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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 130 - Número 1 - Octubre 2008 (en Castellano)

 
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Desde la Atalaya

 

RADHA BURNIER

 

 

El sendero ante nosotros.

 

   Es bueno recordar que el sendero está en nuestro interior y que el verdadero origen de los problemas y de la infelicidad se halla en nuestra psique. Lo crea el sentido de separación y eliminarlo es como destruir una cárcel. Ser uno con toda la Vida es la liberación del yo, es el Sendero. Cuando ya no existe el yo, hay libertad, y todos la alcanzaremos. La sabiduría va llegando con lentitud después de destilar las experiencias, pero también se puede hacer de forma consciente en nuestra vida, si tenemos discernimiento.

   Las religiones suelen infundir el miedo al castigo, etc., pero no hay nada que temer. El miedo retrasa el progreso y muchas prácticas religiosas, como ceremonias y formas de  adoración, son herejías. En La Clave de la Teosofía, se nos dice que cuando rezamos para conseguir algo, lo hacemos por miedo. Hemos de aprender a tener confianza en la bondad del proceso evolutivo y a darnos cuenta de que todo lo que nos acontece debe ser bueno (sivam). Esto no significa dejar de ayudar a los demás, un niño, un animal, un ser humano, etc., pero la actitud ha de ser la de saber que todo está bien.

   El miedo perjudica a todos de igual forma. En Luz en el Sendero, la primera de las tres grandes verdades afirma que el espíritu del hombre es inmortal y su desarrollo no tiene límites. Así pues, no tenemos que temerle a nada, como lo hace el hombre corriente. Cortar de raíz la mala hierba venenosa del miedo, nos hace que estemos más atentos. El desarrollo de las facultades y la capacidad de usarlas se encuentran en nuestro interior.

   La enseñanza teosófica nos disuade de buscar el poder en el sentido mundano. El poder, en el sentido espiritual es altruismo, y sabiduría para usar todas las facultades que ya tenemos. Hemos de utilizar de forma sabia incluso este poder a pequeña escala, para ayudar a la otra persona a buscar su propio talento y la bondad que hay en su interior. Desear el poder en el sentido corriente no es más que ambición, el yo que desea algo. ¿Entonces, no podemos pues buscar sin ningún miedo y concentrarnos para producir un estado de pureza interior? Todo lo necesario llegará a su debido tiempo. La naturaleza nos proveerá de lo necesario cuando estemos preparados. El Buddha dijo: La buena ley funciona en todas partes. Donde se creen ciertas condiciones, habrá resultados. Por lo tanto, trabajemos  en el presente por lo que es correcto.

   J. Krishnamurti dice: Presta tu atención al momento presente y no dejes que la mente se vaya hacia el futuro. La acción está en el presente y no en el futuro. Cada hombre es el legislador absoluto de sí mismo, y ese es el significado del karma; porque las causas y los resultados están relacionados. Por esto, nadie otorga castigos ni recompensas y nosotros somos nuestros propios gurús.

   Tenemos, pues que estudiar lo que es beneficioso. Todo lo que se haga en una armonía completa y no a favor de un yo separado, con buena voluntad,  compasión, etc., implicará un estado de mente armónico. Así pues, el sendero implica responsabilidad. No es una recompensa por parte de dios o de un sacerdote; la ley es suprema en el universo. Hemos de tenerlo en cuenta, porque es algo fundamental para la Teosofía y deberíamos tenerlo claro.

   Es algo extraño el hecho de tener tantas dificultades para ver lo que tenemos en nuestro interior. Creemos ver pero no es así. Creemos saber pero comprendemos muy poco. Es conveniente llegar a una conclusión rápida. Pero para tener una percepción clara, hemos de controlar nuestras conclusiones. Un científico lleva a cabo muchos experimentos antes de llegar a una conclusión. Y también nosotros deberíamos hacerlo, si queremos seguir aprendiendo. Si realmente vemos la verdad de un problema, entonces no habrá dificultades para llevar a cabo la acción. Si vemos que la Fraternidad es la única manera sana y sanadora de vivir, tanto para nosotros como para los demás, entonces estamos viendo con claridad.  Pero no podemos ver esta simple verdad y seguir perjudicándonos, como lo hace quien está enfadado y culpa a los demás de su ira. ¿Somos capaces de ver la falta de cordura en esta forma de actuar contraria a la Fraternidad? Todas nuestras tensiones y perturbaciones internas se deben a esto. ¿Somos capaces de ver con más intensidad que todas las desgracias de la vida son creadas por la falta de fraternidad y experimentar la dicha de vivir de forma sencilla?

