Volver al Índice de Revistas
El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 141 - Número 10 -  Julio 2020  (en Castellano)

 
Anterior
Página 6
Siguiente

 

El oficio de ser de mente abierta

JAN NICOLAAS KIND

Ciudadano holandés que reside en Brasil y Estados Unidos. Es miembro de la Sociedad Teosófica Adyar

desde 1994 y es editor en jefe de la e-Magazine Theosophy Forward.

Publicado en Theosophy Forward, 17 de noviembre de 2019.

 

 

En términos generales, la apertura se refiere a la voluntad de escuchar y considerar diferentes ideas y para probar cosas nuevas. Las personas

abiertas suelen aceptar los valores y creencias de los demás;

una mente abierta no rechaza rápidamente las opiniones

opuestas como incorrectas. La gente tiene la mente lo

suficientemente abierta si es receptiva a argumentos

sólidos, en contra de sus creencias comprometidas.

Jeremy E. Sherman, investigador de ciencias sociales

Los Teósofos, sin importar a qué tradición o corriente pertenezcan, se supone que son librepensadores. Según la mayoría de los diccionarios, un librepensador es una persona que rechaza las opiniones aceptadas, especialmente las relativas a creencias religiosas:

“La libertad de pensamiento está incrustada en el ADN de la Teosofía. Como teósofos, posiblemente nos enorgullezcamos de tener mente abierta y la capacidad de pensar por nosotros mismos. En algunos casos, eso es más una aspiración, que algo real. Tenemos tantas personas de mente cerrada como cualquier otra organización, y según algunos, incluso más”. (1)

Siempre sentí que tenía que superar algunos obstáculos internos, mientras trataba de captar el real significado de los graves conflictos ocurridos en los primeros años, entre los Pioneros del "librepensamiento" de la Sociedad Teosófica. No me refiero a escribir un resumen de lo que pasó históricamente en esas tres primeras décadas posteriores a 1875. En cambio, solo mencionaré algunos nombres. Piense en los "casos" que involucran a T. Subba Row, A. O. Hume, William Q. Judie contra Henry S. Olcott y Annie Besant, C. W. Leadbeater, B. P. Wadia y, sorprendentemente, también A. P. Sinnett.

En su publicación póstuma de Los primeros días de la Teosofía en Europa, Sinnett escribe, bastante decepcionado, sobre sus recuerdos de esos primeros días, trayendo a colación lo que, en su mente, eran muchos signos de interrogación. Sinnett debió haber pensado que tenía un estatus único en la ST, debido a su asociación con las Cartas de los  Mahatmas, lo que le llevó a creer que él estaba recibiendo enseñanzas de fuentes más allá de HPB. La Logia de Londres, a la que pertenecía, realmente era un club de élite, donde los miembros llevaban opulentos vestidos de noche a las reuniones.

Tal vez nunca haya igualado su capacidad para practicar las enseñanzas preciosas e inclusivas que le confiaron los Maestros a su comprensión intelectual, la conciencia de clase de Sinnett, como un inglés refinado y respetado, lo definió y lo confinó. Por el contrario, pensemos en el Coronel Olcott, que dejó su cómoda vida y su estatus como un abogado neoyorquino, para abrazar de todo corazón, con verdadera hermandad y abnegación, las dificultades del sur de Asia.

¿Cuál fue, o sigue siendo, el significado "real" de esas primeras peleas, malentendidos y a veces amargos y contenciosos enfrentamientos? En una organización donde la "formación" de un Núcleo de Fraternidad Universal  está  tan claramente expresado en su primer Objetivo, uno no esperaría estos enfrentamientos, pero ciertamente sucedieron. Hasta el día de hoy, la gente todavía está influenciada por ellos. ¿Son sólo confrontaciones de personalidades?

Quizás el significado de los conflictos, o si se lo desea, la lección que debe ser aprendida, es que debe enseñarnos a abrirnos para escuchar realmente, buscar soluciones y mejorar nuestra flexibilidad, dando un paso fuera de nuestra zona de confort. Para dar un paso lejos de ese "corredor seguro", el primer requisito sería ir por una Mente Abierta incondicional, una hazaña. Es más fácil decirlo que hacerlo.

Teniendo en cuenta lo difícil que es lograr una verdadera apertura mental, tal vez sería beneficioso pensar en ella como una artesanía, de la cual somos aprendices. Esto nos invita a participar en un proceso de aprender y desaprender, paso a paso, reconociendo la importancia del emprendimiento. Todas las formas de artesanía exigen una armonización gradual de mente, corazón y manos. El oficio de una mente abierta no es una excepción. Implícito en la idea del aprendizaje, está la sugerencia prometedora de que hay maestros jornaleros y que nosotros, también, podemos movernos en esa dirección.

