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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 141 - Número 10 -  Julio 2020  (en Castellano)
 

 
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Corona: una oportunidad

para hacer introspección

 

SHIKHAR AGNIHOTRI

Orador internacional de la Sociedad Teosófica (ST), Adyar, y Conferenciante Nacional

de la Sección India de la ST. Vive y trabaja en la Sede del Centro Internacional de la ST Adyar,

como Asistente Ejecutivo del Director General.

 

            Como el título de este artículo se ha convertido en sinónimo de muchas emociones, me gustaría comenzar con un enfoque totalmente diferente: de esperanza, gratitud y confianza en un plan divino, citando al famoso filósofo y poeta Jalal Ad-Din Rumi:


El ser humano es una casa de huéspedes.

Cada mañana una nueva llegada.

Una alegría, una depresión, una mezquindad,

viene una conciencia momentánea como un visitante inesperado. . . .

¡Agradece a quien viene,

porque cada uno ha sido enviado

como guía del más allá!”

 

             Como cualquier otro año, el 2020 comenzó con muy altas expectativas. Pero poco después, todos se encontraron en una situación en la que nadie hubiera imaginado estar. Desde diciembre de 2019 hasta mayo de 2020, el mundo ha cambiado mucho y sigue cambiando. El Covid-19, gradualmente, pero de manera constante, tomó al mundo entero en sus garras y nos obligó a los humanos a hacer ciertos cambios de estilo de vida. Incluso mientras estoy escribiendo este artículo, el número de pacientes aumenta a cada segundo, en la mayor parte del mundo.

            Aunque en el pasado pueden haber habido situaciones similares, ninguna de esas personas están vivas para compartir su experiencia de primera mano, y, en ese sentido, esta situación no tiene precedentes, porque de acuerdo a como van las cosas, parece que nadie fue preparado para manejar este tipo de fenómeno, ni siquiera los llamados super-poderes del mundo, o incluso los más ricos de los ricos. Esto se debe a que esta situación ha afectado a todos sin distinción alguna de casta, credo, religión, género, nacionalidad o condición social. En cierto modo, puede ser llamado el gran ecualizador. Sí, hay algunos que se ven más afectados que otros, y es en el sentido de que su sustento se ve enormemente afectado, especialmente los hermanos que viven al día.

            Por un lado, hay historias de cómo los pacientes infectados por el virus se quedan solos y no son cuidados por los propios miembros de la familia (por miedo a ser infectados), mostrándonos la verdadera cara del egoísmo. Este comportamiento es justificado por muchos como auto-conservación, que se ha convertido en la base de nuestras llamadas relaciones amorosas, y no el amor desinteresado y sacrificado.

            Por otro lado, las historias de médicos, trabajadores de la salud, que trabajan incansablemente entre los pacientes, voluntarios arriesgando su propia vida, abasteciendo las necesidades de quienes no tienen recursos, nos da la esperanza de que la humanidad aún no está más allá de la redención. Son tiempos como estos los que resaltan el carácter  real de un individuo y brindan la oportunidad de acelerar o retrasar su desarrollo.

            La situación actual sigue siendo muy incierta, pero podemos tener una visión holística de la situación y hacer algunas observaciones de las épocas anterior y posterior al Covid-19. De este evento está evolucionando una nueva normalidad, porque todo es sólo un evento, según las Leyes de la Naturaleza. "Bueno" o "malo", son sólo etiquetas dadas por la mente humana, dependiendo de la ganancia o pérdida del evento.

            Una gran población del mundo, incluidos los líderes de varios países, culpan a un país en particular. Aunque se requiere una investigación imparcial, si nos dejamos cegar por cualquier opinión emocional, no podremos encontrar una solución holística, porque cualquier causa o el efecto no pueden permanecer aislados. Hay siempre una cadena de causas y efectos, uno lleva al otro. Entonces, nuestro enfoque debe evitar culpar a alguien y mirar la situación objetivamente.

