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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 141 - Número 10 -  Julio 2020  (en Castellano)
 

 
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Meditación y Tradiciones religiosas

CECIL MESSER

Jubilado del Equipo de Ingeniería y Ciencia del Programa Espacial de la NASA.

Presentó enseñanzas espirituales de muchas tradiciones, durante doce años, mientras residía  en el Instituto Krotona de Teosofía, Ojai, CA.

Actualmente es un practicante de dharma y vive en las montañas de Carolina del Norte.

 

En el centro de toda religión monoteísta, está el tema de la unidad con lo Divino. La palabra "religión" proviene de la raíz latina religare -unir de nuevo, que significa el vínculo entre los humanos y Dios. También viene del latín religio -reverencia por lo sagrado. Este terreno común se manifiesta de acuerdo con diferentes culturas y tradiciones. En el Islam, esta unión está representada por Alá, el nombre del único verdadero Dios. En el Cristianismo,  la unión con el inefable, Dios, es a través del personaje de Jesús, el Cristo. En el Judaísmo, esta unión es a través de Adonay, el único Dios. Para practicar estas religiones, uno debe prepararse para recibir las bendiciones de la unión divina y reconocer de ella que todos somos una familia. Hasta aquí todo bien; estos puntos de vista son coherentes y no conducen a la picardía del extremismo.

¿Qué significa la palabra "Dios"? Para la gran mayoría de los seguidores de cada una de estas religiones, Dios es el Supremo Ser, el Creador del Universo. Muchos antropomorfizan un Dios personal (en general masculino, aunque no exclusivamente) como un Ser separado, una forma exterior, que mira hacia el mundo desde arriba. Este Dios es relativo y tiene atributos. Reside en una mansión celestial. Tiene sentimientos y expresa tanto el amor como la ira. Algunos fabrican un Dios a su propia imagen, creando así, irónicamente, un "becerro de oro" personal.

Hay otra visión de Dios, que es Absoluto y está más allá de toda descripción, y está dentro de nuestro ser. En el Corán, Allah es representado como trascendente e inmanente, demasiado inefable para ser comprendido, pero divinamente presente en todo. Este principio de unidad está bellamente expresado por Rumi, el poeta y profesor sufí de la ley islámica (adaptado de El Sendero del Sufí por Idries Shah):

Fue a la puerta del Amado y golpeó.

Una voz preguntó: "¿Quién está ahí?"

Él respondió: "Soy yo".

La voz dijo: "No hay lugar aquí para mí y para ti".

La puerta estaba cerrada.

Después de un año de soledad y miseria, regresó a la puerta del Amado y golpeó.

Una voz desde dentro preguntó: "¿Quién está ahí?"

El hombre dijo: "Eres Tú".

La puerta se abrió.”

Este mismo principio de unidad es también retratado sucintamente por el apóstol Juan, en el Nuevo Testamento. Los cristianos toman de corazón estas profundas enseñanzas:

“El que no ama no conoce a Dios porque Dios es Amor. (1 Juan 4: 8)

Dios es amor; quien vive enamorado, vive en Dios y Dios en él.  (1 Juan 4:16)”

 

Los judíos también ven a Dios como un principio de unidad, como lo demuestra su oración más antigua y, tradicionalmente, más importante, el Shemá. De la Torá:

Escucha, oh Israel,

El Señor es nuestro Dios.

El Señor es Uno.

(Deuteronomio 6: 4)

 

Las prácticas espirituales predominantemente establecidas de estas tradiciones, implican oraciones dirigidas a su deidad y, generalmente, toman la forma de adoración, petición o acción de gracias. La comunicación con Él es directamente a través de la oración o de un intermediario como un imám, un sacerdote o un rabino. Se dice que “rezar es como hacerle a Dios una pregunta y la meditación es escuchar la respuesta ". Prácticas adicionales incluyen leer, reflexionar y meditar en las Santas Palabras de Dios. Se piensa que la Palabra de Dios fue transmitida por Él a profetas inspirados, vehículos adecuados, quienes posteriormente inscribieron sus visiones para la posteridad.

Muchos de estos escritos originales se han perdido; ahora solo existen réplicas. Estos han sido copiados y traducidos durante siglos por muchos seres humanos diferentes y, por lo tanto, están sujetos a inexactitudes e interpretaciones humanas. Sin duda la Palabra de Dios es perfecta y sin error; pero esto no quiere decir que los escritos estén libres de error. Solo porque un libro es muy antiguo no significa que esté libre de errores. ¿Pueden las interpretaciones hechas por los hombres, cuya comprensión puede ser imperfecta, ser completamente confiables? Por estas razones, debemos tener mucho cuidado al elegir conceptos de segunda mano.

