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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 129 - Número 1 - Octubre
2007 (en Castellano)

 
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El Futuro de los Medios de Comunicación – Parte I

 

Conferencia Besant, Adyar, 27 de diciembre 2006

 

 

N.S. JAGANNATHAN (ex - Editor local de The Indian Express)

 

 

     ADYAR – que es sinónimo de Sociedad Teosófica – es un lugar muy querido para mí desde hace mucho tiempo. He vivido aquí en mis años de universidad a principios de la década de 1940, con mi hermano, el Dr N. S. S. Gopalan, que en ese entonces era el médico residente de la Sociedad. Guardo recuerdos inefables de esos años.

     Ya que parece haber amnesia pública, las generaciones jóvenes de la India quizás ni siquiera han oído hablar de la Dra. Annie Besant, que en su tiempo se movió por el mundo como un coloso. Puede ser que no estén para nada familiarizados con la miríada de aspectos de su andar intelectual y espiritual, desde el Cristianismo convencional y su política poco curiosa, al agnosticismo y el socialismo radical, y finalmente a la certidumbre de la Teosofía. Ella fue una de esas extraordinarias personas que buscaron la verdad sin importarle dónde esta la llevaría y sin pensar que sus anteriores creencias iban a ser sustituidas por ulteriores descubrimientos. Emerson dijo las siguientes memorables palabras: ‘La consistencia es el duende de las mentes pequeñas.’

     Su curiosidad intelectual insaciable y su asombrosa variedad de intereses hicieron de ella una persona excepcional, incluso en un período como la segunda mitad del siglo diecinueve cuando Inglaterra estaba pasando por una agitación intelectual sin precedentes. Nuevas corrientes en la sociología política y en las ciencias de la vida tales como el Marxismo y el Darwinismo estaban haciendo tambalear antiguas creencias y alterando radicalmente la manera de pensar de la gente. Ella era una figura familiar en los círculos intelectuales de Londres, donde tenía amigos como Charles Bradlaugh y George Bernard Shaw. Hacía contribuciones frecuentes a periódicos ilustres de aquella época, y su conversión a la Teosofía es una historia interesante en sí misma.

     Cuando los dos gruesos volúmenes de La Doctrina Secreta de Madame Blavatsky llegaron a la oficina de The Pall Mall Gazette editados por el legendario William Stead, él sintió lo que llamó “una obligación a fijarse en ellos a pesar de que se acobardaba de llevar a cabo la tarea de dominar su contenido”. Entonces pensó en su amiga Annie Besant a quien pidió hacerle frente a la tarea, diciendo: “Todos mis hombres jóvenes los esquivan, pero usted está muy interesada en estos temas y tendrá éxito con ellos.”  Ella aceptó, leyó el libro e hizo la crítica literaria del mismo y el resto es, como se dice, historia.

     Después de esta experiencia reveladora trascendental era inevitable que fuera a la India e hiciera de ella su morada permanente. Incesantemente viajó por el mundo para conseguir nuevos adherentes para la Teosofía pero siempre retornaba a Adyar, un monumento perdurable para su sorprendente capacidad de fundar instituciones.

     Y, siendo Annie Besant, pronto se vio envuelta en el emergente movimiento nacional para la emancipación política del colonialismo británico. Ella inició la Agrupación a favor del Gobierno Nacional en septiembre de 1916 y propagó vigorosamente el ideal de un gobierno propio para los hindúes. Cuando adquirió el periódico Madras Standard de G. Parameswaran Pillai, él mismo una figura legendaria en aquel tiempo, le cambió el nombre por el de New India (Nueva India). Éste tuvo una enorme influencia en su momento sobre la opinión política imperante en la India. Según sus propias palabras, su meta era la formación de un gobierno completamente autónomo desde los consejos de las aldeas hasta el Parlamento nacional, con el mismo poder que los cuerpos legislativos de las colonias que gozaban de gobierno propio’. Nueva India siguió siendo una herramienta poderosa de la Agrupación a favor del Gobierno Nacional y dominó la escena política hasta la llegada de Gandhi.

