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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 141 - Número 07 -  Abril 2020  (en Castellano)
 

 
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Reencarnación y el Sendero espiritual superior

WILLIAM WILSON QUINN

Antiguo Miembro de la ST en EEUU. Se ha desempeñado como editor de su revista

 y editor asociado de TPH (Wheaton, Ill.). Tiene títulos académicos en Divinidad y Humanidades.

Introducción

Entre los temas que debe tener maestría el peregrino espiritual que es serio y que ha resuelto hollar el sendero espiritual superior, es el de las cualidades y la composición de los siete principios del ser humano. Necesariamente,  incluido en este amplio tema, está la configuración precisa de estos principios, en su totalidad o en parte, que comprende la entidad reencarnante, el transmigrante. Para el peregrino, una comprensión cada vez más precisa del transmigrante, debe ser una meta perenne.

Esta discusión se centra en (1) la composición de los principios del difunto en el momento de la muerte, incluyendo los del transmigrante interior, a su paso por esta prueba fatal, y (2) el viaje del transmigrante, lleno de acontecimientos a través de los estados post mórtem, hasta el renacimiento. El método empleado en esta exposición es el de ciencia espiritual o sagrada, extraída en gran parte de los escritos de H. P. Blavatsky (HPB) y dos de sus Maestros, los Adeptos Morya (M.) y Koot Hoomi (KH). Este método científico-espiritual, se basa en el conocimiento adquirido a través de observaciones de tales seres, espiritualmente avanzados, durante milenios, los que son capaces de navegar por las sutiles modalidades de la naturaleza, los múltiples estados del ser. El peregrino que busca mayor precisión, puede comenzar su investigación considerando la pregunta planteada por HPB en 1884, cuando preguntó y respondió, el siguiente interrogatorio:

Ahora bien, ¿qué es lo que encarna? La  doctrina oculta, en la medida en que se da, muestra que los tres primeros principios mueren casi con lo que se llama muerte física. El cuarto principio, junto con las porciones inferiores del quinto, en el que residen las propensiones animales, tiene a kâmaloka [el mundo de los deseos] por su morada, donde sufre la agonía de la desintegración, en proporción a la intensidad de esos deseos inferiores; mientras que es el manas superior, el hombre puro, que está asociado con el sexto y el séptimo principios, entra en Devachán, para disfrutar allí los efectos de su buen karma, y ​​luego reencarnar como una individualidad superior.(1)

Es la acumulación de datos esotéricos o teosóficos de la ciencia espiritual, y el conocimiento que de ellos se deriva, que constituye lo que ayudará al peregrino a completar los intersticios de la respuesta anterior de HPB.

 

Los métodos de la ciencia espiritual

No se puede tener una comprensión completa o detallada del transmigrante o de la reencarnación, sin tener primero una comprensión clara o "científica" de los siete principios del ser humano. También cabe señalar que, además de la transmigración y los estados post mortem, la ciencia espiritual también incluye otros dominios de desarrollo espiritual o psíquico que pertenecen al funcionamiento de la plexos nerviosos primarios, o chakras, los métodos antiguos conocidos como kundalini yoga y prânâyâma, y ​​en general el desarrollo y uso de siddhis (poderes), que incluyen clarividencia, clariaudiencia y telequinesis, entre otros.

El más elevado de los siete principios del ser humano, puede entenderse mejor si hacemos referencia a los términos sánscritos de la Vedanta, de los cinco (pancha) koshas constituyentes, o "cuerpos" (alternativamente traducido como "vainas", "vehículos" o "envoltorios") como se encuentra en el Taittiriya Upanishad. Podemos agregar a estas traducciones, la palabra "principios" para los tres koshas superiores, es "principios" el término elegido por HPB y los Adeptos.

A veces denominada la "tríada superior”, las tres koshas o envolturas más elevadas, son el ânandamaya-kosha, que puede ser el Espíritu Universal (âtmâ); el vijñânamaya-kosha, que también puede entenderse como Conciencia Espiritual o intuición (buddhi); y manomaya-kosha, a menudo llamado mente o inteligencia (manas). Las âtmâ-buddhi-manas koshas védicas, se alinean exactamente y son los tres principios superiores utilizados por HPB, M. y KH, y sus escritos siguen constantemente este orden, que âtmâ, buddhi y manas son los principios 7, 6 y 5, o koshas, respectivamente. Al resumir sucintamente esta doctrina de principios, M. afirmó que “El hombre tiene sus siete principios, cuyos gérmenes trae con él en su nacimiento"(2).

