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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 141 - Número 02 -  Noviembre 2019  (en Castellano)
 

 
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¿No nos está diciendo lo mismo que Buddha dijo?­- III

J. KRISNAMURTI

 

(En diálogo con los eruditos budistas Walpola Rahula e Irmgard Schloegl, con el profesor David Bohm)

J. Krishnamurti (1895-1986) fue uno de los grandes maestros espirituales del siglo XX. Del libro electrónico:

¿Puede cambiar la humanidad? - J.Krishnamurti en Diálogo con los budistas, ed. (en inglés) David Skitt, 2003.

Reimpreso con Shambhala Publications, Inc. de Boulder, CO, EE.UU. <www.shambhala.com>.

 

 

Walpola Rahula: Yo diría que estamos hablando en términos dualistas.

Krishnamurti: Todo lenguaje es dualista.

WR: Usted no puede hablar, yo no puedo hablar, sin un enfoque dualista.

K: Sí, para establecer comparaciones. Pero no estoy hablando de eso.

WR: En este momento está hablando de lo absoluto, de lo supremo; sin embargo, cuando nos referimos a lo bueno y a lo malo hablamos en sentido dualista.

K: No, y por eso quiero dejar a un lado esta cuestión.

WR: No se puede hablar del bien y del mal en sentido absoluto. No existe tal cosa como la bondad o la maldad absoluta.

KRISHNAMURTI: No. ¿Es la valentía lo opuesto del miedo? Es decir, cuando no hay miedo, ¿es valentía lo que existe? ¿O acaso lo que hay es algo completamente distinto?

Irmgard Schloegl: Hay algo completamente distinto.

KRISHNAMURTI: Entonces no es su opuesto, como la bondad jamás es el opuesto de la maldad. Así pues, ¿de qué estamos hablando cuando decimos: «Cambiaré, pasaré de mi condicionamiento, que es malo, a un estado libre de condicionamiento, que es bueno»? Consideramos la libertad como lo opuesto del condicionamiento, y por lo tanto eso no es libertad en absoluto. Esa supuesta libertad es simplemente producto de mi condicionamiento, porque estoy atrapado en esta cárcel y quiero ser libre; es una reacción a la cárcel, y eso no es libertad.

WR: No entiendo con claridad.

KRISHNAMURTI: Señor, podríamos considerar un momento: ¿es el amor lo opuesto del odio?

WR: Lo único que se puede decir es que donde hay amor no hay odio.

KRISHNAMURTI: No, estoy preguntándole otra cosa, pregunto si el odio es lo opuesto al afecto, al amor. Si lo es, entonces en ese afecto, en ese amor, hay odio, porque nace del odio, de lo opuesto. Todos los opuestos nacen desde sus opuestos respectivos, ¿no es así?

WR: No lo sé, eso es lo que usted dice.

KRISHNAMURTI: Pero es un hecho, señor. Mire, tengo temor y cultivo la valentía, Me tomo una copa, o lo que haga falta, para librarme del miedo, y a continuación digo que soy muy valiente. A los héroes de guerra les ponen medallas por actuar así. Como tienen miedo, dicen “debemos ir y matar”  o a hacer lo que sea, y se vuelven valientes, héroes.

WR: Eso no es valentía.

KRISHNAMURTI: Digo que todo lo que nace desde su opuesto contiene a su opuesto.

WR: ¿Cómo?

KRISHNAMURTI: Si alguien le odia y después dice “debo amar”, ese amor nace del odio. Debido a que conoce lo que es el odio, dice, “no debo ser esto, sino que debo ser aquello.” Entonces, eso es lo opuesto a esto. Por lo tanto ese opuesto contiene a este.  

WR: No sé si es el opuesto.

KRISHNAMURTI: Así es como vivimos, señor. Esto es lo que hacemos. Tengo impulsos sexuales, me digo que no debería sentirlos y hago voto de celibato, no “yo”, es lo que la gente hace, que es lo opuesto. Entonces siempre estamos atrapados en este corredor de opuestos. Y yo cuestiono todo el corredor. No creo que exista, lo hemos inventado, pero realmente no existe. Por favor, esto es solo una explicación, señor, no acepte nada.

IS: Personalmente, y como hipótesis para la investigación, considero este canal de los opuestos como un elemento humanizador, y estamos atrapados en él.

