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Vol. 129 - Número 12 - Septiembre 2008 (en Castellano) |
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Vivir en el presente
MARJA ARTAMAA
La Sa. Marja Artamaa es Secretaria General de la Sociedad Teosófica en Finlandia. Este artículo está basado en una charla dada en el Simposio del 30 de diciembre 2007 en Adyar.
Vivir en el presente Este momento no sucede en el pasado o en el futuro. Sin embargo, este momento es tanto pasado como futuro, porque el movimiento cósmico incluye todo. Cuanto más conscientes estemos en el presente, mejor podremos alcanzar el significado de la vida, ya que lo esencial es volverse conscientes. Algunos le preguntaron a Buddha: “¿Es usted Dios?”, “No”, respondió “Entonces, ¿es usted un ángel?”, “No”, respondió nuevamente. “¿Qué es usted, entonces?” le preguntaron. “Yo soy el despierto”, respondió. Una persona consciente ayuda al mundo con su presencia. Ese estado de la mente es nuestro propósito, estar despiertos en este momento.
La filosofía del presente ¿Qué es el presente? El pensamiento fundamental es que el presente es un momento continuo entre el pasado y el futuro, y en ese momento necesitamos obtener paz mental. Una definición común es:
Para nosotros el presente significa el momento que se percibe directamente ahora. Sólo el presente es una realidad, ya que el pasado es un recuerdo y el futuro una especulación. A menudo se lo considera un punto en el espacio-tiempo, algunas veces llamado ahora, pero el hombre a menudo experimenta el ‘ahora’ como si tuviera una duración (y fuera corta).[1]
En esta definición lo que es importante es ‘lo que se percibe directamente ahora’. Esto requiere de un estado de mente que está alerta, despierta, consciente cada momento. Pero, ¿cuánto dura ese momento? A veces miramos el presente como unos pocos segundos, algo que se experimenta inmediatamente, como una percepción interna o una comprensión directa. Algunas veces consideramos el momento en una escala mayor, como una fase de nuestra vida, por ejemplo, el pensar en lo que nos trajo a nuestra existencia actual. Algunas veces la perspectiva es aún más amplia, la situación actual del mundo, como lo que le está sucediendo ahora al medioambiente. El ‘ahora’ parece ser un flujo de tiempo dentro del cual ocurre algo momentáneo. Por amplia que sea la visión, lo importante es el momento en el que prestamos atención, ya sea por el beneficio de la humanidad o para nuestro propio crecimiento. Otro aspecto sobre esta definición es la percepción de duración. Experimentamos el presente como duración y duración no es lo mismo a cómo lo experimentamos. Si tenemos que permanecer en una cola para conseguir alimentos y tenemos hambre, experimentamos el tiempo unas tres veces más prolongado que realmente es. Esto también es una cuestión de consciencia en el presente, de los pensamientos y sentimientos que me permito tener cuando hago la cola. Puede aparecer una pregunta: ¿es este momento, ahora, lo mismo para otras personas? ¿Experimentan el ahora en el mismo momento que lo hago yo? Sí, seguramente, pero de modo diferente, debido a nuestra condición pasada y presente. Pero según la Teosofía existe la unidad, la totalidad, detrás de todo. En esa unidad no existe el tiempo, no hay divisiones, todo es presente. Si estuviéramos despiertos, conscientes, el presente no sería ilusorio.
Conócete a ti mismo Miremos más de cerca nuestra vida diaria. Vivir en el presente significa estar conscientes de lo que te ocurre, qué estás haciendo, y qué estas sintiendo y pensando. Conocerse a sí mismo ayuda a crear la actitud correcta. Consideremos cuán diferentemente dos personas pueden experimentar un viaje. Este ejemplo es simple, pero familiar para todos nosotros.
Existe un relato de dos amigos que viajan en tren. Uno estaba muy nervioso, alterado y se quejó durante todo el viaje. Estaba impaciente de llegar a destino, y le desagradó cada instante del viaje. No prestó atención a sus alrededores, ya que su mente estaba llena de impaciencia, desasosiego y pensamientos de enojo.
Su amigo, por el contrario, disfrutó la vista, bebió una taza de café, comió un trozo de torta y conversó con los otros pasajeros. Disfrutó cada momento del viaje. Vivió el presente y se entretuvo al máximo. Cuando llegaron estaba fresco y se sentía bien. Su amigo, como era de esperar, llegó exhausto y enojado.
