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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 141 - Número 09 -  Junio 2020   (en Castellano)

 
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El increíble poder del silencio

DEEPA PADHI

La Dra. Deepa Padhi es vicepresidenta internacional de ST Adyar y presidenta de la OTS en la región de Odisha, India. Artículo basado en una presentación en la Convención anual de la Sección de Nueva Zelanda, en enero de 2020.

 

            En la actualidad estamos viviendo en un mundo que se vuelve cada vez más ruidoso, con los sonidos del tráfico, teléfonos celulares, televisores, electrodomésticos, etc., lo que hace la vida bastante incómoda. Hoy en día la contaminación auditiva se ha convertido en un grave problema, tanto para la salud física como para la mental. El ruido, más allá de un límite, produce muchas enfermedades, como hipertensión, estrés, olvido, depresión e insomnio. Además del ruido exterior, hay ruido mental -el constante parloteo de la mente. Éste es una especie de monólogo interior que continúa constantemente en la mente. Muy a menudo, estos son pensamientos negativos sobre los demás, que intensifican las preocupaciones, la ira, la frustración, el odio y los celos.

 

            Esta es una manifestación del hábito de los seres humanos de pasar el máximo tiempo con cualquier cosa: amigos, parientes, colegas, mascotas, televisores, computadoras o dispositivos móviles, para lograr algún tipo de felicidad. Sobre todo, tratamos de evitar estar con nosotros mismos. Eso es porque la mayoría de nosotros somos ignorantes del hecho de que hay verdadera felicidad y paz en el silencio interior.

 

            Bajo del ruido, exterior e interior, hay un vasto océano de silencio, donde uno puede sentirse relajado, tranquilo y en paz. El ruido es sólo la periferia, el silencio es el centro, omnipresente. Todos los sonidos y el ruido surgen del silencio.

 

            Hace algunos años tuve una inexplicable experiencia del silencio. Una buena mañana, nuestro vecino del lado derecho decidió demoler su vieja casa, construir un complejo de apartamentos de varios pisos y empezar el trabajo sin demora. Al mismo tiempo, nuestro vecino del lado izquierdo sintió ganas de renovar su casa y agregó dos habitaciones. La familia que vive frente a nuestra casa comenzó a celebrar una función religiosa que duró diez días, con cantos emitidos a través de un altavoz, sin interrupción. Con ruido de todos lados, me sentí muy incómoda. Además, mis emociones negativas, como la irritación, la ira y la inquietud se volvieron bastante molestas.

 

            Entonces, dejé mi trabajo inconcluso, me fui a mi habitación y cerré la puerta. Me senté con la intención de deshacerme del ruido exterior y aquietar la mente. De hecho, estaba luchando contra el ruido exterior y con los pensamientos internos. Pero no fue de ninguna utilidad. El ruido todavía me perseguía por todos lados. Con mucha determinación y paciencia, seguí sentada allí con los ojos cerrados y traté de ir más allá del ruido. Después de un tiempo, sentí que el ruido exterior se desvanecía y las emociones internas se calmaban. Pude sentir un suave fluir de energía en todo mi cuerpo. Entonces llegó un momento en que no hubo absolutamente ningún ruido, ni afuera ni adentro. No hubo irritación, ni impaciencia. Experimenté el silencio con su inmensidad, que fue extremadamente renovador y pacífico. Fue una experiencia alegre, difícil de expresar con palabras.

 

            El silencio se puede clasificar en cinco tipos: del habla, de los ojos, de los oídos, de la mente y del yo. Entendamos los diferentes modos de silencio:

 

            Silencio del habla: Mahatma Gandhi solía decir, y también lo creo, que al abstenerse de hablar uno puede convertirse en un mejor oyente. Cuando estamos obligados a guardar  silencio, nos vemos obligados a escuchar. La mayoría de nosotros no sabemos escuchar, ya que

siempre pasa algo en el fondo de nuestra mente, algún juicio o pensamientos relacionados con nosotros mismos o con otros. Casi nunca escuchamos completamente y tampoco asimilamos lo que otra persona está intentando decir. Pero cuando permanecemos en silencio, realmente podemos escuchar: podemos escuchar el grito de un bebé abandonado dejado fuera de la puerta cerrada de una casa, podemos escuchar el llanto impotente de un adolescente abusado,  podemos escuchar los gemidos de quienes han estado hambrientos días enteros.