KRISHNAMURTI: ¡No!, no es un elemento humanizador. Eso es como decir “he sido una entidad tribal, ahora me he convertido en una nación y finalmente llegaré a ser internacional. El tribalismo continúa.

DB: Creo que ustedes dos quieren dar a entender que en cierto sentido hemos progresado, queriendo decir que no somos tan bárbaros como fuimos en el pasado.

IS: A eso me refiero al hablar del elemento humanizador.

KRISHNAMURTI: Yo cuestiono si es humanizador..

WR: No me gusta situarme en los extremos.

KRISHNAMURTI: Éstos no son extremos, son simplemente hechos. Los hechos no son extremos.

DB: En el pasado la gente era mucho más salvaje y brutal que hoy, en sentido general. ¿Quiere decir que ese no es un progreso genuino? ¿Diría usted que esto realmente no tiene mucho significado?

KRISHNAMURTI: Seguimos siendo bárbaros.

DB: Sí, lo somos, pero hay quien dice que no somos tan bárbaros como lo éramos.

KRISHNAMURTI: «Tanto como» no tiene validez.

DB: Intentemos poner este punto en claro. ¿Diría usted que esto no es importante, que no es significativo?

KRISHNAMURTI: No, cuando digo que soy mejor que era, no tiene sentido.

DB: Creo que convendría aclarar esto.

WR: En un sentido relativo, dualista, no acepto eso, no puedo verlo.  Pero en el sentido absoluto y final, no existe tal cosa.

KRISHNAMURTI: No, no diga «final»... Ni siquiera aceptaré la palabra «final». Veo cómo el opuesto nace en la vida de cada día, no finalmente. Es un hecho que soy codicioso. Intento no ser codicioso, lo cual no es un hecho, pero si permanezco con el hecho de que soy codicioso, entonces puedo hacer algo al respecto realmente y ahora. Por lo tanto no hay ningún opuesto. Señor, tome la violencia y la no violencia. La no violencia es el opuesto de la violencia, un ideal. Entonces la no violencia no es un hecho. La violencia es el único hecho. Por lo tanto, puedo entonces tratar los hechos, no aquello que no lo es.

WR: ¿Entonces, qué piensa?

KRISHNAMURTI: A mi entender, la dualidad no existe, ni siquiera en la vida cotidiana. Es una invención de todos los filósofos, intelectuales, utópicos e idealistas que afirman que hay un opuesto y nos exhortan a luchar por alcanzarlo. El hecho es que soy violento, eso es todo, déjeme afrontar esto. Y para afrontarlo no puedo inventar la no violencia.

IS: La pregunta entonces es: ¿Cómo voy a afrontarlo, al aceptar el hecho de que soy violento?

KRISHNAMURTI: No es que lo haya aceptado, es un hecho.

IS: De acuerdo, una vez que lo he visto.

KRISHNAMURTI: Entonces podemos continuar; se lo mostraré. Pero antes uno tiene que ver lo que está haciendo en el presente.  Eludo el hecho y escapo a aquello que no lo es. Eso es lo que está sucediendo en todo el mundo. Entonces, no escape, permanezca con el hecho. ¿Puede hacerlo?

IS: Bueno, esa es la cuestión, ¿podemos hacerlo?  Podemos, pero a menudo no nos gusta hacerlo.

KRISHNAMURTI: Naturalmente que puede. Es como ver algo peligroso y decir: «Eso es peligroso, así que no voy a acercarme». Escapar del hecho es peligroso. Entonces es así, no escape.  Esto no significa que se entrena, que practica cómo evitar escapar, simplemente no escapa. Discúlpenme, pero creo que el escapar lo han inventado los gurús y los filósofos.

WR: No estamos tratando de escapar; ese es un tema muy diferente, es una forma errónea de plantearlo.

KRISHNAMURTI: No, señor.

WR: Es imposible escapar.

KRISHNAMURTI: No, lo que digo es: no escape, entonces usted ve; no escape y entonces ve. Pero decimos “No veo nada porque estoy atrapado en ello.”

WR: Eso lo comprendo, comprendo perfectamente lo que dice.

KRISHNAMURTI: Entonces no hay dualidad.

WR: ¿Dónde?

