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Vol. 142 - Número 11 - Agosto 2021 (en Castellano) |
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Percepción de la chispa divina interior RACHNA SRIVASTAVA La prof. Rachna Srivastava es directora del Vasant Kanya PG College, dirigido por la Sección India de la Sociedad Teosófica, Varanasi, India. Basado en una charla de la Convención Internacional dada en la sede de la ST en India, Kamachha, el 3 de enero de 2020. El Santo Kabir dice: "¿Por qué y dónde me buscas, amigo? Ni en el templo ni en la mezquita, ni en Kaaba ni siquiera en el monte Kailas me encontrarás. No estoy en los rituales y ceremonias que tú realizas, ni estoy en las prácticas de yoga y austeridades. Encontrarás la realidad en un momento, si quieres, ¡ya que me encuentro dentro de tu propio ser! Soy el aliento mismo de todos los alientos". Otra de las famosas coplas de Kabir dice lo mismo: “Aunque su olor esté en su propio ombligo, el buey almizclero insiste en buscarlo en el bosque. De manera similar, las personas siguen buscando a Dios en todas partes, cuando está dentro de sí mismas". Los Vedas, Upanishads, Puranas y smritis (escrituras Hindúes) revelan que toda existencia es originada por una conciencia pura infinita llamada Brahman. El Mundaka Upanishad dice (1) la “raison d'être” (razón de ser) de este universo es la realización de la unidad del alma individual con Brahman. El universo entero es una manifestación y producto de ese Ser universal, sin forma y sin causa. El sol, la luna, cada partícula del universo, todo conocimiento y las almas de todos los seres existentes son partes y manifestaciones de ese Ser único e inmanente. Toda la vida y todas las cualidades, funciones y actividades son formas de esa Energía única. Él es el fuego que ha encendido el Sol y lo hace arder, como un leño ardiendo en el fuego. De este modo el sol nos da calidez y luz. La lluvia no llueve sino es Él quien llueve a través de las nubes. Los seres se unen y se multiplican, pero es Él solamente que se multiplica a través de ellos. (2) El hombre busca a Brahman en vano, tropezando tan lejos como su mente voluble puede llevarlo. Cuando la conciencia del hombre entra reverencialmente de puntillas en el templo de su propio cuerpo e ingresa en la cavidad más profunda de su propio corazón, contempla a Brahman como su propia alma. Esta es la verdad sanctum sanctorum donde la aspiración del alma es el sacerdote y el aliento es el ârati (ritual), la ofrenda de luz. Tal realización conduce a la unión del jivâtma con el paramâtma, la fusión del alma con Brahman. Es en este desenvolvimiento de conciencia que uno comprende la declaración profunda en sánscrito: sarvam sarvâtmakam: “Todos moran en el Uno y el Uno mora en todos". Brahman abarca el universo como la sal disuelta en el agua: se puede saborear y sentir, pero no se puede ver ni tocar. El propósito de la vida es la manifestación de lo inmanifestado. Todas las religiones y los santos hablan del anhelo de ser uno con el Ser Supremo. Jesús nos dice que “hagamos a los demás lo que queremos que otros nos hagan”. Más cerca de casa, tenemos los ejemplos de un número de santos que enseñaron lo mismo. Gautama Buddha vio la miseria a su alrededor. Le dolió tanto ver esto que renunció al mundo y se dedicó a la búsqueda del alma. Cuando se iluminó, se dio cuenta de la divinidad dentro de él y de todos los que moraban en la Tierra; él estaba en paz consigo mismo. Regresó a la sociedad, renunciando al renunciamiento previo y luchó para que las personas despertaran a su yo interior, a su alma. Acercándonos a los tiempos modernos, tenemos los ejemplos de Swami Vivekananda y la Dra. Annie Besant, ambos abrazando el Advaita Vedanta. Quizás todos sepamos esto. Sin embargo, consideramos toda esta charla sobre el yo y el Yo Superior como algo que no es para los seres humanos comunes, sino para los ascetas que renuncian al mundo. Esta es probablemente la noción más equivocada y es por esto que el mundo está lleno de dolor, tristeza, celos y odio, y desprovisto de amor, compasión, empatía y servicio. En el Mundaka Upanishad, el Rishi Angiras expone su concepto de jnana en la palabra central del Upanishad, munda, que etimológicamente se refiere a una persona que se ha afeitado la cabeza, mientras que en el sentido más amplio, Angiras quiso significar que esta palabra debe denotar el afeitado de las capas de ignorancia que nos cubren a todos nosotros, para permitir vernos como uno con el Yo Universal. (3) Aquel que conoce al Espíritu Supremo que habita dentro del corazón, corta todos los nudos de ignorancia que atan al hombre. (4) Mientras seamos