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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 141 - Número 05 - Febrero 2020  (en Castellano)
 

 
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El despertar de la mente-corazón

 

John Vorstermans

Presidente Nacional de la Sección Neozelandesa de la Sociedad Teosófica.

Charla dada en la Convención Internacional de la ST realizada en Varanasi, India, el 1.1.2020

 

 

La exploración de los procesos para despertar nuestro potencial espiritual  incorpora el desarrollo de una percepción que tiene un enfoque mente-corazón. A continuación hay algunos de los pasos prácticos para el funcionamiento del despertar de la mente-corazón.

 

De acuerdo a la Teosofía, la Mente y el Alma son la misma cosa.  El Alma también es mencionada como nuestra individualidad permanente, a diferencia de nuestra personalidad presente. Es esta Mente-Alma-Ego, que encarna y reencarna, de vida en vida y de cuerpo en cuerpo, en un largo peregrinaje de evolución progresiva y desenvolvimiento interno.

 

¿QUÉ ES NUESTRA ALMA?

 

El Alma (Corazón)

   *Atma o Verdadero Yo

   *Buddhi

   *Mente (Manus) unida a Buddhi

La Naturaleza humana

   *Mente (Manus) unida a

   pasiones/deseos/apego

   *Prana/Astral

   *Físico

 

La Voz del Silencio de H. P. Blavatsky, Fragmento II, “Los Dos Senderos”, atrae la atención a las diferencias entre el “Ojo” y el “Corazón.

 

*El Dharma del “Corazón” es la personificación de Bodhi, lo Permanente y lo eterno.

 

*El Dharma del “Ojo”  es la personificación de lo externo y de lo no-existente.

   Ojo=Sabiduría de la Cabeza; Corazón=Sabiduría del Alma; Bodhi= Yo Divino Verdadero.

 

El Ojo refleja la naturaleza de la Mente vuelta hacia afuera, enfocada en el conocimiento, lo externo, lo transitorio. Tiene fuertes pasiones, deseos y apegos que se encuentran inmersos y condicionados por ella. La Mente humana está asociada con nuestra naturaleza animal inherente. El Corazón representa la Mente que está vuelta hacia adentro, asociada con buddhi, nuestra Alma espiritual, y está libre de los apegos del yo humano o ego personal. Finalmente, necesitamos a ambos plenamente desarrollados, con nuestra consciencia enfocada en el Alma.

 

En esta etapa de nuestra evolución humana, los desafíos que enfrentamos están a nivel  de la Mente. Hay una batalla entre la mente inferior y la superior, o entre la mente condicionada y la no condicionada. Es mencionada por muchos nombres y es la batalla más significativa que tenemos ante nosotros. A medida que dirigimos nuestra atención desde la mente vuelta hacia fuera, hacia el Alma, se revela una realidad más exacta.

 

J. Krishnamurti habla acerca del Corazón y de la Mente del modo siguiente:

 

“...cuando el corazón entra en la mente, la mente tiene una cualidad completamente diferente; entonces realmente es ilimitada, no solamente en su capacidad para pensar, para actuar eficientemente, sino también en su sentido de vivir en un inmenso espacio donde usted es parte de todo...”

Meditaciones

Ediciones Shamballa Inc.,

                                                                Boulder, 2018.p.10

 

Un cambio completo de percepción o consciencia tiene lugar cuando usted experimenta verdaderamente la unidad de la vida que yace en el  centro del Alma.

 

¿Cómo entra el Corazón en la Mente, cómo trasladamos la consciencia al Alma?

 

Al trasladar la consciencia al Alma, podemos ver lo que es verdadero y real. Este paso requiere el desarrollo del discernimiento, una disposición a cuestionar todo lo que se presenta ante nosotros que damos por sentado, nuestras opiniones, percepciones y creencias. Desarrollar una continua consciencia de todo lo que está sucediendo, tanto externa como internamente, es parte de este proceso.

 

Muchas de las enfermedades que sufrimos es el resultado de la desarmonía o conflicto internos, donde nuestras acciones en este mundo no se alinean con los valores universales. Por ejemplo, a través del proceso del estudio comparado de las grandes religiones, aprendemos que la “indañabilidad” (ahimsa) es un valor universal. Vivir una vida inofensiva se señala como el primer paso a tomar en todas las grandes religiones. Causar daño por medio de nuestras acciones o pensamientos crea un desequilibrio psicológico. Este desequilibrio resulta en “enfermedad” o mala salud, física, emocional y mentalmente.