Es cuestión de tener la actitud correcta. La vida se vuelve un viaje feliz y deleitable cuando la actitud hacia el mismo, y sus hechos son positivos, y el presente se usa del mejor modo posible.[2]
Este ejemplo nos trae a la vida diaria, en la que enfrentamos diferentes situaciones, fáciles y desafiantes. Para el crecimiento humano es importante que nos miremos a nosotros mismos, siendo conscientes de lo que nos ocurre, lo que hacemos, lo que pensamos y sentimos. ‘Conócete a ti mismo’ es una buena exhortación. Podemos disfrutar cada momento examinando seriamente la vida y a nosotros en ella, actuando cuando el momento lo requiere, y podemos experimentar felicidad y paz.
Desapegándonos ¿Cuál es entonces el significado del pasado? ¿Deberíamos negarlo? Evidentemente no. Podemos aprender del pasado, pero no vivir en él. J. Krishnamurti enfatizó constantemente la importancia de ser conscientes, de percibir cada momento, dejando ir al pasado, y en no apoyarse en los deseos para el futuro. Esto se incluye en muchas filosofías y religiones tales como el Budismo. HH el Dalai Lama escribe sobre desprenderse del pasado:
Si una desgracia ya ocurrió, es mejor no preocuparse por ella, para no aumentar el problema. No se alíen con los hechos pasados apegándose a ellos y exagerándolos. Dejen que el pasado se cuide a sí mismo, y vivan en el presente, tomando cualquier medida que sea necesaria para asegurarse que tal desgracia no vuelva a ocurrir nunca más, ahora o en el futuro.[3]
Este mensaje aquí es claro. Concentrándose en el presente, en lo que está ocurriendo o en lo que están haciendo justo ahora, los libera de pensamientos innecesarios, pesados y desagradables. Ustedes ganan paz mental.
¿Son el pasado y el futuro innecesarios? Todo esto puede originar una pregunta: ¿son innecesarios el pasado y el futuro? No, son esenciales para volvernos conscientes y comprender en qué sentido debemos crecer como seres humanos. El futuro tiene significado si vemos nuestro viaje como espiritual y no como un mundo de temores y deseos. El pasado y el futuro son parte del fluir del tiempo. Mirando el ejemplo de las dos personas en el tren, en cierto modo es mirar al pasado. Si. Pero si luego no nos damos cuenta de cómo hemos actuado, no aprenderemos cuando hay algo para aprender. Vivir en el presente no significa que no apreciaremos nuestro pasado. Sólo el pasado nos da material de aprendizaje. El desasosegado pasajero del tren, en una comprensión posterior descubrirá qué lo apartó de un estado feliz, qué efecto tuvo, y cómo estar alerta de modo que no ocurra nuevamente. El pasado nos da lecciones cuando encontramos impedimentos en nuestro camino. Generalmente aprendemos de experiencias malas o difíciles. Las buenas experiencias brindan la base para nuestro crecimiento. Si el éxito se vuelve una fuente de orgullo, entonces realmente es una mala experiencia. Una buena experiencia nos lleva a un aprendizaje positivo, nos hace crecer sin concentrarnos en el yo (lo mío). Una mente contenta no se apega a nada, una mente pacífica ve sin obstáculos, directamente, en el presente. En tal estado mental, puede surgir la cualidad más importante para vivir en el presente, particularmente la acción correcta y una mente abierta. Cuando se necesita trabajar, trabajas, cuando se requiere de ayuda, ayudas; no existe la especulación, actúas en el presente.
El eterno ahora Todavía queda un aspecto importante al cual referirnos. ¿Podríamos pensar del presente como un puente hacia algo más, a otra dimensión, que no tiene pasado o futuro, sino que existe por siempre? I. K. Taimni escribe sobre el incesante flujo del tiempo, en el que no existe el presente, el ahora, porque el futuro cambia constantemente en pasado. Él escribe en La Ciencia de la Yoga:
El presente se saca de la clasificación del tiempo en pasado y futuro. El presente, como todos lo conocemos, no tiene realidad. Es un mero concepto para la eterna línea divisoria entre el pasado y el futuro, en constante movimiento. Realmente, el presente ya es pasado antes que nos demos cuenta de su presencia y por lo tanto siempre nos elude. Pero, aunque no tiene realidad propia, es algo de tremenda significación porque debajo de esta línea divisoria entre el pasado y el futuro, está escondido el Ahora, la Realidad que está más allá del Tiempo.[4]
Antes que podamos comprender la Realidad que existe detrás del Eterno Ahora, debemos vivir lo que experimentamos como el presente, responsabilizarnos totalmente para despertar, y aprender a ser conscientes en el presente y en la presencia de algo mayor, impredecible y eterno. Es una gran tarea humana estar listos ahora y para mañana con las enseñanzas del pasado, con compasión en el corazón.
Referencias [1] Wikipedia. [2] Remez Sasson. [3] Little Book of Inner Peace, The Dalai Lama, s. 301. [4] La Ciencia de la Yoga, III, fin del Sutra 16.
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