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Vol. 130 - Número 3 - Diciembre 2008 (en Castellano) |
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Desde la Atalaya
RADHA BURNIER
Fuerza moral y valor
En A los Pies del Maestro se menciona el valor como una cualidad del sendero. Tal vez no resulte siempre claro qué significa ese valor. ¿Significa acaso, tal como imaginan algunos, hacer todo lo que queremos? Lo que queremos hacer puede estar dirigido por los deseos de la personalidad, desde un punto de vista inferior, y eso no es lo adecuado para el verdadero progreso. O también puede ser el acto de una persona que ve la dirección que la humanidad debería seguir. Hay también un gran grupo de personas, que llamamos humanidad, y que más o menos siguen la práctica, tanto en pensamiento como en obras, considerada normal y correcta por parte de los que tienen una posición de autoridad o de poder. Giordano Bruno creció e ingresó en un monasterio a muy temprana edad, algo frecuente en aquellos días. Sus pensamientos, y tal vez su experiencia, estaban mucho más adelantados que los de la gran mayoría de sus semejantes. Empezó a hablar de cosas sobre las que nunca habían pensado. Viajó de un país a otro hasta que lo apresaron y lo quemaron en la hoguera. Lo menciono porque él sí tenía valor. Era una persona poco común y hablaba de cosas y temas que se consideraban inapropiados en esa época. Annie Besant tampoco estaba dispuesta, siendo aún muy joven, a limitarse a seguir a su marido y a continuar llevando la vida que aprobaban los cristianos ortodoxos. Cuando hacía preguntas porque quería saber, le pedían que callara. Dejó a su marido y vivió una vida de pobreza, luchando contra muchas cosas y saliendo victoriosa de todo. C.W. Leadbeater tuvo el valor de dejar circunstancias conocidas para seguir a HPB. Nos es difícil imaginar lo atroz que todo ello debió parecer en aquella época. Se esperaba que Krishnaji hiciera ciertas cosas y que siguiera un esquema. Pero él tenía algo extremadamente importante que transmitir a la gente de todo el mundo y quería que los demás pensaran por sí mismos. Tenemos, pues, ejemplos como éstos de personas que provocaron la ira de la sociedad, pero que tuvieron valor para enfrentarse a las críticas y para hablar de lo que ellos consideraban la verdad. Esto nos puede dar una idea de lo que significa el valor mencionado en A los pies del Maestro, que no es simplemente el valor físico. Muchas personas tienen valor físico e incluso son capaces de entregar la vida, pero eso es relativamente fácil. Internamente, reflexionar sobre las cosas y seguir la verdad con valentía, incluso cuando la gente lo desaprueba, es algo más notable. Si pensamos en el gobierno interno del mundo, dicen que hay una completa armonía y colaboración. Cuando los Maestros, que son los fundadores internos de la Sociedad, tuvieron la idea de trabajar para una sociedad como la ST, no todo el mundo estuvo de acuerdo, pero ellos dijeron “podéis intentarlo”. El valor forma parte de los requisitos para el sendero. Cada persona tiene que tratar de ver la verdad que hay en esto, vivirlo y ver si funciona. El valor del que estamos hablando se tiene que ir construyendo en nuestro interior lentamente, para ver si funciona. Este tipo de valor, según aconseja la Dra. Besant, puede reforzarse meditando sobre el tema. Si podemos empezar a distinguir entre la personalidad externa y el âtmâ o autoridad interna, entonces tal vez conoceremos el valor en su verdadero sentido. Lo que el âtmâ ve como la verdad es lo que se necesita que hagamos. Tal vez en alguna ocasión sea necesario hablar de cosas importantes. Entonces puede que nos estanquemos y sigamos a la multitud; eso es muy distinto. Necesitamos, pues saber qué es importante y qué es menos importante, lo que es verdad y lo que no lo es, y para esto hay que meditar. Hablamos de todo tipo de cosas que no nos conciernen, cosas que no nos importan, pero nos gusta hablar. Participamos en situaciones que no requieren nuestra presencia. La persona que medita tiene que pensar sobre lo que su Yo quiere realmente. ¿Quiere acaso que vayas repitiendo todas esas frases que repite constantemente la gente? ¿Quiere acaso pasar tiempo haciendo todo lo que hacen las personas corrientes? Por medio de una meditación diaria sobre lo que es necesario, llegaremos a la conclusión de que la mayoría de las cosas a las que se dedica la persona corriente son inútiles. Si meditamos sobre lo real, rechazaremos lo irreal, y las dificultades de la vida, que le parecen tan grandes al hombre mundano, no parecerán tan importantes. Muchas veces se afirma que, para el sendero, es necesaria un tipo de fuerza moral determinada. Los hindúes ortodoxos, por ejemplo, están seguros que lo que se dice en los Vedas o en otro texto que han leído es cierto. Dicen que hay que rechazar las castas inferiores, pero no saben la verdad de ello. Lo mismo puede decirse de los cristianos o los comunistas o de cualquier otra persona. Captan ciertos hechos e imaginan ciertas verdades, pero tal vez todo eso no sea la verdad en absoluto. Así pues, tener fuerza moral también implica reflexionar mucho, estar muy alerta e intentar descubrir dónde está la verdad.