 

            A menos que estemos en silencio, no podemos ser mejores oyentes. A menos que seamos mejores oyentes, ¿cómo podemos llegar a la gente que necesita nuestra ayuda? Según el Santo Haridas de la India, hablamos sólo por exhalación. Cuanto más hablamos, más tenemos que exhalar y tanta más energía vital perdemos. Dice: "Un día de silencio significa una semana adicional de vida y un día de discurso significa una semana menos de vida. Cuando nosotros hablamos, usamos una tremenda energía, que se puede conservar para la meditación".  Swami Nirmalananda, quien permaneció en silencio durante once años, dijo: “La sabiduría para mí no es un activo de palabras, sino frescura y vacío de la mente ". Mahatma Gandhi solía guardar silencio todos los lunes, comunicándose ese día sólo a través de notas escritas.

 

            En Japón, la gente valora el silencio como una forma esencial de comunicación no verbal y creen que "es mejor mantener muchas cosas no dichas”. El silencio en el habla transmite emociones, respeto y distancia personal. En el silencio del habla podemos encontrar lo que estamos buscando, ya sea una llave de coche extraviada o resolver el desafío de un problema matemático.

 

            Silencio de los ojos: nuestros ojos físicos son las puertas principales al mundo exterior. A veces, hay vistas inquietantes en el mundo exterior, que son evitables para silenciar los ojos físicos. Pero uno puede abrirlos a la belleza y la bondad a nuestro alrededor. Silenciar los ojos físicos, puede significar permanecer en silencio con los ojos cerrados. Por otro lado, algunos budistas creen en sentarse en silencio, con  los ojos abiertos, para que uno no se sienta aburrido o somnoliento, y que la visión "en sí misma se vuelva más expansiva, que haya más paz y compasión en nuestra mirada”. Al mantener los ojos abiertos, podemos, con práctica, ver todo con su inmensidad y la belleza de la naturaleza a nuestro alrededor, podemos experimentar el “presente”, estar completamente despiertos. Las orillas de ríos y arroyos, jardines con flores y follaje y las colinas, son algunos de los mejores lugares donde uno puede practicar el silencio con los ojos abiertos.

 

            Por lo general, cuando nos sentamos en silencio, los ojos se cierran automáticamente. Podemos visualizar con nuestros ojos mentales la belleza de la naturaleza, como el sol naciente sobre el horizonte, la luna llena, la hermosa vista de la cascada y así sucesivamente, y quedarnos absortos en cualquiera de ellos. Esas visiones son relajantes y están en armonía con nuestro ser interior. Uno puede estar sentado, con los ojos cerrados, tanto físicos como mentales,  para estar en un silencio más profundo, donde ya no hay imágenes -físicas o mentales. Esto es lo que realmente significa "silencio de los ojos".

 

            Silencio de los oídos: el silencio de los oídos puede ser observado si nos mantenemos alejados del ruido exterior. El sonido es la reverberación de energía, y el ruido es energía indeseable y no deseada. Hay que intentar evitar el ruido tanto como uno pueda. La   naturaleza produce sonidos, no ruido. Temprano en la mañana se puede escuchar el canto de los pájaros, el viento que sopla al dar un paseo. De pie, en la playa, uno puede escuchar las olas rompiendo en la orilla. Los sonidos de la naturaleza son muy relajantes, ya que están en sintonía con nuestra paz interior y, por tanto, nos ayudan a trascender más profundamente en el silencio.

 

            Esto me recuerda a Mahatma Gandhi, que solía tener una imagen de tres monos en su mesa, uno cubriendo sus  ojos, otro cubriendo sus oídos, y el tercero cubriendo la boca. Esto representa silenciar los ojos, los oídos y el habla. Sin embargo, los tres se basan en silenciar los pensamientos en la mente. El silencio exterior es simplemente un medio para ayudarnos a encontrar el silencio interior.

 

            Silencio de la mente: así como se requiere alimento para el cuerpo físico, el silencio es necesario para la nutrición de la mente. La mente es la fuente de todo ruido, de toda turbulencia. Madame H. P. Blavatsky (HPB) describe la mente como el "asesino de lo Real". La mente distorsiona los hechos mediante sus proyecciones, que tienen sus raíces en motivos o deseos inconscientes. Por tanto, ella dice "mata al matador". Todas las voces de la mente deben ser silenciadas para que el buscador pueda oír la voz interior. Y cuando uno llega a experimentar tal estado, puede unirse con todo.

