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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 141 - Número 10 -  Julio 2020  (en Castellano)
 

 
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Mentes enredadas y la pandemia viral

 

TIM WYATT

Orador nacional de la ST en Inglaterra y ex miembro de su Comité Ejecutivo.

 

El COVID-19 no sólo ha concentrado nuestras mentes como ninguna otra cosa que podamos recordar, sino que fundamental y permanentemente ha cambiado la conciencia humana. Sus efectos no tienen precedentes y sus consecuencias serán igualmente pronunciadas y profundas. Traerá dificultades económicas a cientos de millones. Ya se nos acabaron los clichés para describir la devastación y dislocación que esta pandemia ha causado a cada aspecto de la existencia humana. Aparte de la Antártida, ni un solo continente en la Tierra ha permanecido intacto. Ha traído cambios revolucionarios en la forma de vivir, trabajar, comprar e interactuar. Ha sido un ejercicio fascinante pero macabro en la psicología de las masas.

A pesar de su poder para destruir vidas y medios de vida, este pequeño virus en forma de corona, también ha suscitado niveles de cooperación y compasión que son cada vez más raros en el mundo moderno. Junto con su sombrío número de muertes, también ha producido otros rasgos positivos, a medida que las personas muestran mayores grados de tolerancia, autosuficiencia y, la más anticuada de las virtudes, el altruismo. Mucha gente se ha visto obligada a lidiar con el aislamiento al que se enfrenta. Para otros, el encierro ha significado más tiempo para auto-reflexión.

El mundo se ha quedado en silencio. Mucha gente ha escuchado el canto de los pájaros por primera vez en décadas. Los cielos azules quedaron sin cicatrices por las estelas de vapor y humo de las chimeneas e industrias. Los niveles de contaminación del aire cayeron drásticamente, incluso en las ciudades más afectadas. Asimismo, el ruido sísmico del planeta se calmó. Sin duda, Madre Tierra suspiró aliviada de que sus bulliciosos e hiperactivos hijos frenaran temporalmente sus actividades, normalmente frenéticas.

El Covid-19 ha hecho lo que siempre hacen las guerras y los conflictos. Aparte de sacar lo mejor y lo peor de las personas, también ha presentado, tanto oportunidades como amenazas. Las batallas y las crisis son maestros y agentes sintetizadores, así como purgantes y fuerzas regenerativas. Siempre dejan su marca y siguen reverberando.

Nadie ignora los trascendentales efectos externos de esta crisis física, emocional, mental y espiritualmente. Pero ¿cuáles son las profundas causas esotéricas de que esta ola de muerte moderna se desate ahora? Claramente, habrá razones cíclicas para esto. Hace casi exactamente un siglo que la pandemia de gripe española mató a millones a raíz de la Primera Guerra Mundial.

Aún más crucial, como cualquier otro evento, habrá ineludibles raíces kármicas en esta enfermedad. Esto parecería ser una ilustración clásica del karma colectivo en acción. El propósito principal del karma es compensar y restaurar el equilibrio y la armonía. Sería demasiado fácil interpretar crudamente todo esto, como un castigo para la humanidad por su aparente malicia. Quizás sea más una advertencia. O incluso una lección. Aunque sea imposible para nosotros desmantelar e identificar las causas kármicas precisas, podemos y deberíamos aprender de un evento de tal magnitud y trascendencia. Y esa lección es la interconexión e interdependencia.

El Covid-19 ha producido su propia y forma de pensamiento colectivo, que perdurará mucho después de que el virus mismo haya sido erradicado. Todos estamos afectados por esta forma de pensamiento y, no sólo eso, todos también hemos sido los arquitectos y constructores de la misma. Por mucho que nos consideremos individuos, la humanidad tiene una mente colectiva en masa. Cada uno de nosotros contribuye constantemente a este reservorio mental, pero gran parte de nuestro aporte es inconsciente.

La tradición de la Sabiduría Eterna dice muy claramente que "los pensamientos son cosas". Lo que sucede en nuestras mentes da forma al mundo. Aunque no sean tan densos y tangibles como un automóvil o una mesa, su existencia es real y estos pensamientos persisten, dependiendo del poder que les atribuimos. Algunas de las formas de pensamiento continúan durante milenios.

El virus nos ha mostrado cuán interconectados estamos físicamente y hasta qué punto la vida en la Tierra está interrelacionada. Pero también es importante explorar la dimensión mental de esto.