El oficio de ser de mente abierta, nos pide aceptación y, lo más importante, tolerancia. La aceptación es obviamente algo que está conectado con saber cómo ciertos desarrollos tuvieron lugar, y llevaron a las realidades existentes, que, por cierto, no significa que uno tenga que dejar de ser discriminatorio. La tolerancia es posiblemente la más difícil de las dos, especialmente cuando hay una fuerte diferencia de puntos de vista. Escuchar una opinión que se opone directamente a la nuestra y aprender a lidiar con eso, de una manera madura, es un ejercicio doloroso, que exige perseverancia y disciplina psicológica.

En la joya de Katherine Beechey, Meditaciones Diarias, septiembre- Tolerancia cuarto día, tiene esta deliciosa cita de un Hermano Mayor:

Ten cuidado de no buscar imponer tu estándar de vida, tus convicciones, sobre otros. Ayúdalos a ganar sus propios estándares, para alcanzar sus propias convicciones, sean éstas las que sean, siempre que estimulen una vida más noble.

Nuestras opiniones, y todos las tenemos, se almacenan en un compartimento bastante superficial de nuestro pensamiento. Las cosas que pensamos se basan en lo que nos gusta o detestamos, nuestras preferencias, gustos, juicios rápidos y hasta prejuicios. Si tenemos muchas ganas de aprender, es necesario ir más profundo, comenzando a cuestionar nuestras propias creencias, que todos nosotros también, a menudo, simplemente damos por sentado. Las convicciones tienen un límite de tiempo. Necesitan ser revisadas  con regularidad y, si es necesario, repasadas. En nuestra búsqueda de la Verdad, que sólo podemos emprender con una mente abierta, todas las convicciones son transitorias. Si nos dejamos ir profundamente a través de este proceso, nos damos cuenta.

J. Krishnamurti, cuando se le pidió que explicara lo que en su opinión es la conciencia, dijo lo siguiente:

¡Simplemente conciencia! Conciencia de tus juicios, tus prejuicios, tus gustos y aversiones,  cuando ves algo, ese ver es el resultado de tu comparación, condena, juicio, evaluación, ¿no es así? Cuando lees algo, estás juzgando, estás criticando, estás condenando o aprobando. Ser consciente es ver, en el mismo momento, todo este proceso de juzgar, evaluar, las conclusiones, la conformidad, las aceptaciones, las negaciones. (2)

Tener la mente abierta es realmente difícil a veces. La mayoría de nosotros hemos (teosóficamente) creado un conjunto de puntos de vista y valores y, a lo largo de nuestra vida, tendemos a rodearnos de personas que comparten los mismos valores y creencias. Por lo tanto, puede ser difícil cuando nos enfrentamos a ideas que desafían las nuestras y, aunque es posible que deseemos tener la mente abierta, tenemos que luchar para lograr éxito de vez en cuando.

Aunque puede ser abrumador, es gratificante al mismo tiempo. Ser sincero con uno mismo, eliminar tanto al Sr. o a la Sra. Sabelotodo, que vive en cada uno de nosotros, permitirá que la verdad venga a nuestro camino. Al no estar enredados en el conocimiento acumulativo, que es tan complicado, las puertas se abrirán a la percepción intuitiva y a la observación no condicionada. Los resultados serán generosos.

Mientras trataba de superar esos obstáculos al leer o escuchar sobre las personalidades que se enfrentaron en los primeros años del movimiento teosófico moderno, me inclino a pensar que ellas debían hacer mucho con lo que yo llamaría los dolores del crecimiento. Todos los involucrados eran relativamente jóvenes en 1875, cuando la ST fue fundada en Nueva York. Por ejemplo, H. P. Blavatsky tenía 44 años, Henry Olcott 43, William Judge sólo 24, A. P. Sinnett 35, mientras que Annie Besant, aunque no participó en la formación de la ST en 1875, tenía 28 años.

Hombres y mujeres jóvenes, llenos de lo que sintieron que necesitaban compartir con el mundo: en el idioma alemán la palabra begeistert (entusiasta), describe su estado mental, mucho mejor que la impassioned del inglés (apasionado) (3). Como suele pasar con iniciativas apasionadas, era seguro que se cometerían errores. Acercarse a la historia de la Sociedad y las diversas divisiones que tuvieron lugar, especialmente después la muerte de HPB en 1891, exige una mente abierta, una mente que no toma partido por ningún lado, sino que sólo observa y se libera de cualquier pensamiento condicionado. Si de hecho estamos dispuestos a emprender tal viaje, pronto se hará evidente que tiene que emerger un proceso de aprendizaje, uno que profundizará nuestro proceso de comprender y reducirá nuestros prejuicios.