 

            Aunque parece pasivo, el silencio es dinámico, porque es poderoso. Todo lo bueno surge del silencio. J. Krishnamurti habla del silencio dinámico de la mente, que está al nivel de

la experiencia psico-espiritual. Para él, "una mente activa es silenciosa, consciente y sin elecciones". Krishnamurti dice: “Existe el silencio de la mente que nunca es tocado por ningún ruido, por ningún pensamiento, o por el viento que pasa de la experiencia. Está el silencio que es inocente y por lo tanto interminable. Cuando hay este silencio de la mente, la acción brota de ella, y esta acción no causa ninguna confusión o miseria".

 

            Silenciar la mente significa volverse testigo de los pensamientos que la atraviesan, y tratar de averiguar la fuente de los mismos. Aquí es donde el silencio se convierte en meditación. También se puede decir que el silencio es un estado unificado de existencia, donde todas las preguntas, menores o mayores, se responden, se disuelven todas las dudas, se encuentran todas las soluciones creativas, se toman todas las decisiones. Es mi experiencia personal que, en silencio, uno puede dejar ir las experiencias dolorosas del pasado y liberar emociones reprimidas. El silencio da fuerza para enfrentar desafíos difíciles en la vida y muestra la salida de ellos también. Es el lugar donde se puede perdonar a los que más nos lastiman. Ayuda a controlar emociones como la ira, la codicia, la preocupación, el estrés, etc., y llena el corazón con abundante alegría. Las investigaciones científicas muestran que experimentar al menos dos horas de silencio cada día, aumenta la producción de células cerebrales, que reducen el riesgo de demencia e insomnio. Dicen que el silencio fortalece el hipocampo, una parte del cerebro responsable para la memoria a corto y largo plazo.

 

            Silencio del yo: La mayoría de las principales las religiones del mundo consideran el silencio como un lugar para experimentar la Realidad Última, la Verdad. La palabra mauna en sánscrito significa "silencio", y se deriva de la palabra "muni", que se refiere a “el iluminado”, que es intensamente silencioso, tranquilo y despierto. El Buda se considera un gran "muni". Los Budistas creen que la iluminación sólo puede lograrse a través del silencio, y que las enseñanzas pueden entenderse con meditación y contemplación silenciosas.

 

            El Señor Krishna dice en el Bhagavadgitâ (X.38): "De todas las cosas secretas, yo soy el Silencio". El conocimiento del Ser es descrito en las escrituras indias como "el secreto de todos los secretos", que se experimenta sólo en el profundo silencio interior. En la filosofía hindú, incluidas las enseñanzas del Advaita Vedânta, y en muchos caminos del Yoga, se le da al silencio mucha importancia para el crecimiento espiritual integral y la transformación. En el jainismo el habla se considera grandioso, pero el silencio aún más. "El silencio es el santo templo de nuestros pensamientos divinos". El Señor Mahavira guardó silencio durante doce años y medio antes de convertirse en un kevalin (iluminado).

 

             Los sabios judíos afirman que "una valla de seguridad  para la sabiduría es el silencio”. En el cristianismo se dice: “Por Dios, mi alma sólo espera en silencio " (Salmos 62: 1). “Estad calmos, y sepan que yo soy Dios” (Salmos 46:10). La madre Teresa dice:

 

Necesitamos encontrar a Dios, y no se le puede encontrar en el ruido e inquietud. Dios es amigo del silencio. Mira cómo la naturaleza -árboles, flores, hierba-, crecen en silencio. Mira las estrellas, la luna y el sol, cómo se mueven en silencio. Necesitamos silencio para poder tocar las almas.

 

            El santo sufí Rumi, enseña: “El silencio es el lenguaje de Dios, todo lo demás es una pobre traducción." El silencio en el Islam es simplemente Salvación. Para ellos, la sabiduría consiste en guardar silencio, y quienes lo practican son pocos. La religión bahá'í, cree que “el signo del intelecto es la contemplación y el signo de la contemplación es el silencio, porque es imposible para un hombre hacer dos cosas a la vez, no puede hablar y meditar ".

