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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 141 - Número 08 -  Mayo 2020  (en Castellano)

 
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Tú eres el mundo

TIM BOYD

En un retiro de la Fundación Krishnamurti,

Fuerte Rajghat, Varanasi, India, 29.12.19

 

            SÓCRATES hizo la afirmación de que "Una vida no examinada no vale la pena de ser vivida". Hoy compartiremos juntos algún tiempo para examinar el tema de este retiro: "Tú eres el mundo". Hay tres cosas a considerar: "tú", está "el mundo" y existe la relación que une a los dos.

            Cuando pensamos en términos de "¿Quién soy Yo?", "¿Quién es este 'yo'?", hay muchas formas en que se describe. Nuestra visión depende en gran medida del lugar del mundo en el que nacemos, qué familia, qué religión, qué visión científica, dentro de qué cultura nacemos. Al partir de esa forma de ver el mundo, es que comenzamos y tratamos de encontrar nuestro camino hacia algo que es más cierto o exacto para nosotros.

            La mayoría de nosotros hemos estado expuestos a algunas variaciones del pensamiento, de que somos una chispa de una llama divina. En la espiritualidad Occidental, podríamos hablar en términos de “Eres un hijo de Dios”. Algunas tradiciones nos describen en términos de los componentes que abarcan la conciencia a través de la que funcionamos. Entonces escuchamos a la gente hablar de los agregados y las gunas (rajas, tamas, sattva). Una buena parte de "Quién soy yo" se filtra a través de los estrechos puntos de vista de la cultura, la religión, etc. Estos son los mismos agentes que nos hacen aceptar ciertos límites estrictamente definidos para nuestra conciencia. A estos límites los llamamos nuestra identidad.

            Para la mayoría de las personas que estamos aquí, si alguien nos preguntara en una conversación normal, "¿Quién eres?", la respuesta podría comenzar con "Soy un indio". Siempre tendemos a apuntar hacia el cuerpo, así que existe este componente corporal con el que nos identificamos, con el que gastamos tanto de nuestra energía y tiempo alimentándolo, promoviéndolo, el aseo personal, todas las cosas que le hacemos al cuerpo para hacerlo utilizable en el mundo. Además del cuerpo, nos encontramos profundamente comprometidos con múltiples identidades que nos han asignado. El proceso de rotular comienza con el nacimiento.

            En el momento del nacimiento se nos dice que somos niño o niña. Ese es el primer anuncio que se hace sobre nuestra identidad, cuando aparecimos por primera vez en este mundo. Basado en eso, la ropa que llevaremos, los hábitos que cultivaremos y los pensamientos que nos serán permitidos, están estrictamente determinados. En Estados Unidos, el nacer niño significa que puedes ser un gran jugador de béisbol. Si naces niño, los juegos que son típicos para los hombres jóvenes son aquellos en los que disparas a alguien con una pistola. Si nació niña, las muñecas y las casitas de juguetes son las formas en las que serás criado para aceptar y expresar esta identidad cultural.

            Estos son los pasos iniciales con los que estamos muy familiarizados, pero tal vez no lo estemos, porque con el tiempo se vuelven tan profundamente arraigados, que este "yo" se vuelve completamente inconsciente de su naturaleza totalmente condicionada. Este es el aspecto inicial de convertirse en este “yo” que es el mundo. Sin embargo, hay un punto en el que este proceso se acelera. Esto significa que aunque inicialmente se nos dice que esto es quiénes somos, llega un momento en que no sólo lo aceptamos, sino que lo proclamamos, "Yo soy ________", y luego completamos nuestro lista personal de los atributos que diremos que componen nuestra identidad.

            Los grandes maestros que han estado entre nosotros, han hecho un esfuerzo por señalar nuestra atención en la dirección de este núcleo limitado de la conciencia. En un sentido, realmente es una verdad. No importa qué tradición o quién fue el gran maestro, hay una verdad que todos, de algún modo, han intentado comunicar. Esta es la única verdad que constantemente hemos resistido a lo largo de la historia; no es solo típico de nuestro tiempo. La idea fundamental expresada de muchas maneras es que hay una Vida, una Conciencia, una Unidad de la que participamos.

