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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 143 - Número 09 -  Junio 2022  (en Castellano)
 

 
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¿Dónde, Quién y Qué Es Dios? – Parte II

 

ELTON HALL

 

El Profesor Elton A. Hall es miembro de la Logia Unida de Teósofos (ULT) de Ithaca, Nueva York

 

Explorando la respuesta

 

Aquellos de nosotros que hemos estudiado Teosofía durante algún tiempo, naturalmente somos atraídos a lo que H. P. Blavatsky (HPB) llamó "tres proposiciones fundamentales", en el "Proemio" de La Doctrina Secreta, de las que "depende la comprensión de todo lo que sigue".4 Pero, debemos detenernos un momento. El "Proemio" no expone inmediatamente estas proposiciones; más bien se refiere a un antiguo manuscrito que plasma unas cuantas figuras geométricas simples. La primera es un círculo blanco sobre un fondo negro; la segunda, el mismo círculo con un punto en él.

 

El primer círculo es la latencia completa del Kosmos, lo que ella denomina "Energía dormitando". También es el Espacio y la Eternidad en esta latencia, que ella llama pralaya. Así que aquí ya tenemos lo que se explicará como Espacio Abstracto Absoluto, Movimiento Abstracto Absoluto y Duración Eterna. El segundo círculo tiene un punto que representa el "amanecer de la diferenciación". Aquí podríamos pensar en el ciclo del día y la noche en nuestra experiencia diurna. El amanecer aparece imperceptiblemente en el oscuro cielo nocturno antes de que aparezca lo que manifiesta la luz del día: el Sol. Este surgimiento gradual de la luz -la diferenciación- encierra, tanto como es posible, en la maya del mundo físico, el comienzo mismo del manvantara, o manifestación.

 

Debemos notar que esta analogía y explicación revela la naturaleza estrictamente matemática de la existencia, pues recordar este hecho hará que la comprensión de gran parte de La Doctrina Secreta sea un poco más fácil. A este nivel, sin embargo, la geometría es simbólica, porque el círculo blanco, se nos dice, representa la Unidad divina, la Fuente de todo lo que llega a ser y el fin al que todo regresa. Y la circunferencia del círculo es lo más parecido que la mente humana puede llegar a comprender de la "PRESENCIA siempre incognoscible ", mientras que el plano es el Alma Universal.

 

Estos dos son uno, más allá de nuestra comprensión actual. Aquí tenemos una insinuación de la respuesta a la pregunta original "¿Dónde, quién, qué es Dios?", porque el Alma Universal y la Presencia son uno. Sea lo que sea que es, esta inconcebible Presencia y Alma Universal, es la Fuente sin la cual no habría nada, no incluyendo el "Espíritu-Hombre". Lo qué es más fundamental en nosotros es lo más fundamental en el Kosmos, e incluso antes de que el Kosmos exista.

 

Los Upanishads y Nicolás de Cusa, junto con Alain de Lille y Pascal, todos observaron que Dios es un círculo cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna. Si tenemos esto en cuenta al mirar estas figuras, evitaremos convertir esta geometría espiritual en diagramas euclidianos. El plano del círculo, dice HPB, es el límite del conocimiento humano; la Fuente última es absolutamente incognoscible. Pero incluso, en pralaya, la no manifestación total, ella se refiere al Alma Universal y al Pensamiento Divino, "el plan de cada Cosmogonía y Teogonía futuras".

 

Sin embargo, ella advierte, que tales términos no deben confundirse con ningún proceso de pensamiento disponible para el ser humano. Estas referencias apuntan a lo que es absolutamente incognoscible y aún a lo que está detrás incluso de los niveles más altos y más nouménicos de la existencia. Dicho de otro modo, si la Fuente última es real, toda la existencia es maya. Y en ese incognoscible se esconde el "plan", el potencial tanto para cada Kosmos como para la jerarquía de seres a menudo llamados dioses, devas, espíritus, elementales, etc.

