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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 143 - Número 03 -  Diciembre 2021  (en Castellano)

 
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El sendero sin fin

 

TIM BOYD

 

            En su breve artículo titulado "Ocultismo Práctico", H. P. Blavatsky (HPB), cofundadora de la ST en 1875 y autora de La Doctrina Secreta, hace una declaración que es digna de consideración: “Es fácil convertirse en Teósofo. Cualquier persona con capacidades intelectuales medias y una inclinación hacia lo metafísico puede convertirse en Teósofo”. Luego pasa a elaborar otras cualidades del Teósofo: Aquellos “de vida pura y altruista, que encuentran más gozo en ayudar a su prójimo que en recibir ayuda ellos mismos, que están siempre dispuestos a sacrificar sus propios placeres por el bien de otras personas y que aman la verdad, la bondad y la sabiduría por sí mismos, no por el beneficio que puedan conferir, esa persona es un Teósofo".

 

            La única parte con la que podría estar en desacuerdo es la idea de que es fácil ser "esa persona". Es interesante que su lista de calificaciones no incluye la membresía en una organización. El ocultismo práctico, por otro lado, era algo de naturaleza muy diferente; tanto es así que afirma que incluso en la ST, hay pocos ocultistas prácticos genuinos.

 

            No es inusual que las personas se asocien a la ST y se pregunten por dónde deberían comenzar. ¿Qué es lo que pueden y deben estudiar? En mi situación, viajo por el mundo interactuando con miembros y grupos teosóficos. A veces es sorprendente las áreas en las que los teósofos eligen centrar su atención para estudiar. La elección es tan amplia que para algunos el estudio se centra únicamente en el servicio a otros, para algunos se limita a las enseñanzas de HPB, para otros el cultivo del reino psíquico parece primordial. Es importante elegir sabiamente, especialmente al principio, porque con un pequeño paso en la dirección equivocada, no toma mucho tiempo encontrarnos muy lejos de la dirección que habíamos previsto inicialmente y de alguna manera perdidos.

 

            Entonces nos preguntamos, ¿cuál es el propósito de nuestro estudio? Yo diría que es elevar la mente, elevarla con el propósito de ver con claridad. Un ejemplo podría ser la experiencia de ir a un pico de la montaña. Son muchos los caminos que van hasta la cima de la montaña, pero en la cima encontramos ante nosotros una visión de los patrones y la apariencia de la Tierra, imposible de ver a nivel del suelo. Tenemos una visión muy clara de lo que hay debajo.

 

            Cualquiera sea la experiencia cumbre que tengamos, ya sea de pie en una montaña física, o la elevación que ocasionalmente ocurre de manera espontánea o en la meditación, finalmente tenemos que volver a la tierra. Cuando lo hacemos, nos encontramos nuevamente comprometidos con nuestras actividades normales, viviendo de cerca con la personalidad que hemos cultivado a lo largo del tiempo. En medio de nuestra experiencia cumbre, la fuerza vinculante de la personalidad se olvida temporalmente, pero sin falta vuelve. Entonces, tenemos la experiencia de haber visto, pero ahora vivimos nuestra vida basándonos en el recuerdo de lo que hemos visto.

 

            Jack Kornfield, un maestro de meditación ampliamente conocido, hizo la declaración: "Después del éxtasis vienen los platos". Después de esta experiencia culminante estamos lavando platos, llevando a los niños a la escuela, yendo al lugar de trabajo, todas las cosas muy mundanas que componen una vida, pero de alguna manera lo hacemos de manera diferente; estamos cambiados. En nuestro enfoque teosófico, esta elevación se cultiva en el proceso de estudio, meditación y servicio. Desde nuestra perspectiva sería bueno tener una enseñanza completa que nos desarrolle de la manera más holística posible.

