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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 12 -  Septiembre 2019  (en Castellano)
 

 
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Verdad y Belleza

SHIKHAR AGNIHOTRI

Conferencista nacional de la Sección India de la Sociedad Teosófica.

Conferencia pronunciada en la Convención Internacional de Adyar, el 2 de enero del 2019.

 

 

VERDAD y Belleza: dos aspectos de Una Realidad. Siendo los dos aspectos prominentes en la Naturaleza, a menudo nos condicionamos a la ilusión de la dualidad, y asumimos que este mundo está lleno de dualidades como día/noche, reflujo/flujo, etc. Pero basta con echar una mirada cuidadosa a los eventos a nuestro alrededor y se vuelve muy claro que no hay dualidad, en su lugar, siempre hay una Trinidad, porque cada vez que la manifestación surge de lo Inmanifestado, tiene que ser en tres aspectos. Con cada día y cada noche, siempre hay un amanecer o un atardecer, con cada flujo y reflujo, siempre hay agua suelta, y de la misma manera, dondequiera que haya Verdad y Belleza, siempre hay Bondad.

Por lo tanto, este título es en cierto modo enigmático (del griego ainigma: acertijo), y contiene en su interior algo más de lo que parece tener en una primera mirada. Esto nos recuerda y nos pide a todos que aspiremos y busquemos esa "bondad" oculta, que está ausente en este título. La forma de expresar verdades filosóficas profundamente arraigadas, en forma de sutras o aforismos, ha sido adoptada desde tiempos inmemoriales por casi todas las disciplinas esotéricas. El propósito es que el estudiante debe meditar en el aforismo dado para ir cada vez más profundamente dentro de sí mismo y alcanzar un estado de conciencia que sea universal. El aforismo "satyam (Verdad), sivam (Bondad), sundaram (Belleza)" es una de las expresiones más maravillosas en la filosofía antigua.

Pero nuevamente, como siempre sucede con cada palabra o expresión, cada uno la entiende a su manera. Y por eso, aunque las palabras son las mismas, su significado cambia de persona a persona, como en el caso de palabras tales como Dios o Amor. Pero aquí, trataremos de explorar el significado de estas palabras como un aspecto de lo divino. Entonces, ¿qué es esta Verdad y Belleza? Algo es cierto: pertenece a "un campo más allá", un campo que está más allá de nuestro esquema actual de cosas, que son gobernadas por la mente.

La verdad se expresa de diferentes maneras en la literatura espiritual. Pero algo que debemos tener en cuenta es que las opiniones no son la verdad porque pueden ser verdad para alguien, pero pueden no ser toda la verdad. Por ejemplo, si escribo el dígito "6" en un trozo de papel y se lo muestro a alguien que esté delante de mí, lo más probable es que esa persona lo lea como el dígito "9". Ambas personas pueden pensar que tienen la verdad, pero en realidad ambas tienen sólo una opinión, una verdad parcial.

En este caso, sin embargo, la verdad es fácilmente comprensible para ambos individuos. Pero no es tan fácil en otros eventos cotidianos, y la gente encuentra totalmente imposible que dos opiniones completamente contradictorias, de hecho, puedan ser perfectamente reconciliadas por una comprensión superior, prajñâ o Sabiduría, un campo más allá.

Puesto que se ha dicho y considerado mucho sobre la Verdad, tratemos de explorar este tema a través del aspecto de la Belleza. Debemos llegar al mismo resultado, porque los tres, Verdad, Belleza y Bondad, son del mismo origen, y si vamos a la raíz de uno, inevitablemente tiene que ser la raíz de los otros dos también.

¿Qué es la belleza?

Muy a menudo nos encontramos diciendo que "tal y tal objeto" es hermoso. Ese objeto puede ser una persona, un escenario natural, una pintura, una pieza musical, un coche o un trozo de tela, puede ser cualquier cosa o cualquier persona, y estamos tan convencidos de este hecho (que la Belleza está en el objeto) que el objeto bello que tenemos enfrente se vuelve extremadamente significativo, y la lucha por poseer o asegurar ese objeto crea todo, excepto la Belleza.

Rara vez preguntamos si la Belleza está en el objeto. Si fuera así, el mismo objeto sería hermoso para todos, ¿no es así? Pero todos sabemos que no es así. Para alguien una rosa es hermosa, y para otro, lo es la espina. Alguien puede encontrar hermoso un árbol lleno de hojas verdes y exuberantes, y sin embargo siempre habrá alguien que encuentre un árbol, desnudo de todas sus hojas, erguido en el sol de la madrugada contra un cielo azul, el objeto más hermoso del mundo. Sin embargo, si observamos atentamente, esta descripción no nos habla de la belleza del objeto, sino de lo que nos gusta o disgusta, o del sentido estético del observador. Por lo tanto, la percepción de un objeto es subjetiva y por consiguiente, fragmentada.