            Como podemos ver a nuestro alrededor, debido a este virus, las actividades de la vida diaria han cambiado mucho para la mayoría de la gente. Las personas se inquietan, debido al hecho de que no pueden volver a su vida normal. Eso es comprensible en aquellos casos en los que una persona tiene que salir a trabajar para ganarse el pan de cada día. Pero aquellos que por su karma están colocados de manera que no tienen que preocuparse por el sustento, incluso ellos sufren de ansiedad y depresión, a tal punto que necesitan psicólogos para tratarlos. ¿Por qué? ¿Es porque durante todo este tiempo les enseñaron que el propósito de la vida es adelantarse a otros, para ser llamados exitosos?

            Ahora ven cuán errónea era esa idea y están teniendo dificultades para asimilarla, a pesar de que estaban por delante de los demás. Pero este virus ha llevado a todos al mismo nivel, ya no está el sentido de competencia y no hay nadie más sino uno mismo para estar con él. Ya no hay entusiasmo u orgullo por poseer los objetos más deseados del mundo, porque las prioridades han cambiado ahora. Es este hecho el que está incomodando la psique, cuando una persona tiene que encontrarse cara a cara consigo mismo, dándose cuenta de que todo por lo que él ha trabajado ya no significa nada, cuando se trata de la vida y la muerte, y el concepto de ser exclusivo o especial ha desaparecido.

            Es muy interesante notar que en los Yoga-Sutras de Patanjali, se menciona a pratyâhâra como una de las ocho etapas (angas) de la Yoga. Implica que un estudiante retira la atención de todos sus sentidos del mundo exterior (entendiendo la impermanencia del mundo físico) e intenta ir hacia adentro, al igual que una tortuga retira todas sus extremidades hacia adentro.

            Parece que la naturaleza nos ha puesto a todos en el mundo en una situación similar, donde hay que entrar y hacer las preguntas: "¿Qué se necesita realmente para vivir feliz?" "¿Es esta la forma correcta, donde se aman los objetos y se usa la gente?" "¿Es este el camino correcto, donde a la ambición material por la riqueza se le da más importancia que a las relaciones amorosas?". "¿Es la forma correcta, que en nombre del desarrollo (innecesario), seguimos explotando y destruyendo a la Naturaleza?" Y si pensamos que es el camino correcto, entonces también deberíamos estar preparados para más desastres de este tipo en el futuro, porque existe la Ley que siempre funciona y guía los eventos de este mundo, y que es la Ley de Causa y Efecto.

            Todas estas preguntas deben hacerse y repetirse, para lograr un cambio en nuestro acercamiento a la Vida en su conjunto, para llevar a un crecimiento más sostenible. No deberíamos tampoco estar bajo la falacia de que nada nos pasará, porque este virus también ha demostrado la interdependencia e interconexión de todos los seres. Esto prueba de nuevo que hay una Vida, una Conciencia, de la que existen distintas expresiones. Las causas iniciadas por una parte, afectan inevitablemente al todo.

            Sin embargo, aquí viene el desafío en forma de un hábito muy peculiar de la mente humana. Cuando hay buenas épocas, la mente se relaja totalmente y se entrega descuidadamente al tipo de estilo de vida que es perjudicial para uno mismo, en el largo plazo, y también para toda la fibra de la Vida. Pero cuando el sufrimiento llama a la puerta, la mente cambia sus caminos por un tiempo, y cuando las cosas vuelven a ser normales, la mente vuelve a sus viejas costumbres, olvidando las consecuencias de las acciones pasadas.

            Por lo tanto, se necesita un "sufrimiento a largo plazo", para que deje su huella en nuestra psique, para cambiar nuestros hábitos de una vez por todas. Este es exactamente el tipo de situación que ha proporcionado la Naturaleza ahora: donde la cuarentena, que inicialmente parecía ser para unos días, se va a quedar por un tiempo, e incluso cuando se levante gradualmente, va a ser un mundo diferente ahí fuera.