ignorantes de la divinidad innata en todos nosotros, establecemos divisiones entre hombre y hombre, entre razas y razas y entre nacionalidad y nacionalidad. Debido a este tipo de diferencias, nos peleamos entre nosotros y hacemos de este mundo un lugar inhabitable para la gente sana. (5) Podemos eliminar este tipo de diferencia y mirada estrecha, no por un tipo de entendimiento intelectual, sino por la práctica del verdadero Vedanta. En lugar de ir a templos, iglesias, mezquitas y gurudwâras, ver la divinidad dentro y eliminar la conciencia de la separatividad. Cuando se le dijo al Guru Nanak que no durmiera con sus pies hacia el templo, hizo una pregunta muy simple: ¿En qué dirección debería poner sus pies, donde Dios no resida? Tenemos tantos ejemplos prácticos que no requieren ningún conocimiento intelectual. Sin embargo, tendemos ardientemente a las comodidades de nuestro cuerpo, la acumulación de riquezas y relaciones, que olvidamos que hay un alma dentro. El principal obstáculo en el camino de aquellos que luchan por la vida superior es la identificación de uno mismo con el cuerpo:
Dios, que se oculta en todos los seres, es Uno. Lo impregna todo; habita en todas las formas de vida y es el supervisor de todas las actividades. Si uno ve a todos los seres vivos como si estuvieran en nuestro propio cuerpo, es decir, sentir sus alegrías y penas como propias, y vemos el mismo Espíritu Universal en todas las cosas, entonces no hay necesidad de protegerse uno de otros. Si uno se da cuenta de la divinidad del espíritu eterno y la unidad de todas las cosas, la batalla está ganada y toda la confusión de la alegría y el dolor desaparecen, trayendo así liberación.
Si se vierte agua en agua, se convierte en uno y lo mismo. Así es con el yo de los entendidos, que ven unidad en la multiplicidad. Y cuando se desatan los nudos del corazón y somos liberados de los apegos mundanos, nos volvemos inmortales. No por razonamiento, sino solo por un despertar podemos obtener una visión del espíritu supremo. La vida es como el estado del sueño en relación con la Realidad Última, mientras que la razón es como la concepción imposible de aquellos que están durmiendo tratando de saber qué son, sin despertar. Como el dormir es para el despertar, así es la vida ordinaria para el estado de Realización. ¿Cómo puede uno ser capaz de tener una visión del Ser Supremo dentro de uno mismo? El mero aprendizaje no lo revela. Uno debe darse cuenta que el Señor es la vida que vive y la luz que brilla en todo, y que el alma es como la chispa lanzada y reabsorbida por el fuego ardiente. Cuando se dan cuenta de esto, pierden su dependencia de lo externo y encuentran la felicidad en sí mismos. Y esta realización puede venir solamente desde adentro a través de la práctica de la verdad, la meditación y el control de la mente y los sentidos. Haz que el cuerpo sea la pieza inferior de arani [piezas de madera utilizadas para encender un fuego] y la comprensión la pieza superior, y mediante la práctica de la meditación, haz que se produzca el fuego. Cuando el corazón es purificado, Brahman es revelado y se lo ve brillando como una luz ardiente dentro de uno mismo. (6) Verdad, penitencia, comprensión y pureza son requisitos esenciales para esta revelación del Brahman interior. "No hay religión más elevada que la Verdad". La Verdad gana siempre y con ella se pavimenta el camino hacia lo divino. Ser fiel a uno mismo es el comienzo de la revelación suprema. (7) En un pueblo de Kalavamcode en Kerala, hay un templo en el cual está expuesto un espejo para la adoración, en lugar de las deidades. Esto es para enfatizar que Dios está dentro de uno mismo, y que uno debe encontrar la salvación accediendo al Ser interior. En otro templo en Murukkumpuzha, en lugar de una deidad, hay una luz brillante que ilumina las palabras, "Verdad, Deber, Bondad, Amor". (Ambos templos fueron consagrados por Sree Narayana Guru, el sannyasi revolucionario silencioso de Kerala.) Hasta ahora hemos deliberado sobre el significado de y el camino hacia la conciencia de la chispa divina interior. Ahora viene la parte del "por qué". ¿Por qué tenemos que ser conscientes de la divinidad interior, la conciencia de Brahman en mí y en ti? Lo necesitamos para nuestra propia salvación. Aquí me gustaría dirigir nuestra atención a la Vedanta Práctica del Swami Vivekananda, el Karma Yoga del Gitâ y la oración universal de la Teosofía. La Vedanta Práctica dice: Si Dios estuviera en todas partes, si todos fuéramos divinos, uno debería comportarse de tal manera que lleve a la realización de la unidad de la humanidad o la Brahmanidad de todo el mundo. Esta maravillosa idea de