KRISHNAMURTI: Ahora, en la vida diaria, no finalmente.

WR: ¿Qué es la dualidad?

KRISHNAMURTI: La dualidad es el mundo de los opuestos: la violencia y la no violencia. Como sabe, toda India ha vivido practicando la no violencia, y esto es un sinsentido. Lo único que existe es la violencia, así que afrontémosla. Permitan que los seres humanos afronten la violencia, no el ideal de no violencia.  

WR: Estoy totalmente de acuerdo en que si uno ve el hecho debe hacerle frente.

KRISHNAMURTI: Por lo tanto, no existe el progreso.

WR: Esa no es más que una palabra que uno puede emplear con distintos sentidos.

KRISHNAMURTI: No, con distintos sentidos no. Cuando tengo un ideal, necesito tiempo para alcanzarlo, ¿no es así?, y evolucionaré a fin de convertirme en ello. Entonces, solo hechos, no ideales.

WR: Así es, exactamente. Pero ¿cuál es la diferencia, cuál es el argumento? Estamos de acuerdo en que solo existen los hechos.

KRISHNAMURTI: Y esto significa, señor, que para mirar los hechos el tiempo no es necesario.

WR: Desde luego que no.

KRISHNAMURTI: Por lo tanto, si el tiempo no es necesario, uno puede ver el hecho en este instante.

WR: Sí, indudablemente.

KRISHNAMURTI: Puede verlo ahora. ¿Por qué no lo hace?

WR: ¿Por qué no lo hago? Esa es otra cuestión.

KRISHNAMURTI: No, no es otra cuestión.

DB: Si uno admite con seriedad que el tiempo no es necesario, tal vez podamos aclarar todo el asunto en este mismo momento.

WR: Sí, pero eso no significa que todos los seres humanos puedan hacerlo, pueden hacerlo algunos.

KRISHNAMURTI: No. Si yo puedo ver el hecho, usted también puede.

WR: No lo creo así. No estoy de acuerdo con usted.

KRISHNAMURTI: La cuestión no es estar de acuerdo o en desacuerdo. Cuando uno tiene ideales alejados de los hechos, el tiempo y el progreso son necesarios para alcanzarlos, y para progresar uno necesita conocimiento.  Todos estos factores aparecen, ¿entiende? Bien, ¿puede abandonar los  ideales?

WR: Es posible.

KRISHNAMURTI: ¡Ah, no! En el momento en que utiliza la palabra «posible» el tiempo aparece.

WR: Quiero decir que es posible ver el hecho.

KRISHNAMURTI: Hágalo ahora señor, perdone, no estoy siendo autoritario; en cuanto dice «es posible» ya se ha alejado.

WR: Debo insistir en que no todo el mundo puede hacerlo.

KRISHNAMURTI: ¿Cómo lo sabe?

WR: Es un hecho.

KRISHNAMURTI: No, no acepto esa respuesta.

IS: Quizá ayude dar un ejemplo concreto. Si estoy en lo alto de un trampolín al borde de una piscina y no sé nadar, y alguien me dice:«Solo tienes que relajarte por completo y saltar; el agua te sostendrá», la afirmación es cierta. Lo puedo hacer. Solo hay una cosa que me lo impide, que es el temor a hacerlo. Creo que esta es la cuestión. Por supuesto que podemos hacerlo, no entraña ninguna dificultad, pero existe ese miedo básico que no atiende a razones y que nos hace rehuir la situación.

KRISHNAMURTI: Discúlpeme por favor, no estoy hablando de eso, no es eso lo que estamos diciendo. La cuestión es por qué, al darse cuenta de que es codicioso, inventa la no codicia.

IS: No lo sé, parece tan evidente que si soy codiciosa es así de simple, lo soy.

KRISHNAMURTI: Entonces, ¿por qué creamos el opuesto? ¿Por qué? Todas las religiones dicen que no debemos ser ambiciosos, todos los filósofos que se precian de serlo pregonan que no debemos ser codiciosos, codiciosos o lo que fuere. O bien nos advierten que si lo somos no alcanzaremos el cielo. La tradición y toda la caterva de expertos y santos han cultivado siempre la idea del opuesto, y lo que trato de decir es que no puedo aceptar «aquello», ya que, a mi entender, aquello es un escape de esto.