      La política de Annie Besant para la India, fundada en el liberalismo secular y la emancipación política por medios estrictamente constitucionales, fue adoptada rápidamente por las técnicas no-ortodoxas del Satyagraha, o agresión por la verdad de Gandhi, que él había practicado exitosamente durante su permanencia en Sudáfrica. Gandhi y Annie Besant tenían un enorme respeto el uno por el otro, pero sus principios y estilos políticos eran completamente diferentes. Como resultado, poco tiempo después del torpe discurso de Gandhi en ocasión de la ceremonia de colocación de la piedra fundamental de la Universidad Hindú de Banaras (antes la Universidad Central Hindú, fundada por Annie Besant), ellos se separaron políticamente. A pesar de sus diferencias políticas, muchos importantes líderes de entonces tenían una tremenda admiración por Annie Besant.

El gran líder de Bengala, Bipin Chandra Pal, expresó una vez: “No hay otra persona para quien el corazón de la India despierta sienta mayor reverencia y afecto más profundo, que para aquella extraña mujer del otro lado del océano.”

K.Rama Rao, el intrépido editor del National Herald de Lucknow fundado por Jawaharlal Nehru a fines de los años 1930, dijo una vez: “Para Annie Besant el periodismo era la creación del nacionalismo. Educada en libertad, mostró un soberbio desprecio por las leyes represivas de la India británica. Ella era una polemista innata, que golpeaba duro, que no daba cuartel ni lo pedía.”

     Pronto Nueva India se convirtió en el blanco de los poderes existentes. En varias ocasiones tomaron medidas contra el periódico; basándose en la Ley de Prensa de 1910, les quitaban sus derechos reiteradamente, pero pagaban las multas y la revista continuaba sus campañas.  Sus artículos en Nueva India durante los años de la Primera Guerra Mundial eran bastante subversivos en opinión del gobierno de Madras, y la detuvieron junto con George S. Arundale. Pero poco después el celoso gobierno local recibió órdenes de Delhi y de Londres  para que los liberaran.

    Durante el breve período de su detención en Ooty, B. G. Horniman, un distinguido británico y paladín de la causa de la India, editó Nueva India durante cierto tiempo. Él dijo en aquella ocasión, “Antes de que Besant se lanzara al periodismo, a los editores más valerosos, entre los que me incluyo a mí mismo, les resultaba difícil expresar libre e intrépidamente sus pensamientos.” En una de las muchas oportunidades en que exigieron a Nueva India el pago de una multa, The Hindu escribió: “Es una medida arbitraria minar la influencia de Annie Besant, una dama inglesa con una personalidad destacada y con sentimientos generosos, quien prestó un servicio espléndido por la causa de la India y que recientemente dio un estímulo poderoso al movimiento en favor de un gobierno propio para la India. El entusiasmo y la seriedad con que ella está abogando por la causa del desarrollo político de la India en la tribuna y en su revista Nueva India le han hecho merecedora de la gratitud del pueblo de este país, cuyo resentimiento y aflicción por esta acción oficial será mordaz y doloroso.”

    Pero el tributo más significativo a la política de Annie Besant provino de nadie menos que de Rajaji, quien en aquella época era un ardiente seguidor de la política desafiante de Gandhi. En una reunión para celebrar su cumpleaños, que tuvo lugar el 1 de octubre de 1956 en el Gokhale Hall en Madras, organizada por la Asociación India de Jóvenes (fundada también por ella), Rajaji hizo una declaración reveladora. Arturo H. Nethercot cuenta en su libro titulado Las Últimas Cuatro Vidas de Annie Besant lo que Rajaji dijo: Cuando era joven, él se había “mantenido a cierta distancia” de la Sra. Besant, pero cuando ella estaba cerca de cumplir sus cien años él se había dado cuenta, ya con una perspectiva más amplia, qué gran persona era, y lo tontos que habían sido todos los ataques dirigidos a ella y a la Sociedad Teosófica, y cuánto la habían malentendido. Ahora, en 1956, él seguía fustigándose por su ciego error de juicio. EL habló de las diferentes fases de la lucha por la libertad y recordaba a su audiencia que la Dra. Besant se había atrevido a disentir descaradamente con Gandhiji en cuanto a la eficiencia de la no-cooperación de las masas junto a la desobediencia a las leyes. Él señalaba que ella había previsto cómo estos métodos dejarían una herencia de falta de respeto por la ley y qué proféticas fueron sus palabras, que demostraban en ese momento “que la gente hablaba en términos de violar la ley y ofrecer huelgas de hambre y satyagraha para todo.” Le atribuyó todo el crédito por haber sido la verdadera iniciadora del movimiento de Autonomía y les contó cómo había capturado la imaginación de todos los patriotas hindúes. Él mencionó también que Gandhi repetidas veces le había enviado mensajeros a ella pidiéndole que lo apoyara y ofreciéndole  su propio apoyo.