Una forma de probar nuestras opiniones de segunda mano, es examinarlas por todos lados, con el principio fundamental de la Unidad. Sin imponer las interpretaciones hermenéuticas de la Biblia, del Corán o la Torá, hay otras formas de reconocer nuestras limitaciones para discernir conceptos válidos. Los modos de pensamiento y comportamiento se pueden clasificar de dos maneras, los del lado del amor y los del lado del odio. Todos los credos y sus acciones asociadas, que no están del lado del amor, son sospechosos. Cuando nos desviamos de conceptos básicos y comenzamos a enfatizar interpretaciones extremas, estallan comportamientos radicales, como la violencia, la guerra y el genocidio. Con toda humildad, dejemos a un lado doctrinas cuestionables y confiemos en las que resuenan con nuestra conciencia más profunda y nuestros sentimientos más nobles.

Irónicamente, es una práctica común en muchas culturas religiosas, ver los temas espirituales desde una perspectiva secular. Este enfoque desvía la atención primaria de las enseñanzas centrales internas, a los aspectos fenomenales externos de las historias descritas en sus escrituras. Quedarse atascado en las muchas características conceptuales, conduce a la división en confesiones competidoras y sectas. Estas acciones degeneran inevitablemente en religiosidad y el enfoque se desvía hacia una preocupación por temas glamorosos secundarios, tales como: el "nacimiento virginal", el “Arca de la Alianza”, la “Sábana Santa de Turín”, "Día del juicio" y su concomitante "Condenación eterna".

Pertinentes a nuestra presente investigación, son esas prácticas religiosas que enfatizan y siguen la sabiduría de las enseñanzas de su religión, y conducen a una profunda renovación de la mente y el corazón, uno nace de nuevo. El erudito islámico Rumi, dijo que aquellos musulmanes que siguen sólo la forma exterior de oración islámica, arrodillándose con frecuencia y poniendo la frente contra el suelo, son como gallinas picoteando grano. Pero las gallinas son más inteligentes, porque al menos reciben algo a cambio. Él dijo que la forma externa de adoración, no tiene valor sin la comprensión interior. Como las otras religiones monoteístas, el Islam es noble de corazón, inspirando una forma de vida espiritual y ética. Sin embargo, si sus escrituras se interpretan de manera superficial y se practican sin amor, pueden pervertirse y convertirse en una fuente del mal.

Las enseñanzas representativas cristianas son dadas en el "Sermón de la Montaña" y en las parábolas del Nuevo Testamento. Aquí, las palabras de Cristo abogan por el perdón y amonestan al que juzga a otros. Incluyen ir al encuentro de la violencia con la no violencia. Él renuncia a la antigua ley del "ojo por ojo y diente por diente” y proclama los imperativos radicales de “¡Resistir al mal! " y "¡Ama a tus enemigos!" Si ser cristiano se define como alguien que cree en Cristo y, por tanto, trata de seguir sus enseñanzas, entonces ¿cuántas naciones u organizaciones o individuos, son verdaderamente cristianos? Quizás muchos de nosotros creemos, pero pocos actuamos. Lamentablemente, algunos autodenominados cristianos, son como conocedores que están tan fascinados por los marcos dorados de una obra maestra de Rembrandt, que nunca ven la belleza en el arte.

Según el Judaísmo, Moisés recibió los Diez Mandamientos directamente del Señor, en el monte Sinaí.  El Talmud enseña que el Señor mismo usó su dedo para inscribir un conjunto de leyes en dos tabletas de lapislázuli, en medio de muchos truenos, relámpagos, humo y fuego. Quizás el propósito de este fenómeno fue enfatizar estos imperativos espirituales en un pacto con su pueblo. Posteriormente, Moisés transcribió estas reglas de conducta en el Libro del Éxodo de la Torá.

Uno de estos mandatos, el sexto Mandamiento, se traduce comúnmente como: "No matarás". Una traducción alternativa aceptable es: "No asesinarás". Esta es una versión más aceptable, porque mitiga el malestar de abordar cuestiones éticas, tales como: ejecutar herejes por opiniones contrarias; arrojar napalm sobre niños en el extranjero para nuestra seguridad; matar animales por comida; o erradicar especies en el nombre del progreso. Independientemente de la interpretación a la que nos adherimos, seguramente la ley moral escrita en nuestro corazón por el dedo de la Divinidad, nos ordena no hacer daño a los demás.

Seguidores de la corriente principal de las religiones monoteístas: musulmanes de mezquita, cristianos de Iglesia y judíos, expresan su fe en formas observables, rituales y doctrinas. Estas formas, son nítidos contrastes con las de sus hermanos y hermanas orientados al interior: sufís, cristianos contemplativos y cabalistas. Estos adherentes emplean prácticas para mejorar el proceso de apertura de su conciencia a lo Divino. Aunque tal vez fuera del matrimonio formal, todas las tradiciones religiosas parecen haber dado a luz un componente contemplativo interno o esotérico. Es esta descendencia la que, posiblemente, proporciona la fuerza vital que sustenta  cada religión.