Es interesante observar que, como se describió anteriormente, el Sr. Sinnett, por ejemplo, una figura clave en lo que finalmente resultaría la compilación de Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett, al final de su vida, simplemente no fue capaz de tener la mente abierta, cuando observó retrospectivamente los primeros años del movimiento. Su elitismo provocó que fuera duro, escéptico e incluso más bien hostil hacia sus contemporáneos. Otros, como Henry Olcott y Annie Besant, en el otoño de sus vidas, fueron mucho más capaces de abrir sus mentes, mirarse críticamente, admitir sus errores e incluso revisar opiniones anteriores.

En conexión con lo que se conoció como el infame "Caso Judge", Henry Olcott admite asombrosamente que había hecho lo incorrecto. En el libro de  Sven Eek Damodar y los Pioneros de la Sociedad Teosófica, hay una descripción de lo que pasó. Es un extracto largo, pero ciertamente digno de examinarlo en su totalidad:

“Cuando en 1906 el coronel Olcott visitó América por última vez, escribió a su vieja amiga, la señora Holloway-Langford, preguntándole si podía verla. Esta última había estado fuera de contacto con la Sociedad Teosófica por veinte años, cuando dejó a sus colegas teosóficos en Londres en 1886 y regresó a América. Ella había sido amiga personal de la hermana de Olcott, Belle Mitchell, que había fallecido. Belle había sido un "oasis" en la vida doméstica de Olcott, amándolo siempre, a pesar de que ella era una estricta presbiteriana. Olcott, triste y deprimido, se encontró con su antigua asociada, Laura Holloway, pero su conversación, que se publicó más tarde, revela un hombre nuevo, que por la lucha de la vida, había alcanzado la grandeza interior”.

      Laura Holloway escribe:

"Estoy segura de que fue totalmente sincero al atribuir su depresión de espíritu a su dolor por esta querida hermana, pero mi simpatía por él era demasiado genuina para admitir el autoengaño.  Me di cuenta que la soledad y la nostalgia fueron factores primordiales en su caso; como también las enfermedades físicas; y, también, los recuerdos de otros rostros, ahora ausentes. Estaba bastante segura de esto, cuando hablaba de Madame Blavatsky, a quien él caracterizó repetidamente como su ‘querida vieja colega', que se había ido antes que él”.

"De ella habló como de algo que le había sido despojado, no sólo de su presencia, sino de su prestigio. Echaba mucho de menos a ambos, y se daba cuenta, cada vez más conscientemente, que una gran fuerza le había sido arrebatada de su vida, la fuerza motriz que había sido despojada del trabajo que estaba llevando a cabo sin ella; era consciente, también, de que su influencia estaba disminuyendo, si no yéndose”.

"Mi sensación de pérdida, la magnitud de la misma", dijo: "la noto cada vez más, tanto como noto la tendencia de los acontecimientos en la Sociedad Teosófica desde su muerte. Soy el Presidente Fundador, pero otros trabajadores más jóvenes tienen el control de sus asuntos: esto es correcto, y como debería ser, pero la poderosa mentalidad de HPB no está aquí para guiar y afirmar, y su personalidad se echa de menos cada vez más. Yo también me iré pronto y luego todas las influencias antiguas que rodean a la Sociedad serán eliminadas”.

      “De repente se me ocurrió hablar de ese otro camarada capaz y fiel que había  trabajado con HPB y con  él mismo, desde los comienzos de la Sociedad, y lo hice, no pude resistir el impulso de decirle: "¿Y no tiene ahora una palabra para ese devoto compañero de trabajo de ella y suyo, hacia quien, después de su muerte, fuiste hostil? Él está asociado indeleblemente en mi mente, con ambos. ¿No le lloras en absoluto,  a aquel querido viejo amigo de tanto tiempo?

“'Hablas de Judge', respondió lentamente.

“ Sí, de él ".

" Sí, sí ", interrumpió," sé lo que  sientes por él y siempre lo has sentido".

Luego, tomando mi mano en la suya, me miró con una mirada escrutadora antes de responder, de una manera moderada y muy impresionante:

“Aprendimos mucho y superamos mucho, he vivido mucho y aprendido más, particularmente en lo que respecta a Judge ". . .