la igualdad y omnipresencia del Alma Suprema debe ser predicada para la mejoría y la elevación de la raza humana. Si tan solo despertásemos a esta gran verdad, el mundo entero experimentaría un cambio maravilloso. Si realmente pudiéramos comprender, a través de nuestras mentes y corazones, que somos el Brahman, la divinidad misma, ¿se imaginan qué tremendo empuje obtendría nuestra vida espiritual? Todas las debilidades, en las que tan cariñosamente insistimos, todas las heridas que nos producen los demás; toda esa pequeñez sería reemplazada por una vigorizante libertad fluyendo desde el Yo. Una identidad centrada en Brahman revolucionaría nuestras vidas espirituales y terrenales. Actuaríamos desde el motivo más elevado hasta la meta más elevada, dejando ir la sensación de logro y fracaso, las mentiras insignificantes y los celos devastadores. Sin embargo, tal identidad no nos da licencia para cometer cualquier acto que deseemos. Debemos ser honestos, cautelosos y prudentes al practicar esta verdad. Si practicamos la existencia en el Ser puro e infinito, entonces todas nuestras acciones comenzarán a ajustarse a las más altas normas éticas y morales, y a los principios espirituales. Este método práctico del cambio es uno de los grandes tesoros espirituales de Swamiji. Podemos cambiarnos a nosotros mismos y podemos cambiar la corriente de la historia. Swamiji consideró la adoración del ser humano como el culto supremo. Él dice: "Si quieres que venga algo bueno, solo tira tus ceremonias por la borda y adora al dios viviente, Daridranarayan, el dios hombre - cada ser que lleva la forma humana es dios mismo". Debemos ver a la humanidad como divina de modo que parte de nuestro servicio se convierte en el reconocimiento de la divinidad en hombres y mujeres: ¿De qué sirve aquella práctica espiritual o realización que no beneficia a otros, no conduce al bienestar de las personas hundidas en la ignorancia y el engaño, no ayuda a rescatarlos de las garras de la lujuria y la codicia? Cuando este sentimiento del bien general de todos sin distinción de casta o color se despierte en tu corazón, entonces sabré que estás avanzando hacia el ideal. (8) Vivekananda dice además, que si la adoración de imágenes de piedra puede producir transformación interior, ¿por qué no la adoración de imágenes vivas de Dios? Es con este espíritu que escribió: Estas son sus múltiples formas delante de ti, rechazándolas, ¿dónde buscas a Dios? El que ama a todos los seres, sin distinción, de hecho, está adorando mejor a su Dios. Consideraba a Brahman como la verdad. Él lo nombró satchitânanda. Él divulgó la Advaita Vedanta, que tiene tres pilares: 1. El propósito de la vida es experimentar la divinidad en todos los seres humanos. Si tú no puedes ver a Dios en tus semejantes, ¿cómo puedes adorar a Dios?
2. El hombre no solo tiene cuerpo e intelecto, también tiene un alma. Su alma es Brahman, inefable e invisible. El alma es parte de Dios y por lo tanto es inmortal.
3. Si nos damos cuenta que Brahman está en todo, entonces solo existirá la relación de amor y servicio.
La Vedanta da el mensaje de amor universal y hermandad. La Dra. Annie Besant dice en La sabiduría de los Upanishads que el yo supremo siempre habita en los corazones de los seres. No debemos temer declarar que "yo soy Él y no hay otro”. Si vivimos somos parte de él: Cuando el Ser se manifiesta, todo es manifestado después de él. No importa entonces si te equivocas, si sigues ciego, si tus upâdhis (envolturas corporales) te encadenan; no importa si reconoces la gran verdad de tu propia divinidad. Como el sol, que por la gloria de su luz, quema las nubes que lo oscurecen, así será como la gloria del Ser, brillando dentro del corazón, quemará todo lo que lo obstruye, hasta que brille sin atenuarse. (9) . . . paso a paso, esfuérzate por penetrar dentro de tu Yo, y si quisieras comenzar la búsqueda, comienza con la vida cotidiana. Tienes una lengua, vista y oído. Domina la lengua, que nunca hable de una manera desagradable o con palabras falsas; sin lenguaje duro, sin crítica áspera, sin pretender juzgar a tu hermano, sin ningún reclamo para condenar. El habla es un poder del Ser y se degrada. . . cuando está bajo el control de los objetos externos… Domina el ojo y el oído, enseñando al ojo a ver al Yo… [porque] “como un hombre piensa en eso se convierte" (10)... “El Ser encarnado, contemplando su naturaleza real, logra su verdadero fin y todo dolor cesa". Con la conciencia de la divinidad en todos los seres humanos viene la empatía, el amor y la hermandad, y la comprensión de que: 1. Lo que no quieres que las personas te hagan a ti, no se lo hagas a los demás.
