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Vol. 129 - Número 7 - Abril 2008 (en Castellano) |
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DESDE EL ATALAYA
Radha Burnier
Adyar
Adyar ha significado mucho para los miembros de todo el mundo por más de un siglo. Es bueno de tiempo en tiempo pensar qué significa tener la Sede Internacional en un lugar como Adyar. Es el lugar en el que vivieron todos los Presidentes durante el tiempo que ocuparon el cargo y, algunos, debido a que trabajaron antes en otra función, vivieron aquí por largos períodos.
Adyar, en Tamil (el idioma que se habla en esta área de India), implica un lugar al cual uno va por razones espirituales. Puede ser para experimentar paz, para tener un momento de quietud, para trabajar, especialmente si es algo que no tiene que ver con la importancia de uno mismo, y varias otras cosas. A menudo ha sido llamado un centro sagrado, al cual uno se acerca con lo mejor que pueda ofrecer.
No todo el mundo considera nuestro Centro Teosófico de este modo. Muchos vienen a él simplemente porque es un lugar bello y tranquilo y disfrutan estando aquí por una corta temporada. Pero, de inmediato, o más tarde, se dé cuenta o no la persona misma, produce un impacto sobre todos los que vienen por refresco espiritual y no por razones puramente personales.
Al celebrar el Día de Adyar, todo esto y más aún tiene que ser reconocido, y se debe permitir que acontezca una renovación interior. Hay muchos que son receptivos y para quienes el día es significativo porque es una ocasión para recordar la dirección en la cual uno desea ir. Además, este año el Coronel Olcott fue particularmente recordado y le rendimos homenaje por el espléndido trabajo que hizo por la Sociedad.
El camino que sigue
La vida parece proceder en un modo que es casi inevitable en el sentido de que nosotros hacemos lo que todo el mundo hace. Toda la humanidad avanza en una dirección y eso puede estar bien para la gente hasta cierto punto. Más allá de ese punto un cambio debe tener lugar. Hemos hablado antes de esto, sin embargo es algo sobre lo cual tenemos que pensar. El ser humano se adapta a la sociedad humana; tiene que hacerlo pues de otra manera se hace daño. Pero llega un momento cuando el daño, esto es, su aspecto físico, no es de mucha importancia. Giordano Bruno, por ejemplo, habló de cosas que fueron consideradas como herejía por quienes tenían el poder, y fue torturado y quemado como un hereje. Habló de lo que otras personas no sabían, o no aceptaban, porque tenían mentes rutinarias. Él habló de cosas que estaban por delante del resto de la humanidad, pero que necesitaban ser cuidadosamente pensadas. Tenemos que considerar, especialmente en las presentes circunstancias, si las creencias y teorías por las cuales la gente se rige, son correctas o no. ¿Por qué el mundo sigue por siglos con los mismos hábitos? Naturalmente que las herramientas eran diferentes, y por consiguiente el mundo puede parecer diferente. ¿Pero lo es realmente? Las motivaciones en la vida de la gente siguen siendo las mismas, y guerras, crueldad, y tonterías de varias clases continúan y llegan a ser peores. Tenemos que pensar si ciertas ideas fundamentales que tenemos son correctas o no. El Viveka-chudãmani de Sankarãchãrya indica que la muerte es el futuro -de la negligencia (pramãdo mrtyuh).
La muerte, como
sabemos a través de la Teosofía, no es de ninguna manera una
imposibilidad pero, para la mayoría de la gente, la muerte pone fin
a los placeres físicos, y por consiguiente parece ser un obstáculo.
