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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 141 - Número 03 -  Diciembre 2019  (en Castellano)
 

 
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Teosofía práctica:

“Yo soy el Todo”

 

Deepa Padhi

Vice-Presidente internacional de la Sociedad Teosófica, Adyar,

y Presidente de la OTS, Región de Odisha,India.

 

 

El tema “Yo soy el Todo” se explorará desde las perspectivas mitológica, filosófica, científica, espiritual y teosófica, comenzando con la mitología hindú. En el Bhagavata Purana, uno encuentra historias referentes al Señor Krishna. Cuando Krishna era un niño pequeño, sus amigos una vez comunicaron a su madre, Yasoda, que él había comido un poco de arena. Cuando ella le preguntó, él lo negó y pidió a Yasoda inocentemente que revisara su boca. Cuando abrió su boca, Yasoda vió todo el Universo en ella, estrellas, planetas, galaxias, todas las criaturas animadas e inanimadas. Nuevamente, el capítulo onceavo del Bhagavadgita dice que Arjuna tuvo una visión de todo el Universo (visvarupa) dentro de Krishna.

 

¿Por qué Krishna mostró todo el universo dentro de él? Podía haber proyectado todo el Universo objetivamente. La respuesta demuestra que el Yo contiene el Todo. Si es verdad que el Señor Krishna había tomado la forma humana, puede también ser verdad de cada ser humano. Krishna podía mostrarlo porque tenía “poder divino”, y este también existe potencialmente en cada ser humano. Por lo tanto, el Yo no es diferente del todo, de la Consciencia Universal y de sus manifestaciones.

 

De modo similar, en Purusha Sukta, de describe a Purusha con 1.000 cabezas, ojos y pies. ¿Qué significa esto? “Mil” aquí no es un número específico sino más bien significa “innumerables”, el Todo, la totalidad. Purusha es el Todo, el Principio Consciente, y penetra todas las cabezas, ojos y pies de numerosos seres a causa de lo cual pueden pensar, ver y caminar.

 

El Isa Upanishad abre con las profundas palabras: purnam-adah purnam-idam purnat-purnam-udachyate, purnasya purnam-adaya purnam-eva-avasishyate: Ese es el Todo y este es el todo, este todo surge de Ese Todo; cuando el todo es separado de El Todo lo que queda es verdaderamente El Todo. “Ese” se refiere a la Consciencia Universal y “este” se refiere a las manifestaciones de esa consciencia. Ellos son uno y lo mismo. La palabra es una parte integral del Todo, o de la todo incluyente Unidad. Tomemos el ejemplo del oro. Si el oro es “Ese”, entonces “este” es un adorno de oro, un brazalete por ejemplo, una forma particular con un nombre. El oro tiene las posibilidades y potencialidades de manifestarse en múltiples formas de adornos teniendo variados nombres y formas, y estas nunca pueden ser separadas del oro. Similarmente, hay solamente una Consciencia que envuelve todo lo animado e inanimado. Como dice H. P. Blavatsky (HPB) en La Doctrina Secreta: “La raíz de todos los átomos individualmente, y de todas las formas colectivamente, es... la Realidad Una. El Uno se convierte en el Universo tejido de su propia esencia”.

 