2. El comportamiento que trae alegría en este mundo y en el otro mundo también, es religión.
3. Las acciones justas forman religión y lo injusto, lo no religioso.
4. La verdad es religión.
5. Todo lo que sea para el bienestar de la humanidad debe ser práctico.
6. La Verdad, ver a todos como uno, controlar los sentidos, alejarse de los celos y la animosidad, el perdón, la buena conducta, no herir a los demás, el coraje, el conocimiento, un corazón y una mente limpios - esto es religión. Cuando tratamos a todos los seres humanos como a nosotros mismos y no como a un otro, solo entonces estamos verdaderamente despiertos. Concluyo con la oración universal de Annie Besant de la Sociedad Teosófica, que imparte el mismo mensaje. Oh Vida Oculta, que vibras en cada átomo Oh Luz Oculta, que brillas en cada criatura Oh Amor Oculto, que todo lo abarcas en la Unidad. Que cada ser que se sienta uno Contigo, Sepa que por lo tanto es también uno con todos los demás.
Notas finales 1 Editado por Pandit Shriram Sharma Acharya, "Mundaka Upanishad", 108 Upanishads, Gyan Khand, Sánscrito Sansthan, Bareilly, 1967, pág. 110. 2 C. Rajagopalachari, Upanishads, Bhartitya Vidya Bhavan, Chowpatty: Bombay, 1963, pág. 55. 3 Pandit Shriram Sharma Acharya, op. cit., p. 123. 4 C. Rajagopalachari, op. cit., p. 56. 5 El sufrimiento del hombre dura solo hasta que ve al Ser Supremo que habita dentro de sí mismo. La morada del Espíritu Supremo y el alma individual es como dos pájaros. Se aferran el uno al otro y están en el mismo árbol. Uno come los frutos del árbol, el otro mira, feliz. Uno está apegado a las obras, el otro es libre. Cuando un hombre ve al Gobernante Universal en sí mismo, la distinción entre el bien y el mal desaparece. Se libera de las pasiones y alcanza la meta, es decir, se vuelve uno con lo Universal. C. Rajagopalachari, op. cit., pág. 60. 6 Ibid., p. 61. 7 La verdad es el único camino hacia Dios y los videntes la siguen para alcanzarlo. Ni por los ojos ni por el habla o mediante otros sentidos se le puede aprehender; ni siquiera por austeridades o ceremonias. Aquel cuya mente es pura y serena puede, mediante la meditación, alcanzar una visión de lo Indivisible. El espíritu sutil que habita en el interior, en el que ha entrado la vida quíntuple, puede ser realizado por el entendimiento. Si el entendimiento que es traspasado y penetrado por los sentidos se purifica, entonces el espíritu se revela a él. Ibíd., P. 62. 8 Las Obras Completas de Swami Vivekananda (Mayavati Memorial Ed.), Parte I, 1936, pág. 140. 9 Annie Besant, La sabiduría de los Upanishads, una serie de conferencias pronunciadas en la reunión por el 31° aniversario de la ST en dic. 1906, TPH, Adyar, 1907, pág. 46–7. 10 Ibíd., P. 87. REFERENCIAS 1. Annie Besant, El Nacimiento de la Nueva India, TPH, Adyar, Madrás, 1917. 2. Annie Besant, Una Autobiografía, The Theosophical Publishing House (TPH), Adyar, Madrás, 1893. 3. Annie Besant, La Educación a la Luz de la Teosofía, TPH, Adyar, 1912; reimpreso por BEF, La Sociedad Teosófica (Sección India), Kamachha, Varanasi, 2014. 4. Annie Besant (traducción), El Bhagavad Gita: La Canción del Señor, TPH, Madras, 1895.
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