 

Por lo tanto, observar nuestros pensamientos, acciones y palabras, esforzándonos en mantenerlos en equilibrio con los valores universales, tales como la indañabilidad, resulta en el realineamiento con los valores universales y la eliminación de hábitos perjudiciales. Adoptando esta práctica, experimentamos un mayor respeto por la vida, llegamos a no juzgar, a tener un estilo de vida más saludable, y a desarrollar una naturaleza más compasiva.

 

La vida misma tiene una manera de enseñarnos, si estuviéramos presentes a lo que sucede a cada instante.

 

Cuando no estamos de acuerdo con alguien, o alguien pulsa nuestro botón, que causa una reacción dentro de nosotros, entonces es una excelente oportunidad para reflexionar en lo que subyace en una respuesta así. Sucede a menudo una discrepancia cuando enfrentamos una creencia condicionada. Si miramos lo que está sucediendo, podemos ver que nos apegamos a una idea que no es verdad, sino a una parte de nuestra visión incorrecta de la realidad.

 

Tales disparadores son momentos valiosos que nos permiten mirarnos y reflexionar sobre nuestras percepciones. Las experiencias de vida, especialmente los temores, crean patrones emocionales que afectan y condicionan nuestras respuestas a sucesos específicos. Porque para que el corazón entre en la mente, se deben liberar estos patrones condicionados que hemos creado.

 

Como dice H. P. Blavatsky en “La Escala de Oro”, debemos tener una mente abierta. Para conocer nuestro yo tenemos que dejar o abandonar lo que es el no-Yo. Consideremos por un momento que la humanidad está viviendo en la ignorancia. Vivimos en realidad lo percibido por nuestros sentidos, los que han creado esta pretendida realidad. En la película llamada Matrix, todos están atrapados en un sueño colectivo que ellos creen que es real. Uno de los soñadores comienza a ver inconsistencias en el sueño, al principio no las comprende y por lo tanto las ignora. Después de mucho batallar, puede despertar de la ilusión del sueño a una nueva realidad. La historia de “Matrix” no está lejos de la verdad de nuestra existencia.

 

Echemos un vistazo al sueño (ilusión) donde nos encontramos. El deseo personal es fuerte, la adquisición de posesiones es la característica del éxito en este mundo de sueños. Nos vemos como seres diferentes, separados, otra aparente distorsión de la realidad. Hemos perdido contacto con nuestra consciencia interna, nuestra mente-corazón. En esta realidad, explotamos el planeta para satisfacer los deseos, tener más que nuestros prójimos, incluso cuando podemos ver que los recursos del mundo se están acabando, los efectos del cambio climático, etc. Millones de personas viven en la pobreza y enfermedad en este sueño.

 

Al mismo tiempo, un pequeño porcentaje tiene toda la riqueza, y administra el abastecimiento alimentario y las medicinas donde el beneficio empresarial es más importante que el bienestar social. ¿No es hora de despertar de este sueño de la mente inferior y despertar a nuestro Corazón, nuestra Alma? ¿Cuándo despertaremos de este sueño?

 

¿Cuándo crecerá nuestra consciencia para despertar del sueño y percibir la realidad?

 

El primer paso requerido es el de la simple observación. A menudo es descrito como meditación, el reflexionar en los pensamientos que surgen en la Mente. No se trata de inhibir estos pensamientos, al contrario, es volverse conscientes de ellos. Si estamos dispuestos a observar nuestros pensamientos repetidos, comenzamos a identificar el pensamiento condicionado, los patrones de pensamiento o formas de pensamiento que filtran nuestras percepciones de la realidad. Una vez que nos volvemos conscientes de estos patrones de pensamiento, tenemos la opción de darles energía, o de dejarlos ir, y finalmente disolverlos.

 

La meditación, uno de nuestros métodos más significativos de desarrollar la auto-consciencia, es inapreciable en el desarrollo de la correcta clase de consciencia. A través de la observación de la mente y en la creación de la consciencia atenta, desarrollamos una comprensión de la naturaleza de la mente y de la consciencia interna. Podríamos comenzar una práctica de meditación de 10 minutos diarios, que nos permita conectarnos con el observador interno o testigo que vigila todo lo que hacemos, pensamos o deseamos. Es este observador el que está consciente de nuestros pensamientos durante la meditación, y nos recuerda que hemos perdido nuestro enfoque, y que algún patrón de pensamiento nos ha distraído.

 

Observamos el patrón de pensamiento que nos desconcentra, para reflexionar más tarde, para tratar de identificar el patrón o pensamiento condicionado, y luego traer nuevamente nuestra atención a la observación. Una vez que nos conectamos con  nuestro observador interno, la meditación se mueve desde un breve proceso diario a la constante observación de nuestro pensamiento, palabra y acciones. Este proceso es llamado “conciencia sin opción”, siempre consciente. Somos inconscientes peregrinos en el peregrinaje del alma. Cuando despertamos a la realidad del peregrinaje, centrados en la consciencia sin opción, ha comenzado el camino hacia el Auto-descubrimiento, abriéndonos y centrándonos en la mente-corazón. Entonces despertamos del sueño a la conexión del verdadero corazón.

