Volver al Índice de Revistas
El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 129 - Número 12 - Septiembre 2008 (en Castellano)

 
Anterior
Página 5
Siguiente

  

Desde La Atalaya

 

Radha  Burnier

 

Dejemos que la Sabiduría fluya

 

La Teosofía es parte de la vida. Se refiere a la Sabiduría de Dios y podría traducirse como Brahma-vidyâ.  Está en todas partes, en cada plano de existencia, desde el subplano más elevado al más bajo, interpenetrando todo.  Cada persona según su capacidad, es decir, su capacidad para funcionar de acuerdo a la sabiduría divina, puede encarnarla hasta cierto punto.  Nadie puede encarnarla totalmente, en parte debido a que debemos funcionar por medio del cerebro físico, y actuar dentro de las limitaciones de este cuerpo.

 

Debemos comprender en primer lugar y principalmente que ya que la sabiduría divina interpenetra todas las cosas, vive y se mueve en cada uno según el espacio que se le brinde.  El ser humano está obligado por naturaleza, a pesar de la densidad del cuerpo físico, a expresar algo de la vida.  Incluso los minerales, la tierra, etc., están expresando parte de la sabiduría que es Teosofía. Pero la expresan de modos diferentes. Algunos afirman que el diamante, por ejemplo, es superior a los demás minerales porque puede expresar la belleza de la sabiduría en mayor grado que muchos otros minerales. En el mundo vegetal, un gran árbol banyano, como el que existe en Adyar, da cobijo a muchos pájaros, belleza a todos los seres humanos que son capaces de apreciarla, sombra a quienes incluso no admiran su belleza, etc.  Si consideramos el reino animal, un animal como el elefante es mucho más inteligente, con numerosas y destacadas cualidades, y otras criaturas como los perros, etc. se han elevado a la cima de este reino.

 

En el ser humano, la sabiduría divina puede funcionar y aparecer en todo su esplendor, en individuos como el Señor Buddha, Jesucristo, Sankarâchârya, quienes desde su nacimiento fueron notables.  De modo que el mineral se convierte en un bello diamante, el ave puede volverse un pavo real, en el reino vegetal una planta puede llegar a ser un árbol banyano u otro árbol que vive durante muchos años y florece, y el animal puede llegar a ser un elefante o un perro muy inteligente.  Y en el nivel humano, si la sabiduría divina que pasa a través de los seres humanos es extraordinaria, todas sus acciones expresan esa sabiduría divina.  Nosotros también podemos volvernos canales de ella.

 

Somos responsables de hacer que la Teosofía fluya libremente, como en el caso del Buddha.  Podemos ser pequeños Buddhas, o podemos obstruirla y volvernos seres humanos estúpidos.  De nosotros depende que dejemos fluir la Sabiduría. Algunas actividades requieren más de esta cualidad que otras, podemos alentarlas y prestarles atención a dichas actividades y al impulso que le dan al progreso del mundo, dependiendo de aquéllas a las que nos dedicamos.

 

La Sociedad Teosófica y todas sus Ramas existen porque se espera que se vuelvan centros a partir de los cuales la Teosofía extienda su influencia al máximo grado posible, y sea útil para las personas en esa área. Todos debemos considerar cómo nuestra Rama, nuestra Federación, nuestra Sección, pueden ser un canal para la Teosofía, la Sabiduría Suprema.  No puede ser expresada totalmente con ninguna actividad en el nivel físico, pero se puede expresar de modo que se destaque como Sankarâchârya se destacó, como Jesús se destacó, y como lo hicieron miles de personas que los siguieron.  Debido a la Teosofía, algunos se vuelven sabios y algunos algo sabios.  Las Ramas teosóficas deberían encarnar tanta sabiduría como fuera posible, de modo que la gente comenzara a elevarse a estas alturas.

 

Si una Rama tiene un aura, uno imagina que tiene una influencia. Si miramos el aura de una Rama, tanto física como no física, ¿cuánto se usa para difundir un mensaje sabio, de modo que cada Rama se vuelva un representante de la Sabiduría Antigua?  Depende de usted y de mí que participamos en la Rama.  Somos seres humanos. (Cometeremos errores porque no somos perfectos; por lo tanto la Rama no puede ser perfecta). Pero en un grado máximo posible las actividades de Rama deberían hacer a las personas más sabias.  ¿Puede nuestra Rama ser un instrumento para que se exprese la sabiduría, en cualquier grado posible?  A fin de lograrlo, nosotros que somos miembros de la Sociedad Teosófica deberíamos estar  interesados en conocer los aspectos esenciales de la vida.

 

Una Rama tiene como objetivo proveer un lugar a todo tipo de sabiduría que provenga de cualquier parte del mundo, se llame como se llame: Vedânta, Islamismo, Cristianismo, etc.  Presenta la verdad que se halla en todas las religiones.  Todas las religiones se han distorsionado, pero algunas de sus partes son verídicas y permanecen como se enseñaron originalmente.  Ese aspecto central es lo que las Ramas Teosóficas deberían estar interesadas en hacer conocer a la gente.

 

Alguien puede preguntar: ¿Tiene el Islamismo algo que enseñarle a la gente?  Sí lo tiene, pero no es lo que algunos islamitas dicen;  puede que sean muy poco musulmanes en su actitud agresiva, a pesar de que el Profeta Mahoma era muy gentil. Existen personas igualmente tontas entre los cristianos, los hindúes, y en otros grupos.  Pero si dejan eso de lado, y hablan solamente de lo que nos conduce a profundidades de sabiduría que aún debemos alcanzar, valdrá la pena.  Por lo tanto esto es algo que las Ramas en nuestra Sociedad pueden hacer: que la gente sea consciente de la sabia enseñanza que se ha dado.  A veces se llama Sufi, otras veces misticismo cristiano, algunas veces Advaita, y todas tiene una verdad para trasmitir.