El "cuaternario inferior" o los cuatro inferiores de estos siete principios, no se presta a sí mismo a comparaciones con el concepto de kosha, descrito anteriormente. Más bien, estos principios más bajos aparecen como Shariras, también traducidos como "cuerpo", en el Katha Upanishad. Sharira es un término que, aunque semánticamente diferente de kosha, se utiliza en la denominación clásica de vehículos o envolturas. El Katha Upanishad identifica tres Shariras, de los cuales sólo dos son utilizados en la designación teosófica septenaria de principios.

Sthula-sharira es el burdo cuerpo físico y el 1º de los principios septenarios. Linga-sharira, el 2º, es la contraparte astral o "doble" del cuerpo físico, compuesto de âkâsha, que HPB describe como "esencia espiritual supersensible, que impregna todo el espacio”. El 3º principio, compuesto de fuerza cósmica o la energía FOHAT, es denominado constantemente como jivâtma o "principio de vida", por los escritores teosóficos del siglo XIX. Del mismo modo, el 4º principio inferior, se lo denomina  kâmarupa, y es el centro del deseo, la emoción y la volición. Así, durante la vida encarnada, en cada persona, los siete principios operan como una cohesiva unidad hasta la muerte.

Una observación importante sobre estos principios debe ser destacada, el 5º principio, manas o mente, se bifurca en la mente inferior, asiento de los pensamientos ordinarios, y la mente superior, asiento de los pensamientos abstractos y / o espirituales. En la literatura esotérica, estos dos aspectos de manas, a veces denominados como rupa (inferior) y arupa (superior), son separados por una sutil división, conocida como el antahkarana. Para nuestros propósitos, es necesario entender que para la mayoría de los difuntos, durante el viaje post-mortem, las porciones más altas de mânasa-rupa, junto con "esencias sublimadas" de otros principios, "se unen" a los principios 6º y 7º (buddhi y âtmâ) para constituir al transmigrante.

Âtmâ y su vehículo Buddhi

Otro componente clave, para comprender con precisión qué es lo que reencarna, es comprender claramente la relación entre los principios 7º y 6º o âtmâ y buddhi. Mientras estos principios pueden ser la clave para una comprensión clara, también son los más difíciles de describir debido, en gran parte, al hecho de que âtmâ es infinito, incondicionado y eterno y por lo tanto no sujeto a opuestos o a cualquier limitación que pueda atribuírsele por el lenguaje o incluso por el pensamiento. Aquí, la facultad de la razón debe ser superada, y la intuición que opera en los seres humanos, por y a través del buddhi, puede proporcionar la única comprensión genuina. Pero debido a que âtmâ y buddhi son dos principios discretos y separados, merecen ser tratados por separado.

Âtmâ: “Incluimos a âtmâ entre los "principios humanos", escribió HPB, "a fin de no crear confusión adicional. En realidad, no es "humano" sino un principio universal absoluto, del cual buddhi, el Alma-Espiritual, es el portador" (3). Este atributo permanente, inmortal y no humano, se aplica solo a âtmâ, entre los siete principios. Todos los demás son impermanentes. KH cita el  Parinirvâna Sutra, y afirma:

Es sólo cuando todas las apariencias externas se han ido, que queda ese principio de la vida [âtmâ] que existe independientemente de todos los fenómenos externos. Es el fuego que arde en la luz eterna, cuando el combustible  se ha gastado y la llama se apaga; porque ese fuego no está ni en la llama ni en el combustible, ni dentro de ninguno de los dos, sino arriba, abajo y en todas partes.(4)

Él agrega que “ni âtmâ ni buddhi  estuvieron alguna vez dentro del hombre”.