IS: Y lo es. En el mejor de los casos, es un estado intermedio.

KRISHNAMURTI: Es un escape del hecho, ¿no es así? Y no resolverá el problema. Luego, si lo que quiero es resolver el problema, erradicarlo, no puedo tener un pie en cada lado, necesito tener ambos pies aquí.

IS: Y ¿qué pasa si tengo los dos pies aquí?

KRISHNAMURTI: Espere un momento; es sólo un símil, nada más. En ese caso no hay un opuesto que implique tiempo, progreso, práctica, esfuerzo, devenir, el abanico entero.

IS: Por lo tanto, veo que soy codiciosa o violenta.

KRISHNAMURTI: Así pues, lo que hemos de investigar es algo muy distinto, que es si el ser humano puede liberarse de la codicia ahora; esa es la cuestión, no el llegar a liberarse de ella algún día ¿entiende? Me trae sin cuidado no ser codicioso en la próxima vida, o pasado mañana, ¡qué importa eso! Quiero estar libre del sufrimiento y del dolor ahora. Entonces, no tengo ningún ideal en absoluto. ¿Correcto, señor? Entonces lo único que tengo es el hecho de que soy codicioso. Y ¿qué es la codicia? La palabra misma, «codicia», es condenatoria; habita en mi mente desde hace siglos y cuando surge, condena el hecho de inmediato: en el momento que digo «soy codicioso», lo estoy condenando. Por consiguiente, ¿puedo mirar el hecho sin la palabra, sin todas sus insinuaciones, su contenido y su historia? Obsérvelo. Uno no puede comprender la profundidad del sentimiento de la codicia ni liberarse de él si se queda atrapado en las palabras, y como la codicia le incumbe a mi ser entero, mi ser dice: «Bien, no me quedaré atrapado en ellas, no utilizaré la palabra codicia'». ¿Comprende? ¿Está este sentimiento desprovisto de la palabra, separado de la «codicia»?

IS: No, no lo está. Pero, por favor, continúe.

KRISHNAMURTI: Como mi mente está repleta de palabras y presa en las palabras, ¿será capaz de observar algo, la codicia por ejemplo, sin nombrarla?

WR: Eso significa ver realmente el hecho.

KRISHNAMURTI: Solo entonces puedo ver el hecho; únicamente entonces.

WR: Sí, sin la palabra.

KRISHNAMURTI: Verlo sin la palabra despoja al sentimiento de valor y le pone fin. Aquí es donde yace la dificultad, señor. Quiero estar libre de la codicia porque todo en mi sangre, mi tradición, mi educación, mi cultura, todo dice que debo liberarme de ese sentimiento indigno. A causa de ello he vivido esforzándome constantemente por acabar con él ¿entiende? Gracias a Dios, no se me educó según esas directrices. Pero ahora lo único que tengo es el hecho, el hecho de que soy codicioso, y quiero comprender la naturaleza y estructura de esa palabra y de ese sentimiento: qué es, cuál es su naturaleza, ¿se trata acaso de un recuerdo? Si es así, percibo la codicia actual con recuerdos del pasado. Esos recuerdos me obligan a condenarla. ¿Puedo observarla sin recuerdos pasados?

Voy a profundizar en ello un poco más, porque esos recuerdos condenan la codicia y por lo tanto la fortalecen. Si se trata de un sentimiento nuevo no lo condeno. Pero debido a que no lo es, lo condeno porque se vuelve viejo debido a los recuerdos, memorias, experiencias. ¿Entonces, puedo observarlo sin una asociación de palabras? No se necesita disciplina o práctica, no necesita una guía. Solo esto, ¿puedo observarlo sin la palabra? ¿Puedo mirar ese árbol, esa mujer, ese hombre, ese cielo, ese firmamento, ese pájaro, sin nombrarlos y descubrir si es posible? Pero si alguien aparece y dice: «Yo le enseñaré cómo hacerlo», entonces estoy perdido. Y “cómo hacerlo”, es precisamente lo que hacen los libros sagrados, disculpen, los gurús, los obispos, los papas, todos ellos.

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Escucha a Aquellos quienes abren el Sendero para ti. Escucha y no digas una palabra.

Jalal ad-Din Muhammad Rumi

 

 

 

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