            Se ha hecho el esfuerzo de intentar dirigir nuestra atención en la dirección de esta Unidad, porque es lo que se ha llamado el gran agente alquímico. Es el agente que tiene la capacidad de disolver algunos de estos límites rígidos que construimos, en términos de este proceso de identidad aceptado.

            ¿Entonces, “quién soy yo?" En el nivel mas profundo, soy una expresión de una conciencia universal. Los Grandes Seres hablan desde un nivel desde más allá de las fronteras o son capaces de atravesar esos límites, según sea necesario. Cuando Ellos hablan, es desde un nivel con el que tenemos poca familiaridad. Obviamente, uno de estos Grandes Seres, en tiempos recientes ha sido J. Krishnamurti. Quien intentó, por más de setenta años, comunicar lo que es en esencia un mensaje simple.

            A menudo pensamos que la sencillez es algo fácil, pero probablemente sea todo lo contrario. Las cosas más simples son quizás las más difíciles, porque las resistimos. Dicho de otra manera, deseamos complejidad en todos los niveles. Krishnamurti pasó toda una vida tratando de que la gente viera algo que está continuamente frente a ellos. Para una persona común sería una causa de frustración, ver que al final de la vida, ni siquiera las personas que estaban más cerca de ti pudieron comprender completamente lo que siempre trataste de compartir.

            En la historia de la humanidad, estos Grandes Seres vuelven una y otra vez, intentando despertarnos. Y siempre usan términos que nos describen como si estuviéramos dormidos. El Buda fue "el despierto". Él había despertado del sueño en el que estamos profundamente comprometidos en este momento. Entonces Él se convirtió en algo especial. La gran dificultad es que ponemos a estos Grandes Seres en un pedestal. Nos acercamos a Ellos, los vemos como líderes, cuando el único mensaje que nos han dado ha sido "¡No me mires!" El proceso mismo de "mirarme" te aleja de lo que buscas.

            Entonces, “¿quién soy yo?" “¿quién es este yo"?, es aquello que tenemos que descubrir. El "yo" que se proyecta sobre el mundo es el "yo" que hemos llegado a aceptar. Quizás nosotros nos encontramos sintiendo que "esto es lo mejor que puedo hacer por ahora”. En esos lugares donde existe la creencia en múltiples vidas, "siempre hay otra vida por venir, así que si no lo obtengo ahora, tengo oportunidades en el futuro”.

            Una de las formas de Krishnamurti de describir la reencarnación fue que es un hecho, pero que es un hecho falso [Risas]. Esta es una afirmación muy interesante, pero ¡intentemos descifrarla! Hay muchas cosas que aceptamos como verdaderas que inducen en nosotros una sensación de pereza, que no se requiere inmediatez en ese proceso: “No hay necesidad de despertar porque si no despierto ahora, puedo estar en un sueño de un abrir y cerrar de ojos durante esta vida, no en un sueño profundo, sólo en un sueño leve”. Por lo tanto, puedo tener un poco de lindos sueños." Pero con el proceso de despertar, es muy comprensible por qué eso es algo que no quisiéramos llevar a cabo.

            ¿Quién es este "yo" y qué es "el mundo"? Cuando decimos "Tú eres el mundo", ¿qué  significa esto? En el pensamiento normal el mundo es enorme. Cuando pensamos sobre el mundo en el que vivimos ahora, está gobernado por ciertas leyes. Así como yo, hay más de siete mil millones de otros seres pensando, moviéndose, intentando encontrar un mejor camino para ellos mismos. Cuando decimos "El mundo", tal vez una imagen del mundo surge en nuestra mente. O tal vez una foto de un número infinito de personas llega a nuestra mente. ¿Ese es el mundo?

            En mi experiencia, mi primer conocimiento de este tipo de pensamiento vino de la Sociedad Teosófica (ST), que proporciona una paleta muy amplia con la cual trabajar. Había una expresión de uno de sus fundadores, Helena Petrovna Blavatsky (HPB). Aparentemente alguien le preguntó sobre este tema del “mundo”. Ella hizo esta afirmación: "El mundo significa el Hombre [la humanidad] que vive en la naturaleza personal”, es decir, el compuesto de todos nuestros deseos y los deseos de los demás, de todos nuestros antagonismos hacia aquellos que no nos importan, todas las cosas que son atracciones, repulsiones, deseos, eso es el mundo.