La Vedanta sostiene que hay Una Consciencia que es el sustrato último de todas las cosas y se manifiesta en miríadas de entidades dentro del universo, el sol, la luna, las estrellas, todos los seres vivos y no vivos. El Aitareya Upanishad declara: prajñanam brahma significando “la Consciencia es Brahman”, el Supremo, la fuente de todas las cosas, la Realidad Absoluta. Podemos llamarla Brahman, Atman, Alá, Padre en los Cielos, Tao Supremo, estado de Nirvana, ekomkar satnam. Las religiones son muchas pero la Verdad o Realidad es una. No importa con qué nombre la llamemos, no hay sino una Realidad Ultima, que es la Consciencia. La misma idea es transmitida en el Brhadaranyaka Upanishad, en el cual dice Yajñavalkya: “Oh Gargi! Esa consciencia única universal imperecedera ha impregnado todas las cosas en este universo”. Ahora sabemos que la Consciencia Universal única es referida como el Todo. Luego, ¿quien es este “Yo” en la afirmación “Yo Soy el Todo”? La consciencia humana o auto-consciencia es una expresión de esta Consciencia Universal omnipenetrante. Este principio de conocimiento por medio del cual el hombre conoce todas las cosas y brilla en el centro de su ser es el “prajñanam brahma” . En el Kena Upanishad se dijo: “Aquello que no puede ser escuchado pero por el cual los oídos pueden escuchar, aquello que no puede ser visto pero por lo cual los ojos pueden ver, sabe que es Brahman (Consciencia), no esto que tú adoras”.

 

El Islam afirmó que “la Luz de Alá mora en el ser humano creado”. Cristo dijo: “El Reino de Dios está adentro”. El Judaismo dijo: “Dios creó al hombre e insufló Su espíritu en él”. Este principio del conocimiento habita en el corazón de todo ser como el Yo. Por lo tanto, los antiguos videntes solían decir atmanam viddhi, “Conócete a ti mismo”. En realidad, antes que comprendamos algo, antes que sepamos algo, primero necesitamos saber que “Yo existo”, “Yo existo, por lo tanto Yo conozco”. Es justamente lo contrario de lo que el filósofo francés Descartes dijo: “Pienso, por lo tanto, existo”. Pero estaba equivocado porque para pensar, primero debe existir el pensador. Como el pensamiento presupone la existencia de un pensador, sin un pensador o conocedor no es posible el conocimiento. Ese conocedor es el Yo, Atman o el principio interno del conocimiento.

 

La Consciencia Universal es lo que somos, pero cuando la Consciencia se conecta con nuestro cuerpo y mente, se  convierte en una forma limitada y distorsionada de nuestro ego. Y a causa de este ego, comenzamos a identificarnos como el Sr. tal y cual o la Sra. tal y cual. Pero la verdad es que no soy este pequeño hombre o mujer aislado de todos los demás, soy la consciencia única universal. Esta consciencia del “Yo” o consciencia del ego tiene la potencialidad para comprender su no-diferencia del “Yo” universal o de la Consciencia Universal. Cuando la mente es iluminada por la consciencia no dualista de buddhi, la auto-consciencia se convierte en un sentido de unidad, de “Yo soy el Todo”.

 

Se dijo: yatha pinde tatha brahmande: como es el átomo así es el Universo, como es el microcosmos así es el cuerpo Cósmico, como es “esto” así es “Aquello”. “Aquello” como sabemos no es ni energía ni espacio, ni tiempo ni materia, sino un campo de pura consciencia, “un campo de posibilidades y potencialidades”. HPB mencionó en La Doctrina Secreta: “Este polvo cósmico es algo más, pues cada átomo en el Universo posee en si la potencialidad de la propia conciencia, y es, como las Mónadas de Leibnitz, un Universo en si mismo y por si mismo” (p.107, Estancia V, Comentario I). Atman está paradójicamente siempre unido con el Uno y al mismo tiempo es la esencia de la existencia individual.

 

Desde el punto de vista científico, podemos tomar el ejemplo de un cuerpo humano que tiene 100 trillones de células y cada célula sabe instantáneamente cómo relacionar su actividad con cada otra célula. El Dr. Deepak Chopra, un médico científico y maestro espiritual menciona que nuestros ritmos biológicos que son llamados “ritmos circadianos, ritmos estacionales, ritmos gravitacionales, ritmos lunares, son en realidad los ritmos del cosmos. Así, nuestro cuerpo está correlacionado instantáneamente con la sinfonía del cosmos”.