Cuando nos impide continuar en la línea de acción La palabra pramãda, aunque sugiere un error, también sugiere una completa desorientación de la mente, tal como la de alguien que está embriagado, embriagado con ideas erróneas, y, por tanto, sentimientos erróneos la mayor parte del tiempo. Tal persona está obligada a hacer cosas que no comprende, y a seguir un camino que no es bueno para ella. Así pramãda significa una condición en la cual una persona no sabe lo que está haciendo. Pero pramãda también significa ‘error’ -un error que puede conducir a dificultades. Los que conocen poemas de Kãlidãsa sabrán acerca de yaksha (un tipo de ser) cuyo error lo separó de su lugar y lo llevó a un mundo de seres humanos. Aquí la mente está extraviada, un estado en donde algo aparece como real pero no lo es, y por consiguiente nos aparta del sendero. La situación actual es una en la cual personas comparativamente buenas, encuentran difícil de hacer su elección en la vida. Pueden sentir que ciertas cosas están bien, pero llegado el momento son incapaces de seguir ese camino. La luz aparece como oscuridad, y la oscuridad aparece como luz. Mientras ésta sea la situación, tenemos que pensar qué nos ayudará a elegir el recto camino cuando somos personas relativamente buenas y no estamos haciendo nada particularmente malo, como herir a otros. Acciones que parecen ser correctas para la persona mundana, pueden incluso significar pérdida de tiempo y no hacer nada desde un punto de vista más elevado, aún cuando haga mucho desde el punto de vista mundano. ¿Qué clase de sabiduría nos despertará? Ese estado de vigilancia ha sido llamado apramãda. Debemos tener claridad respecto a qué es recto y qué no lo es. Entonces escogemos lo que es recto, incluso cuando cause algunos problemas. Puede haber circunstancias en que es necesario decir qué es verdad para nosotros. Esto en sí mismo es un gran paso, porque la mayoría de nosotros ajustamos nuestras palabras para acomodarlas a la ocasión. Esto puede estar bien hasta cierto punto, pero en asuntos importantes puede llevarnos a la falsedad. Debemos tener el coraje de mantenernos en lo que consideramos útil en el sendero espiritual, y no navegar confortablemente en el camino del mundo, y estar dispuestos a oír lo que cada uno tiene que decir. Tiene que ser oído incluso cuando una persona tiene opiniones erróneas. Si no podemos hablar francamente con los demás, ¿cómo vamos a explicar nuestros puntos de vista? Un buen músico oye sonidos que un miembro del auditorio puede no percibir. Él hace un pequeño cambio y la mayoría de las personas en el auditorio no saben cuál es el cambio. Pero cuando todos los sonidos son armonizados juntos producen una impresión que crea un bello cambio. Es algo que corresponde al sonido tal como lo conocemos, al nivel de la Realidad. Brahman, la realidad primaria, puede ser conocido a través del sonido que corresponde a ese nivel de realidad. Lo que vemos puede ser ordinario, puede ser simplemente la apariencia de una persona, pero lo real en la persona puede ser visto por aquellos que se entrenan. Existe algún pequeño elemento que corresponde a Brahman aun en la peor de las personas. El ojo físico ve sólo el elemento físico; el ojo interno del poeta ve cosas que usualmente no impresionan a otras personas. El ojo interno puede ver el corazón de las cosas. De este modo surge la cuestión acerca de aprender a ver y a oír tan profundamente como sea posible, hacer lo que corresponda para ver todas las cosas sin juzgarlas. Sin ninguna opinión para expresar, hay completo silencio interiormente. ¿Podemos pasar siquiera un día en esa clase de silencio? Usted puede tener que decir palabras, decir cuándo necesita comida para el día, etc., pero su naturaleza está abierta al mismo tiempo al lado interno de las cosas. No hay ninguna barrera. Pramãda, o cometer errores, es robo -dice el Upanishad. Apramãda es el sendero que conduce a no cometer ningún error. La persona promedio que parece ser muy inteligente puede estar totalmente ciega, porque el camino que conduce a la mundanalidad es el camino que ciega a la gente. El camino que conduce a lo divino es otro camino -el camino que amplía la visión.