La luz está a nuestro alrededor
CWL dice: “La luz está a tu alrededor”, pero tenemos que abrir los ojos para verla. Abrimos nuestros ojos físicos y vemos lo que está pasando a nivel físico. Eso es todo. Pero si abrimos nuestro ojo interno, empezaremos a ver la realidad de lo que está mal y eso es muy importante. Si vemos lo que ve la persona normal, hay muchas cosas que nos atraen. De hecho, nos gusta sentirnos estimulados; la vida resultaría muy aburrida si fuera siempre igual. Debe haber personas que nos desagraden, personas sobre las que emitir juicios, ¡cosas sobre las que debemos tener una opinión! Todas estas cosas están ahí y creemos que son muy importantes. El cerebro puede acumular sólo ciertas cosas. Adoptamos un cuerpo para esta encarnación y se supone que a través de él adquirimos cierto conocimiento. Hay personas muy inteligentes, científicos, filósofos, etc., que creen que no hay nada más allá de lo que entienden. Pero no es cierto, porque sólo entendemos una pequeña parte. La vida está en todo nuestro alrededor, pero abrimos los ojos solamente un poco para ver una pequeña porción de lo que realmente existe. Tenemos pues que aprender que nuestras opiniones actuales no son en absoluto definitivas. Puede que estén totalmente desviadas o puede que sólo estén algo acertadas. Entonces, no debemos tomarnos a nosotros mismos demasiado en serio para que nuestra vida siga las indicaciones del âtmâ. Con la meditación, empezamos a ver lo que es importante y lo que no lo es; y la mayoría de las cosas que nos preocupan, ayudan poco. Tendemos a preocuparnos por muchas cosas pequeñas, porque pensamos en esas cosas desde el punto de vista físico. Pero tal vez no sean tan importantes como creemos. Cuando les preocupa algo y se lo van contando a todo el mundo, es una forma de no hacer nada, de pasar el tiempo. Podemos causar mucha agitación en nuestra vida preocupándonos por los hechos, por la gente, por todo tipo de cosas. Pero si, en general, consiguiéramos mantener cierta distancia entre nosotros y los hechos por los que vamos atravesando, sería mucho mejor. Meditar significa prepararnos para cosas más elevadas, sin dejar las cosas inferiores que son necesarias, lo que es importante y lo que no lo es, lo que es útil y lo que no lo es, como señala A los Pies del Maestro. Pensemos, por ejemplo, en un animal herido. Siente dolor, naturalmente, pero se queda quieto y deja que la curación se vaya produciendo. La curación es difícil en nuestro caso, por el funcionamiento de nuestra mente. Hay que considerar todo esto con atención y no tener miedo si la mente se queda vacía. Naturalmente tenemos que diferenciar entre el vacío que resulta de la ignorancia y el vacío que es el resultado del conocimiento. Una vaca puede estar en un campo masticando hierba sin pensar nada en particular, pero nosotros tenemos la capacidad de pensar. No usamos esa capacidad de manera correcta. Pensamos en las mismas cosas una y otra vez porque todo nos afecta. Hemos de observar cómo se enfrenta la mente a las distintas situaciones. Y si la mente está en silencio, no deberíamos preocuparnos. Krishnaji solía decir que mientras paseaba por la playa, simplemente observaba, sin pensar, sin usar la mente. Eso es algo muy difícil de hacer para una persona cuya mente está desarrollada. Pero si tenemos la mente controlada, ayuda; porque sabe cuándo es necesario el valor.
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