            En su conjunto, la humanidad vive de su naturaleza personal, lo que da como resultado la expresión de esta cosa que llamamos “mundo". Entonces, ¿qué vemos cuando miramos ese mundo? Acabo de llegar de Estados Unidos. Al llegar aquí, a India, tomé un periódico y hay cosas que suceden en Hong Kong, hay problemas ambientales en otros lugares, problemas económicos en otro lugar, agitación en la propia India, el mundo. La Humanidad vive de su naturaleza personal y es el mundo que heredamos, lo que nos condiciona y que luego magnificamos.

            ¿Qué es un océano? La unión de un número infinito de gotas de agua, se podría decir que el agua constituye este cuerpo infinito que llamamos “el océano”. El mundo tal como lo experimentamos y el mundo tal como lo creamos ha sido descrito de muchas maneras. Un caballero con el nombre de Charles Tart habla de algo llamado "trance de consenso". De este estado de trance hay un espejismo o una proyección, que es el producto de una mezcla consensuada de todas las mentes que participan en el océano compartido de conciencia. En este sentido este mundo es una creación colectiva. Pero cada uno de nosotros también tiene su propio mundo individual, por lo que hay un mundo, y también siete mil millones de mundos.

            Cada uno de nosotros sentados aquí, ahora, tiene un amplio espectro de sensaciones y vivencias. Por mucho que estemos intentando escuchar, el asiento es incómodo, las yemas mis dedos están frías, en mi mundo, existe la sensación de frío. La persona siguiente podría estar abanicándose; su sensación es de calor. En mi mundo, cuando miro a la persona sentada frente a mí, allí hay un sentido de atracción; la persona junto a mi podría estar enojada con esa misma persona. Todas estas cosas se juntan y constituyen "el mundo".

            El problema esencial es que estamos completamente convencidos de que todos estamos separados unos de otros, separados de la naturaleza, que existe una posibilidad de separación. Estamos completamente convencidos de ello, y esto es lo único que es realmente una imposibilidad total. La separación solo es posible en nuestra intención o motivo, un aspecto del "trance de consenso” que compartimos.

            "Tú eres el mundo" es una afirmación de hecho, y de nuestra responsabilidad en la creación del mundo. En la Sociedad Teosófica existe esta idea de auto-transformación, y la razón por la que buscamos personas que han tenido un desarrollo de la conciencia, es para que nosotros también seamos capaces de transformarnos.

            Una de las muchas dificultades de la auto-transformación es que esta tiene lugar en dos caminos diferentes. La forma en que la mayoría nos hemos familiarizado, es que es un proceso en el que participamos en la purificación de nuestros pensamientos. Hay mucha gente que practica la meditación; muchas personas adoptan una dieta más pura para poder volverse susceptibles a la transformación. Estas son las formas que conocemos, estas son las cosas que se enseñan en las tradiciones espirituales del mundo. Pero la experiencia real de la transformación parece ser algo que va más allá del proceso, de los métodos, más allá de las enseñanzas, no se puede enseñar.

            Quizás este sea un buen momento para hacer preguntas

            P: Hablaste sobre una o dos perspectivas sobre “Tú eres el mundo”. Dado que los rasgos básicos de nuestra naturaleza son los mismos: codicia, egoísmo y todo eso ¿podemos decir que somos seres humanos funcionando desde nuestra identidad personal?

            R: Esa sería una afirmación exactamente correcta. Las limitaciones que describimos como identidad son los límites de nuestra capacidad para funcionar. Muy a menudo vemos que nos resistimos a ciertos tipos de comportamientos porque "eso no es lo que soy", o "porque ese no soy 'yo'". Entonces tenemos un sentido definido de quiénes somos, aunque la forma en que funcionamos indica que tenemos una conciencia limitada de este "yo".

            La conciencia de ello es lo que nos da la liberación. En cierto sentido, una vez que podamos ver estas limitaciones, entonces realmente no hay nada que tengamos que hacer. Se disuelven en el acto de ver. Otros han intentado comunicarnos esto, y por eso participamos en el proceso de intentar ver. Entonces, por supuesto, el problema siempre es que al hacer un intento interferimos con la visión real, porque tenemos un objetivo, no se trata de ver lo que es, se trata de lograr ese objetivo de transformación.