En el mundo occidental contemporáneo de individualismo agresivo, trabajamos bajo la fatal ilusión de que tenemos mentes herméticamente selladas, compartimentadas y separadas unas de otras. Estamos convencidos de que toda mente tiene sus propios pensamientos únicos, que cada uno posee su propia perspectiva personalizada de la vida y que cada uno opera en un espléndido aislamiento. Esta es una parodia total de la verdad, aunque sigue siendo la opinión predominante.

Las mentes humanas están inextricablemente enredadas. No sólo eso, la conciencia de las mentes humanas se entremezcla intrincadamente con la de los otros reinos de la Naturaleza. Las verdades atemporales, consagradas en la tradición de la Sabiduría Eterna, insisten en que todo es consciente en su propio nivel, así como está íntimamente interconectado. Por lo tanto, lo que percibimos como separación, es una ilusión.

Había ya una conciencia global, mucho tiempo antes de Internet, porque la conciencia global es superfísica. No hizo falta una revolución digital para crearla. Entonces, ¿qué causa precisamente esta  íntima  y universal interconexión?

Consiste en esta sustancia espiritual, conocida como el astral o âkâsha, palabra sánscrita  para éter, o el medio de transmisión invisible. El éter, junto con su alter ego, la luz astral, explica nuestra interconexión, y los fenómenos parapsicológicos psíquicos (psi), como la telepatía y la clarividencia, así como las experiencias extra-corporales. Nada esta exento de ella, porque es la plantilla para todo lo que fue, es y siempre será. Es el agente de transmisión del karma del individuo en cualquier vida, tanto como de los sueños, recuerdos y clarividencia, junto con el cuerpo, la mente y las emociones. Explica por qué tenemos sentimientos numinosos por aquellos cercanos a nosotros incluso a gran distancia.

La interconexión universal y la conciencia ubicua, son dos de los pilares claves de la tradición de la Sabiduría Eterna. Pocas personas, y mucho menos todos los científicos, entienden esto o incluso la naturaleza de la propia mente humana. La ciencia confina la mente exclusivamente a la actividad electro-química del cerebro, pero tiene dificultades insuperables para definir qué es realmente la conciencia. Aquí es donde las enseñanzas esotéricas resultan tan valiosas, afirmando que el cerebro y la mente no son sinónimos.

La visión de la ciencia materialista es que la forma produce conciencia. La Teosofía afirma exactamente lo contrario: que la conciencia es responsable de la forma. Las enseñanzas esotéricas no tienen duda de que la mente no necesita un cerebro para funcionar. Existe más allá del hardware físico. Es algo a lo que tenemos acceso, en vez de contenerlo dentro de nosotros.

No todos los científicos se suscriben a la estrecha visión de que la realidad existe únicamente en el plano físico. Ni todos creen en un universo aleatorio sin propósito, causado por colisiones cósmicas casuales y "selección natural".

A riesgo de burla y de ver degradada su reputación, unos pocos individuos valientes han intentado encontrar evidencia para esta conciencia interconectada más amplia, que nos une a todos nosotros. La conciencia humana no está sólo íntimamente entrelazada consigo misma, sino también con la conciencia de otros departamentos de la Naturaleza, visibles o no.

Esto incluye no sólo a los reinos animal, vegetal y mineral, sino también a los tres reinos elementales, asociados a los espíritus de la naturaleza, que construyen estos reinos, como así también a los reinos dévicos. Tal vez estamos entrando en una fase donde el reconocimiento y la cooperación con estos imperios invisibles, será posible una vez más.

Mi propio pensamiento ha sido influenciado por Entangled Minds (Mentes Enredadas), el título de un libro seminal del Dr. Dean Radin, quien es científico jefe del Instituto de Ciencias Noéticas. "Noética", término tomado de las palabras griegas noesis / noetikos, significa conocimiento directo, sabiduría interna, comprensión implícita, en resumen, intuición.

El Instituto de Ciencias Noéticas, fue fundado en 1973, entre otros, por el astronauta Edgar Mitchell. Mitchell, en su viaje de regreso a la Tierra en la Apolo 14, después de su caminata lunar en 1971, al mirar por la ventana de la cápsula, tuvo una profunda experiencia espiritual. Al contemplar el vasto cosmos, experimentó la interconexión íntima con todo lo que vio: las estrellas, la luna, la inmensidad del universo, y la Tierra misma.

Mitchell se dio cuenta de inmediato de que tenía que conciliar su formación científica, con la sabiduría de los tiempos y crear un nuevo marco para explicar lo inexplicable, y trascender lo que él veía como una visión materialista del mundo. Así, llamó a esta síntesis de ciencia y espiritualidad, ciencias noéticas.