 

Las historias del peregrinaje son a menudo alegóricas, y tienen valiosos indicios para nuestro despertar. La sabiduría antigua sugiere que hay siete claves para interpretar los libros sagrados tales como las historias o parábolas bíblicas. La primera clave y la más obvia es la historia en sí que a menudo describe un suceso histórico tal como la vida de Jesús, o en el Bhagavadgita, la batalla que tiene lugar ante Arjuna.

 

Usted puede también leer estas historias como una alegoría de nuestro peregrinaje. En este caso, el personaje principal de la historia, tal como Jesús o Arjuna representa el peregrinaje espiritual que emprendemos para despertar nuestro corazón o consciencia del alma. Otros personajes en la historia representan cualidades que debemos desarrollar para poder completar el viaje. Así la historia bíblica de Jesús es nuestra propia historia. Aprendemos a dominar nuestras pasiones y deseos inferiores, representados por la crucifixión, no literalmente, sino simbólicamente. Lo mismo para Arjuna, la batalla que está enfrentando, es la batalla de la rectitud que todos estamos enfrentando.

 

El hijo pródigo

 

En esta historia bíblica el significado metafísico de los “dos hijos” de la Biblia (Lucas 15:11) describe los dos aspectos del Alma o consciencia. El hijo que se quedó en casa es el hijo religioso o moral; el hijo que se fue a una provincia distante es la encarnación humana del Alma en todos los placeres de los sentidos y pasiones.  Ir a una “provincia lejana” es separar la consciencia de su fuente madre. El primer paso para poder regresar a la casa del padre es el arrepentimiento y la confesión. Si nos arrepentimos verdaderamente, el padre perdonará, tendrá compasión, y la generosidad de la Mente Divina se derramará sobre nosotros.

 

Cuando hay unidad entre el sentido interno y el Espíritu interno (el regreso del hijo más joven a la casa de su padre), hay mayor regocijo; despiertan la vitalidad y comprensión. El “becerro gordo” es la riqueza de la fuerza esperando siempre al Alma necesitada. Cuando todas estas relaciones se han establecido entre lo interno y lo externo, hay alegría. El hombre muerto de los sentidos revive en la consciencia del Espíritu, lo perdido es hallado.

 

La historia de El Mago de Oz, escrita por Frank Baum, un teósofo insigne, es un cuento histórico del sendero del Alma hacia la iluminación. Esta es la historia del despertar de Dorothy. El Camino de Ladrillos Amarillos representa el yo en evolución. Los zapatos plateados representan el cordón de plata, el vínculo entre el yo material y el yo espiritual. El Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León Cobarde, quienes buscan respectivamente un cerebro, un corazón y el valor, son cualidades requeridas para su desarrollo en el peregrinaje. La bruja mala en la Ciudad Esmeralda es una personificación del dios personal del Cristianismo. En la parte final de la historia Dorothy despierta en su regreso a Kansas en su mente-corazón.

 

El Peregrino de Paulo Coelho, relata sus peripecias espectaculares y el misterioso mentor, Petrus, y su viaje a través de España en busca de una espada. Esta parábola fascinante explora la necesidad de encontrar nuestro sendero. Al final, descubrimos que lo extraordinario siempre se encuentra en las formas simples y comunes de la vida diaria. Paulo está en busca de su espada, la que se dice encontrará al final del Camino a Santiago. A lo largo del peregrinaje es asaltado por un desafío tras otro que lo demora en alcanzar la espada, su meta. Finalmente, tiene la realización de que  cada desafío que enfrentamos en la vida diaria  es nuestro maestro. Paulo finalmente aprende la valiosa lección de estar presente para el aprendizaje de cada momento en el peregrinaje y reconoce que el destino (la espada) es simplemente una distracción.

 

Podemos ver las mismas alegorías representadas en muchas películas modernas. Por ejemplo, en El Señor de los Anillos, Gollum personifica nuestra Mente dual, y Frodo, en su peregrinaje transformador con su compañero Sam, ejemplifica las cualidades que necesita para completar su viaje. En La Guerra de las Galaxias, Yoda es el Maestro que todos llegaremos a ser, y La Fuerza, la inteligencia universal. Los Skywalkers, Anakin, Luke, Ren, etc., representan el desafío que enfrentamos entre la luz y las fuerzas oscuras.

