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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 130 - Número 1 - Octubre 2008 (en Castellano)

 
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El futuro de la Sociedad Teosófica

 

ANNIE BESANT

 

Reimpreso de El Teósofo Australiano, 15 de setiembre de 1930.

 

      La enseñanza de la Gran Logia Blanca nos llegó en el último cuarto del siglo pasado, por medio de la forma de esa maravillosa persona, H. P. Blavatsky.  Ella luchó contra el gran enemigo de la religión y del materialismo.  En gran medida tuvo éxito. Haríamos bien en recordar, cuando la tendencia a estar de acuerdo con la mayoría se hace notar, que HPB puso gran énfasis en la libertad de pensamiento dentro de la Sociedad y fuera de ella, siendo conciente del gran peligro existente en el futuro.

   El gran peligro para la Sociedad es el proceso de cristalización. Ustedes saben cómo ocurre esto en las soluciones químicas, cuando un líquido se satura, cambia con gran rapidez y se vuelve un cuerpo sólido.  Para mí la gran amenaza es la ortodoxia teosófica, el peligro de que nos cristalicemos en ciertas doctrinas particulares, y nos volvamos una más entre tantas sectas de pensamiento en el mundo.

   No intento atacar ninguna forma de pensamiento, pero quiero que se den cuenta del peligro. El principio de la Teosofía está bellamente expresado en las palabras que expresan que la Sabiduría Divina, y eso es Teosofía, ordena todas las cosas poderosa y dulcemente.  En el mundo existe gran cantidad de pensamiento potente que no es dulce en su expresión. El teósofo debe esforzarse por una completa libertad de pensamiento, pero también por dar la misma libertad como un derecho a todos los que la desean, por ser cuidadosos de no ser agresivos con otros sino de dar libertad para la auto-expresión, la misma libertad que él mismo quiere, para todo individuo que esté cerca, que nunca trate de imponer su propia opinión.

   Vuestra sabiduría yacerá en tratar de formar vuestra propia opinión, después de considerar muchas opiniones en el mundo, y ejercer vuestro propio juicio, sin encontrar fallas con quienes no estén de acuerdo.  Recordarán una frase de Krishnaji, que dice la perfección yace en el equilibrio entre la razón y el amor. Aquí él menciona dos grandes cualidades, que están más desarrolladas en los seres humanos que en los animales.  Él le da un valor total tanto a la facultad razonadora como al amor, y si pueden lograr un equilibrio perfecto entre estas dos cualidades, si consideran que algo es lo mejor y no desean imponérselo a otros, entonces, pronto alcanzarán la perfección.

   En la Sociedad Teosófica deberíamos lograrlo, porque declaramos la Fraternidad Universal y nuestro objetivo es formar un núcleo de esa Fraternidad.  Un núcleo emite fuerzas que son creativas, dando la forma que se construirá por medio de ellas. Recuerden la afirmación de Cristo: “Sean perfectos, como vuestro Padre en los Cielos es perfecto”. Eso es imposible para nosotros bajo las condiciones presentes y en nuestra etapa de evolución,  pero ha de lograrse, debe alcanzarse y se alcanzará.  Por lo tanto, respecto al futuro de la Sociedad Teosófica, si ha de llevar a cabo su trabajo y ha de volverse perfecta en el futuro, entonces, en la actual imperfección universal deberíamos dar total libertad de expresión a todo pensamiento que esté a nuestro alrededor.

   Sabemos que nuestros ideales son más elevados que nuestra práctica, porque el ideal es como el sol que educe la vida en la planta y la lleva a la perfección de la flor. De modo que en la Sociedad mantendremos el ideal de completa libertad de expresión. La atenuaremos por medio del amor y la formaremos con el pensamiento, de modo que ambos nos equilibren. De ambos lados se construyen muchas virtudes, pero todos tendemos a exagerar según nuestras características. Debemos corregir eso deliberadamente, dándonos cuenta de que, con la tendencia a irnos a los extremos en nuestra propia forma, cuanto más sintamos repulsión, más tenemos esa cualidad de exageración en nosotros mismos.

   Ustedes saben cómo Krishnaji habla contra miedos de todo tipo.  Por lo tanto debemos tender hacia la indiferencia más elevada, no la indiferencia de la esclavitud, la aceptación del yo inferior, sino la que se da cuenta de que el mundo está construido sobre un amor y una sabiduría más grande que la nuestra, que puede hacer uso del mal para que comprendamos la frase: “Si asciendo a los cielos, allí estás Tú, si desciendo a los infiernos, mira, allí también estás Tú”. La afirmación, entonces, sostiene un ideal inalcanzable por el momento, pero tenemos mucho tiempo ante nosotros para lograrlo.

   También deben darse cuenta que lo que es bueno para ustedes en una etapa se vuelve malo en otra. Son seres en crecimiento. El espíritu inmortal es vuestro yo real, pero ese yo real llega al mundo como un fragmento de la Vida Divina, y allí tiene que enfrentar todo tipo de dificultades, aunque también hay estímulos. Lo que está de acuerdo con su propio pensamiento lo encuentra bueno, lo que está en contra, lo considera malo.

   De modo que expresaría mi creencia ante ustedes, que en el ejercicio total y libre del pensamiento individual yace la seguridad de la Sociedad, que deberíamos estimular las diferencias de opinión en nuestras Ramas, y que no debemos despreciar a una persona que tiene una opinión diferente.  El futuro de la Sociedad Teosófica depende de ser una sociedad de libre pensamiento.  Declaramos ser un núcleo de la Fraternidad Universal, y si consideran el verdadero significado de la palabra, es el punto a partir del cual surgen todas las fuerzas que construyen el cuerpo. Deben tratar de encontrar el buen camino, vuestro propio camino, de entrenarse a sí mismos.  Mi propio camino probablemente no sería apropiado para nadie más, pero cuando me irrito en el momento en que un oponente trata de convencerme, sé que no he alcanzado ese equilibrio íntegro en el que yace la perfección. Una balanza se agita un poco antes de llegar a una posición estable. Por lo tanto tenemos que esforzarnos por la perfección, sabiendo que el amor es la raíz de todas las virtudes.

   El futuro de la Sociedad depende de la proximidad con la que nos acerquemos a ese equilibrio perfecto entre la razón y el amor.  No crean algo porque otro lo crea.  No usen la expresión: “Tal dice tal y tal cosa”. Denle una fuerza total a todos los argumentos, y luego pónganse a trabajar para examinar qué fue lo que los atrajo o qué rechazaron; vean si es una exageración de vuestra propia opinión o de vuestras aversiones particulares. Cuídense de no criticar hasta que hayan apreciado las buenas cualidades, ya sea de una persona o de un tema.  De ese modo se están esforzando por acercarse a la perfección, dándose cuenta de que cada vez que examinan vuestra propia exageración están dando un paso hacia delante. ¡Pónganse a trabajar!  El camino hacia la perfección es lento, pero Cristo no hubiera dado esa instrucción si no fuera posible lograrlo.


 

 

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