El Instituto de Ciencias Noéticas, describe su misión de la siguiente manera: “Nuestro futuro exige que exploremos nuestro espacio interior con el mismo rigor e ingenio, con el que exploramos nuestro mundo exterior". Uno de sus experimentos en curso más interesante, es el Proyecto de Conciencia Global, lanzado en 1998, aunque sus orígenes tienen una fecha anterior. Es una colaboración internacional multidisciplinaria de científicos e ingenieros. El proyecto involucra el uso de generadores de números aleatorios, colocados en lugares de todo el mundo. Ahora hay alrededor de setenta de estos dispositivos, conocidos como "huevos", en funcionamiento. Basado en el "túnel cuántico", éstos producen secuencias completamente impredecibles de ceros y unos.

      Sin embargo, cuando los grandes eventos afectan a millones de personas, parecen tener un impacto directo sobre estos generadores de números. El Instituto de Ciencias Noéticas afirma que las probabilidades de que esto suceda es de un billón a uno. Cree que estos experimentos sugieren que hay evidencia de una noosfera emergente o un campo unificador de conciencia, exactamente el mismo que se describe en las enseñanzas de la Sabiduría Antigua.

      En 1997, se estaba ejecutando un proyecto prototipo, cuando la princesa Diana murió en un accidente automovilístico en París. Los generadores de números aleatorios en uso, mostraron patrones marcados de coherencia y no aleatoriedad, antes, durante y después del evento. Esto condujo a la formación del proyecto mayor. El proyecto ha acumulado enormes cantidades de datos de cientos de eventos diversos alrededor del mundo, desde festivales de meditación, eventos deportivos, atropellos terroristas, eclipses, tragedias diversas y la muerte de celebridades. Muchos muestran evidencias de que afectan a una conciencia colectiva más amplia.

Los dispositivos se vieron afectados tanto por eventos locales pequeños, como por grandes eventos internacionales. Sin embargo, eventos mundiales importantes, como el bombardeo de las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001, produjo grandes fluctuaciones.

Según el Dr. Radin: “El universo parece menos una gran máquina que un gran pensamiento". Radin ha pasado décadas estudiando psi y fenómenos relacionados, que incluyen una forma de precognición conocida como "presentimiento". Esto es "un sentido vago o sensación de que algo va a ocurrir, pero sin ninguna conciencia consciente de un evento particular."

En 2004, el Dr. Radin realizó una serie de pruebas, en las que a los participantes se les medía la actividad eléctrica en su piel, conocida como actividad epidérmica (EDA). A los participantes se les mostraba una serie de fotografías, seleccionadas al azar. Curiosamente, estos experimentos revelaron que la EDA era más alta ante fotografías emocionales, que ante tranquilas, sugiriendo que los participantes eran de alguna manera conscientes de las imágenes, incluso antes de verlas.

Cleve Backster (1924-2013), una vez especialista en técnicas de interrogatorio, basadas en drogas e hipnosis para la Agencia Central de Inteligencia, desarrolló un gran interés en el uso de polígrafos o detectores de mentiras. Cuando experimentó con estos dispositivos en plantas, hizo el asombroso descubrimiento de que no sólo las plantas sienten dolor, también tienen percepción extrasensorial (ESP).

En la década de los `60, cuando les puso electrodos a las plantas, descubrió que había un cambio en la "resistencia eléctrica" cuando la planta era dañada, y más críticamente, cuando la planta era amenazada de recibir daño. Cuando Backster simplemente imaginó quemar una hoja, la planta mostró una respuesta al estrés. Muchos experimentos más lo convencieron de que las plantas demostraban conciencia telepática y eran capaces de percibir pensamientos, emociones e intenciones humanas. Llamó a esto "percepción primaria"; y realizó similares ensayos exitosos de polígrafo en bacterias de yogur, óvulos y esperma humano.

      Sus experimentos con artemias fueron especialmente reveladores. Él realizó una serie de experimentos en los que a las artemias se las destruyó por inmersión en agua caliente, mientras se monitoreaban tres plantas cercanas por polígrafo. Para evitar la posibilidad de que los experimentadores afectaran inconscientemente los resultados, Backster ideó un sistema en que las artemias fueran arrojadas al agua caliente en momentos aleatorios, desconocidos para la gente del laboratorio. También se realizaron experimentos de control, en los que no se mataron a las artemias.