 

¿Entonces, dónde está Dios? Ninguna idea de la deidad puede aproximarse a la Fuente, y así uno puede decir que Dios es el Espacio Absoluto Abstracto -pero no el espacio como podemos experimentarlo- o la Duración – pero no el tiempo como lo experimentamos- o el Movimiento Eterno -aunque no el movimiento como lo experimentamos. Dada la imagen del círculo, Dios podría ser considerado el fondo negro. Podría considerarse el círculo blanco, y si es así, entonces está a la vez en todas partes y en ninguna- en ninguna parte como el fondo negro, en todas partes como el círculo.

 

Sería un error considerar a Dios como estando en algún lugar "allá arriba", más allá del kosmos, porque está aquí mismo, pero al igual de lo que está detrás del telón de fondo de un escenario, está, por así decir, detrás de todo lo que se manifiesta en el escenario de la existencia, cubierto por un velo que nunca puede levantarse. Es la Presencia. Dada la Enseñanza divina, la pregunta "¿Dónde, quién, qué es Dios?” es una interrogación. Sólo en los niveles más elevados y primordiales de la manifestación se despliega en tres preguntas: éste es el punto en el círculo, el amanecer de la manifestación.

 

Y así, se nos dan otras imágenes y analogías a considerar en la página 2 del "Proemio". Se nos dice que nada inmóvil puede ser divino, y sabemos por la Teosofía y la física contemporánea que todo está en movimiento. Como dice Krishna, el avatar de Vishnu, que avala el universo, y la encarnación de lo divino, en el Bhagavadgitâ, deberíamos ver lo divino en todo lo que encontramos. Desde el punto de vista humano, debemos ver lo divino -Krishna- en todos los seres.

 

En el impresionante y aterrador capítulo 11 del Gitâ, cuando Krishna muestra a Arjuna su visvarupa, su forma universal, revela la dinámica de la manifestación, pero no se muestra más allá de su forma universal. Lo que es el noúmeno sin forma, de la forma, permanece oculto. Incluso el Ojo Divino, prestado a Arjuna por Krishna (ya que Arjuna aún no se lo ha ganado), no lo ve todo. Lo que Arjuna ve es el movimiento incesante que es el karma trabajando en todo el mundo, de hecho, en todo el Kosmos.

 

Aquí, en el " Proemio ", se nos dice que lo que duerme y despierta a la manifestación es la Vida Una, y entre tales despertares, a veces llamados Mahâ-manvantaras, está el no-Ser, que es el Ser absoluto, la inconsciencia que es la Consciencia Absoluta, "irrealizable, aunque, la realidad única auto existente". Como su único atributo es el movimiento eterno, se le llama el Gran Aliento. El punto en el círculo es el primer aleteo de la diferenciación, el potencial de la manifestación, llamado "Aditi en AQUELLO" en la página 3. En el Glosario Teosófico de HPB, Aditi es mulaprakiti, que a veces se llama el velo sobre parabrahm, que es Aquello Incognoscible.

 

En otra parte, Aditi está relacionado con el âkâsa omnipresente, también asociado con el espacio. Sin embargo, en la página 18 del "Proemio", parabrahm y mulaprakiti son llamados aspectos del Principio Uno. Parece que aquí se nos enseña una gran lección. Al intentar concebir lo que está más allá de toda concepción posible, debemos tener cuidado de no quedarnos estancados en pensar de esta o aquella manera. Nuestras mentes, se podría decir, se están liberando de la rigidez al pensar en lo que parece oscuro e incluso contradictorio.

 

Cuando llegamos a las Tres Proposiciones Fundamentales (p. 14), estamos preparados para lo que dicen. Cada una de ellas se expone con cierto detalle en unas pocas páginas, aunque su significado completo se despliega progresivamente en la totalidad de los dos volúmenes de La Doctrina Secreta y otras obras. E incluso todo eso es sólo lo que podríamos ser capaces de comprender en este momento de nuestra evolución colectiva. Sus profundidades sólo pueden ser exploradas con un pensamiento meticuloso libre de preconceptos, y mediante la reflexión y meditación frecuentes.