¿Hacia dónde vamos? Estamos descubriendo demasiado lentamente que los seres humanos no son superiores aunque podemos ser de alguna manera diferentes de otras especies en la tierra. No podemos continuar sobreviviendo cuando estamos guiados por nuestras propias necesidades imaginarias, incluyendo la supervivencia a expensas de otros. Todas las cosas en la tierra subsisten por el sacrificio de otras criaturas, incluyendo no sólo animales, pájaros, insectos, etc., sino también por el sacrificio, hasta cierta medida, de todo lo que existe sobre la tierra. Tenemos por consiguiente el deber de ver la manera de no tomar demasiado de la Naturaleza que nos rodea y de todos los otros seres, y de reducir nuestro deseo por superfluidades que son vistas como necesarias. No tenemos el derecho de poseer, destruir, o hacer cuanto nos plazca en esta tierra. El artículo de “Un Teósofo” en este número (The Theosophist, Abril 2008) indica: No es sin una notable significación que actualmente se ha desarrollado un interés mundial en relación con los “derechos de los animales” - no sólo en relación con la preservación de especies en peligro de extinción, sino en una nueva insistencia de que los derechos no deben limitarse a los humanos sobre la base de que nosotros somos criaturas con razonamiento, sino que los derechos pueden abarcar a todas las especies, precisamente porque son seres conscientes (sensitivos) y poseen tanto conciencia como emociones (sensibilidad). Esto da la clave del aspecto más deseable de todas las relaciones con criaturas, grandes o pequeñas. Se nos ha dicho que hay tres mil millones de personas en el mundo que viven con menos de dos dólares al día. La mayoría de nosotros somos inconscientes de esto. Para citar de un artículo en Swiss Review (Feb.2008): 980 millones de personas viven en extrema pobreza, sobreviviendo con menos de un dólar diario. Más de 850 millones de personas en el mundo están muriendo de hambre. Cada segundo alguien muere de desnutrición. Cada año seis millones de niños mueren de hambre antes de alcanzar la edad de cinco años. Más de mil millones de personas no tienen acceso a agua potable (para tomar), y más de 2.500 millones no tienen acceso a servicios públicos de sanidad. Cada minuto una madre muere durante el parto o el embarazo debido a la falta de cuidado médico. Cada treinta segundos alguien muere de malaria, a pesar de que ésta es una enfermedad tratable. Si esto es cierto, la condición física de un vasto número de personas es deplorable, y el resto del mundo sigue irreflexivamente gozando de lujos y placeres. Pero la carencia física no es el único modo en que la gente sufre. También hay falta de agua, de empleo, y otras terribles desigualdades. Las perspectivas no son buenas. ¿Qué necesita el ser humano, además de ayuda física, para sobrevivir de una manera decente? Necesita los medios para cultivar su mente, su corazón, y su naturaleza interna. Esto es mucho más importante que tener comodidades físicas. En efecto, perseguir placer en cualquier medida es un problema peor que la privación. Aquellos que están muy holgados pero no satisfechos, que están buscando continuamente otras formas de placer, no están mejor que los que viven en abyecta pobreza. La importancia de vivir una vida modesta pero confortable y desarrollar la mente, el corazón, y otras facultades internas, no puede subestimarse. Vivir sensatamente es tal vez la cosa más difícil de aprender. El pobre sin duda tiene que llegar a estar razonablemente bien, y el rico necesita ser capaz de dar parte de lo que tiene y vivir una vida sencilla. Este cambio es fácil comparado con la necesidad más importante de darse cuenta de cómo el ser humano debiera desarrollarse y crecer para lograr su meta. ¿Es un asunto de más placeres físicos, o de poner condiciones que ayuden a despertar la mente, el corazón y los sentidos internos? Aunque podemos tener poder sobre otras criaturas en esta tierra, tenemos un largo camino que recorrer en la dirección indicada anteriormente. La mente ocupada en el aspecto físico es la principal razón de nuestra dependencia de conflictos y comodidades. Cuando esa mente se libere al no estar apegada, al observar la belleza y maravilla de la Naturaleza, incluyendo la naturaleza humana, y al tratar de comprender el propósito de la creación, el corazón no seguirá separado del cerebro; habrá una mayor participación en la vida de la que tiene ahora la naturaleza mental. Esta unificación, que ha sido expuesta en la literatura espiritual del mundo, tiene inmensas profundidades. Cuando esto sucede nuevos sentidos se ponen en actividad. La vida se impregna de un poder que hace que la persona virtuosa sea consciente de una Presencia totalmente ignorada por el hombre común, haciendo todo bello y sagrado. ◙
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