            Citas adicionales de HPB al describir âtmâ, buscan explicar lo inefable en palabras: “El séptimo [es] la síntesis de los seis, y no es un principio sino un rayo del TODO Absoluto, en estricta verdad;" (5) “âtmâ no es nada; es todo Absoluto, y no se puede decir que sea esto, eso o lo otro. . . Es simplemente Eso en que somos;" (6) y "EL YO SUPERIOR es âtmâ, el rayo inseparable de lo Universal y el YO UNO. Es el Dios de arriba, más que dentro de nosotros”. (7)

            Buddhi: En su condición pasiva, el 6º principio o buddhi, es, en palabras de HPB, el "vehículo", el "portador" e incluso el “Ataúd” de âtmâ o 7º principio. Nosotros decimos condición "pasiva", porque buddhi se dice que tiene una condición pasiva y una activa. Esto lo explica KH en su observación de que "la energía suprema reside en buddhi; latente [es decir, pasiva] cuando está unida a âtma, activa e irresistible cuando está galvanizado por la esencia de "manas" y cuando ninguna escoria de este último se mezcla con esa esencia pura, para pesarlo por su naturaleza finita”. (8)

            HPB agrega que "se considera a buddhi como principio activo en vez de pasivo (que es, generalmente, cuando se lo considera sólo como el vehículo o contenedor del Supremo Espíritu, âtmâ) (9). Porque buddhi tiene este aspecto dual activo-pasivo, y puede ser galvanizado por la esencia del 5º principio, manas, es mutable y en última instancia temporal, a diferencia de âtmâ. Esta conclusión es apoyada por HPB, quien escribió que “El sexto principio en el hombre (buddhi, el Alma Divina), aunque un mero soplo en nuestras concepciones, sigue siendo algo material en comparación con el "Espíritu" Divino (âtmâ) del cual es el portador o el vehículo ". (10)

            No obstante la naturaleza incondicionada y omnipresente de âtmâ, hay todavía una individualidad enigmática al respecto, que es fundamental para la naturaleza del transmigrante como un todo, incluyendo su buddhi y las esencias sublimadas que ha asimilado de encarnaciones anteriores. Basado en lo que se ha dicho de âtmâ, esta afirmación suena casi como una contradicción o una falacia. Sin embargo, HPB abordó audazmente este supra-racional, si no místico concepto, al aventurarse a decir que "aunque fundido por completo en Parabrahman, el hombre espiritual [âtmâ], aunque no individual per se, sin embargo, conserva su individualidad distintiva en Paranirvana” (11). Esta preservación de una "Individualidad distinta", es la única explicación de la capacidad de los Adeptos, y algunos otros, para recordar a voluntad la totalidad de todas sus encarnaciones pasadas en la Tierra. HPB explica esto con más detalle al señalar que "el más espiritual, es decir, el más elevado y las aspiraciones más divinas de cada personalidad, siguen a buddhi y al 7º principio o âtmâ, en Devachan (swarga) después de la muerte de cada personalidad, a lo largo de la línea de los renacimientos, y se convierte en parte y parcela de la mónada” o el transmigrante. (12)

“Despojo” espiritual y síntesis de principios

Más allá de los destinos de los 1º, 2º y 3º principios mortales en el momento de la muerte y los destinos del 6º e inmortal 7º principio, sólo queda seguir los diferentes estados para el 4º y 5º principios, en los estados post-mortem. Una vez que los tres principios inferiores han muerto, y se han separado del resto de los cuatro principios superiores, los principios 4º y 5º, coexisten temporalmente con el 6º y 7º en el kâmaloka, hasta que se produce una “lucha” entre ellos. Para entender esta lucha interactiva, nos referimos a la descripción de  KH  de la misma:

De ahora en adelante, es una lucha a “muerte” entre los Elevados [principios 6º y 7º] y las dualidades inferiores [4º y 5º principios]. Si gana el superior, el 6º, habiendo atraído la quinta esencia del Bien del 5º, sus afectos más nobles, sus aspiraciones santas (aunque terrenales) y las porciones más espiritualizadas de su mente [5º principio], sigue a su divino mayor (el 7º) en el "Estado de Gestación"; y el 5º y el 4º permanecen en asociación, como un caparazón vacío. (13)

            Tal como los principios 1º a 3º, que mueren todos juntos con la muerte física, el 4º y el 5º, habiendo perdido la lucha kármica con el 6º y el 7º, existen temporalmente como un "caparazón", y también se disuelven gradualmente en los estados post-mortem. Esta disolución ocurre después de que manas o quinto principio, ha entregado a buddhi, el 6º, esas esencias sublimadas o "trofeos espirituales” del 5º, que luego seguirá o se unirá a buddhi y así será absorbido por la entidad que reencarna, el transmigrante. KH se refiere a lo que sigue o la unión del 6º principio, buddhi, en devachan y al renacimiento, como "la quintaesencia del Bien" desde el 5º, como sus "afectos más nobles", como sus "santas aspiraciones", como su "trofeo espiritual", y como sus “porciones más espiritualizadas”.