 

De hecho, en la Naturaleza todas las cosas están directamente conectadas con todas las demás. El universo es un lugar donde hay interconexión e interrelación. Como dicen Las Cartas de los Mahatmas, “La Naturaleza ha unido todas las partes de su Imperio mediante sutiles hebras de simpatía magnética, y hay una correlación mutua entre una estrella y un hombre”.

 

La ciencia nos dice que todos somos partes de un todo unificado. El físico David Bohm sostiene que en el mundo externo del espacio y el tiempo, las cosas y seres puede que parezca que están separados o diferenciados, pero detrás de la superficie en el campo implicado o periódico, todas las cosas y sucesos son intrínsecamente uno e indivisos. Retrató la realidad como un todo continuo en el que cada fragmento, cada célula, átomo, pequeña porción de materia, contiene el universo completo.

 

Por lo tanto, no hay nada equivocado cuando una ola dice “Yo soy el océano” porque es una parte del océano y el océano está en ella. No hay separación entre los dos. Muy acertadamente el santo sufi Rumi dijo: “Tú no eres una gota en el océano. Tú eres el océano entero en una gota”.

 

En el estado de la Naturaleza, las partes se hallan interrelacionadas unas a otras e integradas al todo, al mismo tiempo. La interrelación y mutua dependencia entre las cosas y seres que están situados remotamente desconcierta la mente humana. Un objeto, por insignificante y minúsculo que pueda parecer, tiene un lugar necesario en el todo. Los diminutos invertebrados son indispensables para la existencia humana porque los seres humanos dependen de estos invertebrados para su sistema de sostén vital. Por lo tanto, son “las pequeñas cosas que dirigen el mundo”. Si se los destruye, la humanidad sobrevivirá solo unos pocos meses. Así, toda violencia ejercida contra una parte, tiene su inevitable repercusión sobre el resto de los constituyentes integrales, y por lo tanto sobre el todo.

 

El valor de la parte no puede ser conocida en aislamiento sino solamente en su relación con el todo. La idea de participación, en lugar de observación, es una formulación reciente en la física moderna pero es una antigua idea muy bien conocida en el misticismo oriental. Fritjof Capra dice en el Tao de la Física:

 

El conocimiento místico nunca se puede obtener por medio de la observación, sino solo por la plena participación con todo nuestro ser. La idea del participante es así crucial para la visión mundial oriental, y los místicos orientales han impulsado esta idea hasta el extremo, hasta un punto en el que el observador y lo observado, sujeto y objeto, no son solo inseparables sino que también llegan a ser indistinguibles. (El Tao de la Física, p.155).

 

El campo teomórfico postulado por Rupert Sheldrake supone que cada una y toda persona está conectada con el campo morfogenético de la humanidad.

 

La unidad subyacente del cosmos es también reconocida en la astrofísica y cosmología modernas. De acuerdo al principio de Mach, la interacción y la interrelación llega al universo en general, hasta las lejanas estrellas y galaxias. Esta interrelación es también evidente en la astrología. La astrología es la teoría de que configuraciones particulares de los cuerpos celestes en el momento de nuestro nacimiento están significativamente relacionadas con nuestra personalidad, carácter y el curso de los acontecimientos.

 

Visto desde esta perspectiva, el así llamado individuo pierde su individualidad. Es solamente el todo, la totalidad de la existencia individual que califica para ser el individuo apropiado.

 

Estos nuevos hallazgos y conexiones han llevado a la creación de un nuevo “paradigma” y a un nuevo grupo de valores en el mundo de la ciencia. El antiguo paradigma cartesiano o newtoniano de un mundo dualista es reemplazado por el nuevo paradigma holístico que es solamente otro término para la filosofía monista o no-dualista de la Vedanta que India presentó hace más de cinco mil años.

 

En el libro La Clave de la Teosofía, H. P. Blavatsky (HPB) comentó:

 

Atma, el Yo Supremo, no es ni vuestro espíritu ni el mío, sino que, como el sol, resplandece sobre todos. Es el principio divino universalmente difundido, inseparable de su Meta-espíritu uno y absoluto, del mismo modo que el rayo solar es inseparable de la luz del sol.

