Volver al Índice de Revistas
El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 141 - Número 01 -  Octubre 2019  (en Castellano)
 

 
Anterior
Página 9
Siguiente

 

Los animales son seres espirituales

Derechos de los animales: Visión científica y espiritual I

 

Michiel Haas

Antiguo miembro de la ST en Adyar.  Arquitecto dedicado a la consultoría durante décadas y más tarde profesor de arquitectura sustentable con énfasis en el cambio climático en la TU-Delft.

Luego se interesó en los derechos de los animales y en una visión holística de la Naturaleza.

Es activo en el proyecto de renovación de Adyar.

 

Introducción

En tres artículos pretendo proporcionar un resumen de cómo tratamos a los animales y cómo las cosas podrían hacerse diferentes. En nuestra sociedad los animales son usados como una eficiente herramienta de producción, de una manera que no está de acuerdo con las últimas consideraciones científicas de que los animales son conscientes en diferentes grados, que tienen sentimientos y pueden sufrir dolor.

 

¿Deberíamos utilizar a los animales?

¿Quién nos da el derecho de usar a los animales como una herramienta productiva y a menudo no tratándolos como seres vivos con sentimientos? ¿Es ese un derecho bíblico? Dios dijo: “Señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:28). ¿Pero esto nos da licencia para tratar mal a los animales? No, definitivamente no. Dios incluso dio a los israelitas leyes para el bienestar de los animales. Ellos tenían que darles abundante alimento y descanso, ayudarlos cuando lo necesitaran y protegerlos del daño. (Éxodo 23:4-5); Deuteronomio 22:10; 25:4).

 

El Corán es también claro acerca de esto. “Él es Quien hizo que os sucediéceis unos a otros en la Tierra.” (Corán 35:39). Pero incluso Él tiene claro que esta responsabilidad no es incondicional. Para quienes fallan en encontrar las condiciones que limitan esta responsabilidad, se aplica lo siguiente: “Pero entonces lo regresaremos al más bajo de los rangos” (Corán 95:5). En resumen, aunque los libros sagrados hagan del hombre el regidor de los animales sobre la Tierra, esos libros son igualmente claros acerca de que tal responsabilidad llega con los deberes. Ciertamente, parece que hoy la sociedad ignora esos deberes.

 

¿Tienen sentimientos los animales?

Hoy, la mayoría de los científicos concuerdan que todos los vertebrados, mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces, son conscientes en diversos grados, tienen sentimientos y pueden sufrir dolor. Hasta hace poco, pensaban de manera diferente. “Aquellos que no pueden hablar, no sienten dolor,” durante mucho tiempo, esta era la conclusión del mundo científico. Hasta la década de 1980, los doctores operaban a los bebés que no podían hablar ¡sin usar anestesia! Afortunadamente, ahora sabemos más. Los animales no hablan pero sufren por igual. El sufrimiento animal nos está afectando más y más. Incluso, el conocimiento de la forma en que los animales sufren por nuestra causa es, tristemente, muy limitado.

 

La amplia mayoría de especies animales tiene mecanismos de advertencia neuronal que son conocidos por el término general “nocicepción” (sensor del dolor). Este asegura que los animales son sensibles a lo que puede dañarlos o matarlos. Cuando están asustados, los latidos del corazón de los vertebrados aumentan. Tienen estructuras cerebrales que se parecen a nuestro sistema límbico, las áreas que controlan las emociones. Su comportamiento y su estructura cerebral son pruebas de que los animales tienen consciencia. Esto significa que sienten dolor. De acuerdo al conocimiento científico actual, dos grupos de animales reúnen este criterio: los vertebrados y los cefalópodos.

 

El hecho de que los animales pueden entristecerse, y por lo tanto, también tener emociones es conocido acerca de los elefantes. Monos, ballenas, orcas, jirafas, patos y toda una multitud de otras especies, desde animales de granja a mascotas, también muestran comportamientos de dolor. En el verano de 2018, se conoció extensamente la tristeza de una orca que mantuvo a su cría en la superficie durante diecisiete días y realizó un viaje de 1.500 millas con su hijo muerto. Luego ella lo dejó ir y comenzó a cazar su alimento nuevamente con el grupo con el que vivía.

 

¿Tienen personalidad los animales?

Para las personas con mascotas es un hecho bien conocido: gatos, perros y caballos tienen su propia personalidad, aún cuando tienen las mismas características de raza. Para la ciencia, este era sin embargo un punto difícil de reconocer. Los biólogos han ignorado durante mucho tiempo tal variación individual en el comportamiento. A sus ojos, la conducta era flexible y las diferencias entre individuos eran cambios accidentales. El ahora jubilado fisiólogo conductual de Groningen, Países Bajos, Jaap Koolhaas, fue uno de los primeros en oponerse a esto. Él estudió la conducta social en ratones y ratas y observó que había diferencias importantes entre los individuos. “Algunos animales siempre se comportan más agresivamente, son más curiosos y valientes que sus contrapartes”, recuerda.