            HPB se refiere a lo mismo como el "más espiritual, es decir, las más altas y divinas aspiraciones”, no del 5º principio per se, sino de cada “personalidad”. Ella agrega, hablando específicamente de los "atributos superiores del 5º principio", que los "sentimientos superiores más nobles,  tales como el amor eterno, la bondad y todos los atributos de la divinidad en el hombre, incluso en su estado latente, son atraídos por afinidad,  y se fusionan en la Mónada, dotándola así. . . con una autoconciencia personal". (14)

            Referencias proporcionadas por los Adeptos y HPB, con respecto a este místico proceso, unión o asimilación de elementos (o esencias) del 5º principio en el 6º en kâmaloka, primero describen aspectos de manas o mente del difunto que lo califican para la supervivencia y el renacimiento. Pero hay otro elemento o esencia a considerar en este proceso de fusión, seguimiento o asimilación. Entendido como sentimientos o emociones, por Iniciados de la Orden de la que los Adeptos son miembros, KH describe al odio y al amor como "sentimientos inmortales”, y como tal parecen ser un excepción a la regla de que todos los componentes que integran el 4º de los siete principios del ser humano, el kâmarupa o asiento de la emoción, se desintegra en algún momento después de la muerte.

            KH explica además, que no existen otros sentimientos en la bienaventuranza del  Devachan, "fuera de ese sentimiento inmortal de amor y atracción solidaria, cuyas semillas son plantadas en el 5º principio, cuyas plantas florecen exuberantemente en y alrededor del 4º, pero cuyas raíces tienen que penetrar profundamente en el 6º”. (15). El Manas Superior o 5º (manas arupa) y el sexto (buddhi) principios, son las "facultades espirituales".  KH dice “del Pasado resucitado [encarnación anterior] no queda nada más que lo que el Ego ha sentido espiritualmente, eso fue evolucionado poco a poco, y vivido por sus facultades espirituales, sean amor u odio”. (16) Es significativo que KH use el verbo “sentir”, para explicar la resurrección del amor en el estado post-mortem de devachan, en contraste con las aspiraciones intelectuales, exclusivamente del 5º principio que surgen de vivencias espirituales previas del ser.

            Así, mientras el transmigrante integra principalmente los principios 7º y 6º, el âtmâ y buddhi, también contiene estos elementos sublimados o esencias. La mayoría de estas esencias surgen de nuestras aspiraciones espirituales más elevadas y del amor y compasión impersonal, que exhibimos durante nuestras vidas encarnadas. No se les da nombre o término específico a estos “elementos asimilados o esencias” de los Adeptos o de HPB. Pero ella señaló que además de contener lo que ya se ha descrito sobre ellos, contienen una necesaria autoconsciencia de la individualidad del transmigrante, que ya no existe dentro del 7º o 6º principios. 

            También contendrían un libro de contabilidad metafórico, de consideraciones kármicas de encarnaciones previas a las que está sujeto el transmigrante. Tenemos así un transmigrante compuesto por el 7º y el 6º principios, además de algunas esencias supervivientes, integradas en el 5º principio superior o manas arupa, que siguen o son asimilados al 6º principio. Cuando todo este agregado de supervivencia total y parcial de los principios está completamente sintetizado, proporciona tanto la autoconciencia como un destino preferido para que el transmigrante navegue en su próxima encarnación.