   El Buddha hablaba de una gran Verdad: el “Dolor de la Vida”. Si pudiéramos verla, tendríamos más energía para cambiar. La noción de la separación es el origen básico de la infelicidad. La felicidad es el estado verdadero. Pero algún otro concepto del yo “ha construido este estado de dolor”. Luz en el Sendero nos dice: “arranca la fuente del mal de tu interior”, pero nosotros preferimos seguir tranquilos y este es el origen del mal. Arrancarlo completamente es sinónimo de Fraternidad Universal, porque elimina del todo las barreras psicológicas de la separación.

   Luz en el Sendero nos dice: No pienses que eres diferente al hombre malo o al loco. Ellos son también tú. Su pecado puede haber sido el tuyo también, tanto  en el pasado como, tal vez, en el futuro. Todo puede ocurrir mientras el yo siga existiendo. J. Krishnamurti hablaba de ese estado de la mente en el que uno simplemente es consciente, sin comparar ni valorar nada, sino observando. A menudo, cuando criticamos a los demás, tenemos las mismas debilidades en nosotros. No nos damos cuenta de ello. El estudiante teosófico tiene que comprometerse con el objetivo de la universalidad, trabajando para erradicar todo lo que represente un obstáculo para la fraternidad universal. Un ciego no puede conducir a otro ciego.

 

La reencarnación, ¿un hecho?

 

   Cualquier buen teósofo basaría su vida en los principios que él considera fundamentales para la comprensión teosófica. En la Sociedad Teosófica no estamos obligados a aceptar lo que todos dicen; por otra parte, si reflexionamos bien, podemos llegar a las mismas conclusiones y entonces tendremos una base común. Esto no significa que tengamos las mismas ideas, sino que se refiere a los principios que deberían guiar nuestra vida. Uno de ellos es que, desde lo físico, lo astral y lo mental, todo tiene que estar alineado con la naturaleza espiritual del Yo verdadero. Cuando todas las tendencias animales quedan completamente eliminadas, lo que llamamos naturaleza inferior, es decir la mente contaminada por los deseos personales, ya no está activa. Entonces la persona puede ser utilizada por el aspecto más elevado y más puro de sí misma. La parte interna o superior del hombre conoce que todos nosotros somos parte de una unidad y, por consiguiente, estamos  interrelacionados de forma inextricable.

   En Oriente nos relacionamos con nuestros sirvientes, pero los consideramos como que no pertenecen a nuestro grupo. Tal vez eso sea cierto de alguna forma, porque no tienen las mismas oportunidades para educarse o para mejorarse a sí mismos. Al su vez, necesitamos sus servicios. Necesitamos tener una relación con ellos que demuestre que apreciamos su servicio. Pueden tener defectos o deficiencias, pero cuando los vemos, intentemos ayudarles en vez de limitarnos a condenarles. El hermano Râjâ comenta que los que han nacido como sirvientes no son necesariamente personas con menos inteligencia o menos capacidades que nosotros.

   Otro punto que él señala es igualmente importante. Podemos pensar en la no virtud como vicio pero no necesariamente el vicio es malo. Puede ser una forma de ignorancia. El vicio no es una parte del verdadero yo en absoluto, pero muestra ausencia de virtud o ausencia de lo bueno. Podemos considerar que en cada persona existen todas las virtudes, pero en estado latente, y tienen que despertarse. Hemos de recordar que la vida de los demás es tan importante como la nuestra. Una persona puede ser depravada, pero si tenemos sentimientos benevolentes hacia ella, podremos ayudarla al menos un poco. Así pues, mientras sigamos siendo egoístas y la virtud tenga que  construirse en aquellos en los que falta, cada encarnación será una oportunidad.