            P: Dijiste que los Grandes Seres siempre tratan de ayudarnos, que hay una Vida y una Conciencia. También que la separación real es la intención y la motivación. Entonces, ¿cómo entendemos eso?

            R: Se ha hecho la afirmación de que si bien muchas cosas son importantes, nuestro motivo lo es todo. Todo lo que hacemos surge de alguna motivación, incluso si es sólo supervivencia personal. Hay ciertas intenciones que están muy profundas dentro de nosotros, que desconocemos en gran medida. Cada intento personal es sólo un mayor endurecimiento de estas limitaciones, los límites que utilizo para definirme. Si alguna vez pudiéramos llegar a ser conscientes de nuestras motivaciones: ¿Por qué comí eso?, ¿por qué disfruté la comida que comí? ¿Por qué busco esa experiencia en particular? Hay ciertos condicionamientos detrás de todo eso.

            En este proceso de tratar de desentrañar estos límites, nos volvemos progresivamente conscientes. La mente es todo. Las tradiciones espirituales nos orientan hacia el espíritu, pero el espíritu es en gran parte desconocido para nosotros. Nosotros no sabemos qué es el espíritu. Vemos su efectos, o lo que decimos son sus efectos, pero  la única forma en que se ven esas cosas es a través de la corriente de la mente. En el grado en que podamos tomar conciencia de los movimientos de esa mente, en esa medida encontramos algún tipo de libertad. Esta  es la naturaleza de la intención, la motivación y su participación completa en este proceso de separatividad.

            P: El ego y el "yo" están relacionados. Entonces, ¿cómo podemos liberarnos de este ego, de este "yo"? Además, dicen que Krishnamurti no es una persona de este mundo. ¿No es de este mundo?

            R: Sé que hay mucha discusión o análisis acerca de la actitud de la Conciencia de Krishnamurti. No se qué me calificaría para comentar sobre su conciencia o su naturaleza. Primero, yo nunca lo conocí personalmente. Mi exposición a él ha sido lo que se ha transmitido por sus escritos, audios, vídeos y a través de las personas que he conocido que lo conocieron. Lo que  vale más es lo que él dio que puede ayudar en este proceso de liberación. Siempre es cuestión del ego.

            Todos los que se sienten oprimidos y afligidos por este ego, desean algún tipo de libertad frente a él. Entonces el desafío es ¿qué hacer? Mucho de lo que pasa por la práctica espiritual es una variedad de refinamientos a ese mismo ego. Quiero felicidad, todos queremos la felicidad y, sin embargo, encuentro la infelicidad. Así que intentamos ajustar nuestros comportamientos para tener un feliz y cómodo ego. Y luego, si el ego se siente cómodo, muy a menudo podemos sentir como si, hasta cierto punto, nos liberáramos de él. Todavía está ahí, pero sólo está manipulando formas de confort.

            Entonces, la única libertad que realmente viene consiste en verlo. El intento que hizo Krishnamurti fue para ayudarnos a ver. Alguien le pidió una vez que le diera su enseñanza de toda la vida en una frase. Él dijo: "Intenta, sin esfuerzo". Si miras en un diccionario, intentar es literalmente ejercer un esfuerzo. Así que aquí está el consejo “rompe-mente” que se da: "Intente sin esfuerzo (intento), vivir con la muerte". Le dije esto a un amigo y mi amigo se rió porque pensó que le estaba bromeando: “Intentar sin intentar, vivir con lo contrario de la vida, en silencio sin futuro".

            Lo que Krishnamurti pasó más de 70 años de su vida enseñando se encuentra en esto: hacemos un intento, pero cualquier intento implica un esfuerzo personal que frustra el propósito, por lo que debe ser sin esfuerzo. Intentar sin esfuerzo parece exteriormente lo mismo, como los intentos de otros que no se ven. Pero para aquellos que sí ven, es un proceso sencillo, sin esfuerzo. En cierto sentido, para cumplir con esto, podríamos decir que requiere una cierta extensión de nuestra conciencia antes de que podamos hacerlo. Entonces toda la idea del proceso vuela por la ventana. Estamos comprometidos con el proceso, que es parte de la razón por la que permanecemos en esclavitud.