 

Un colega de Jaap, Ton Groothuis, presidente del departamento de Biología Conductual en la Universidad de Groningen, estudió principalmente un pájaro, de las aves paseriformes, y piensa que el conocimiento de la actividad hormonal y cerebral, que maneja la conducta, no es suficiente para explicarla. Pero ¿cómo llamarían a esas diferencias individuales en sus publicaciones? ¿Costumbres sociales? ¿Síndromes conductuales? ¿O sólo “personalidad”? Se inclinaron por lo último. “Todos comprenden inmediatamente lo que eso significa”, explica Groothuis. “Además, la opción fue también estratégica: ‘las diferencias individuales’ no apelan a la imaginación, pero sí lo hace la ‘personalidad.’

 

En su discurso inaugural de febrero de 2019, el sorprendente profesor de la Personalidad Humana de la Universidad Wageningen & Investigación en los Países Bajos, Prof. Kees van Oers explicó cómo podemos tratar mejor a los animales si conocemos su personalidad. La personalidad de las personas determina ampliamente su felicidad, salud y éxito. Y porque la personalidad es tan esencial en los humanos, surge la legítima pregunta: ¿por qué no aplicarla a los animales?

 

Piek Stor, un médium holandés que se comunica con los animales via telepática, desde las hormigas y garrapatas a elefantes y vacas, conoce bien las muy diferentes personalidades entre los animales y dice que podemos aprender mucho de ellos. Hay animales muy sabios entre ellos, sabiduría que es también valiosa para nosotros los humanos. Un ejemplo de la sabiduría de un loro:

 

Los animales tienen una variedad de sentimientos. La gente a menudo los trata muy bruscamente. El mundo necesita saber acerca de esta forma de comunicación. Háblale a la gente acerca de nosotros... Deseamos ser escuchados. ¡Escuchen a los animales! Las personas no tienen el derecho exclusivo de hablar.

                                                         (Piek Stor, In the Silence You Hear Everything)

 

¿Tienen alma los animales?

En el Judaísmo la gente cree que los animales tienen alma. Sin embargo, muchos cristianos no creen esto. Aunque hay claras indicaciones en la Biblia de que los animales tienen un alma.

 

Y Dios dijo, “Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así” (Génesis 1:24).

 

Desgraciadamente, la idea de que los animales no tienen alma a menudo ha llevado a muchas formas de abuso animal. El alma es vista en el Judaísmo como un secreto de Dios y revela los estratos más profundos de la vida. Un alma conoce la alegría de la vida y la felicidad, pero también el temor y el dolor.

 

El norteamericano Stephen H. Webb, antiguo profesor de ciencias religiosas, dijo que el cielo es un “paraíso recuperado” donde, como Adán y Eva, los humanos y animales viven en armonía mutua. Webb, autor de On God and Dogs: a Christian Theology of Compassion for Animals, apeló a comentarios de profetas del Antiguo Testamento tales como Amos, Ezequiel y Miqueas. De acuerdo al teólogo, toda buena relación entre humanos y mascotas es un reflejo de la situación después de la vida. “Todos los animales van a Dios.”

 

El Hinduísmo y el Buddhismo consideran el mundo animal, de los grandes amigos de cuatro patas hasta el diminuto insecto, como sus “hermanos menores.” H. P, Blavatsky escribe en su artículo “¿Tienen Alma los Animales?” (The Theosophist, enero de 1886):

 

Ciertamente cuando el mundo se sienta convencido, y no puede evitar llegar un día a tal convicción, de que los animales son criaturas tan eternas como nosotros, la vivisección y otras torturas permanentes, infligidas diariamente a los pobres brutos, producirá un arrebato de maldiciones y amenazas de la sociedad en general, para forzar a todos los Gobiernos a poner fin a esas prácticas bárbaras y vergonzosas.

 

De acuerdo a Rudolf Steiner, el fundador de la Sociedad Antroposófica, hay una importante diferencia entre humanos y animales. El hombre tiene un ego individual, mientras esto no se aplica a los animales. Todos los miembros de una especie animal (no-humana) comparten el mismo ego colectivo. En ese sentido no hay por lo tanto un alma para cada animal individualmente, porque un animal no tiene yo propio. Sin embargo, tanto el animal como el humano tienen un cuerpo astral.

 

El comunicador animal, Piek Stor, mencionado anteriormente, apoya totalmente la visión teosófica de una manera matizada. En sus conversaciones con los animales, estos generalmente indican que son parte de un grupo y que hay un portavoz que representa el alma grupal. Pero eso no se aplica a todos los animales, hay absolutamente individuos reales presentes, por ejemplo cuando ella habla a un león, a un bisonte o a un elefante; pero también el gato y el perro son a menudo individuos verdaderos, quienes están solamente conectados al alma grupal por una larga línea. También ve una gran diferencia entre las especies. Las hormigas están muy ocupadas y son conscientes. Una garrapata es difícilmente consciente y solamente desea succionar y luego descender, y entonces espera y comienza nuevamente, es entonces un muy bajo nivel de consciencia.

