|
Vol. 128 - Número 4 - Enero 2007 (en Castellano) |
|
|
|
Página
6 |
|
Una conversación reciente con los Mahatmas (extractos de “El Teósofo”- febrero 1907)
… Algunos miembros de la Sociedad … con un sentido moral exagerado creen que los Maestros de la humanidad no pueden emplear agentes que no estén por encima de las debilidades del cuerpo físico, y contactarse con los que supuestamente los contaminarían moralmente.
Los otros (quienes, si hacemos un estudio cuidadoso de la historia, deben considerar que poseen algo de conocimiento y sentido común de su parte) consideran que estos Maestros invisibles, para llegar a las masas y penetrar especialmente en las grandes profundidades de la sociedad humana, se ven obligados a emplear agentes o mensajeros con muchos de los defectos de la humanidad, pero también con un alto nivel de ideales y espiritualidad, al menos lo suficiente para que se les permita ser instrumentos útiles para transmitir los preceptos elevados y enseñanzas superiores que les corresponde dar a conocer, para llevar a cabo la voluntad de Aquéllos que los emplean…
De modo que pregunté a los Mahatmas, y M. respondió:
… ¿Dónde podemos encontrar instrumentos perfectos en esta etapa de la evolución? ¿Retendríamos conocimiento que beneficiaría a la humanidad, simplemente porque no tenemos instrumentos perfectos para transmitirlo al mundo?
… No puedo dar mejor ejemplo que el de los Fundadores para corroborar lo que el Mahatma dijo, porque a pesar de nuestros múltiples defectos y debilidades físicas, Ellos no dudaron en emplearnos como sus instrumentos, porque vieron en nosotros la capacidad de volvernos verdaderos trabajadores leales…
De vez en cuando aparece una persona que, a pesar de sus defectos morales, puede servir como canal para enseñanzas superiores. Sin embargo, el mismísimo hecho de su deshonra moral naturalmente nos pondría en alerta por temor a que pudiéramos caer en la trampa de nuestra propia credulidad y tomar las enseñanzas sin un examen apropiado.
El Mahatma dijo…debería ser deber sagrado de cada teósofo, si encuentra a un hermano culpable de una acción inmoral, tratar de impedir que ese hermano siga con su mal obrar y proteger a los otros de contaminarse por esa equivocación, tanto como sea posible. Pero es también su deber como teósofo, proteger a su hermano de ser innecesariamente expuesto al ridículo y a la condena pública.
Concluiré ahora este artículo con el primer mensaje directo que los mismos Maestros enviaron a la totalidad de la Sociedad a través mío:
Que sepan quienes creen en nuestra existencia y en que estamos detrás del Movimiento Teosófico, al que también seguiremos empleando como medio de espiritualización de la humanidad, que algunas veces nos vemos obligados a emplear instrumentos imperfectos para nuestra labor (debido a la falta de perfectos), por consiguiente dejen de lado tal confusión y conflicto y no causen más alboroto en la Unidad de la Hermandad porque se debilita su fuerza pero, en su lugar, trabajen juntos en armonía, capacitándose ustedes mismos para ser instrumentos útiles para ayudarnos en lugar de obstaculizar nuestro trabajo. Algunas veces, quienes estamos detrás del Movimiento Teosófico, no podemos hacer nada para impedir las limitaciones y alborotos que inevitablemente deben surgir, por causa del Karma individual de sus miembros, pero pueden ayudarnos mucho rehusándose a tomar parte en tales perturbaciones y viviendo fieles a los altísimos ideales de la Teosofía. De darse cualquier acontecimiento que provoque una injusticia aparente, tengan fe en la Ley que nunca falla en poner las cosas en su lugar. Dejen de correr precipitadamente hacia el conflicto, o de tomar parte en desacuerdos! Manténganse unidos en amor fraternal, porque son parte del Gran Yo universal. ¿No están luchando contra ustedes mismos? ¿No son los pecados de tu hermano los tuyos? ¡Paz! Confíen en nosotros.
H. S. Olcott, 13 de enero de 1907.
…Cuando uno mide las profundidades de sus propias imperfecciones, la superficialidad de sus opiniones, la estrechez de su mejor juicio, ¿cómo puede uno pensar que otro no puede ser un canal, aunque en él también las imperfecciones estropean la naturaleza? Verdaderamente, el rigor para con nuestros propios fracasos y la caridad para con los de los otros, es nuestra seguridad sobre el Sendero que es tan estrecho como el filo de una navaja. Que esto sea la flor de la sabiduría recogida de la planta del dolor, y que vivamos en el espíritu infundido en las palabras del Maestro.
Annie Besant. Vol. 128.4
|
|
|
Página
6 |