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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 141 - Número 10 -  Julio 2020  (en Castellano)
 

 
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PREGUNTA 6: ¿POR QUÉ?

RAMI SHAPIRO

Eminente autor, maestro y orador sobre temas de judaísmo liberal y espiritualidad contemporánea.

Este es el sexto y último ensayo ofrecido desde octubre de 2018, que está adaptado del libro del autor,

Sabiduría perenne para los espiritualmente independientes.

 

           

            Casi dejo de lado la pregunta "¿Por qué?", de las preguntas formuladas en esta serie de ensayos, y la única razón por la que se incluye es que se me hace una y otra vez. La razón por la que pensé en dejarla no es porque no sea una pregunta legítima, sino porque es una distracción.

            Preguntar "¿Quién soy yo?" nos lleva a la darnos cuenta de que somos mucho más de lo que el pequeño yo puede imaginar, y como nosotros nos vemos como las muchas caras del Yo singular, estamos libres del miedo y la ansiedad que sufre el yo más pequeño y la ignorancia, la arrogancia y la violencia que muchas veces vienen de ese miedo y ansiedad.

            Preguntar "¿De dónde vengo?" nos despierta a la interdependencia de todo lo vivo, en el proceso singular de la Vida que es toda vida. Y cuando despertamos a nuestros orígenes compartidos, nos damos cuenta de nuestra responsabilidad compartida por las personas y el planeta.

            Preguntar "¿A dónde voy?", nos muestra que nos levantamos y volvemos a nuestro verdadero Yo, que no hay nada que temer con respecto a la muerte, y porque somos libres de morir sin miedo, somos libres de vivir con valentía al servicio de la justicia universal y la compasión.

            Preguntando "¿Cómo voy a vivir?" nos ofrece una brújula que nos permite continuamente ajustar nuestro andar, para que estemos siempre avanzando hacia la justicia y la compasión. Pero, ¿qué hace por nosotros el preguntarnos "¿por qué?" No estoy seguro de que haga algo en absoluto. O al menos, algo esencial. De hecho, preguntando "¿Por qué?" podría distraernos de todo lo que hemos aprendido hasta ahora.

            Un rabino me dijo una vez:

"¿Por qué?" es la mayor pregunta que un creyente puede hacer, porque cuando preguntamos "¿Por qué?" tenemos que dar un paso más allá de nosotros mismos y en Dios. Dios es la única respuesta a la pregunta "¿Por qué?". No es la mejor respuesta o la respuesta más sabia, pero la única respuesta. Si no se trata de Dios, no se trata de nada.

            Esta poderosa afirmación resuena conmigo, pero no de la manera que pretendía el rabino. Para él Dios es otro, trascendente. Dios es el Creador que permanece fuera de la creación, para juzgarla y determinar su destino. Dios es el Elector que eligió a los judíos y apartaron la Tierra de Israel como su herencia eterna. Para él, Dios es aquel en quien debemos buscar consuelo y orientación. Pero, no para mí.

            Fui criado con este Dios. Me enseñaron que Dios escogió a los judíos por encima de todos los otros pueblos, y nos dio la oportunidad de cumplir los 613 mandamientos que nuestros rabinos extrajeron de la Torá. Se nos prometió que si los judíos vivíamos estos mandamientos, caerían las lluvias en la temporada adecuada, la Tierra rendiría su generosidad, y la justicia reemplazaría a la crueldad.

            Y, sin embargo, también me enseñaron que nuestra gente, aparentemente sin culpa propia, fuera exiliada de su tierra, y condenada a vagar por la tierra, acosada por los Gentiles, que los veían sólo como peones para ser utilizados en servicio del poder o peones para ser abusados ​​como sustitutos del poder. Y me enseñaron que Dios permitió que seis millones de nosotros, la mayoría de los cuales era gente piadosa que guardaba los mandamientos,  murieran torturados a manos de los nazis.