 

¿Pueden reencarnar los animales?

Radha Burnier, Presidenta internacional de la Sociedad Teosófica durante 33 años, estuvo muy interesada en el bienestar animal, pero no tenía problemas en matar a un mosquito. “Ellos reencarnan rápidamente”, fue su explicación.

 

Los tibetanos tenían el hábito de tamizar el suelo antes que se construyera un templo, de modo que ninguna criatura viva, ni aún un gusano, fuera dañado. Los tibetanos creían que las almas pueden reencarnar en cualquier forma viva y que un gusano en una vida anterior podía haber sido nuestra madre. Un budista tibetano moderno probablemente diría que nuestra madre es improbable que reencarne como gusano. Estas acciones tibetanas son simbólicas para ilustrar cómo deberíamos sentir compasión por todas las criaturas vivas y tratarlas como a nuestra amada familia. También cuestionan si nuestras almas ascienden en una escala evolutiva a través de muchas especies.

 

Craig Hamilton-Parker es un famoso medium psíquico inglés. Muestra clarividencia en la televisión en Inglaterra y los Estados Unidos, y es el autor de muchos libros acerca de la interpretación paranormal y de sueños. En su artículo “¿Qué les sucede a los animales cuando mueren?”,  escribe lo siguiente:

 

Mi espíritu guía nos ha contado lo que les sucede a los animales cuando mueren. Dicen que los animales no sobreviven de ningún modo como entidades individuales después de la muerte. Algunos se fusionan con lo que llama una “consciencia grupal”. Sus espíritus regresan a una consciencia colectiva para esa especie en particular y desde este estanque de consciencia nacen diferentes almas animales. Es solamente cuando una animal se vuelve auto-consciente que su alma continúa después de la muerte y comienza el largo proceso de ascenso de la escala evolutiva hacia la consciencia humana y angélica.

 

Esta imagen es confirmada por muchos otros médiums.

 

Porque casi no hay investigaciones científicas sobre la reencarnación de los animales, tenemos que obtener información principalmente de los médiums. Una maravillosa historia acerca de la reencarnación de un perro proviene del libro Pets Have Souls Too (Las mascotas también tienen alma) de Jenny Smedley, una inglesa terapeuta en reencarnación. En el libro cuenta la historia de Teacup, un pequeño y feo perro de carácter travieso. El perro era parte de la familia, se sentaba a la mesa en su propia silla y tenía un muy mal hábito. Adoraba las galletas de crema pastelera y hacía cualquer cosa para obtener una. Entonces, pasaba a hurtadillas por detrás de la silla y agarraba la galleta de la mano a la velocidad de una gaviota ladrona, y se la comía.

 

Pero un día Teacup murió dejando un gran vacío en los corazones de sus amos. Ellos no querían tener otro perro porque sentían que la estarían traicionando. Unos pocos años después la pareja fue de vacaciones a una zona poco habitada en el Distrito de los Lagos, donde habían estado yendo de vacaciones durante años.  Un día escucharon rasguñar la puerta y encontraron una bella bola de piel fuera de la puerta que quería entrar. La mujer abrió la puerta y el perro corrió hacia adentro y saltó sobre una silla en la mesa y se sentó frente al hombre que estaba sentándose a la mesa para, como si ella hubiera hecho siempre eso.

 

Los amos preguntaron en los alrededores del vecindario si alguien conocía este perro, pero nadie había perdido uno, así que lo llevaron a casa después de las vacaciones. Y aquí comienza el momento donde podemos casi hablar de evidencia de reencarnación. El hombre hizo una taza de te para su esposa en la tarde y salió de la cocina con la taza y dos galletas de crema pastelera. El perro salió disparado como un rayo del asiento junto a ella, agarrando las galletas con su hocico y desapareció detrás del sofá para disfrutarlas.

 

Conclusión

Un gran número de científicos han llegado a la conclusión de que todos los vertebrados, mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces, son conscientes en diferentes grados, que tienen sentimientos y pueden sufrir dolor. Desde una perspectiva espiritual  parece haber allí una fuerte sugerencia de que los animales tienen un alma, a menudo un alma grupal, pero ciertamente hay animales que ya se han individualizado. Y hay claras indicaciones de la reencarnación en animales, como parece de las conversaciones con estos animales por medio de comunicadores animales. Todo este conocimiento debería tener consecuencias en nuestro trato con los animales.

                                                                                                                (Continuará)

 

Anterior
Página 9
Siguiente