    Este homenaje bastante largo a Annie Besant no significa solamente un acto de bondad en esta ocasión conmemorativa. Como mencionamos antes, entre la variedad increíble de sus intereses estaba el periodismo, primero como reportera independiente en Inglaterra y luego como fundadora-editora de Nueva India, que fue un vehículo poderoso de su política. Como ocurrió con todo lo que ella hizo, estableció el más alto nivel profesional  en el periodismo. Esto tiene una importancia directa con el ‘Futuro de los Medios de Comunicación’, el tema de esta noche.

     Es necesario precisar las circunstancias desde el principio. Ha habido una agitación sin precedentes desde mediados de los años noventa; cambios antes inconcebibles han tenido lugar en la tecnología mediática y en lo que los medios transmiten para el consumo público. Este cambio es desde todo punto de vista tan revolucionario como la llamada ‘Revolución Gutenberg’ del siglo quince. En una época en que la transmisión oral o los manuscritos transcriptos a mano con mucho esfuerzo en papel o en hojas de palma eran los únicos medios para transferir conocimiento (y sabiduría), la llegada de la imprenta fue un paso gigantesco hacia la universalización de la educación. Algo igual de trascendental ha ocurrido en los últimos treinta años aproximadamente cuando la televisión satelital e Internet han iniciado una nueva era de comunicación interactiva del conocimiento y de la experiencia. Este cambio es el más contundente ejemplo del tópico de nuestro tiempo – la globalización. En menos de una década, la India, al igual que el resto del mundo, ha sido arrastrada en el torbellino de nuevas formas de absorber información, conocimiento, actitudes, prejuicios e ideologías.  

    La globalización casi nunca es neutral en cuanto a valores. Algunos la consideran benigna y una extensión infinita de la experiencia y del conocimiento humanos. Otros la consideran una homogenización destructiva de ideas, gustos, y maneras de vivir; una aniquilación perversa de preciosos matices en la herencia de la humanidad, acumulados progresivamente durante muchos siglos de lenta evolución. Lamentan la sobrecarga de información que incesantemente asalta nuestros sentidos las 24 horas en los canales de televisión y el acceso instantáneo a sitios web que proveen una cantidad increíble de información y experiencias. Es como si la famosa añoranza de Keats de “una vida de sensaciones en vez de pensamientos” se ha hecho realidad. Sin embargo, lamentamos juntamente con T. S. Eliot:

 

¿Dónde está la vida que hemos perdido al vivir?

¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido con el conocimiento?

¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido con la información?

 

    La sociología de esta transformación ha sido analizada en términos menos apocalípticos por Marshall McLuhan en varias de sus obras. En su prestigiosa obra, Entendiendo los Medios: las Extensiones del Hombre (1964), él inventó el slogan, ‘El Medio es el Masaje’. Según él, la televisión y los otros medios audio-visuales no transmiten tanto un mensaje que será percibido por la mente, sino que proveen una sensación que será saboreada por los sentidos. En otras palabras, “masajean lo sensorio” en vez de dirigirse a la inteligencia. En cualquier pronóstico del futuro de los medios debe tenerse en cuenta este cambio fundamental en la percepción humana que privilegia a la sensación por encima del pensamiento y su efecto sobre el comportamiento de los medios.

    Este fenómeno mundial ha afectado seriamente la suerte de los medios impresos. En una reciente y detallada encuesta del escenario mundial de los medios, The Economist de Londres dijo que los periódicos se han convertido en una “especie en peligro de extinción”. La circulación de periódicos ha bajado significativamente en América, Europa Occidental, Australia, Nueva Zelandia, y Latinoamérica. El empleo en periódicos disminuyó un 18% entre 1990 y 2001. “Vender palabras a lectores y espacio a los anunciadores es un emprendimiento que se cae a pedazos.’” Este periódico cita predicciones de expertos que afirman que durante las décadas venideras desaparecerá la mitad de los periódicos ricos del mundo. La gente entra a Internet para obtener información confiable, una tarea que tradicionalmente fue asumida  durante dos siglos, por lo menos, por los periódicos impresos. Un informe más reciente de la reguladora de Telecom Británico confirma las conclusiones de The Economist: el 27% de los que utilizan conexiones rápidas a Internet de banda ancha leen menos periódicos. Una situación similar se presenta en Europa, Japón y los Estados Unidos. En  las próximas décadas, los anuncios clasificados, el pan de cada día de los periódicos, se habrán mudado a Internet, que rápidamente se está convirtiendo en el lugar donde quienes buscan trabajo o novia van a encontrar lo que desean. Incluso existen sitios gratuitos de este tipo. El Economist dice que esto ha sido el “principal responsable de quitar los ingresos a los periódicos.”