            Y dejé de creer. No era simplemente la cuestión del mal (teodicea) lo que me llevó a la incredulidad. Eran las creencias alternativas. Empecé a meditar a los 16 años y en menos de un año supe, con certeza, que la Realidad era otra de la que los rabinos me habían enseñado. Supe, sin lugar a dudas, que toda la vida era una expresión de la Vida Una y la llamé y la sigo llamando Dios. Cuando estaba en la universidad estudié a Hillel, Jesús, Buda, Lao Tse, Mohammad, Rumi, Ramakrishna y otros.

            Cuando entré en la escuela rabínica (cómo llegué, todavía no lo puedo comprender), mi vida espiritual fue definida por una multitud de prácticas, algunas judías, otras no. Yo no creía ya en el marketing tribal del Pueblo Elegido y la Tierra Prometida. No me refugié sólo en la Torá, sino que encontré sabiduría en los Evangelios, el Gitâ, el Tao Te Ching y otros textos también. E incluso cuando mi conocimiento del judaísmo se profundizó, también lo hizo mi conocimiento de las otras tradiciones de sabiduría: religiosas, literarias y científicas.     

            Nada ha cambiado. No soy menos híbrido religioso hoy de lo que era hace cuarenta años. De hecho, lo soy más. Mientras sigo identificándome culturalmente como judío, y mientras todavía encuentro el idioma del judaísmo como mi lengua religiosa madre, soy multilingüe y espiritualmente abierto. Yo soy, como mi maestro y Rebe Zalman Schachter-Shalomi dijo una vez sobre sí mismo, un practicante judío de la Verdad Universal. Y esa verdad es la Sabiduría Perenne.

            Estoy compartiendo todo esto con ustedes, porque quiero dejar claro que yo, tanto como los principales rabinos de Israel, los Ayattolahs  de Irán, el Papa en Roma o el Dalai Lama en Dharamsala, soy un creyente.

            Creo que Dios es la fuente y sustancia de toda la realidad. Creo que tú y yo y todos los seres conscientes y de otro tipo, somos expresiones de esta Realidad no dual. Creo que surgimos de esta Realidad y llamamos a eso nacimiento, y volvemos a Él y llamamos a eso muerte. Creo que porque somos un todo interconectado e interdependiente, la única forma racional de vivir unos con otros, es vivir para el bienestar mutuo. Y yo creo que las cosas son como son, porque en este momento no podrían ser nada más que lo son. Lo que me trae de vuelta a la pregunta: "¿Por qué?".

            Mucha gente encuentra mi comprensión triste, fatalista e incluso nihilista. No estoy de acuerdo con ninguna de las tres evaluaciones. Cuando comprendo que este momento es el momento, gracias a los billones y billones de momentos que vinieron antes de éste, desde hace unos 13.800 millones de años ¡quedo abrumado por el asombro! No me malinterpretes porque yo digo que el universo pretendía este momento para mí, o lo tenía destinado para mí, eso sería egoísmo. Estoy diciendo que en este momento y en este lugar, soy una expresión de 13,8 mil millones de años. No tengo 62 años, ¡sino 13,8 mil millones de años!

            Cuando digo que este momento no puede ser diferente a lo que es, no niego el libre albedrío, elección o aleatoriedad, sino simplemente digo que todo el libre albedrío, la elección y la aleatoriedad que fue, ha producido este momento tal como es, y no tengo nada que hacer con eso. En este momento estoy agregando un poco de libre albedrío, elección y aleatoriedad al momento próximo, y si no soy humilde ante esto, estoy menos vivo que una piedra.

            En cuanto a la acusación de nihilismo, la encuentro seductora, pero finalmente falsa. Un nihilista es quien cree que la vida es intrínsecamente sin sentido y carente de valores morales inherentes. Solo podría hacer esta afirmación si creyera que soy algo aparte de la Vida, que vine de otro lugar que no sea la Vida, que me voy a algún otro lugar que no sea la Vida, y que vivo de una manera que es dentro del mundo pero no del mundo. Pero no creo nada de eso.