 

La luz y la oscuridad no están separadas, son dos aspectos de la  totalidad que debemos integrar para estar completos. En Harry Potter, el niño curioso, inocente, representa las cualidades que todos debemos poseer en nuestro peregrinaje. Harry enfrenta la luz y la sombra internas, personificando nuestro viaje. Harry y Voldemort son partes del otro, así como todos tenemos la luz y la sombra dentro de nosotros mismos. Nos gusta mostrar nuestra luz y ocultar la sombra, aún cuando para llegar a ser la totalidad, las dos deben integrarse, procesarse, así como necesitamos procesar nuestra naturaleza condicionada para despertar en el Corazón.

 

Es vital observar, ser conscientes de lo que está pasando a través de nuestra Mente. A través del estudio de los libros sagrados, leyendo las historias como si fueran nuestro propio viaje que nos proporciona valiosas percepciones. Una visión alegórica es una herramienta fascinante que podemos aplicar a nuestras propias vidas, con reflexión constante y mente-consciencia.

 

El peregrinaje no es siempre el destino. Son siempre los desafíos que enfrentamos a lo largo del camino. El viaje del Alma, tomado a través de muchas encarnaciones, como una vida humana está conscientemente tratando de reconectar el Alma y moverse más allá de la simple consciencia mental/emocional, para volverse consciente desde una perspectiva del Alma.

 

Vivir Profundamente es un libro publicado por el Instituto de Ciencias Noéticas (IONS) basado en un programa de investigación de hace una década, en el proceso transformador experimentado por mucha gente. El IONS fue fundado por el astronauta de la NASA Dr. Edgar Mitchell, quien tuvo una experiencia transformadora, de cambio de vida, en su viaje de regreso desde la Luna a la Tierra. De todas las personas entrevistadas en la investigación, no se encontró ninguna fórmula o práctica religiosa o espiritual que indujera las experiencias transformadoras. Sin embargo, la investigación también incluyó entrevistas a muchas personas bien conocidas quienes tuvieron estas experiencias, quienes compartieron aspectos esenciales de su viaje de transformación.

 

Diferentes prácticas espirituales, tales como la meditación, no producen cambios transformadores directamente. Sin embargo, tales métodos a menudo son útiles para crear el terreno fértil que permite que sucedan tales experiencias. Otros elementos en una práctica que se considera necesaria es la importancia de la correcta intención, atención, repetición y guía.

 

La realización no es algo que podamos hacer, es solamente algo para lo que podemos estar dispuestos. La práctica no es la causa de la realización, sino que le ayuda a estar más abierto y dispuesto a recibir lo que el universo tiene que ofrecer.

                                                                               Zenkei Blanche Hartman (2003)

 

Medios de desarrollar la Mente-Corazón

 

Cada uno de nosotros debemos encontrar nuestros propios medios o forma de desarrollar la mente-corazón, o Alma, consciencia. Algunas formas posibles que pueden ser útiles son:

 

  1. Un examen minucioso y cuidadoso del mundo en el que vivimos. Considerando el consejo de los Grandes Maestros junto a nuestra propia experiencia, razonamiento e investigación, así como lo que la ciencia moderna tiene que decir.

 

  2. Trabajar cuidadosamente y con objetividad al explorar lo que es real e irreal, y estar abiertos a cuestionar nuestra comprensión de lo que descubrimos. Muy posiblemente encontraremos que las cosas que no son lo que parecen ser, son las que producirán cambios en nuestras acciones.

 

3. Crear una consciencia atenta sin opción de 24 horas.

 

4. Preparar un terreno fértil para la experiencia transformadora estableciendo nuestras prácticas de consciencia.

 

Esto es útil para todo individuo que desea desarrollar la intuición espiritual o Auto-descubrimiento, una mente-corazón. Uno de los adeptos dijo: “Abandone su  mundo y venga al nuestro”.

 

La Mente meditativa

 

Una mente meditativa es silenciosa. No es el silencio que el pensamiento puede concebir, no es el silencio de una tranquila tarde, es el silencio en que el pensamiento, con todas sus imágenes, sus palabras y percepciones, ha cesado completamente. Esta mente meditativa es la mente religiosa, la religión que no es tocada por la iglesia, los templos o los cánticos.

 

La mente religiosa es la explosión del amor. Es este amor que no conoce la separación. Para él, lejos es cerca. No es el uno o los muchos, sino más bien ese estado de amor en el que cesa toda división. Como la belleza, no es de la medida de las palabras. Desde este silencio únicamente actúa la mente meditativa.

 

                                                                                               J. Krishnamurti

 

 

 

 

 

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