Conclusión y definición del transmigrante

En resumen, los siete principios de los seres humanos se dividen comúnmente como: (i) los tres superiores o "tríada superior" y (ii) los cuatro inferiores o "cuaternario inferior". El último principio de la "tríada superior" es el 5º o manas, que se subdivide en dos porciones, el manas rupa (inferior) y el manas arupa (superior). Además, poco o nada de la mente ordinaria, manas rupa, se reencarna, sino que finalmente se desintegra junto con los principios 1º, 2º, 3º y 4º, en el proceso de transición post-mortem.

 Por el contrario, algunas porciones o la mayoría del manas arupa, junto con ciertas esencias purificadas o destilación de experiencias, "se unen" al 6º principio o buddhi, y colectivamente éstos con el 7º o âtmâ, constituyen la entidad que reencarna o el transmigrante. Por lo tanto, podría ser más preciso ver la división superior y la inferior de los siete principios, como entre los 4½ inferiores (cuatro inferiores más manas rupa) y los 2½ superiores (los dos superiores -6º y 7º- más manas arupa). Pero tan tentador como puede ser codificar al transmigrante simplemente como la parte superior de una división 4½-2½ de los siete principios, no es tan simple.

El más difícil, el más inescrutable, y el aspecto menos descrito del transmigrante en la literatura de la ciencia espiritual, es este agregado de esencias sublimadas o destilaciones de la(s) encarnación(es) anterior(es), que surgen del 4º y 5º principios, que luego se unen o siguen al 6to. Hemos visto,  que tanto KH como HPB declararon sobre este proceso arcano: que aquellos del 5º principio del difunto que se unen o siguen a buddhi en los estados post-mortem, son "la quinta esencia del Bien en el hombre”, etc. Pero el análisis en sí no acaba aquí. Existe además, la cuestión de sentimientos específicos que surgen en el 4º principio, los sentimientos de amor y odio, para usar las palabras de KH. Por virtud de ser inmortal, al menos hasta el punto de la liberación, estos sentimientos, o al menos el del amor, también debe sobrevivir a la transición post mórtem y unirse a buddhi, como parte integral de la reencarnación de la entidad, el transmigrante. Las “aspiraciones”, “el trofeo espiritual”, “las porciones más espiritualizadas”, “las más altas y divinas aspiraciones”, “todos son los atributos de la divinidad en el hombre”, etc. Pero el análisis no concluye aquí. Existe además el asunto de los sentimientos específicos que aparecen en el 4º Principio, los sentimientos de amor y de odio, para usar las palabras de KH. Por ser inmortal, por lo menos hasta la liberación, estos sentimientos, o por lo menos el de amor, también debe sobrevivir a la transición postmortem y unirse al buddhi, como parte integral de la entidad reencarnante, el transmigrante.

Comenzamos, por tanto, con lo que es cierto y claro: El 7º principio inmortal (âtmâ) junto con su vehículo, el 6º principio (buddhi), que "eclipsan" a la persona encarnada, pero que nunca están "dentro" de él o de ella, son los dos principios básicos y constantes que componen al transmigrante. Luego agregamos a estos dos principios, todo o parte del 5º principio superior o mente, el manas arupa, que se agrega por "unirse" con buddhi. Este 5º principio compuesto, tan asimilado o unido a âtmâ-buddhi, contiene en su interior las porciones más espirituales o divinas del manas, combinado sólo con amor impersonal e incondicional como sentimiento o emoción, que surge del 4º.

Dentro de estas esencias conjuntas, se encuentran las características adicionales de la autoconsciencia y conciencia, y un acceso a encarnaciones pasadas que, cuando se fusionan o asimilan en el buddhi, apoyan el concepto de HPB, citado anteriormente, que "el espíritu del hombre, aunque no individual per se,  conserva su distintiva individualidad en Paranirvâna". Creemos que son estas esencias espirituales más elevadas de los principios 4º y 5º, que se fusionaron en el 6º, que permiten esta "individualidad distinta", hasta el momento de la liberación de la rueda de la muerte y el renacimiento, después de lo cual sólo queda âtmâ. Entonces, si tuviéramos que atribuir un término a esa parte del transmigrante, que no sea ni el 6º o 7º principio, podríamos usar “esencias espirituales sublimadas”, que surgen de los principios 4º y 5º. Pero hay que tener cuidado al formular tales definiciones que pudieran sugerir que cualquier porción o segmento mundano u ordinario de los principios 4º o 5º, sin refinar y no espiritual, sobreviven para unirse al buddhi, como parte del transmigrante.