            Supongo que a estas alturas la mayoría de nosotros debemos haber recibido miles de mensajes, con respeto a los cambios médicos, psicológicos, económicos y espirituales que debemos adoptar. Entonces, dejando los detalles más finos a nuestros sabios lectores, deseo compartir los dos cambios que se requieren en nuestra psique:

            1) Cambio de motivo: debemos movernos del egoísmo al desinterés. Porque es la codicia / apatía / miopía, nacida del egoísmo que es la causa del desequilibrio en la Naturaleza, y ella sabe exactamente cómo volver a la normalidad. Las especies que se convierten en una amenaza para la existencia de otras, son eliminadas de la faz de la Tierra. Ha sucedido en el pasado, está sucediendo en el presente, y si los humanos no enmiendan sus caminos, sucederá de nuevo en el futuro.

            Si uno es el jefe de un país / estado / organización, es necesario hacer políticas que sean favorables al medio ambiente, que desarrollen una visión holística de la gestión, y fomenten los descubrimientos de la ciencia que hacen a todo el medio ambiente más sustentable y generoso para todos, en lugar de ser explotado y rentable para unos pocos.

            Como individuo, uno puede contribuir a esta enorme tarea, volviéndose más sensible a todos y a todo en el entorno, colocando el bien mayor delante del bien individual, y reemplazando el egoísmo con el Amor, que todo lo abarca.

En resumen, el motivo de nuestras acciones ha ser transformado, porque es el motivo la causa real que influye en el efecto. Nuestro enfoque debe cambiar de "¿de qué me sirve este mundo? a "¿cómo puedo servirle a este mundo?" Este mundo incluye todo: desde uno mismo, la familia, la comunidad, el país y el planeta. Quizás es por eso que Confucio dijo:

            Para poner el mundo en orden, primero debemos

poner la nación en orden; para poner a la nación en

orden, primero debemos poner a la familia en orden;

para poner a la familia en orden, primero debemos

cultivar nuestra vida personal, primero debemos

enderezar nuestros corazones.

 

            Enderezar nuestros corazones, o la transformación del motivo, es exactamente la necesidad actual. Pero este enfoque no será posible, a menos que uno se dé cuenta de que la fibra básica de todas las formas es Una. La Vida Una anima las diferentes formas que están actuando, basada en las leyes que gobiernan la materia y el espíritu. Entonces, no importa cuánto caos, lucha o incertidumbre sean visibles alrededor, hay un método en esa locura, y hay una razón y un vínculo indeleble en todos los eventos y las formas que se ven afectadas por esos eventos. Nada puede tocarle a una persona que no se lo haya ganado. Nada se le puede quitar que no se lo haya ganado.

            2) Entender la muerte en lugar de temerle: Otra  comprensión que podemos derivar de este evento, es nuestro acercamiento a la muerte. Nunca antes nadie había sido rodeado tan íntimamente por la muerte. No es que la gente no estuviera muriendo antes, pero los números eran mucho más bajos y estaban fuera de la vista, por lo que nuestra mente era lo suficientemente inteligente, como para rechazar la idea de la muerte sucediéndonos a nosotros mismos.

            Pero con la situación actual, la realidad de la muerte se muestra dondequiera que ponemos nuestra atención. Aunque se muestra una imagen muy alarmante, es, al mismo tiempo, un momento muy oportuno para todos los buscadores de la Verdad, para experimentar todo este proceso de muerte y miedo involucrado en esto. Intente profundizar y compruebe si este miedo tiene algún sustento o está basado simplemente en algunas supersticiones profundamente arraigadas en el subconsciente, ignorancia o ilusión de perder las posesiones.

            La muerte es sólo un evento más en la vida. Es el acercamiento a la vida lo que es más importante. El Señor Buda nunca trató de prevenir la muerte física del niño Chattaat, a manos de los ladrones que lo iban a matar en el camino. En cambio, le enseñó tres stanzas sobre las virtudes del Buda,  Dhamma y  Sangha, y le hizo tomar los cinco preceptos. Al cantar esas stanzas hizo que su Mente estuviera tan llena de alegría, que incluso muriendo él estaba alegre.

            El ciclo de nacimiento y muerte continuará y continuará, pero la sabiduría radica en cuál es nuestro estado de conciencia al morir. La muerte vendrá cuando tenga que venir, pero no  intentemos morir de miedo antes de la llegada de la muerte física, sino tratemos de encontrarla como a un amigo.

 

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