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Vol. 128 - Número 3 - Diciembre 2006 (en Castellano) |
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Fragmentos de la Sabiduría Eterna
Las personas generalmente desean que sus amigos tengan un feliz año nuevo, y algunas veces se agrega ‘próspero’ a ‘feliz’…Aunque el año es anunciado por la gloriosa estrella Venus-Lucifer, brillando tan resplandecientemente que ha sido confundida por aquella aún más extraordinaria visitante, la estrella de Belén. Esta también está cerca; y seguramente algo del espíritu de Cristo debe nacer en la tierra bajo tales condiciones. Aún cuando la felicidad y prosperidad estén ausentes, es posible encontrar algo más grande que estas, en este año venidero…En lugar de desear a nuestros lectores un Nuevo Año feliz o próspero, nos inclinamos más a pedirles que hagan de este un año digno de su brillante heraldo. Esto pueden efectuarlo aquellos que son valientes y resueltos. Thoreau señaló que hay artistas de la vida, personas que pueden cambiar el color de un día y hacerlo bello para aquellos con quienes entran en contacto. Afirmamos que hay adeptos, maestros en la vida quienes la hacen divina como en todas las otras artes. ¿No es el arte más grande de todos, ese que afecta la misma atmósfera en la que vivimos? Lo que es más importante se ve inmediatamente, cuando recordamos que cada persona que inspira el hálito de vida afecta la atmósfera mental y moral del mundo y ayuda a colorear el día a aquellos que le rodean…. Y que nadie imagine que esto es una mera fantasía, darle importancia al nacimiento del año. La tierra pasa a través de sus fases definidas y el hombre con ella; y así como un día puede colorearse, puede también hacerlo un año. La vida astral de la tierra es joven y fuerte entre Navidad y Pascua de Resurrección. Aquellos que formulen sus deseos ahora, habrán agregado fuerza para llevarlos a cabo consistentemente.
H.P.Blavatsky Lucifer, Enero 1888, pp. 337-8
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