            Confiamos que si hacemos "A", esto conduce a "B", que conduce a "C", que conduce a la liberación. Pero, por supuesto,  no funciona de esta manera. "Silencio sin  futuro", ¿qué ¿podría eso significar en nuestro lenguaje, en nuestro pensamiento normal? Decimos "Silencio", "quietud", "tranquilidad", como si fueran lo mismo y no lo son. Estos son estados del ser cualitativamente diferentes.

            Cuando estamos tranquilos, estrechamos el campo de las muchas cosas que disipan nuestra atención. Cuando estamos en calma, está la posibilidad de atender una sola cosa, de estar completamente focalizados. Cuando guardamos silencio, el yo desaparece, no hay pasado ni futuro. El silencio es necesariamente sin futuro, pero es una expresión extraña y alucinante porque nunca, nunca, estamos en silencio. Lo mejor que hacemos es estar en calma o tranquilos, y todo eso sigue siendo parte del proceso.

            Krishnamurti no nos estaba enseñando un proceso, no estaba hablando de la mejora del ego. La libertad del ego viene cuando dejamos caer el proceso y de alguna manera tenemos la experiencia; y eso no se puede describir. Lo mejor que se puede hacer es crear una atmósfera, y las herramientas que tenemos a nuestra disposición son cosas como palabras. Nosotros "creamos" una atmósfera a través de palabras que permiten un sentido de apertura. Por un momento podemos dejar caer nuestras defensas contra las cosas con las que no estamos de acuerdo o somos incapaces de comprender; y de alguna manera, en esos momentos, es cuando tenemos nuestra experiencia. Allí es donde el silencio se convierte en una posibilidad, y tenemos micro-experiencias de eso.

            Esas micro-experiencias lo hacen posible cuando nos encontramos con alguien que vive plenamente en ese reino, para volverse consciente de que, "Ah, hay algo aquí". ¿Por qué? porque puede que no esté completamente expandido de esa manera, pero he conectado con esta experiencia de silencio, libertad, libre de las limitaciones del ego, incluso aunque fuera durante un abrir y cerrar de ojos.

            P: Dices que estamos en cautiverio porque la confusión está en nosotros. Quiero estar libre de eso, que no puede ser sin esfuerzo, porque el anhelo siempre está ahí. El deseo no puede ser sin esfuerzo. La tendencia del anhelo es sobrevivir. ¿Cuál es la raíz de ese anhelo, y qué está mal con él?

            R: Hay una raíz en el sentido de anhelo, de insatisfacción, de las muchas cosas que pasan por nuestra experiencia normal. Quizás haya un par de formas en que podamos abordar esto. La primera es volverse consciente; mucha gente lo está deseando, pero en realidad no podrían decir que lo son. No han pensado en ello. No han notado que esta tendencia crea patrones en sus vidas. Pero una vez que la conciencia está ahí, es entonces cuando el verdadero problema comienza para  nosotros. Entonces, ¿qué hago? Hay cierto valor en el esfuerzo, por eso es que se dice: Realmente sin esfuerzo no tiene sentido para nosotros, en ciertas etapas de nuestro desarrollo.

            Tanto como la experiencia del silencio y la de la transformación, la de la iluminación no es algo controlable por nosotros, todavía queda bastante claro que algún proceso de refinamiento o conciencia nos acerca un poco más al potencial para tener esa experiencia. Los dos (refinamiento y conciencia) son diferentes. Sé que hay personas que llevan años estudiando y meditando, sin embargo, tienen muy poca experiencia de libertad. Hay una expresión de que la iluminación es un accidente, pero la práctica te hace propenso a sufrir accidentes. El proceso te hace propenso a la experiencia del desarrollo, del silencio. Ellos no están necesariamente vinculados, porque los dos son cosas muy diferentes. Esa es una de las dificultades con alguien como Krishnamurti.

            Él  hablaba desde el nivel que está más allá de la práctica, y eso lo hace difícil para quienes están involucrados en un proceso. Dentro de la vida de cada persona, todos han tenido la experiencia de este desenvolvimiento, esta iluminación, todos. No es el desenvolvimiento tipo Buda o tipo Krishnamurti. Pero todos hemos tenido momentos en los que, por cualquier razón, nos hemos vuelto libres de nuestra obsesión con nosotros mismos. A menudo es al apreciar la naturaleza, o al  jugar. Hay quienes dicen que somos más humanos cuando estamos jugando. ¡Sólo mira a los niños!