Basado en todo lo que precede, creemos que en términos de ciencia espiritual, el "transmigrante" puede ser definido como "el 7º principio eclipsado e inmortal o âtmâ, dentro de su vehículo, el 6º principio o buddhi, unidos a través de este último por una porción del 5º principio superior, que contiene ciertas esencias espirituales sublimadas que surgen del 4º y 5º principios”. Es principalmente en virtud de las diferentes esencias espirituales de los seres humanos, que cada transmigrante es distinto. La unidad radica en el âtmâ. El individuo transmigrante conserva la conciencia y el recuerdo autoconscientes a lo largo de sus reencarnaciones, hasta que logra la liberación como un jivanmukti, después de lo cual no habrá principios que permanezcan después de la muerte y la disolución, excepto el séptimo principio no humano, âtmâ.

En cuanto al peregrino espiritual, este resultado final que se acaba de describir, será diferente para aquellos que eligen conscientemente diferir el Nirvâna, para seguir el camino del Bodhisattva. Entonces, el desideratum o deseo de un peregrino en este sendero espiritual superior, especialmente donde él o ella han de entrar en el recinto de probación o chelado, bajo la guía de un Adepto en la presente encarnación, es no pausar ni cambiar el curso tras el renacimiento, sino avanzar más por este mismo camino en la encarnación subsiguiente. Instructiva aquí es la observación de HPB, de que "las preexistentes virtudes, talentos o dones innatos, se consideran  como que han sido adquiridos en una encarnación anterior”. (17).  Una rápida reanudación del ascenso en el camino espiritual superior, seguido a su renacimiento, debe ser visto por el caminante como tal “virtud, talento o don”. Para lograr este resultado, él o ella deben utilizar como herramientas indispensables, un conocimiento de los siete principios del ser humano, del transmigrante y del proceso de reencarnación.

 

Notas finales

1. H. P. Blavatsky Collected Writings (CW), 1975, vol. VIP. 239, “Mahatmas y Chelas” [ElTeósofo, vol. V, núm. 10 (58), julio de 1884, p. 233].

2. Las Cartas de los Mahatmas aA. P. Sinnett (ML), 1993, Quezon City, Filipinas: Editorial Teosófica, p. 120, Oficio No. 44, [ML-13].

3. H. P. Blavatsky, 1987, La Clave de la Teosofía, un facsímil de la edición original de 1889.Los Ángeles: TheTheosophyCompany, p. 93, [Sec. VI, “La naturaleza septenaria del hombre”, nota al pie].

4. CM, pág. 217, Oficio No. 72, [CM-127].

5. H. P. Blavatsky, 1947, La Doctrina Secreta (DS), Un facsímil de la edición originalde 1888, vol. Yo, Los Ángeles: TheTheosophyCompany, p. 232

6. Michael Gomes, transcriptor, Comentarios de la Doctrina Secreta, La Haya: I.S.I.S.Fundación, 2010, p. 609.

7. CT, p. 175, [Sec. IX, “Palabras definidas para cosas definidas”].

8. CM, p. 375, Oficio No. 111, [CM-59].

9. H. P. Blavatsky, La Voz del Silencio (VS), 2ª edición, Adyar: Theosophical PublishingHouse, 1964, pp. 219-220 [Glosario I.38 (24)].

10. DS, vol. I, p. 119.

11. CW, vol. VII, p. 51, “Isis sin velo y el Visishtâdvaita” [El Teósofo, vol. VII,Núm. 76, enero de 1886, pp. 279-280].

12. Ibíd., Pág. 52.

13. CM, pág. 193, Oficio No. 68 [CM-16].

14. CW, vol. VIP. 328, "Nota del editor para:" Kama-Loka y los aspectos  esotéricos de la Doctrina sobre el espiritismo '”[El Teósofo, vol. VI, núm. 5 (65), febrero de 1885, pp. 106–110].

15. CM, pág. 209, Carta No. 70C [CM-20C].

16. Ibíd., Pág. 263, Carta No. 85B, [CM-24B].

17. IS, págs. 251-52 [Glosario III.274 (21)].

 

 

 

 

 

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