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Vol. 129 - Número 9 - Junio 2008 (en Castellano) |
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Busca el Sendero
(Charla dada en el Simposio de la Convención, Adyar, 27 de diciembre de 2007)
DUSAN ZAGAR
(Dr. Dusan Zagar es Secretario Organizador de la S.T. en Eslovenia)
Todo ser humano desea ser feliz y estar a salvo, pero tarde o temprano nos damos cuenta que no existe felicidad real en este mundo de riqueza material. Muchos buscan la felicidad haciendo dinero y acumulando cosas materiales, compitiendo entre sí, etc. Pueden ser felices por algún tiempo, pero esta así llamada felicidad, nunca dura mucho, y la lucha se reinicia una y otra vez. ¿Cómo podemos encontrar la salida a esta miseria? ¿Cuál sería el primer paso? Necesitamos entusiasmo y viveka, o discernimiento. H. P. Blavatsky nos dijo que el motivo es lo más importante. Entonces, deberíamos preguntarnos: ¿Por qué buscamos el sendero? ¿Es sólo para nosotros? ¿Es a fin de escapar de la miseria de cada día, o es por el Sendero mismo y para todos los seres que se encuentran afligidos y sufriendo? En el bello librito Meditaciones sobre el sendero y sus cualidades, compilado de trabajos de Annie Besant, leemos:
Es mirando al mundo hundido en la ignorancia, y a los hombres luchando con sus problemas, que el corazón de los hombres que van a ser los Salvadores de la humanidad siente la miseria del mundo, y esto los inspira a buscar el Sendero de la liberación.
Aliviar el sufrimiento de la humanidad es el único motivo correcto en la vida de los hombres que desean hollar el Sendero. El motivo correcto será el primer paso correcto. Si el primer paso es incorrecto, entonces el último paso también lo será. Ir en la dirección correcta es lo más importante. Como está escrito en el mismo librito: “El primer paso de todos, sin el que ningún acercamiento es posible… puede resumirse en cinco breves palabras: el servicio a la humanidad. No deberíamos pasar con rapidez por estas palabras, porque son esenciales. Señalan la dirección correcta hacia la meta, que es la unión consciente con lo Divino. Para ser capaces de un servicio real deberíamos cultivar simpatía y compasión, y aprender a identificarnos con las alegrías y dolores de otros y olvidarnos de nosotros mismos. Pero esta no es una tarea fácil. Todos pueden darse cuenta que la práctica constante en la vida diaria es necesaria. El campo de nuestra práctica es donde vivimos, con nuestra familia, vecinos, colegas, etc. Lo primero es no producir violencia (ahimsâ) en pensamiento, palabra y acción. Y, a fin de lograrlo, se necesita constante observación. Los grandes sabios y maestros nos recomiendan todo esto. Citando el mismo librito:
Seamos compasivos y pacientes en todas partes, amables y útiles con todos. En nuestro sendero diario no seamos violentos, como para confundir, perturbar y dejar perplejos a otros. Existe suficiente dolor en el mundo. Que el hombre espiritual sea una fuente de consuelo y paz, que sea como una luz en el mundo, de modo que todos puedan caminar con mayor seguridad cuando entren dentro del círculo de su influencia.
Estas bellas palabras hablan por ellas mismas. Nuestra tarea es sólo comprenderlas y luego practicarlas. Pero muchas veces sólo repetimos estas grandes verdades, y eso es todo. Esto es una señal de que no somos serios respecto a buscar el sendero. Si no asimilamos las enseñanzas dadas, no podemos practicarlas, o podríamos tomar una dirección equivocada. El sendero no está fuera de nosotros, está en nuestro interior. Nosotros somos el sendero. Es nuestra más profunda naturaleza divina. Y cuando estamos sirviendo espontáneamente, sin egoísmo, nuestra verdadera luz divina brilla. Si nuestro motivo es el correcto, las enseñanzas correctas llegarán a nosotros, y si somos sinceros, incondicionales, las comprenderemos. Luego siguen buena conducta y recto modo de vida, y se encontrará el camino; ciertamente seremos el sendero mismo. Para resumir lo que se dijo: 1º paso: motivo correcto 2º paso: estudiar las enseñanzas dadas 3º paso: asimilar/meditar sobre las enseñanzas 4º paso: vivir las enseñanzas
A veces pensamos que sabemos mucho sobre el sendero espiritual, si hemos leído muchos libros al respecto, pero ¿cómo podemos estar seguros de que realmente hemos asimilado las enseñanzas? En la Introducción a Luz en el Sendero, se dice que sólo cuando el hombre viva las enseñanzas, podrá realmente comprenderlas. Si no lo practica, permanecerá como un libro cerrado, y pensará que es inútil e inservible. Esta es una instrucción importante. También significa que debemos pararnos sobre nuestros propios pies, “ser discípulos de la Verdad y no seguir a individuos”, como dijo Krishnamurti, “La Verdad no da esperanza, da comprensión.” Existen cuatro cualidades para este sendero:
También necesitamos entusiasmo, que surge de un estado de profundo interés. Si viviéramos la enseñanza, nuestro corazón lentamente estaría pleno de amor, que es lo mismo que comprender a los demás. Para citar otra vez las bellas palabras de Annie Besant:
Es el corazón del Amor lo que los Maestros exploran cuando buscan discípulos en la humanidad del momento… de modo que en toda la oscuridad del egoísmo humano, en la noche de la lucha humana, ese corazón del Amor brilla como una lámpara en la oscuridad, y el Maestro la ve, y sabe que un futuro discípulo está allí… No existe otro modo de dirigirse hacia el Sendero.
Concluyamos con una antigua oración traducida del sánscrito:
Condúceme de lo ilusorio a lo Real. Condúceme de las tinieblas a la Luz. Condúceme de la muerte a la Inmortalidad.
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