“Ahora lo sé, y te consolará oírlo; sé que le hice daño a Judge, no deliberadamente o con malicia; sin embargo, lo he hecho, y lo lamento ". (4)

Annie Besant, en 1928, escribe sobre Judge lo siguiente:

“Judge [era] un amigo y alumno muy querido de HPB, y el canal de vida de la Rama estadounidense de la ST. Un  hombre muy  evolucionado, con una profunda comprensión de las verdades más profundas de la vida, construyó la Sociedad en América, desde pequeños y desalentadores comienzos. Ninguna dificultad lo intimidó, y sin fallas aparentes, se apagó su ardiente devoción. . . .

“Estuvo al lado de HPB desde los primeros días, vio el ejercicio de sus maravillosos poderes, y participó en la fundación de la Sociedad Teosófica. Y a lo largo del resto de su vida en la Tierra, la amistad permaneció intacta, y años más tarde, ella lo consideró como su única esperanza en América, afirmando que, si los miembros estadounidenses lo rechazaban, ella rompería toda relación con ellos, y no los reconocería más. . . .

“Espiritual e intuitivo, también era extraordinariamente capaz como organizador y líder. Luego vino la revelación de lo que estaba escondido bajo un comportamiento reservado…. una energía insaciable, una profunda devoción, una voluntad indomable. Y ellos se mantuvieron unidos por un solo objetivo: la difusión de las verdades de la Teosofía, la construcción de una organización que debería esparcir sus semillas por la tierra”.(5)

Entonces, con mente abierta, dejando todos los obstáculos aparte para tener una visión justa, podríamos incluso concluir que todo lo que ocurrió en esos primeros años, los choques de personalidades, los trastornos, no importa lo dolorosos que algunos de ellos hayan sido, fueron incidentes de los que podemos aprender. Tal aceptación caritativa de los hechos nos ayudará a avanzar más en nuestros Caminos Individuales. Totalmente de acuerdo con una mente abierta, como teósofos y librepensadores, tenemos la suerte de contar con la Resolución General del Consejo de la ST, sobre la libertad de pensamiento. A los efectos de este artículo, citamos a continuación, un pasaje de lo más relevante:

“Ningún maestro o escritor desde H. P. Blavatsky en adelante, tiene autoridad para imponer sus enseñanzas u opiniones sobre los miembros. Cada miembro tiene el mismo derecho a seguir cualquier escuela de pensamiento, pero no tiene derecho a forzar la elección en cualquier otro miembro. Ni un candidato a ningún cargo, ni ningún votante, puede no ser elegible para presentarse o votar, por alguna opinión sostenida, o por su membresía en cualquier escuela de pensamiento”.

Se puede concluir que en Teosofía, la llamada metodología teológica, que es común en las religiones, no es un comienzo. Los teólogos teosóficos no son reconocidos. La mente abierta y la teología no son compatibles.

Cualquier religión conocida en nuestro planeta, consiste en una colección de creencias. Cada religión enseña o proclama sus verdades sobre el mundo, la humanidad y Dios (o dioses). Estas creencias dejan en claro cómo los seguidores de una determinada religión pueden encontrar su salvación. Hay escrituras e instrucciones sobre qué hacer y qué no hacer a través de la teología, a los creyentes se les instruye cómo interpretarlas. Todo se dirige hacia un tipo de verdad común, mientras que la obediencia y, por encima de todo, la entrega incondicional a las pautas, son incuestionables.

En particular, las tres religiones monoteístas: el Cristianismo, el Judaísmo y el Islam, tienen una muy mala y desafortunada interpretación, que ha  causado, y sigue causando, dolor y miseria. Esto ha sido así, durante al menos 2000 años.

En Teosofía, lo que HPB reintrodujo para nosotros en La Doctrina Secreta, con las Stanzas como punto de partida básico, nos fuerza a que tengamos la mente abierta desde el principio. Todas nuestras convicciones anteriores conocidas, tienen que ser probadas y, si es necesario, puestas aparte, si no olvidadas. Nuestro pensamiento tiene que ser plenamente receptivo a las nuevas concepciones, ideas y panoramas. Esto hace que la Teosofía, como visión del mundo, sea única. Es por esto que estoy convencido de que el movimiento teosófico tiene futuro y una tarea específica, y que este intento de los Maestros de compartir con nosotros Su Sabiduría, no fallará, mientras no cometamos los mismos errores que las religiones han cometido hasta el día de hoy.

