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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 142 - Número 11 -  Agosto 2021  (en Castellano)
 

 
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Espiritualidad: Un enfoque holístico

PATRICK KAFUNGA

 

El Sr. Patrick Kafunga es miembro de la Sociedad Teosófica desde 1999 y Secretario de la Logia Kitwe en Zambia desde 2006. El presente artículo se basa en una charla que dio en el simposio de la Convención Internacional celebrada en la Sede de la Sociedad Teosófica, en Adyar, Chennai, India, el 30 de diciembre de 2020.

Esta charla tiene por objeto no solo propiciar el debate, sino también reavivar el interés en algunas áreas de nuestros propósitos espirituales que podemos haber pasado por alto al estar ocupados con otros asuntos espirituales igualmente importantes, tal vez más avanzados y fantásticos.

Comencemos intentando definir qué es la espiritualidad. De las muchas perspectivas e interpretaciones propuestas sobre este tema, quisiera concentrarme en una definición que espero sea tan amplia que nos llegue todos: la espiritualidad es el proceso de despertar de la conciencia ordinaria a la universal. Esta definición implica la búsqueda por conocer nuestro yo real. Implica también la búsqueda por descubrir la verdadera naturaleza de nuestra conciencia con el objetivo final de lograr el despertar espiritual o la autorrealización.

Al abordar la espiritualidad nos encontramos con las religiones, las filosofías y las ciencias. Estos tres sistemas de pensamiento aportan gran parte de los conocimientos que necesitamos para avanzar en nuestros respectivos caminos espirituales.

Necesitamos examinar seriamente la suposición de que uno puede adquirir un estado de despertar perfecto simplemente por enamorarse solo de la religión o solo de la ciencia o solo de la filosofía. Mi pequeña experiencia con ese enfoque de fanatismo me llevó a un callejón sin salida.  Al ser la naturaleza humana como es, incluso después de llegar al callejón sin salida queremos aferrarnos a este y hacerlo más confortable, defender dogmas, inventar doctrinas, teorías, admoniciones e incluso amenazas de condena a quienes no se adhieran a ese proverbial callejón sin salida.

Lo llamo así porque, cuanto más sucumbamos a él, tanto más experimentaremos estancamiento espiritual y desaparición de la curiosidad intelectual y la capacidad de autodeterminación. Nuestra base de conocimientos se volverá limitada y estrecha y perderemos nuestra capacidad volitiva. Después de tantas dificultades, tanta fe, solo obtendremos una gratificación mental. Nos hemos mantenido fieles incluso durante varias vidas, pero permanecemos distantes e indiferentes a ciclos tras ciclos de conciencia mientras conservamos nuestros miedos, inseguridades, prejuicios, estereotipos y normas sociales.

La religión guarda relación con el sendero de la devoción, la filosofía con el del conocimiento y la ciencia con el del servicio.

Entre los problemas que viene enfrentando la humanidad al abordar los aspectos más profundos de su espiritualidad está el no poder armonizar esos tres sistemas de pensamiento para armar todo un rompecabezas de conocimientos. Además, hemos prestado demasiada atención a creencias religiosas que lamentablemente no podemos cuestionar. Debido a esta falta de examen profundo, las religiones organizadas, en particular el cristianismo y el islam, se convirtieron en una herramienta imperial utilizada en la colonización de África y otras partes del mundo.

También hemos prestado demasiada atención a normas culturales que tampoco cuestionamos y a prácticas tradicionales que en la mayoría de los casos han inhibido nuestra pulsión natural a explorar y a intercambiar información de interés común en beneficio recíproco a medida que entrábamos en contacto con la familia humana más extendida. También tenemos que hacer frente a una animosidad, tanto en los conceptos como en los contextos, manifestada por proponentes y exponentes de religiones, ciencias y filosofías.

Quienes hemos estado expuestos al estudio comparativo de esos sistemas de pensamiento podemos dar fe de la belleza de este enfoque holístico. También podemos dar fe de las bellezas que nos revelan la religión, la filosofía y la ciencia esotéricas, aunadas a la alegría del autodescubrimiento que se nos ofrece. Ahora vamos a examinar brevemente cómo nuestros diversos enfoques hacia la espiritualidad se han visto obstaculizados o limitados y empequeñecidos por nuestras preferencias algo fanáticas.

Para empezar, echemos un vistazo a la filosofía, que es principalmente la búsqueda del conocimiento o de la sabiduría sobre la base de principios naturales (físicos) y morales (éticos). Sin la ciencia, que representa lo natural, y sin la religión, que representa lo moral, observamos que la filosofía degenera en una retórica infundada, silogismos secos y paradigmas arrogantes que han dado lugar a ideologías e “ismos” de raza y sistemas de clases como proletariado, burguesía, etc. Experimentamos vivamente cómo esos “ismos” han promovido conflictos y pobreza espiritual.

La ciencia, como construcción teórica y empírica en torno del funcionamiento de las leyes de la Naturaleza, en ausencia de la filosofía y la religión ha desafiado leyes de la filosofía natural en las que se basa. En la actualidad, impulsados por la codicia, hay científicos ocupados en inventar armas de destrucción masiva, organismos genéticamente modificados, pandemias (incluida la presente). La ciencia contemporánea está atrapada en su propia red de búsqueda de soluciones para remediar lo que viene causando exclusivamente con fines de lucro.

La religión, cuyo fundamento estaba firmemente anclado en la filosofía moral como base de la búsqueda y realización del conocimiento acerca de la Divinidad o de Dios, en ausencia de la filosofía y la ciencia se ha convertido en una mera herramienta para que las élites, los sacerdotes, los políticos, la utilicen a fin de avasallar la inteligencia funcional y el libre albedrío de las masas populares que los admiran. Ya no se trata de iluminación, sino de adoctrinamiento y credulidad ciega. Se ha rebajado a sí misma al volverse intolerante e impermeable a la razón y al sentido común. Eclipsada por la codicia, promueve la desunión mediante la promoción de la intolerancia, argucias y argumentos doctrinarios. Religiones organizadas se han convertido en fuentes primordiales de conflictos humanos en todo el planeta y, como consecuencia, en herramientas políticas de control mental.

La teosofía, como síntesis de todos los sistemas de pensamiento, nos presenta hipótesis muy profundas que aportan piezas faltantes y nos ayudan a encontrar el camino a nuestra divinidad a través del laberinto de mitos, folclore y relatos históricos. El camino de la espiritualidad exige una participación funcional de todos los sistemas de pensamiento hasta llegar al punto en que todos ellos confluyen.

Concluyo con una cita de La Doctrina Secreta: “La humanidad es hija del Destino cíclico, y ninguna de sus Unidades puede escapar a su misión inconsciente ni deshacerse de la responsabilidad de su labor de cooperar con la Naturaleza ".

 

 

“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite. Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta. Nos preguntamos ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y famoso? En realidad, ¿quién eres tú para no serlo? Eres hijo de Dios.”

Nelson Mandela

Discurso inaugural, 1994

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