Entonces, si la Belleza no está en la percepción de un objeto, ¿dónde está? La mayoría de nosotros estaríamos de acuerdo con Margaret Wolfe Hungerford cuando dice en su libro Molly Bawn, escrito en 1878: "La belleza está en el ojo del que mira." Pero nuevamente, esta es una afirmación subjetiva que significa que la percepción de la Belleza cambiará de una persona a otra; y de nuevo estamos de vuelta al punto de partida. La Belleza de la que estamos hablando aquí es uno de los aspectos de la Divinidad, y la Divinidad es universal, así que la Belleza debe tener una connotación universal para su significado verdadero. Tiene que tener un significado integrado, no fragmentado.

Por ello, me gustaría proponerles a todos un pensamiento para una mayor exploración: "La belleza no está en la percepción de un objeto; la belleza está en la ausencia del sujeto," lo que implica que la famosa cita que acabamos de considerar se convertiría en: "La belleza está en el ojo cuando no hay espectador."

El observador del que estamos hablando aquí es el yo inferior o personalidad, o sentido de separatividad que se desarrolla a lo largo de un período de tiempo durante el proceso de evolución.

¿Qué clase de ojos son estos que tienen Belleza?

La Voz del Silencio de H. P. Blavatsky (HPB) responde: "Antes de que el alma pueda ver, la armonía interior debe ser alcanzada, y los ojos carnales volverse ciegos a toda ilusión," la ilusión del sentido de separatividad. HPB lo hace más claro en su Glosario Teosófico, p. 117:

Los "ojos" que el Señor Buda desarrolló en él a la vigésima hora de su vigilia, cuando estaba sentado bajo el árbol Bo, cuando estaba alcanzando el estado de Buda, son los ojos del Espíritu glorificado, para el cual la materia ya no es un impedimento físico, y que tienen el poder de ver todas las cosas dentro del espacio del Universo sin límites.

Esa es la relación entre Belleza y Bienaventuranza, que proviene del latín, beato, que significa felicidad, bendición, dicha, no depende de nada externo.

Aquí viene una correlación muy interesante entre "materialismo y objetivación", y "espiritualidad y belleza interna, que es la simplicidad externa". Un enfoque cultural que es más materialista buscará siempre la Belleza /Amor /Paz /Felicidad a través de los objetos externos. Por otro lado, un enfoque cultural que es más espiritual tratará de lograr la Belleza/ Amor/ Paz/ Felicidad en sí mismo. Pero, por supuesto, no todas las culturas permanecen iguales para siempre. Es un proceso cíclico, y todas pasan por el cambio según el plan de evolución.

Sin embargo, la pregunta más importante es cómo realizar esta Belleza o Bienaventuranza. Y todos somos conscientes de que en la Naturaleza la solución existe allí ¡donde está el problema!

Por lo tanto, aquellos de nosotros que estamos dispuestos a profundizar en esto podemos hacer un pequeño ejercicio de memoria. En los próximos cinco segundos, tratemos de recordar el objeto más hermoso que hemos encontrado en nuestra vida. Ahora, permaneciendo en ese momento, tratemos de ver nuestras reacciones a ese objeto de belleza, podríamos decir: Wow! Es hermoso/ impresionante/ cool/ asombroso/ Oh Dios mío/ etc. Pero el hecho fundamental es que la verbalización ocurre. Ahora, demos el paso antes de la verbalización. ¿Qué podría haber pasado? Obviamente el pensamiento de esas palabras debió haber surgido en la mente. Aunque este proceso ocurre con todo el mundo, ocurre tan rápido que podemos pensar que no existe en absoluto, pero sí, porque sin pensamiento el habla no es posible.

Retrocedamos un paso más, antes de que el pensamiento siquiera surja en la mente. ¿Qué podría haber ahí? Esto es realmente muy significativo; por favor estén muy atentos porque esta es la puerta al campo más allá,  la puerta a la Belleza/Verdad/Bondad. ¿Qué había allí?

Yo diría que había una sensación de admiración/ asombro/ frescura/ tal vez un elemento de sorpresa. Fuera lo que fuera, era una cuestión de realización y conciencia en ese momento. Pero una cosa es segura: aún no había un pensador. No importa si este estado dura diez segundos, un segundo, un microsegundo o un nanosegundo. Lo que importa es que existe en la vida cotidiana que estamos viviendo. Este es el campo más allá. Como dijo Mabel Collins en Luz en el Sendero (I.4): "No vivas ni en el presente ni en el futuro, sino en lo Eterno." Este es ese momento del eterno ahora, o al menos una puerta hacia él. No se trata sólo de vivir en el momento presente, sino en el eterno ahora.