      Cuando se analizaron los resultados, hubo una "correlación significativa" entre la muerte de las artemias y las respuestas galvánicas de las plantas.

      Como era de esperar, el innovador trabajo de Backster, si bien un tanto controvertido, enfureció a los escépticos del establecimiento científico, que criticaron sus experimentos por su falta de repetibilidad. A ellos nunca les gustó esta "acción espeluznante a distancia", como Albert Einstein describió a la física cuántica.

      El biólogo pionero Dr. Rupert Sheldrake (nacido en 1942), ha discutido activamente las explicaciones puramente materialistas de la ciencia sobre nosotros mismos, el mundo y el más amplio cosmos. Ha proporcionado clara evidencia de comunicación animal a humano a distancia. Su trabajo también es descartado como pseudociencia por los escépticos, pero ha atraído una mayor atención de aquellos de mente más abierta.

      En su innovador libro de 1981 Una nueva ciencia de la vida, propuso la nueva teoría radical de la resonancia mórfica, que opera a través de campos morfogenéticos o mórficos. Esta teoría propone que todos los sistemas auto-organizados, desde las sociedades humanas a los cristales, heredan una memoria colectiva, que delinea tanto su forma como su comportamiento. Todos los seres humanos aprovechan esta memoria colectiva y contribuyen a ella.

      La memoria individual depende más de la resonancia mórfica, que de la memoria física. La opinión de Sheldrake, es que el cerebro es más como un receptor de TV que como una videograbadora. Escribió: "los recuerdos almacenados en nuestro cerebro” eran “sólo una teoría” y "a pesar de décadas de investigación, el fenómeno de la memoria sigue siendo un misterio".

      Los campos mórficos organizan los cuerpos de animales y plantas, y coordinan las actividades mentales en sus cerebros. Fundamentalmente, significa que las mentes se extienden fuera de los cuerpos, tanto en el espacio como en el tiempo. Esta idea tiene enormes implicaciones, tanto para la memoria como para la herencia biológica.

      Tan trascendente y antimaterialista era el libro de Sheldrake, que el mayor editor de la revista Nature, John Maddox, sugirió que estaba en condiciones de ser quemado. Pero no fue así. Fue muy leído. Pero ha sido regularmente atacado por científicos individuales de la corriente principal. Sin embargo, esto no lo disuadió de intentar construir una explicación no materialista de los fenómenos cotidianos. Y a través de una larga carrera, Sheldrake ha probado sus teorías sobre los campos mórficos, en un número de formas intrigantes.

      En un proyecto pionero de investigación, en 1999, se propuso demostrar que existe un vínculo telepático entre las personas y sus mascotas, especialmente perros y gatos. Sugirió que los campos mórficos eran la razón para esto. Examinó más de mil casos de perros y gatos que anticipaban el regreso de sus dueños, y demostró que los animales sabían, aún cuando se rompían los patrones normales de tiempo, y a menudo esperaban junto a una puerta o ventana.

      Filmó numerosas pruebas en las que un perro llamado Jaytee, fue continuamente observado cuando su dueño estaba ausente. Durante estas pruebas, el perro estaba mucho más tiempo en la ventana cuando su dueño estaba regresando a casa, que cuando no. Para descartar que el perro respondiera a los sonidos o rutinas del automóvil, Sheldrake realizó doce pruebas más, en las que el propietario viajó a casa en taxi o en un vehículo desconocido, seleccionado al azar.

      Especialmente los jardineros y dueños de mascotas, son conscientes de cómo sus emociones y sus pensamientos afectan a las plantas y a los animales que ellos cuidan. Muchos animales, tanto salvajes como domesticados, son muy sensibles a las vibraciones humanas. Hay algunas personas que repelen instantáneamente a perros y gatos, generalmente a los que no les gustan. Otros pueden formar un vínculo instantáneo con los animales que acaban de encontrar.

      Como alguien fascinado por los gatos y que ha compartido gran parte de su vida con estas criaturas maravillosamente extravagantes e impredecibles, tengo algunos conocimientos rudimentarios del comportamiento felino y su psicología. Mi compañera actual es una gata negra de cuatro años llamada Electra, el nombre de la diosa griega del mar de nubes. Probablemente, no sólo es la gata más sensible que he conocido, sino que compartimos una relación casi telepática. Siempre que ella está sentada en mi regazo y un pensamiento de ira o una emoción negativa pasan por mi mente, instantáneamente salta de mi rodilla y se retira a otro sofá.

      Ella es muy consciente del poder de la mente. Y nosotros también deberíamos estarlo.

 

 

 

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