 

La Primera Fundamental es ese Ser que es el No-Ser, Aquello que se encuentra más allá del velo incluso del potencial nouménico para la manifestación, Aquello que es la no-cosa, la nada sin la cual no habría existencia alguna. Sigue siendo un misterio porque ningún pensamiento o experiencia puede alcanzarlo, y sin embargo todo se disuelve en Aquello cuando el manvantara da paso al pralaya. Se concibe bajo dos aspectos: el Espacio Abstracto Absoluto y el Movimiento Abstracto Absoluto. Ella añadirá la Duración Eterna como tercer aspecto, un poco más adelante.

 

El Espacio y el Movimiento se clasifican de "abstractos absolutos" para mostrar que nada de lo que experimentamos como espacio y movimiento en la percepción o el pensamiento se acerca a esta trascendencia absoluta. El Espacio Abstracto Absoluto y el Movimiento Abstracto Absoluto son aspectos, no atributos, es decir, son la forma en que podemos intentar comprender la Primera Fundamental, pero no son características de Aquello en sí mismo. Este movimiento está simbolizado de nuevo por el Gran Aliento que es la Conciencia Incondicionada.

 

La reflexión sobre esta misteriosa relación entre el movimiento, que no puede ser movimiento tal como lo experimentamos, aunque nuestro movimiento experimentado -movimiento, vibración, resonancia- existe gracias a ella, y la conciencia anticipa la Segunda y la Tercera Fundamental. Debemos notar que la "conciencia" no puede ser abarcada por nuestra experiencia de la conciencia, ya que es incondicionada, y toda conciencia manifestada está diferenciada de alguna manera, por lo tanto, condicionada. Tendemos a reconocer la conciencia sólo hasta el grado, en que la consciencia se aproxima cuando la experimentamos.

 

No tenemos ningún problema en reconocer la conciencia en nuestra mascota perro o gato, o en los mamíferos, y podemos percibirla en otras criaturas -serpientes y peces, incluso mosquitos y hormigas- aunque no tengamos idea de cómo es la experiencia consciente para ellos. Al usar la imaginación, podemos reconocer la conciencia en plantas, líquenes y bacterias, incluso tal vez en un virus. Pero la percepción de la conciencia en rocas, planetas y estrellas perturba la mente.  

 

Sin embargo, el Gran Aliento es el desenvolvimiento de la existencia que es conciencia tanto como materia. La Duración Eterna también está   absolutamente más allá del concepto porque HPB nos dice repetidamente que el tiempo es la sucesión de estados de conciencia - el movimiento de nuevo. Si lo que es incondicionado es real y la fuente del desenvolvimiento de la existencia evolutiva, entonces toda diferenciación es maya, que podemos llamar "ilusión", recordando que nosotros, como seres diferenciados también somos ilusión. Así pues, al igual como en el sueño la tiza no puede escribir en una pizarra, sí puede escribir bien en una pizarra de sueños. Nos sentimos a nosotros mismos como reales, y así el mundo que nos rodea se experimenta como real.

 

Dada la rica imagen del Gran Aliento, pensamos en la inhalación y la exhalación, en la inspiración y la expiración, y la Segunda Fundamental parece seguir naturalmente. Toda existencia, que consiste en innumerables universos -no se sabe si sólo secuenciales o simultáneos como piensan algunos cosmólogos modernos que no se dice, - es periódica, igual como la respiración. La existencia es cíclica y por ello podemos pensar en los ciclos desde el Kosmos como un todo, hasta los ciclos de nuestras rondas diarias. Esta perspectiva, por supuesto, tiene profundas implicaciones para entender cualquier cosa y todo lo relacionado respecto de la vida humana y la naturaleza del mundo. A medida que el Aliento se expande y se convierte en toda la existencia, la conciencia se diferencia, y aquí encontramos la necesidad de jerarquías de seres creativos, clases enteras que actúan como un solo ser, comprometidas en el trabajo de la evolución en muchos niveles. El ser humano, como parte inseparable del Kosmos en evolución, debe, en un profundo sentido, contener o al menos reflejar a esos seres, al igual que hace el resto de la Naturaleza.  