   La progresión aritmética significa ir del dos al cuatro, al seis, al ocho, al diez, etc. Es decir, aumentando dos cifras cada vez. Pero en cuanto una persona entiende qué significado tiene su vida e intenta vivir de acuerdo con eso, la progresión se vuelve geométrica, no aritmética. Entonces en vez de ir despacio, esa persona va del dos al cuatro, al ocho, al dieciséis etc. Empieza a hacer un progreso más rápido. Supongo que todos nosotros estamos solamente en la etapa del progreso aritmético y no del geométrico. Pero cuando nos damos cuenta en cierto grado, de las verdades espirituales y empezamos a vivir de acuerdo con ellas, incluso aunque pueda haber defectos en nosotros, el progreso es rápido. Y ese es uno de los motivos por los cuales nos resulta útil aprender cosas sobre la evolución. Una vez que la persona se convierte en humana totalmente y empieza a actuar y a vivir verdaderamente como un ser humano, y no sigue actuando como un animal desarrollado, es ya una persona diferente. No puede cambiar inmediatamente todo su carácter, pero tiene la capacidad de comprender y esa comprensión va a hacerle cambiar. Sus acciones y pensamientos se sintonizan con la vida una y se fortalecen en esa dirección. Su determinación para hollar el sendero es mayor. Vemos la diferencia entre las personas que se toman en serio el sendero espiritual y un gran número de gente que no tiene ninguna idea en particular y por  eso va de aquí para allá.

   El hermano Raja, citando tal vez de Las Vidas de Alcyone, dice: El Señor Maitreya habló en una ocasión y dijo: Si cortáis un árbol, ESO es la vida del árbol; si cogéis una piedra, ESO es lo que mantiene unidas todas las partículas de la piedra. ESO es la vida del sol, ESO está en las nubes, en el rugido del mar, en el arco iris, en la gloria de la montaña, etc. ESO es un término muy usado en los Upanishads, porque nuestras palabras no pueden realmente describir la gloria, el poder y la belleza que forman parte del sendero. El universo entero está hecho de ESO. Pero nosotros lo empobrecemos. Cuando cortamos un árbol, estamos acortando la vida, la gran vida que se manifiesta en el árbol. Si levantamos una piedra. ESO es lo que mantiene unidas las partículas de la piedra. También, citando a los Upanishads: Una cosa es correcta, mientras que lo agradable es otra cosa. Lo que es agradable en este momento es distinto a lo que es realmente agradable y correcto. El hombre sabio prefiere lo realmente agradable, es decir, lo que es correcto, mientras que el tonto se aferra a lo agradable.

  Pero la reencarnación nos ayuda a descubrir lo que es correcto y bueno, lo que es verdadero en la vida. De lo contrario, vamos dejando que las cosas estúpidas de la vida nos lleven de un lado a otro, sin ninguna dirección. Por esto, la reencarnación tiene un gran valor si la comprendemos correctamente, pero si no la entendemos bien, es mejor no conocerla. Ya llegará el momento en que todo el mundo se de cuenta que la reencarnación es un hecho en la naturaleza.

   Alguien como Krishnaji, por ejemplo, que en cierto sentido siguió las enseñanzas de Buddha, conocía la reencarnación. Actualmente, que el deseo es fuerte, la gente se limita a utilizar la idea de la reencarnación para intentar conseguir en el futuro lo que no puede conseguir en el presente. Este no es el propósito de estudiar la reencarnación. Si realmente entendemos qué es la reencarnación, partiendo de un insecto hasta llegar a la etapa humana, podemos avanzar mucho en el sendero. Una persona puede hacer lo que es bueno y alcanzar lo que está muy cerca: lo Verdadero y lo Bello.

   En Luz en el Sendero se  menciona el verdadero sendero, después de descartar todas las tendencias inútiles. Lo que consideramos como el sendero es solamente la preparación. El verdadero sendero empieza cuando la preparación ha terminado totalmente y la persona es pura. No sabemos ahora lo que encontraremos, pero, al parecer, hay grandes cosas más allá que no conocemos.

 

 

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