 

Uno nunca debería decir “mi atma” o “tu atma”. Esta idea es la maldición del mundo porque ha producido tremendo egoísmo, egocentrismo, celos y odio. Es la causa de toda división y separación. Atma, el Yo, es Universal. Siendo Atma absoluto no puede ser definido por términos relativos como este o el otro.

 

[Atma] es simplemente eso en lo que estamos, no solamente eso en que vivimos, respiramos y tenemos nuestro ser, sino (así es) todo el universo. (HPB, La Doctrina Secreta, Comentarios, p.609.

 

Todas las cosas son inter-penetradas por todas las otras cosas. Aquellos que son desarrollados y sensibles pueden percibir la realidad de la mutua inter-penetración más allá del ámbito de la separación.

 

Esta unidad o totalidad es fundamental en el pensamiento teosófico que se extiende hasta el campo de la consciencia universal en la cual, como dijo HPB, “nosotros vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”. De hecho, la Teosofía trata de la realización de la relación entre la unidad fundamental y sus manifestaciones sea a través de la intuición directa, meditación o deducción desde la experiencia.

 

La realización de esta unidad se expresa en los Mahavakyas (Los Grandes Refranes) como aham brahmasmi, “Yo” y “Brahman” somos uno. Sankaracharya dijo: jiva brahmaiva na-parah. Esta unidad representa la fusión de lo “visto” y lo “invisible”, los principios subjetivo  y objetivo. Esta es la fusión con la fuente.

 

Vivekananda ha dicho:

 

La inmortalidad es conocernos a nosotros mismos como uno con todo, vivir en todos los cuerpos, percibir a través de todas las mentes. Estamos destinados a sentir en otros cuerpos además de este. ¿Qué es la simpatía? ¿Hay un límite para esta simpatía, este sentimiento en nuestros cuerpos? Es muy posible que llegue un momento en que sintamos a través de todo el universo.

 

Lo que quiere decir es que cuando sintamos amor y compasión por todo, entonces solamente se dirá que hemos alcanzado la auto-realización. En esta etapa uno se vuelve extremadamente sensible al dolor y sufrimiento de los demás. Esta es la verdadera experiencia de unidad con el Todo. No es teórica o intelectual. Es vivencial. Pero este conocimiento no está pensado para permanecer aislados o volvernos solitarios, más bien, debería reflejarse en nuestra vida diaria en las relaciones positivas con todos los demás.

 

El Gita dice que un yogui que se siente uno con los demás, trabaja por el bienestar de todo el mundo, tienen lugar las correctas acciones en él y la acción correcta es aquella que es apropiada y buena para la totalidad. Tal ser se vuelve responsable no solamente consigo mismo sino con el mundo entero que, en las palabras del Gita es sarva-bhuta-hite-ratah. Esta es la aplicación práctica del concepto, “Yo soy el Todo”.

 

Me gustaría mencionar en este contexto la muy favorita canción de Mahatma Gandhi: vaishnavajana to tene kahiye, je peed parayi jaane re..., que significa que la persona espiritualmente despierta es empática y compasiva hacia todos sus semejantes y nunca permite que la auto-suficiencia entre en su mente.

 

Había una tradición en India que quien es llamado el Maitreya Buddha tuvo que tomar el voto de no convertirse en Supremo Buddha hasta haber liberado a los otros seres humanos también, ya que “Yo” significa para él “todos”, la totalidad.

 

La fuente inagotable de amor y profunda compasión debería tomar posesión de cada individuo a través de la auto-transformación de modo que abarque todo con la realización de “que uno no puede dañar a otros sin dañarse a si mismo”, ya que todos están integrados en el total. A esto es a lo que aspira la Teosofía práctica.

 

 

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