 

Si pensamos en los seres humanos como almas o mónadas -centros de conciencia-, son aspectos del Gran Aliento, la fons et origo [fuente y origen] de la conciencia, y así están arraigados en una conciencia última. Y así llegamos a la Tercera Fundamental. Aquí HPB utiliza el término "Superalma", usado por el filósofo Trascendentalista Ralph Waldo Emerson a mediados del siglo XIX. Dado que la conciencia está, como todas las cosas, sujeta a la periodicidad, la humanidad en su conjunto y cada ser humano es visto como en un peregrinaje.

 

Aunque el rico significado de este peregrinaje se encuentra en el segundo volumen de La Doctrina Secreta, podemos captar aquí su significado general. Toda conciencia, en cualquier forma, está en un peregrinaje, pero hasta que se vuelve autoconsciente y capaz de reflexionar sobre sí misma y el mundo, esa peregrinación es simplemente el desenvolvimiento de la Naturaleza, por así decirlo. Una vez que se vuelve auto-consciente -es decir, del humano que somos nosotros y quizá muchos seres en todo el Kosmos- el peregrinaje adquiere un nuevo significado: somos responsables de lo que hacemos, de cómo pensamos, de las elecciones que hacemos. Y la ley del karma -el incesante restablecimiento de la armonía- adquiere una dimensión moral que no puede ser evitada.

 

Raghavan Iyer afirmó claramente que "Las complejas enseñanzas relativas a los estados y planos de conciencia... y el peregrinaje evolutivo de las Mónadas, puede ser comprendido a través de la meditación sobre el axioma fundamental de que la Ley y la Deidad son una sola". 5 El karma es lo divino en la manifestación -invisible, como son todas las leyes de la Naturaleza- los efectos del cual, pueden comprenderse con esfuerzo.  

 

Vemos que el Kosmos se despliega en niveles de diferenciación creciente, desde una unidad hacia la gran diversidad en la que nos encontramos como peregrinos. Siendo autoconscientes, podemos comprender que la conciencia, y por tanto la percepción, variará dependiendo del nivel en el cual opera, o, en un lenguaje más sugerente, el nivel en el que se despierte. Pero la unidad última no ha impulsado un universo fuera de sí misma. Se ha desenvuelto mediante la diferenciación a través de muchos niveles, y esto significa que todo está aquí, ahora, no en algún otro lugar.

 

Típicamente, la Teosofía habla de siete niveles generales en el cosmos y de siete principios correlativos en el ser humano y en todo lo que existe. Como sabemos por La Clave de la Teosofía y otras partes, estos principios pueden ser entendidos de varias maneras, y el segundo volumen de La Doctrina Secreta habla del 7x7, o 49 fuegos, ya que cada principio puede ser visto como septenario. Lo que es importante para este ensayo es comprender que todos estos niveles están aquí, son nosotros, aunque mucho está latente en nosotros en este momento. De ahí que el peregrinaje de un ser humano y de la humanidad en su conjunto sea descubrir lo que somos.

 

HPB ha respondido a su pregunta original: "¿Dónde, quién, qué es Dios?" Mientras que una explicación completa ocupa volúmenes para decir y vidas para entender, obtenemos una respuesta inicial. Dios no está en ninguna parte y, sin embargo, está en todas partes, brillando por así decir, a través de toda la existencia. Dios no es nadie ni nada, sin embargo, es aquello sin lo que nada puede ser. No es un ser o un no-ser, sino lo que HPB llamó Seidad. Como deidad, es la Vida Una, la conciencia de todas las cosas unificada. Mientras que Emerson, que estaba familiarizado con el Bhagavadgitâ, hablaba de la Super Alma en términos filosóficos, el poeta Walt Whitman, también familiarizado con el Gitâ, la puso en términos de unidad fundamental y la aplicó a los seres humanos y a toda la vida:

 

Cada uno de nosotros, inevitable,

Cada uno de nosotros, ilimitado; cada uno de nosotros con sus derechos de hombre o de mujer sobre la tierra,

Cada uno de nosotros participando de los designios eternos de la tierra,

Cada uno de nosotros aquí, tan divinamente como sea posible concebirlo.6

 

La Unidad Universal es un hecho en la Naturaleza y en toda la existencia. HPB habló de la Fraternidad Universal y quiso que los Teósofos formaran un núcleo de Fraternidad Universal que abarcara a todos los hombres y mujeres "sin distinción de raza, credo, sexo, condición".

 

Nuestra capacidad de comprender lo que es verdadero depende de nuestro pensamiento y nuestra percepción. Encontramos la realidad en cualquier nivel de pensamiento y percepción que empleemos, y podemos elevar ese nivel cada vez más cerca de la unidad en el corazón de toda la existencia. A medida que nuestros pensamientos y percepciones cambian, lo que es real para nosotros y lo que se discierne como ilusión, se modifica, girando hacia una mayor unidad. Como almas o mónadas, nuestro peregrinaje es hacia lo que más fundamentalmente somos: la Mónada misma.

 

Hablando de lo último como Brahman, Sri Sankarâchârya, el gran maestro de la Vedanta Advaita, dijo:

 

Comprende aquello que es Brahman que, cuando se ve, no deja nada más que ver, habiéndose convertido en uno que no nace de nuevo en el mundo del devenir, y que, cuando se le conoce, no deja nada más por conocer.7

 

La gran respuesta a la segunda pregunta de HPB se da en el mantra sagrado de los tibetanos, a menudo traducido "Salve a la Joya en el Loto", que Raghavan Iyer expresa directamente: "Om Mani Padme Hum, la Joya en el Loto, Dios en el Hombre". 8 Porque el Hombre-espíritu es Dios-espíritu, el Hombre-espíritu demuestra a Dios-espíritu. Esta impresionante respuesta obliga a darse cuenta que el peregrinaje de cada individuo es profundo y convincente, y el peregrinaje de la humanidad luminoso y apremiante.

 

Dado que comenzamos con un poema del Yoga Vasishtha sobre la conciencia y la percepción asociada con ella, podemos terminar con una cita de Walt Whitman que capta el espíritu de nuestra reflexión:

 

¿Por qué desearía yo ver a Dios mejor que en este día?

Algo veo de Dios en cada hora de las veinticuatro y en cada uno de sus minutos,

En el rostro de los hombres y de las mujeres veo a Dios, y en mi propio rostro en el espejo;

Encuentro cartas de Dios tiradas por la calle y su firma en cada una;

Y las dejo donde están porque sé que dondequiera que vaya,

Otras llegarán puntualmente 9

                                        

 

Referencias

 

4. La Doctrina Secreta. I, 13-14. Todas las referencias son a la copia de la edición de 1888, The  

    Theosophy Company, Los Ángeles.

 

5. Raghavan Iyer, "El Descenso de Manas” The Gupta Vidya, vol. I  

    (Theosophy Trust Books Norfolk, VA, 2020), p. 164

.

6. Citado de “Hojas de Hierba” en Jeremy David Engels, “La Ética de la Unidad:Emerson,Whitman y  

    el Bhagavad Gitâ” (University of Chicago Press, 2021), p. 67.

   

7. Sri Shankarâchârya, Atmabodha, en el Auto-Conocimiento traducido por Swami  

    Nikhilananda (Ramakrishna-Vivekananda Center, Nueva York, 1970), sloka 55, p. 162.

 

8. Raghavan Iyer, "El Fuego de la Purgación The Gupta Vidya, vol. I, p. 356.

 

9. Citado en Engels, p. 71.

 

 

 

 

 

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