En la superficie, las formas populares de estas tradiciones religiosas no aparecen para enfatizar una estrecha conexión con la práctica de la meditación. Sin embargo, todas las tradiciones religiosas se preocupan por la apertura de nuestros corazones y mentes a algo extraordinario y sagrado, una realidad  trascendente, más allá de nuestro yo personal.

Representantes de las formas internas de práctica, son los cristianos contemplativos y su profunda conexión con la meditación. En preparación para la apertura de mente y corazón, la mayoría de los practicantes devotos probablemente estén de acuerdo con el padre Thomas Merton, el muy venerado monje trapense, que: "Nunca encontrarás soledad interior, a menos que hagas un esfuerzo consciente por librarte de... [este] mundo." Para acercarse a la Fuente Espiritual, aboga por una especie de contemplación que está más allá de la meditación discursiva, que se centra en verdades abstractas sobre lo Divino.

Señala una meditación trascendental más directa, que es como un despertar, una realización o experiencia intuitiva de unión con Dios. En sus Nuevas Semillas de Contemplación, contrasta esos dos tipos de meditación, con la afirmación: “Nada puede ser más ajeno a la contemplación que el cogito ergo sum, de Descartes: "Pienso, luego existo". Es la declaración de un ser alienado, en el exilio de sus propias profundidades espirituales". El padre Merton expresa su apasionada visión de la meditación:

La contemplación es la máxima expresión de la vida intelectual y espiritual del hombre… es un asombro espontáneo por el carácter sagrado de la vida... es gratitud por la vida… es una vívida comprensión del hecho de que la vida y el Ser en nosotros, proceden de una Fuente invisible, trascendente e infinitamente abundante. [La contemplación es] conciencia de la realidad de esa Fuente. En contemplación… nosotros sabemos, más allá de todo conocimiento o desconocimiento.

El monje cristiano Padre Thomas Keating, aboga por una variedad de oraciones para ir ante la presencia de Dios. De su Práctica Clásica de la Lectio Divina, se imparten tres prácticas: Lectio Divina, “Oración centrada” y “Oración contemplativa”. El método de Lectio Divina en su forma monástica clásica, está destinado a llevarlo a uno a esta comunión. Aboga por visualizar cuatro partes a lo largo de la circunferencia de un círculo, unidas entre sí en el centro, formando un patrón interrelacionado. El Centro “…es el Espíritu de Dios hablándonos a través del texto y en nuestro corazón”. Los elementos del proceso son:

1. Leer o escuchar los pasajes de las Escrituras (Lectio),

2. Reflexionar sobre las palabras y estar atento a la respuesta de tu corazón (Meditatio)

3. Responder espontáneamente con oración (Oratio),

4. Descansar en presencia de Dios (Contemplatio)

 

Según el Padre Keating, esta forma monástica de Lectio Divina está orientada hacia la oración contemplativa, más bien que a la forma escolástica más popular, caracterizada por la meditación discursiva. La forma escolástica concibe el proceso como jerárquico, en etapas, moviéndose de un pensamiento al siguiente. La espontaneidad puede volverse problemática, si nos colgamos en el pensamiento conceptual, frustrando así el movimiento para quedar completamente envueltos en la Divina Presencia.

La "oración centrada" es un método de oración interna, destinada a abrir nuestros corazones y mentes a la presencia y acción de Dios dentro de nosotros. Nos prepara para recibir el don del Espíritu Santo de la "Oración Contemplativa”, que a su vez nos permite experimentar directamente Su presencia. Basil Pennington, uno de los principales defensores de este método, delinea pautas para su práctica: “siéntate cómodamente, con los ojos cerrados; relájate y cálmate, siente amor y fe en Dios. Elige una palabra sagrada; deja que esa palabra se presente suavemente, como el símbolo de tu intención de estar en la Presencia del Señor y abierto a su Divina acción dentro de ti. Siempre que seas consciente de pensamientos, sentimientos o percepciones, simplemente regresa a la palabra sagrada. Al final del período de oración, permanece en silencio por unos minutos”

      La condición de no estar más comprometido con los pensamientos, es el estado de desconocimiento, referido en el libro anónimo del siglo XIV La nube del desconocimiento. Como condición categórica previa, el Padre Merton señala una de las paradojas de la vida mística:

“. . . un hombre no puede entrar en el centro más profundo de sí mismo y pasar por ese centro a Dios, a menos que sea capaz de estar completamente fuera de sí mismo y vaciarse, y entregarse a otras personas en la pureza de un amor desinteresado”.

 

 

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