El tiempo que dure este estado depende mucho de nuestro hábito: si hemos desarrollado el hábito de reaccionar a todo inmediatamente en lugar de ser conscientes con el silencio. Porque, en esta reacción, extrañamos el eterno ahora, el momento de la Verdad y la Belleza, viendo la cosa tal como es, y por lo tanto todas nuestras experiencias permanecen incompletas, nunca íntegras. Esto no es algo ajeno a nosotros. Todos hemos pasado por esto de niños. Mira qué llenos de asombro están los niños, si ven una mariposa, un guijarro, una rana, una araña, cualquier cosa. Pero a medida que nos convertimos en adultos perdemos esta capacidad de sentir la frescura y el asombro en las pequeñas cosas de la vida diaria y luego buscamos la bendición en las iglesias, templos, mezquitas y monasterios.

A pesar de todo el ajetreo de nuestra vida cotidiana moderna, de vez en cuando, por una fracción de segundo, algo llama nuestra "atención", algo que nuestra mente limitada y ocupada no esperaba. Ese "algo" puede ser cualquier cosa, puede ser una de las siete maravillas del mundo, una hoja que cae de un árbol y vuela de aquí para allá con el viento, una flor de cactus luchando en medio del desierto, una sonrisa en la cara de algún compañero de tarea en un lugar de trabajo estresante y monótono. Puede ser cualquier cosa, eso no es importante.

Lo importante es que abre una ventana, aunque sea por una fracción de segundo, a través de la cual entra la dicha de la Belleza cuando no hay personalidad. Una mejor manera de imaginarlo sería pensar en una ráfaga de viento repentina que dispersa las nubes oscuras y el calor de la luz solar que se hace realidad; pero poco después, las nubes se juntan de nuevo para formar una barrera temporal. En todo este proceso el elemento sorpresa juega un papel muy importante. Esto se debe a que la sorpresa es algo inesperado, imprevisto y más allá de la imaginación.

Pero todos sabemos que a la mente no le gustan las sorpresas, especialmente si la sorpresa no es placentera, porque quiere seguridad. Y la Belleza es ver que no hay seguridad en la Vida y la sorpresa rompe, aunque sea por un momento, el castillo de la seudo-seguridad construido por la mente y le hace darse cuenta de su propia limitación.

Por eso el Amor es bello, porque en él no hay seguridad. Es el estado más vulnerable del ser, y sin embargo es la fuerza transformadora más dichosa y más poderosa, de unión en todo el universo. Por eso acoge a todos y a todo con los brazos abiertos. No distingue entre santo y criminal, porque cuando se sale con la suya, transforma hasta el criminal en un santo, esa es la alquimia del Amor, y esa es la Belleza. Aún así, una de las palabras más malentendidas es Amor, tal como lo es Belleza.

Una cosa muy desafortunada, quizás, es la clasificación del Amor en varios tipos, como condicional-incondicional, material-espiritual, humano-divino, etc. Lo que esto hace es dar a la mente un cierto margen de maniobra en nombre del amor humano, y ahora el amor humano tiene todo en él, que no es Amor. Tiene apego, expectativas, búsqueda de seguridad, placer-posesión, envidia, incluso odio,  junto con los buenos deseos ocasionales para los seres queridos.

Pero así como la Belleza y el Amor no tienen nada que ver con el amor humano, muchos sabios lo han expresado claramente: mientras haya "Yo" y "tú", no hay Amor. Entonces, ¿debemos dejar de decir "te amo"? Por supuesto que no, eso haría que el mundo y la vida fueran muy áridos, y nuestro planeta ya se está secando. Pero aún así, al expresar estas tres palabras, uno puede ser consciente de la verdad detrás de ellas, ya sea que haya o no un asterisco en la esquina superior derecha que implique "Solicitar Condiciones."

Al final, cuando ese momento potencial de Belleza y lo Eterno se nos presente la próxima vez, atendámoslo totalmente, completamente, sin verbalización, sin tomar fotos, sin hacer ruido, y la Verdad-Bondad-Belleza estará allí en ese eterno ahora. Cuando vivimos así, entonces gradualmente, porque los viejos hábitos difícilmente mueren, todos los momentos se convierten en frescura y Belleza, independientemente de las circunstancias externas. Como dice La Voz del Silencio:

Porque:

Cuando para sí mismo su forma parece irreal, como al despertar todas las formas que ve en los sueños;

Cuando ha dejado de oír a los muchos, puede discernir al UNO - el sonido interno que mata al externo.

Sólo entonces, no antes, abandonará la región de asat, lo falso, para venir al reino de Sat, lo verdadero.

 

Que cada uno de nosotros se dé cuenta de esa Trinidad dentro y la exprese fuera, a su manera.

 

0o0

Tú no puedes ser uno con TODO, a menos que todos tus actos, pensamientos y sentimientos se sincronicen con la marcha hacia adelante de la Naturaleza.

Mohini Chatterji, "Moralidad y Panteísmo",

El Teósofo, Sep. 1882, p. 317, y  H. P. Blavatsky, Collected Writings, vol. 5, p. 337.

 

 

 

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