iluminación. Âtma-vidyâ significa que uno tiene que quedar completamente limpio internamente y hay que renunciar para siempre a todos los restos del yo y del egoísmo. Está a disposición de quienes desean tener poderes benéficos. Podéis tener cuantos poderes queráis, los que queráis y los que no queráis, pero todo poder os llegará en el momento en que estéis totalmente libres de egoísmo. HPB, en su propio estilo, dice que cuando la gente quiere obtener conocimiento sin renunciación, tal vez a lo que lleguen es a la brujería. Lo podéis leer en su pequeño ensayo sobre Ocultismo Práctico. Porque quienes tienen conocimiento pero no tienen un sentimiento por la vida, pueden convertirse en vivisectores y llegar a ser muy dañinos. Lo hemos comprobado durante la última Guerra Mundial y después, cuando se hicieron experimentos de naturaleza horrenda con seres humanos vivos que eran capturados como prisioneros. Los mantenían cautivos en secreto y luego los utilizaban en todo tipo de experimentos. Los verdaderos poderes del Espíritu, los siddhis, están destinados a quienes siguen el verdadero Sendero del ocultismo que, en su sentido más estricto, es Teosofía pura. Lo que nosotros conocemos es la apariencia de la Teosofía, un poco de ella. Pero la verdadera Teosofía sólo la conocen aquellos que se han liberado de todo egoísmo y, por lo tanto, han llegado al conocimiento. HPB dice:
El verdadero Ocultismo o Teosofía es la “Gran Renunciación del YO” incondicional y absolutamente… Es el ALTRUISMO que expulsa, a quien lo practica por cálculo, de las filas de todos los vivos.
El competir tampoco sirve de nada. Tal vez seamos más listos que otras personas y consigamos más cosas que los demás, o quizás pensemos que somos superiores a ellos. Pero solamente somos superiores cuando no somos nada, cuando la personalidad desaparece y el individuo se convierte en una fuerza benéfica de la Naturaleza. Y esta es la única manera de entrar en la presencia del Yo superior, del Maestro de nuestro interior. Estas son las personas que no dejarán que el fuego esté oculto bajo una fina capa de cenizas. Annie Besant dice: “El Yo superior es la Conciencia Divina en nuestro interior”. Todos los buenos sentimientos y aspiraciones proceden de esta fuente. Ella dice que los deseos y pasiones animales tienen que subyugarse para que el Yo Superior pueda empezar a actuar; todas las tendencias animales, todos esos rasgos que nos acechan por dentro, tal vez están ocultos a nosotros, porque nos creemos superiores a los animales. Esperan su oportunidad, pero cuando todos mueren, el yo personal también muere. El yo personal y el Yo divino no pueden funcionar juntos. Sólo el Yo divino es considerado como el Maestro interno, y no un simple Maestro externo. Tal vez conozcáis por fuera al Maestro, es cierto, pero él no os va a cambiar ni os hará distintos. Solamente os hará sentir que habéis conseguido algo bueno, lo cual es otra forma de egoísmo: “He conseguido esto”. HPB dice que incluso el amor hacia el cónyuge y la familia forman parte del yo inferior. Una madre hará cosas por su hijo a expensas de otros niños. La mayoría de ellas harían lo que fuera por su hijo aunque con ello perjudicaran a otro niño. Por esto, aunque los sentimientos de una madre son muy buenos, no son los sentimientos últimos que podemos esperar de alguien que desee encontrar a su Yo superior. Aquél que realmente comprenda nuestro primer Objetivo, la Fraternidad Universal de la Humanidad sin distinciones de raza, sexo, credo y todo lo que se menciona, puede realmente cambiar, porque descarta el egoísmo totalmente. Esta persona practica el verdadero ocultismo y esto es Teosofía o Sabiduría de los dioses, que es el significado de la palabra Teosofía. Utilizamos las palabras Teosofía y teosófico fácilmente porque creemos que somos buenos teósofos, pero no es así. Solamente somos miembros de la Sociedad intentando, o eso espero, llegar a ser buenos teósofos. Si tratamos de ser buenos teósofos sin dejar entrar al yo, hagamos cuanto hagamos, estaremos haciendo algo valioso. El aspirante tiene que elegir entre dejar la vida mundana o seguir en ella. No quiero decir que haya que rechazar esposa e hijos, dejar el trabajo y esperar que los demás os paguen los gastos, lo cual sería otra forma de egoísmo. Pero en espíritu, en el corazón: ser libre de las cosas mundanas, de niños, esposa, trabajo, de todo, excepto del bien hacia todas las criaturas, es la vida del verdadero teósofo. Sólo entonces, el gran grito de la humanidad encontrará una voz interna. Y todos hemos de intentar llegar a esto, a un estado que sea un estado de amor. Tengo dudas cuando utilizo el término “amor”, porque puede significar cualquier cosa que la persona quiera. Pero realmente es un estado de verdadero afecto por la humanidad como un todo. Es el verdadero altruismo y el motivo de la existencia de la Sociedad Teosófica. Esta no existe para llevar a cabo algunas de esas pequeñas cosas sin importancia que parecen buenas. Si el miembro de la Sociedad Teosófica desea llegar a ser un verdadero teósofo, tiene que hacer prevalecer Âtma-vidyâ sobre todas las otras cosas de la vida, porque hace irradiar influencias benéficas sobre todos. La Biblia dice “estrecha es la puerta y estrecho es el camino” que conduce a lo Eterno. No se puede llegar a lo Eterno, a Dios, a lo Último, sea cual sea el nombre que queráis darle, haciendo un poco el bien, un poco de esto o de aquello. Sólo se puede llegar rechazando y descartando todo lo egoísta. Es un Sendero muy difícil de hollar. Ser Teósofo no es fácil. Todos creemos ser teósofos. Pero no lo somos. Somos miembros de la Sociedad Teosófica. Y si somos buenos miembros, esperamos llegar a ser teósofos. Esperamos que el estudio de la Teosofía que podemos hacer con ayuda de buenos libros y con su práctica en la vida diaria, nos conduzca hacia este altruismo. Esta práctica de la vida diaria es muy importante para comprobar si, en todas las situaciones de la vida, actuamos de manera altruista. Esto es lo que hemos de aprender. De este modo, Kali Yuga se convierte en un yuga de progreso rápido. Como dijimos antes, el progreso es muy lento si seguimos a la humanidad en general. Pero puede llegar a ser un método muy rápido, si utilizamos las circunstancias de forma correcta, aunque puedan ser muy difíciles. Cuanto más difíciles sean, mejor, porque eso nos ayudará a educir esta cualidad de no preocuparnos por el yo, de no escuchar los susurros del yo. Hay personas que recorren un gran trecho en el Sendero del ocultismo y cuando se les pone a prueba, se vienen abajo, caen muy abajo. Tendrán que volver a empezar todo. Es algo que nos puede pasar. Pero si queremos ser libres, hemos de liberarnos totalmente del egoísmo desde el principio. A partir de ahora, haced todas las pequeñas cosas de la vida diaria con ese espíritu, sea lo que sea que estéis haciendo, siempre que no sea algo malo. Si lo hacéis, entonces podréis llegar más deprisa que en ningún otro momento. El altruismo es, pues, lo que tenemos que sostener en nuestra vida. Hemos de personificarlo y enseñar a todo el mundo a través de nuestro ser. Los Grandes Seres del mundo no conocían a tanta gente como la que podemos conocer ahora. Los Cristos, los Budas y personas así pueden aportar luz a otros seres humanos, y a otros seres, siendo lo que son, no solamente con lo que enseñan. Porque ellos viven de forma distinta, de una manera altruista. |
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