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Vol. 130 - Número 5 - Febrero 2009 (en Castellano) |
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Un encuentro memorable con J. Krishnamurti
JAAKKO KARI-KOSKINEN
El Sr. Jaakko Kari-Koskinen es miembro de la Sección Finlandesa de la ST y fue editor de su revista Teosofi.
Alrededor de 60 jóvenes teósofos asistieron al memorable campamento YT, la mayoría de Holanda y Suecia. El tema del campamento fue Educación. Se debatieron varios tópicos en grupos de 5 a 10 personas, tales como: Educación e Individualidad, Educación y Roles sexuales, El Individuo y el Grupo, etc. Nos dimos cuenta que nuestra escolarización parcial enfatiza la instrucción, olvidando completamente la educación del ser más profundo. Esto se observa y comprende mucho mejor en las llamadas escuelas alternativas. ¿Se debe a este tipo de educación que somos tan complicados, cerrados y no podemos buscar ni expresar pensamientos y sentimientos más positivos? El plan de estudios predominante adhiere más a una instrucción efectiva en vez de a establecer un contacto vívido con nuestro ser interno o con todas las expresiones de vida a nuestro alrededor. Mejor sería que observáramos a la Naturaleza y al hombre como parte de un todo vivo. Cualquier conocimiento de las realidades súper-físicas ampliaría nuestro punto de vista sobre la vida. No existen cosas supernaturales para un ser humano que profundiza su visión de la Naturaleza, en tal caso, todo se vuelve natural. De acuerdo a las ideas ocultas fundamentales, nuestro entorno nos afecta desde el mismo comienzo del embarazo y los niños tienen sólo una frágil protección contra los sentimientos y pensamientos malos y violentos, desafortunadamente tan comunes en la sociedad moderna. Años atrás, muchas ideas pueden haber sido demasiado predominantes para la época, o realmente hubiéramos progresado más. Algunos jóvenes atacaron a Krishnamurti de una manera poco cordial. Su grandeza se manifestó en ese momento, en parte porque no se tomó esos tontos comentarios personalmente, y porque usó el conflicto para llevar la discusión hacia una dirección más seria. ¿Por qué continua hablando por todo el mundo?, fue la pregunta provocativa, a la cual él respondió: “¡Porque el mundo está en llamas!”. Otro joven preguntó: ¿Por qué condena todas las instituciones académicas, religiosas y políticas? después de todo usted tiene su propia Fundación. Nos esforzamos a través de diversos modos de libertad e independencia, pero para muchas personas las organizaciones son aún necesarias. El contestó: No condeno ni apruebo nada, pero si usted siente que tiene que pasar por el comunismo o el catolicismo romano, nada le impide que lo haga. Pero no imagine que usted es mejor por pertenecer a una organización ideal. No es fácil obtener de cualquier libro la espontaneidad de Krishnaji, el sentido del humor o el impacto instantáneo de una conciencia interior que estaba presente sin mediar palabras. Eso era mucho más significativo que las mejores palabras dichas. La situación no puede ser reproducida, se puede transmitir sólo un esbozo de lo que sucedió. Hacia la mitad del encuentro, un grupo de niñas scout suizas pasó cantando en muy alta voz. El se rió y preguntó ¿Las invitamos a que vengan a cantar aquí? Otro fastidio regular era el tren local que pasaba por el lugar del encuentro a cada rato y dijo: ¡Ahí viene nuestro tren de nuevo! En otro momento él preguntó mucho más seriamente: ¿Pueden ustedes estar completamente concientes del ruido causado por el tren, entregarse sin resistencia, sólo escuchar el ruido del tren? En otra ocasión su discurso fue interrumpido nuevamente por fuertes ladridos. Krishnaji paró de hablar por supuesto. Una mujer instantáneamente aprovechó la oportunidad, se paró de repente y habló muy animadamente pero nadie la escuchó ni entendió claramente lo que ella estaba diciendo. Krishnamurti suspiró y dijo: Disculpe, señora, ¡el perro está ganando! Una vez más hubo un fuerte ladrido desde fuera, entonces él tuvo que preguntar: Lo siento, ¿pero de quién es ese perro? Comentando sobre la necesidad de serenar el ser, Krishnamurti dijo que nuestra permanente búsqueda de obtener experiencias más rápidas, intensas y fuertes nos impide comprender los aspectos más delicados de la vida. Las ansias de experiencia terminan en la profundidad y la quietud. La observación del fenómeno de la vida debe suceder completamente, totalmente. Krishnaji aplicó aquí la palabra ‘completamente’ explicando que originalmente en Grecia también significaba casi lo mismo que sagrado. Un ser humano completo o total significa lo mismo que santo. El tema de la violencia surgió en una oportunidad, que como idea no es fácil definir. Quizás sea tanto destrucción inútil como el uso sin propósito de la energía en la naturaleza. Krishnamurti preguntó si la violencia está siempre justificada y si existe una manera de salir de ella. Inmediatamente un hombre de mal genio se paró y exclamó: Estoy totalmente en desacuerdo. La violencia es una parte del orden natural de las cosas y es necesaria tanto en las relaciones personales como en la defensa de nuestro hogar y nuestro país. Krishnamurti trato de explicar cómo la violencia provoca mucho dolor, corrupción y miseria. El hombre dijo que él estaba tratando de moralizar en contra de la guerra: ¡Oh no! Yo no digo qué está bien o mal, qué es aceptable o condenable, simplemente observo el mundo donde veo mucha locura. Quiero encontrar la respuesta a la cuestión sobre la violencia interna y externa, quiero una solución, porque tengo un problema: ¿cómo terminamos esta destrucción sin sentido e inútil? Ni la idea de paz ni ninguna actitud