    Otra atemorizante amenaza al monopolio que disfrutaron los medios impresos es el emergente fenómeno llamado ‘blogging’ o ‘posting’ en varios sitios practicado por un sinnúmero de personas, jóvenes y viejas, que colocan sus opiniones e ideas. Hay un continuo vaivén de intercambios, marcando el acuerdo o desacuerdo con  lo que se había escrito anteriormente. Esta no es siempre una actividad frívola. Llamados “los periódicos de `los ciudadanos´ en la red”, a menudo hay emprendimientos serios que ofrecen un incesante intercambio de opiniones y contra-opiniones gratuito-para-todos que finalmente llevan a conclusiones valederas. Un grupo sin fines de lucro de este tipo  que tiene un sitio llamado <newassignment.net> planea combinar el trabajo de aficionados y profesionales para editar historias de investigación en la Red.  

    Haciendo frente a la implacable competencia de la Red, los periódicos se han colocado ‘online’ con la esperanza de que con el apoyo de los anuncios publicitarios en su edición ‘online’ puedan compensar lo que han perdido en su versión impresa.  El periódico italiano, Stampa, recibe más de un millón de visitantes por día, el doble de los lectores de su versión impresa. Según The Economist, en los años venideros se producirá para muchos periódicos un incremento anual del 30% en ingresos por anuncios en sus ediciones en Internet.  Los diarios ‘online’ tienen además la ventaja adicional de no tener gastos de impresión.

    No cabe duda de que los medios audio-visuales tienen ciertas ventajas intrínsecas sobre los medios impresos. Con su capacidad de presentar las noticias incluso en vivo, la televisión tiene la inestimable ventaja de ser inmediata y de producir un impacto visual muy intenso. Esto nunca lo pueden lograr los medios impresos. Los que han sido testigos en sus pantallas de TV del  ataque terrorista al World Trade Centre de Nueva York en 2001 y de eventos similares como el ataque a los trenes suburbanos en Mumbai recordarán el asombroso impacto de los reportes televisivos. Esto nunca puede ser igualado por los informes periodísticos que se leen a la mañana siguiente. El efecto catártico de las noticias televisivas es en aquellas ocasiones comparable con el que se produce al ver una tragedia de Shakespeare en el teatro.

    Entonces, ¿cuál podría ser la perspectiva a mediano plazo para la industria y la profesión de los medios de comunicación?  Según la opinión mejor informada que The Economist citó, “Si los periódicos no se re-descubren en la Red y en otras plataformas mediáticas como el celular y los aparatos electrónicos portátiles, no sobrevivirán. Con un pronóstico tan alarmante como este, lo mejor que se puede esperar es el ‘surgimiento de un grupo privilegiado de periódicos disponibles ‘online’ en todas partes, con competentes periodistas independientes que provean noticias y opiniones’. En un escenario como este, los medios impresos pronto se convertirán en un artefacto de la era pre-electrónica cuya morada será el museo y no el mercado. En otras palabras, por lo menos en el mundo occidental, los medios impresos morirán.

    Si este es el fatal panorama para los periódicos del mundo occidental, entonces cuáles son las perspectivas en la India?  Una breve respuesta es que esta suerte no se producirá todavía en  India,  por lo menos no en un futuro próximo. Por alguna razón, todo ocurre mucho más lento en India. Estas nuevas tecnologías llegaron bastante tardíamente a India y su acceso, particularmente en las áreas no-urbanas, no es todavía muy amplio. Al contrario de lo que ocurre en occidente, la adicción a los noticieros de la radio o de la TV es todavía débil en India. La Radio All India surgió a mediados de los años 1930, y Doordarshan siguió tres décadas más tarde. A ambos se los apreciaba por su entretenimiento más que por las noticias que publicaban. Como monopolios gubernamentales les faltaba el primer atributo de un medio libre –una relación adversaria a la autoridad, de la que la Prensa India ha gozado históricamente y ha ejercido con gusto. A pesar de que la difusión de las computadoras y el acceso a Internet (sin olvidarnos del celular con su capacidad versátil) han sido sorprendentes en los últimos años, la mejor opinión de los profesionales mediáticos es que el predominio de los medios impresos de comunicación probablemente no será sobrepasado por los medios más recientes.