            Todos hemos tenido esos momentos en que el yo ha disminuido, cuando esta cubierta del yo desaparece; es cuando nosotros decimos que existe la ausencia del ego, la libertad, la iluminación, pero luego nos cubre de nuevo otra vez. Tan pronto como empezamos a notar que nos sentimos libres, en ese momento, cuando el "yo" está reconociendo nuestra libertad, la libertad cesa. Pero luego crea otro anhelo de volver a alcanzar ese estado desinteresado, por lo que estamos intentando con esfuerzo, ser libres. Este es el tipo de rueda en la que estamos atrapados.

            P: Ud. dijo que hay que crear una atmósfera, y también dijo hace un momento, que el proceso conduce sólo a algún potencial. Así que quiero preguntarle, esta conciencia, ¿es una espacio diferente? Y este proceso de pensamiento ¿es una corriente diferente? ¿Son estos dos diferentes o están interrelacionados?,

            R: Si piensas en términos de que hay una Vida, una Conciencia, es imposible separarlos. Si estamos hablando sobre una conciencia, funciona en muchos niveles, de modo que aquel que se extiende más allá de la naturaleza personal, es de lo que estamos hablando. Por ejemplo, para cualquiera que haya estado cerca de la orilla del mar, mientras caminas a lo largo de la playa ves pequeños charcos de agua que se han formado, pequeños charcos de agua que yacen allí. Ellos tienen cierta forma, cierta profundidad y apariencia constante. Pero luego una ola entra, y esa ola atraviesa el pequeño charco junto al mar, y por un momento, ese charco ya no existe.

            Si pensamos en términos de conciencia, somos ese charquito de agua, es pequeño, inmutable, tiene muy distintas fronteras, y esa es la forma en la que vivirá y morirá, a menos que algo lo atraviese. El charco no tiene absolutamente ninguna capacidad para ordenarle al océano que envíe una ola a través de él, pero en ese momento, cuando esa acción ocurre, es cuando ese limitado charco adquiere una conciencia que es la del océano mismo. No hay distinción. Es una experiencia momentánea. Entonces la ola se retira.

            Una vez que la ola se va, el charco está ahí, aparentemente igual que antes, excepto que ahora todo es diferente. Ésta no es la misma agua. Se ve igual pero no es lo mismo, porque ahora tiene una conciencia de lo que es ser el océano, no meramente de qué es la conciencia universal, sino que existe esta posibilidad donde lo que es universal, y lo que he experimentado como separado, sean de hecho, uno. La memoria o la conciencia de esta experiencia no va lejos, y eso es lo que creo infesta a muchas personas para que sigan algo que ellos llamarían el camino espiritual, el hecho de que no hay nada que pueda exceder el Todo, el Uno. Cualquiera que lo haya saboreado un poco, lo persigue. Pero, de nuevo, esa es la fase de intentar con esfuerzo.

            P: Nosotros, como individuos, también vislumbramos esa experiencia de autorrealización o iluminación, así que no es como si fuéramos totalmente inconscientes sobre lo que el Sr. Boyd ha estado hablando. A veces tenemos la sensación de lo que ha estado diciendo. Krishnamurti, a menudo, hablaba de la "libertad de lo conocido”. Todos estamos condicionados por el conocimiento, por lo que hemos aprendido todos estos años. No hay posibilidad de que acabemos con todo este condicionamiento, entonces ¿dónde nos encontramos?

            R: Lo que la "libertad de lo conocido" demanda de cada uno de nosotros, es tratar de comprender lo que podría significar poner fin a nuestro condicionamiento por el conocimiento. Nuestra perspectiva normal es: "Está bien, podría tener que hacer un poco de trabajo, y necesito conseguir unirme para poder poner fin a eso". Dedicamos mucho tiempo y esfuerzo en ese proceso, sin resultados. Entonces, quizás tengamos que mirarlo de otra manera, y no puedo decirte cuál es esa manera. Krishnamurti fue incapaz de hacerlo por nosotros, y estoy seguro de que mi conjunto de habilidades debe ser un poquito menor que el suyo.

 

 

 

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