No puede haber ningún tipo de conservadurismo o límite para nuestro pensamiento teosófico de mente abierta. Todas las diversas corrientes, a 145 años de la fundación, han ganado su lugar bajo el sol. El hecho gratificante es que todas las organizaciones, y esto realmente significa que cada una de ellas, a su manera, representa una faceta del diamante teosófico. En este sentido, rechazaría términos tales como "Teosofía verdadera" o "Teosofía pura", como si hubiera una falsa, impura o pseudo Teosofía. Teosofía simplemente ES, o NO ES Teosofía. Como buscadores, y no como reveladores, podemos entrar en esa impresionante biblioteca teosófica figurativa y elegir qué camino tomar.

Hay grupos de estudiantes que se concentran únicamente en las enseñanzas centrales, presentadas por H. P. Blavatsky, William Judge, Robert Crosbie y otros autores teosóficos de la primera generación. Los estudiantes en el entorno de Adyar están, junto a la voluminosa literatura producida por Annie Besant, abiertos también a  autores de segunda o tercera generación, como N. Sri Ram, I. K. Taimni, Joy Mills y John Algeo, aunque también hay espacio para los enfoques clarividentes, como los presentados por C. W. Leadbeater o Geoffrey Hodson.

Los estudiantes de Adyar y los de las tradiciones de Point Loma, coinciden en que las obras de G. de Purucker han sido de gran ayuda para la comprensión de las enseñanzas que fueron transmitidas por HPB. La obra e importancia de J. Krishnamurti, sigue siendo un tema muy discutido, incluso hoy. Es evidente que K., durante su vida, así como en los años posteriores a su muerte en 1986, como pedagogo, autor, filósofo, y conferencista ha influido positivamente en millones de personas en todo el mundo e inspiró a muchos dentro de la tradición de Adyar.

Un conocido teósofo, que residía en Krotona, me dijo una vez que, indagando en el trabajo de K, donde a menudo el énfasis está en la autotransformación y la mente abierta, era más capaz de profundizar en las enseñanzas tradicionales o centrales, tal como las conocemos a través de La Doctrina Secreta y Las Cartas de los  Mahatmas. La teósofa holandesa Ali Ritsema, en su artículo "Vivir en la Verdad: donde HPB y Krishnamurti se encuentran”, escribió:

“A menudo nos atascamos en nuestro enfoque preferido y no vemos el valor de otros enfoques. Mi intención era destacar las estrechas similitudes entre la Teosofía y Krishnamurti en relación con la búsqueda de la Verdad y su vivencia. Ambos enfoques, como muchos otros enfoques, pueden ayudarnos a llegar a una comprensión desde adentro, que es, después de todo, el objetivo de nuestros estudios”. (6)

Teósofos de las tres corrientes principales del Movimiento, se reúnen anualmente en la plataforma de las Conferencias Internacionales de Teosofía (CIT), una iniciativa que he apoyado firmemente. Es de esperar que en esa admirable plataforma, para que no se convierta en un club de estudios indolente, los teósofos sigan dispuestos a salir de su zona de confort, ansiosos por explorar nuevos territorios, más allá del propio. Si se hace así, el CIT seguirá siendo dinámico, pero si hay una restricción en la libertad de pensamiento, y sólo se aceptan tópicos conocidos para investigar, el peligro acecha, ya que todo es mera repetición de lo dicho antes. Entonces, la oportunidad de aprender habrá llegado a un trágico estancamiento.

Ser verdaderamente de mente abierta es un oficio, y como con cualquier otra disciplina, si queremos hacerlo bien, tenemos que prepararnos nosotros mismos a ser pacientes y a encontrar conscientemente nuestro camino. Una marca de su cumplimiento sin duda será cuando nos demos cuenta de que todos podemos provenir de diferentes pozos, pero nadamos en el mismo río.

 

 

Notas finales

1.                 Tim Wyatt, A. El camino de los librepensadores a la galaxia. theosophyforward.com/ articles / theosophy /2230.

2.                 Las obras completas de J. Krishnamurti, vol. IX, Amsterdam, 26 de mayo de 1955.

3.                 3. Begeistert en alemán se traduciría mejor al inglés como "apasionado", aunque es difícilencuentrar el equivalente exacto.

4.                 El Teósofo, Adyar, India, p. 657-8.

5.                 El Teósofo, octubre de 1922, p. 351.

6.                 <theosophyforward.com/articles/theosophy/2223-living-in-truth-where-hpb-and-krishnamurti-meet>

 

Anterior
Página 6
Siguiente