            Creo que las rocas son malas constructoras de significado, y que los caballos no son mucho mejores. También creo que las leyes de la Naturaleza son inherentemente amorales. Y si yo creyera que los seres humanos no fueran naturales, diría entonces con los nihilistas que la vida no tiene sentido y es amoral. Pero la Vida somos nosotros. La humanidad no es menos parte de Naturaleza que las rocas, pero a diferencia de las rocas, los humanos dan sentido y crean moralidad. La humanidad es la forma en que la Vida es significativa y moral.

            No estoy diciendo que el Big Bang haya tenido humanos en mente cuando explotó, o que la evolución esté diseñada para producir seres morales y de significado, sólo que una vez que lo hace, la naturaleza es intrínsecamente significativa y moral. Es cierto que no hay un significado o sistema moral inherente al mundo, pero ese no es el punto. El caso es que los humanos somos la forma en que la Naturaleza inventa significados, de la misma manera que somos el camino en el que la naturaleza inventa los iPads. La única forma en que se puede hablar de la vida como sin sentido, es si quitamos a los humanos de la naturaleza, y eso es algo que simplemente no puedo hacer.

            Entonces, dado todo esto, ¿cómo respondo a la pregunta "¿Por qué?" Porque sí.

            En hebreo moderno tenemos una frase, ¿Lama? Kakha: “¿Por qué? Porque sí". No "Porque yo lo dije", o "porque Dios quiere que ", o "porque es tu karma o destino o hado ”, simplemente kakha, “porque sí”. Kakha también se puede traducir como "sólo así": Las cosas son como son, porque no pueden ser de otra manera que como son.

            Esto es lo que el Libro de Job intenta decirnos. Job sufre, porque sufrir es parte del juego divino. Tú no te lo mereces y no puedes escapar de él, sólo puedes aceptarlo y seguir adelante.

            Tal respuesta no deja mucho espacio para más conversaciones, y ese es el punto. Discutir "¿por qué?" es una conversación interminable, que tiende a alejarnos cada vez más del mundo. Una vez que entiendas quién eres, de dónde vienes, adónde vas y cómo debes vivir, la pregunta "¿Por qué?" es algo irrelevante.

            Para evitar quedar atrapado en "¿Por qué?" sin ignorar a los que siguen preguntando “¿por qué?", estoy terminando esta serie de ensayos con una simple letanía de "porque", que no viene de nadie más que de mí. No te estoy pidiendo que dejes de preguntar "¿Por qué?" sino sólo que dejes la pregunta a un lado hasta que hayas respondido / realizado la respuestas a las otras cuatro preguntas. Y cuando lo hagas, sospecho que encontrarás a la quinta pregunta totalmente innecesaria.

            Porque sí.

            Porque si este momento pudiera ser otro del que es, sería.

            Porque sí.

            Porque si pudieras ser otro del que eres en este momento, lo serías.

            Porque sí.

            Porque dado lo que hay en este momento, lo que pasa debe suceder.

            Porque sí.

            Porque no eres libre de cambiar lo que es, sólo lo que sigue.

            Porque sí.

            Debido a que este no es el mejor de todos los mundos posibles, es el único mundo posible.

            ¿Lama? Kakha.

Post data

            El propósito de estos seis ensayos es provocar y profundizar una conversación. La conversación no tiene que terminar ahora que los ensayos están completos. Nada he dicho que esté destinado a cerrar el tratamiento del tema o excluir el debate. Mientras compartí mi comprensión de la Sabiduría Perenne, hay otras interpretaciones que uno puede buscar. Y lo más importante, tener tu propia opinión, tus propias respuestas a estas cinco preguntas existenciales. Tus respuestas pueden cambiar con el tiempo. Lo que importa no es que todos conformemos un conjunto de respuestas, sino que la conversación continúe. Para mí la conversación, conversación honesta, reflexiva, racional y apasionada, es la clave para la maduración humana, y la supervivencia no sólo de nuestra especie, sino de la Tierra que nos dio a luz. Sigue pensando. Sigue cuestionando. Sigue hablando.

 

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