    Se puede argüir que el bajo nivel de alfabetismo en India daría una ventaja natural a los medios audiovisuales. Pero esta es más una ventaja teórica que práctica, ya que, como se afirmó antes, escuchar las noticias en la radio o verlas en la TV todavía no se ha hecho un hábito para la mayor parte de nuestra gente. Tal como ya se mencionó, estos dos medios de comunicación se enfocan principalmente en el entretenimiento, con sus novelas sentimentales cuyo contenido hace quedar boquiabiertos como autómatas a los espectadores de clase media  (mayormente mujeres, si me permiten una observación sexista!) a cualquier hora del día o de la noche.

    De manera que en India los medios impresos no están amenazados en lo inmediato por sus rivales. En realidad, y paradójicamente, la actual condición de modesta alfabetización representa un factor favorable para el crecimiento de los medios impresos. Al contrario de lo que ocurre en Occidente, donde la alfabetización de las masas ha alcanzado su punto de saturación, en India hay todavía un largo camino que recorrer para lograr este estado dichoso. Con los serios esfuerzos que se están haciendo para mejorar la alfabetización, solamente podrá incrementarse la cantidad de lectores. Muchos de nosotros hemos visto, al pasar por las aldeas, hombres (y actualmente también mujeres) sentados en el chaupal del pueblo escuchando absortos las noticias leídas en el periódico por un hombre instruido. Con mayor alfabetización, estos mismos oyentes serán los lectores de los periódicos.

    Que, al contrario de lo que ocurre en Occidente, los medios impresos están lejos de morir es evidente según el informe anual 2004-05 de la Registradora India de Periódicos (RNI). Según este informe, unos 1.948 nuevos periódicos se han registrado en esta oficina, y ha habido un incremento en la circulación de todos los diarios y periódicos. Además, el número de diarios publicados en el país ha sido de 1.834 por este período, con una circulación de 78.689.266 ejemplares, 7% mayor que el año anterior. Hubo 799 diarios en Hindi con una circulación de cerca de 34 millones de ejemplares, y  181 diarios en inglés que vendieron cerca de 11 millones de ejemplares.

    Hay otros interesantes datos en este informe pero no los cansaré con ellos. La plétora de diarios y periódicos en varios idiomas que se amontonan en los quioscos son una evidencia elocuente de la contundente presencia de los medios impresos. Es posible que las estadísticas no revelen la suerte de cada periódico individualmente, en particular la de los más grandes con presencia nacional. La feroz competencia entre ellos es evidente por la guerra de precios en que a menudo se ven envueltos, ya que algunos buscan extender su alcance a áreas no-tradicionales vendiendo sus ejemplares a precios por debajo del costo. Tratan de compensar esta pérdida con sus ingresos por anuncios, los que dependen de las cifras de circulación.

    Otra amenaza para las finanzas de los periódicos surge por la competencia desigual en cuanto a publicidad que enfrentan actualmente con los medios visuales. A lo menos en el caso de bienes de consumo como cosméticos, los periódicos, con sus fotos estáticas, nunca podrán igualar al impacto visual de la publicidad en la TV.

    Por consiguiente, los anunciadores se han trasladado a los canales de TV para atraer a sus compradores. Sin embargo, el hecho de que el periódico es un medio al cual uno puede volver a consultar cuando quiera, y en lugares y momentos que uno quiera, le otorga una valiosa ventaja como medio duradero. En efecto, para todo estudiante serio de negocios, las imágenes fugaces de la pantalla no tienen valor alguno por más que se repitan a menudo a lo largo del día.

 

(Continuará)

 

 

El único hombre que demostró sensibilidad  fue mi sastre; él tomaba mis medidas de nuevo cada vez que me veía, mientras que todos los demás continuaban con sus viejas medidas y esperaban que me quedaran bien.

George Bernard Shaw

 

 

 

 

 


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