 

            Para buscadores espirituales más sinceros, la práctica de la meditación es necesaria para profundizar en el silencio y por un período más prolongado. “Cuanto más profundo se entra en el silencio, cuanto más cerca uno se vuelve parte del Todo. No hay "otro" en el silencio.” El silencio es unidad, todo lo penetra. Debajo del  mundo ruidoso, hay quietud y paz, que se puede experimentar directamente. Todas las técnicas de meditación están destinadas a llevarnos al estado más profundo de silencio interior. En palabras de HPB: “El que escucha la voz de nâda, ‘el Sonido insonoro’, y lo comprende, tiene que aprender la naturaleza de dhâranâ, o la habilidad de concentrarse con firmeza ".

 

            El sonido y el silencio no son dos conceptos opuestos. Se dice que tanto el sonido como el silencio representan dos formas de sonido: uno audible, que es el sonido de lo conocido, y el otro, el silencio que representa el sonido no audible, que es el sonido de lo desconocido. Cuando meditamos intentando sumergirnos en el silencio, tratamos de escuchar un sonido único: el sonido vibrante del Universo, que es el de nuestra alma interior. Es eso a lo que HPB se refiere como nâda, el sonido silencioso, no audible. Esta es una voz que está dentro de todos nosotros y afuera en todo el cosmos, oculta y sutil. Nuestro propósito en la Tierra es “volver a conectarnos con esa Voz, que es la voz de nuestro Yo Interior”, dice HPB. Esa es la voz del silencio. No se requieren oídos para la voz del silencio.

 

            En el Nâsadiya Sukta del RigVeda, se menciona que antes de la creación del Universo, no había tiempo, no había espacio, ni ser, ni no-ser. Había total silencio, conciencia pura o absoluta Conciencia, que se llama Nirguna Brahman en terminología vedántica. Esta Conciencia Pura se manifestó como Conciencia Universal, o Saguna Brahman, junto con la vibración resonante de nâda, el sonido de “Om”. Es el sonido primordial del macrocosmos y el microcosmos.

 

            En este contexto, me gustaría mencionar la experiencia de Eben Alexander, un neurólogo estadounidense. Él narró en una entrevista sobre su experiencia cercana a la muerte que cuando fue declarado clínicamente muerto y estaba fuera del cuerpo, escuchó un sonido inusual -"Om". Antes de esto, no tenía idea de esta palabra o del sonido. Este sonido se puede escuchar cuando no hay conciencia corporal, sino sólo conciencia.

 

            El silencio es conciencia. El Mundaka Upanishad menciona que "El silencio es Atman (el Ser)”. De hecho, el silencio es la enseñanza genuina acerca de la Realidad Última, porque el Absoluto está más allá del alcance del habla y el pensamiento. Ramana Maharshi solía enseñar a sus seguidores a través del silencio. Para él, el silencio, en el sentido absoluto, es la culminación de jñâna –autorrealización.

 

            En uno de los Upanishads, el discípulo le dice al maestro: "Maestro, dime la naturaleza del Ser o Atman". El maestro permaneció en silencio. De nuevo le hace la pregunta, y de nuevo la respuesta fue el silencio. Por su silencio, el maestro indicó que como la naturaleza del Ser, o Atman, es indescriptible en palabras, el Yo es Silencio. Se experimenta directamente a través de la conciencia. El silencio es tanto el viaje como el destino.

 

            Hoy la vida se ha vuelto más caótica y ruidosa, porque hemos perdido el arte de estar en silencio, que es tan esencial y poderoso para nuestra existencia pacífica. Si a los niños mayores de seis años se les pudiera enseñar a meditar o permanecer en silencio por veinte minutos todos los días, serían transformados en seres humanos altamente desarrollados y florecientes. El silencio tiene un poder increíble.

 

            Ahora la gente está dispuesta a pagar grandes sumas para ir a centros de retiro, para tener la gozosa experiencia del silencio. De hecho, esto no es necesario, ya que el silencio siempre está dentro de nosotros. Lo que realmente necesitamos es un estilo simple de vida holística, que requiere comida para el cuerpo, silencio mental para la reflexión y silencio más profundo (meditación) para la transformación del yo. Enriquezcamos y transformemos nuestra vida, aumentando el papel del silencio en nuestra existencia del día a día.-*****

 

 

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