aplicada le ayuda. Usted tiene que ver la locura de la violencia. Surgió un tema muy interesante cuando una señora preguntó si el recuerdo de nuestras vidas pasadas puede ayudarnos a resolver los problemas presentes. Muchos oyentes puede que hayan sonreído, pensando que Krishnamurti no tomaría esa pregunta en serio. Por el contrario, comenzó a decir que nuestras ideas sobre reencarnación no son correctas y por lo tanto que él abordaba la pregunta desde un nivel diferente. Casi todas las personas de Asia creen en la reencarnación. En consecuencia muchas decisiones importantes son a veces pospuestas para la próxima vida, pensando que seremos más sabios y resolveremos más fácilmente esos problemas. Las personas que creen en la reencarnación crean una imagen ideal de lo que ellos piensan que se convertirán luego de muchas vidas y esto les impide actuar libremente. Usted nunca ha observado lo que reencarna, usted vive atascado en los recuerdos del ayer, en todo lo que necesita tiempo. Está encadenado por el pasado. Reencarnación significa realmente la continuación del pasado. No existe en la eternidad. ¿Puede nuestra acción ser siempre libre o está siempre limitada por el pasado y la memoria? Viven en el mundo de los tigres, los tigres de su propia creación. En cada camino que usted elige, aparecen serpientes. Le pregunto a usted y a mi mismo: ¿Puedo encontrar la manera de matar a todos los tigres y serpientes instantáneamente? Si no puedo hacerlo, finjo hacerlo. Entonces los escondo y quiero ser distinto a lo que soy. Nazco en el medio del mismo caos. Y mi mente aún alimenta a los tigres, serpientes y monos del pasado. No se puede perseguir a cualquier animal un poco un día, y luego volver a perseguirlo al próximo día, así nunca atraparan al animal. Cuando vean al tigre o al mono, sujétenlo. Mañana el tigre puede haber crecido o estar acompañado de un tigre más grande, que nos sugiere atrapar a un animal más pequeño e inofensivo, para conservar su propia libertad. Finalmente contó una breve historia Zen de un instructor y un pupilo. Una mañana como siempre, el pupilo fue al ashram del maestro para escuchar sus enseñanzas. Justo cuando el maestro estaba por comenzar, un pequeño pájaro voló y se detuvo en el borde de la ventana, y empezó a cantar a todo pulmón. ¿Cierro la ventana? Preguntó el pupilo, que estaba bastante molesto por el canto del pájaro en un momento tan inapropiado. Déjalo, le contestó el Maestro. Cuando el ave finalmente terminó y salió volando, el maestro se paró y dijo: Esta fue la lección de hoy. En una ocasión un hombre sentado justo al frente de Krishnamurti, de repente interrumpió su charla y comenzó a explicar algo de una manera confusa y apasionada, entonces él sonriéndole le dijo: Estimado señor, respire. Y cuando haya realizado una profunda inhalación podrá quizás encontrar por usted mismo la respuesta a su pregunta. Luego de un rato continuó más reflexivamente: La belleza de una pregunta yace allí, en que cuando una persona es capaz de preguntar algo, ella misma puede también encontrar la respuesta. Una vez, el debate estaba detenido por un hecho trivial y simple. Cuando ya se le había dado muchas vueltas al asunto, Krishnamurti abruptamente dijo: ¡Por todos los cielos! ¿Ustedes lo entienden o me voy a casa? Él podía sorprender a sus oyentes hablando sobre la recta manera de vivir de un modo un poco no-krishnamurtiano. Él afirmó que una alimentación correcta y pura es necesaria para una vida espiritual. “También las prácticas de yoga, que realizo un par de horas por día, son útiles y saludables; le proveen oxígeno a la sangre y purifican el cuerpo. Pero no deberían hacer de la práctica del yoga o de la alimentación una religión. Hasta Hitler y Mussolini eran vegetarianos.” Una cualidad maravillosa en Krishnaji era que él no se tomaba así mismo ni a su audiencia demasiado seriamente. Sin embargo, él llevaba una carga extra por algunos de sus seguidores. Un grupo de personas adineradas, que lo seguían por todo el mundo, grababan sus charlas y ocupaban los mejores lugares “a los pies del Maestro” a menudo sin escuchar u observar realmente lo que hacía, sino que molestaban y trataban de obtener un contacto más personal. Por lo tanto, él dijo muchas veces con diferentes palabras: ¡No me sigan! Se destruyen a sí mismos y a mí. Algunas veces, al escuchar citas de sus pensamientos decía impacientemente: No repitan mis palabras. ¡El mundo esta lleno de citas, y citas de citas! ¿Se hacen más sabios por imitar las palabras de alguien? ¡El escritor de este artículo parece haber fallado justamente por eso!
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El hombre de mente iluminada que está activo en el mundo y el sabio iluminado que se sienta en su ermita, ambos se parecen en calma espiritual, y han alcanzado sin dudas el estado de bienaventuranza.
Es la actividad o la inactividad de la mente lo que es la única causa de la intranquilidad o la tranquilidad de los hombres. Los deseos densamente reunidos sirven para llenar la mente con la vanidad de sus naturalezas, que es la causa de todas sus penas: por lo tanto, intenta debilitar tus sentidos mundanales en todo momento. . . .
Los hogares de aquellos que han gobernado bien sus mentes y han desterrado su sentido de egoísmo, son tan buenos como selvas solitarias, cuevas frescas o bosques pacíficos, O Rama-ji.
Los hombres de mente pacificada ven los brillantes y hermosos edificios de las ciudades con la misma vista desapasionada con la que miran los árboles de la selva. El que, en su más íntimo Espíritu, ve el mundo en Dios, ¡es realmente el Señor de la humanidad!
Yoga-Vasishtha
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