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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 141 - Número 10 -  Julio 2020  (en Castellano)
 

 
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Fragmentos de la Sabiduría Eterna

 

        Vosotros que queréis seguir el Camino del Centro, trazado por la clara razón y aplanado por la dulce Quietud, vosotros que queréis conocer el camino elevado del Nirvana, escuchad las Cuatro Nobles Verdades:

        La primera Verdad es la del Dolor. ¡No os dejéis engañar! La vida que amáis es una larga agonía; sólo quedan sus penas, sus placeres son como pájaros que brillan y vuelan. El Amor es una cosa dulce, pero las llamas fúnebres deben besar los senos sobre los cuales descansáis y los labios a los que unís los vuestros. Valerosa es la virtud guerrera, pero los buitres desgarran los miembros del jefe y del Rey...

        la Segunda Verdad es la Causa del Dolor. ¿Qué sufrimiento viene de sí mismo y no del Deseo? Los sentidos y los objetos percibidos se encuentran y se enciende la chispa viva de las pasiones. Así vienen las luchas y las concupiscencias que hacen reinar la guerra en el mundo, así sufren los pobres corazones engañados y corren las lágrimas amargas, así cruzan las pasiones, las envidias, las cóleras y los odios; así los años crueles, con los pies rojos de sangre... Y el alma se va, saturada de emponzoñados brebajes, y Karma renace con un deseo ardiente de beber de nuevo; excitado por los sentidos, el yo fogoso comienza otra vez y cosecha nuevos desencantos.

        La Tercera Verdad es la Cesación del Dolor. La Paz es la que debe vencer al amor del Yo y al apego a la vida, arrancar de los pechos la pasión de raíces profundas y calmar la lucha interior... Entonces desaparece el Dolor, porque cesaron la Vida y la Muerte; ¿cómo puede alumbrar la lámpara cuyo aceite se consumió? La vieja cuenta cargada de deudas está liquidada, la nueva está en blanco; así alcanza la felicidad el hombre.

        La Cuarta Verdad es la Vía. Está abierta, amplia y unida, accesible a todos los pies, desembarazada y vecina al Noble Sendero Óctuple, que va recto a la paz y el refugio. ¡Escuchad! Tal es el Sendero Óctuple que conduce a la paz. El alma animosa se apresura, el alma débil se atrasa, todas alcanzarán las nieves bañadas de sol.       

         La primera práctica buena es la Doctrina Recta; caminad con el temor de Dharma, evitando toda ofensa. Pensad en el Karma que hace el destino del hombre, y gobernad vuestros sentidos.

        La segunda es la Intención Recta. Tened buenos sentimientos para todo lo que vive; sofocad en vosotros la malevolencia, la avidez y la cólera, de tal manera que vuestras existencias se asemejen a las suaves brisas que pasan.

        La tercera es el Lenguaje recto. Vigilad vuestros labios como si fueran las puertas de un palacio habitado por un Rey; que todas vuestras palabras sean tranquilas, francas y corteses, como si estuviera presente su Majestad.    

        La cuarta es la Conducta recta. Que cada una de vuestras acciones ataque una falta o ayude a crecer un mérito; como se ve el hilo de plata a través de las cuentas de cristal de un collar, dejad que el amor aparezca a través de vuestras buenas acciones.

        Hay cuatro rutas más elevadas. Pero sólo pueden seguirlas los pies que no hollarán más las cosas terrestres; son la Pureza recta, el Pensamiento recto, la Soledad recta y el Éxtasis recto ¡No pretendan volar hacia el sol almas cuyas alas no tienen plumas todavía! ¡El aire de las regiones inferiores es suave, y los niveles hogareños a los que estás acostumbrado no son peligrosos! Solamente los seres vigorosos pueden abandonar el nido que cada uno se construye.

        ¡Entrad en el Sendero! ¡Allí manan las fuentes benéficas que aplacan cualquier sed, allí florecen las inmortales flores que tapizan alegremente todos los caminos! ¡Allí se apresuran las horas más ligeras y más dulces!

Sir Edwin Arnold

La luz de Asia

 

 

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