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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 11 -  Agosto 2019  (en Castellano)

 
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Discurso para los nuevos miembros

Tim Boyd

 

He estado pensando en el momento en que me hice miembro de la Sociedad Teosófica (ST) hace muchos años y me he acordado de los sentimientos y esperanzas que tenía en esa época, porque hacerse miembro de la ST requiere haber reflexionado bastante, no se trata de algo que se haga por casualidad.

Y como resultado de pensar, de sentir y de permanecer en silencio, uno toma una decisión. La decisión es: “Formaré parte de algo, del movimiento teosófico, de la Sociedad Teosófica”. Cada uno de ustedes tienen ciertas ideas, tal vez expectativas, de lo que tienen ante ustedes. Es algo maravilloso pero también es algo que tendrán que volver a examinar continuamente en su interior.

¿Qué están buscando en esta asociación con la ST? Para algunos, podría existir la idea de que se hacen miembros porque es la continuación de un tema familiar. Durante generaciones tal vez, ha habido miembros de la familia que eran miembros de este movimiento y ahora es algo que creen que pueden continuar; esa es una opinión. Para otros podría existir la idea de que, de alguna manera, han vislumbrado algo que habla de un potencial más profundo, que pueden llegar a actualizar.

Tal vez han estado en contacto con personas que, al mirarlas, veían que irradiaban una sensación de paz o ecuanimidad, y se han preguntado “Quizá esto de la Teosofía tiene algo que ver con ello” y, de ser así, es algo de lo que desean formar parte; esa es otra forma de verlo.

Una de las cosas que siempre resulta clara es que, como nuevos miembros, hoy están dando un paso que les llevará hacia el mañana; es un proceso largo. Para que alguien tenga siquiera un interés, o la sensación de que puede encontrar algo valioso en esta Sociedad Teosófica, tiene que haber existido un largo proceso que ha tenido lugar no sólo durante esta vida, sino en muchas vidas, y que se ha ido acercando cada vez más a su propia asociación con la Verdad.

Pero ahora llega el momento en que toman la decisión consciente de que van a seguir este camino, y este es un paso muy importante, porque ahora no se trata solamente de algo que ha estado burbujeando debajo de la superficie, es algo que han decidido y les compromete a actuar.

Este compromiso tiene una poderosa influencia. Lo que van a descubrir es que con el compromiso vienen las oportunidades además de los desafíos que, de otro modo, no habrían surgido. También verán que a medida que sean capaces de afrontar esos desafíos, algo irá creciendo en su interior. Una de las cosas más peculiares de este movimiento teosófico es que no fue desarrollado y fundado por gente normal y corriente.

Nuestros fundadores fueron gente muy especial: Henry S. Olcott, Helena P. Blavatsky, y todo un linaje de grandes miembros. Pero el verdadero movimiento de la ST fue fundado por grandes seres, los Maestros de la Sabiduría, que han estado siempre detrás de este movimiento. Así que, en un sentido muy real, al hacer una conexión con este movimiento, hacemos también una conexión con esos grandes seres.

Una de las cosas que me dijeron al hacerme miembro de la Sociedad Teosófica fue que, al ingresar, nos convertimos en un eslabón de una cadena de oro que se extiende por toda la humanidad; cada uno de nosotros es un eslabón. Así que todos obtenemos cosas de los que se hallan a nuestro alrededor, y también contribuimos a la fuerza de quienes están en nuestro entorno. En nuestra vida teosófica a menudo vemos que muchas cosas de las que hacemos, las hacemos cuando estamos solos. A veces es posible tener esa sensación de aislamiento de estar trabajando y avanzando solos contra la corriente de este mundo. Pero siempre, detrás y por debajo, hay un apoyo del que podemos disponer; siempre podemos recurrir a él.

Este momento particular, cuando damos la bienvenida a los nuevos miembros, resalta la importancia de esto. Es un momento no solamente de encuentro entre los nuevos miembros y el presidente internacional. Es cuando otros miembros de la ST les rodean para que sepan que ahora, y en todos los momentos venideros, estarán apoyados por unos individuos, pero, más importante aún, estarán apoyados por una Sabiduría Tradición. Cuanto más profunda y sinceramente entren en contacto con esa presencia, más profunda será su influencia en el mundo que les rodea y en el apoyo que les irá llegando. Por eso estamos aquí para felicitarles por el paso que han decidido dar. También estamos aquí para recordarles que, no solamente en este momento sino en todos los momentos futuros, habrá un grupo de compañeros peregrinos en el Sendero. Estamos aquí para ayudarles a construir por ustedes mismos el futuro que resulta de dar este paso tan importante. Por ello, pues, les damos la bienvenida.

En muchas reuniones a las que asistirán en el futuro, se pronunciará una invocación, una Plegaria Universal escrita por Annie Besant, que expresa el sentido universal del apoyo divino que siempre está presente en cada uno de todos, y de ustedes. Yo la diré primero y después les pediré a todos que se levanten y la recitemos juntos. Esta Plegaria Universal habla de tres cosas que están ocultas, invisibles pero siempre activas dentro de cada uno de nosotros. Primero: “Oh vida oculta, que vibras en cada átomo”.

En segundo lugar, hay una luz que también tiene un poder, está siempre presente pero está oculta, no sólo en nosotros sino en todo. Cuando puedan verlo más claramente, verán que está presente en todo. En cierto momento de nuestro desarrollo deja de estar oculta: “Oh luz oculta, que brillas en cada ser.

¿Cuántas veces somos capaces de verlo? Todo lo que existe lo hace a través de esta vida oculta, esta luz oculta.

Así pues, pronunciamos esta Plegaria Universal para poder sintonizar nuestra mente y corazón y ayudarles a encontrarla: la luz oculta que está siempre brillando en cada ser. Muchas veces, en nuestras circunstancias cotidianas, nos encontramos con “gente problemática”. A veces es difícil reconocer que igual que existe la rosa, existe la espina, y que la misma fuente que crea la rosa, crea la espina. Para ver eso y actuar en consecuencia, insistimos en la luz oculta que brilla en cada ser.

Y en tercer lugar: “Oh amor oculto, que todo lo abarcas en la unidad”. A menudo usamos la palabra “espiritualidad”. Toda la base de la espiritualidad es la unidad, el reconocimiento y la experiencia de la unidad. Todo lo que está relacionado con la unidad y la unificación está basado en el amor. El amor, a cualquier nivel que lo experimentemos, nos une. Aunque sea con nuestros queridos amigos, nuestro esposo, nuestra mujer, tiene lugar una unión. Pero el amor oculto que anima al universo es el que se encuentra detrás de cada forma de vida; lo abraza todo igualmente en la unidad.

Esta es la Plegaria Universal. La oirán, la recitarán, e idealmente en algún momento se darán cuenta de que verdaderamente estarán meditando sobre ella y profundizando sobre ella, empujando su semilla cada vez más profundamente en su conciencia. Con eso, florecerá a la vida; si alimentan la semilla, florecerá a la vida. Y como ocurre con cualquier semilla, tendrá su propio esquema de crecimiento, su propia dirección. Su papel es el de alimentarla y cuidarla, para permitir que su fuerza dadora de vida salga a la superficie.

Voy, pues, a pedirles a todos que se levanten y recitaremos: “Oh Vida Oculta”:

Oh Vida oculta, que vibras en cada átomo,

Oh Luz oculta que brillas en cada ser;

Oh Amor oculto, que todo lo abarcas en la unidad;

Que todo aquél que se sienta uno contigo;

Sepa que es, por tanto, uno con todos los demás.

 

 

 

 

 

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