 

            En los escritos de HPB, ella se refiere a muchas de las enseñanzas Tibetanas. Uno de ellos es el Lam Rim, un cuerpo de enseñanzas de sabiduría típicas del Budismo Tibetano. También se habla de él como el "Sendero Gradual hacia la Iluminación". Se considera una enseñanza completa porque hay un escalón en esta escalera de enseñanzas que se adapta a cualquiera que sea nuestro nivel de desarrollo. Desde la perspectiva Budista Mahayana, hay tres niveles, "Tres Campos": los campos pequeño, mediano y grande.

            El campo pequeño es para personas que simplemente buscan encontrar la felicidad. Quieren encontrar la felicidad dentro de esta rueda siempre repetida de nacimiento, vida y muerte o samsâra. Quieren una enseñanza que pueda darles felicidad ahora y un renacimiento mejorado en una vida futura.

 

            El campo medio sería para aquellos practicantes que han visto la locura del ciclo repetitivo de sufrimiento en el que todos estamos comprometidos. Buscan la liberación de él. Este es el camino de los Pratyeka Budas, aquellos que logran la liberación personal del samsâra.

 

            Luego está el gran campo, el camino del Boddhisatva, para aquellos cuya intención es iluminarse para beneficio de todos los seres sintientes. Este es el voto del Boddhisatva y corresponde al enfoque teosófico del sendero de la Sabiduría.

 

            En las enseñanzas teosóficas también hay enseñanzas profundas dadas por seres sabios adaptadas a los muchos niveles en los que nos encontramos. Muchos de los libros tienden a ser cortos, muy parecidos a las enseñanzas de los sutras: compactos, simples, quizás de una línea. Todas las exposiciones están escritas para ser ampliadas.

 

            Incluso con el Lam Rim existe una gran cantidad de enseñanzas, aproximadamente 1000 páginas, seguidas de una versión abreviada de aproximadamente 200 páginas. Luego tienen algo que llamarían la versión extremadamente abreviada, tal vez dos páginas de largo. Pero cada uno de estos textos se conecta con todo el cuerpo de enseñanzas específicas de sabiduría.

 

            Un librito como A los Pies del Maestro, examina cuatro requisitos que conducen a una entrada real en el sendero del discipulado. Otro pequeño libro, La Voz del Silencio de HPB, que dedicó "a unos pocos", se centra en un nivel más extenso de desarrollo, el del Boddhisatva. Una tercera joya teosófica es Luz en el Sendero, escrito por Mabel Collins, con sus diversas advertencias. Estas son enseñanzas completas que pueden guiarnos por este camino, si podemos hacer las conexiones de las versiones cortas y abreviadas, a sus fuentes.

 

            Cuando era mucho más joven tuve la suerte de tener un maestro sabio. A menudo decía cosas sobre la vida espiritual que, en ese momento,  parecían peculiares. Una cosa que dijo fue que las enseñanzas de sabiduría genuina están a salvo de personas que no están preparadas para ellas. Él daba un ejemplo de alguien que toma un puñado de diamantes y los esparce por el suelo. Decía que alguien que entrara a la habitación y no pudiera reconocer un diamante, los vería y diría: “Tu casa está muy sucia, hay vidrio disperso por todo el suelo". Pero alguien que conociera su valor, percibiría que el piso estaba cubierto de piedras preciosas.

 

            En el Bhagavadgitâ, el Señor Krishna hace la declaración: "Por cualquier camino que alguien se acerque a mí, en ese mismo camino los encuentro". Las enseñanzas de la sabiduría son similares. Somos nutridos de acuerdo con nuestro nivel de desarrollo y necesidad. Lo importante para nosotros es recordar que las enseñanzas no tienen límite.

 

            Entonces, si bien puede ser fácil estar satisfecho con las migajas que podemos digerir en este momento, nuestro rol es elevarnos, siempre alcanzar y mirar más allá, para tratar de profundizar nuestra experiencia. Lo que encontramos es que invariablemente, cuando algo se abre dentro de nosotros, esas exactas mismas enseñanzas nos hablarán de una manera muy diferente. Esa es su belleza. Es un sendero sin fin en el que somos apoyados continuamente en toda etapa.

           

 

 

 

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