 

Deberíamos permanecer libres de prejuicios, a fin de descubrir lo que es verdad, bueno y correcto en la religión.  La esencia de la religión se puede encontrar en muchas religiones, pero debemos tener mentes abiertas y perceptivas para comprenderla.

  

La benevolencia debe volverse la regla

 Una de las cosas que debemos hacer es erradicar de nuestro carácter y condición mental el deseo de controlar a los demás forzándolos a comportarse como nosotros queremos.  Esta es una forma de crueldad, y existe de modos diferentes.  Está en completa oposición al modo de vida teosófico.  Deberíamos por lo tanto tratar de erradicarlo de nuestra naturaleza inferior, nuestra naturaleza superior, naturalmente, no tiene la tendencia a obligar a la gente de modo alguno. Podemos satisfacer nuestros deseos de modos diferentes, pero debemos asegurarnos que la tendencia a la crueldad esté totalmente erradicada.

 

"La crueldad es obra del demonio; esto es cómo lo ve un Maestro", dice C.W.Leadbeater.  La inquisición, por ejemplo, creía en la conversión forzosa, una acción que da satisfacción externa a quien la ejecuta.  Solían matar y torturar a muchas personas que no estaban de acuerdo con lo que decían.  Muchas personas de África y otros países, por ejemplo los indios sudamericanos, fueron tratados atrozmente porque se suponía que no tenían alma.  La enseñanza islámica dada por una persona que fue un santo pacífico, la llevaron a otros países a punta de espada.  Actualmente "la espada" se usa para subordinar políticamente y para quienes no se quieren someter, y como ayuda para imponer cuáles deberían ser sus acciones y creencias.

 

La práctica de la vivisección, por parte de quienes usan animales para sus propios propósitos, sin tener en cuenta cómo sufre y tal vez muere la pobre víctima, es deliberadamente cruel.  A menudo se supone que asegura el bienestar de vidas humanas.  Pero el animal en el que practican la vivisección es tan importante en el sistema evolutivo como el ser humano que es totalmente indiferente a su bienestar.  Hay incontables personas en la actualidad que justifican el uso de animales para diferentes propósitos, pero ¿no es mejor buscar otros remedios para los seres humanos, y evitar toda crueldad, incluso si se afirma que es por razones altruistas? Algo se está avanzando en esta dirección, por ejemplo, la Unión Europa ha aprobado algunas leyes contra la crueldad hacia los animales, que deben ser alabadas, pero ¿son suficientes?

 

Existe la crueldad practicada en los niños en todo el mundo, porque están bajo el cuidado de sus padres o de otros adultos, como sus maestros en la escuela.  A menudo, con la mejor de las intenciones, existe el deseo de obligar al niño a adaptarse a un modelo, el modelo de sociedad.  Pero el niño puede tener talentos que no son los que los padres quieren, o que el maestro impone.  Puede suceder que estas capacidades le produzcan menos dinero más adelante en la vida;  pero el niño a quien se lo obliga a hacer lo que el adulto piensa que es mejor, no se lo beneficia.

 

Refiriéndose a esto C.W.Leadbeater afirmó que el amor y la libertad son aspectos importantes en el desarrollo del alma.  El amor es un pre-requisito absoluto. No importa si el cuerpo no tiene todas las comodidades e importancia que les gustaría a los padres, pero es esencial que las capacidades innatas del niño no sean inhibidas.  El niño debería crecer sintiéndose libre y desde sus primeros días se le debería dar la oportunidad de desarrollarse naturalmente.  Este es el propósito de la educación, y seguramente es también el modo en que debería ser tratado por sus padres y otras personas.

 

Al considerar este tema, debemos recordar que la libertad le ofrece a toda persona un alma (no sólo un cuerpo) que necesita desarrollar lo correcto, sus propias virtudes particulares.  Éstas se pueden cultivar de acuerdo a lo que el mundo considera valioso, pero desde el punto de vista del verdadero crecimiento del niño, puede ser muy importante.  Por lo tanto el papel del maestro es sagrado, y es por esto que él o ella siempre deben actuar con amor –una gran responsabilidad.  Pero incluso si el maestro falla en cierto grado, mientras lo intente, es lo mejor que puede hacer.  Este es el carácter distintivo de la educación teosófica.

 

Los mismos principios son válidos para quienes trabajan dependiendo de alguien; deben ser tratados con amabilidad, considerando su crecimiento como seres humanos, y no meramente la ayuda que pueden dar en el momento.  Todo eso es parte de la vida y requiere cuidadosa reflexión por parte de cualquiera que esté interesado en su propio crecimiento espiritual. Nuestro crecimiento nunca se puede separar de la acción que se realiza en relación con otros –seres humanos, niños, animales, plantas y todo lo demás.

 

Esto es parte de comprender qué es la Vida Una. El tema de la crueldad es importante, incluso desde el punto de vista egoísta, porque incluye toda vida, cómo nos sentimos respecto a otros, qué le hacemos al marido o a la esposa, a los niños o a los animales, incluso a las cosas aparentemente sin importancia como la vida que crece bajo nuestros pies; todo es importante en la vida de todos.  La benevolencia debe volverse algo común.


 

 

Anterior
Página 5
Siguiente