Volver al Índice de Revistas
El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 10 -  Julio 2019  (en Castellano)
 

 
Anterior
Página 10
Siguiente

 

La belleza en su esencia

 

Margaret Bove Sturman

Nació en Londres y reside en Nápoles, Italia. Es miembro de la Sociedad Teosófica desde 1986

y ejerce la medicina alternativa.

 

Algo bello es un goce eterno:
Su hermosura va creciendo
Y jamás caerá en la nada
...

 

John Keats, "Endymion", Libro 1

 

 

La hermosura que va creciendo y no se desvanece en la nada, puede ser recuerdos dorados del pasado que conserva un lugar tranquilo para nosotros cuando estamos quietos, respira suavemente y en compañía de nuestro Yo Interno, porque en algún espacio dentro del Alma hay un lugar de Silencio, algo de Belleza, una Perla de un gran precio. La belleza es innata en cada ser humano y en toda la naturaleza. Es nuestra verdadera herencia, siendo la Matriz Universal sobre la cual el Creador ha construido el Cosmos. La misma palabra Cosmos significa orden y belleza. Brilla por dentro y por fuera emanando un resplandor dorado y derramando bendiciones sobre la humanidad de pura belleza, arco iris radiantes, flores perfumadas, cascadas brillantes, la Madre Tierra en todo su esplendor abrazando a todos en la Unidad en el verdadero Amor incondicional.

El prerrequisito ideal de la Belleza reconocida por los grandes filósofos es un estado de armonía, manifestando su propia naturaleza intrínseca en el mundo de la forma. Donde hay armonía hay belleza porque la belleza es armonía en su forma más fina, y lo Inmanifestado al proyectarse crea la misma semejanza. El Plan Divino es perfecto y, aunque a menudo a través de la prueba y el ensayo la Realización Última para toda la Creación es la Bienaventuranza y la Belleza. La armonía es también el ideal de belleza como bondad amorosa e indañabilidad. Un lama tibetano dijo una vez: "Se puede confiar en alguien cuando es inofensivo," es decir, inofensivo en todos los sentidos, son quienes han renunciado a la matanza de todos, que perdonan a sus enemigos, son compañeros y un refugio para todos.

Para la familia y los amigos es fácil ser inofensivos, pero cuando somos ofendidos con hostilidad extrema, se vuelve más difícil. A nivel del alma, todas las almas se esfuerzan si no consciente, inconscientemente, por cumplir el Plan Divino elegido para esta vida. La victoria de este esfuerzo se manifestará al final de su vida terrestre, permitiendo que el alma dé un salto de conciencia y enfrente otras pruebas en una futura encarnación, llegando finalmente a la iluminación total y esté lista para colaborar directamente con el Plan Divino. Esta es la verdadera razón para la encarnación en un cuerpo físico.

Algo bello es el aura de un bebé recién nacido, radiante, inocente y lleno de Luz. A lo largo del peregrinaje de nuestra vida diaria en el planeta Tierra podemos tener la alegría de encontrarnos con un alma que no ha perdido la inocencia y la belleza del estado infantil. Citando el Evangelio: "Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos" (Mateo, 18:3). Podemos encontrar esta virtud con los mentalmente trastornados que viven en su propio pequeño mundo. La santidad y la locura tienen algo en común: son inocentes. La belleza de mantener la inofensividad a lo largo de la senda del filo de la navaja es difícil y a veces uno se extravía. ¿No nos hemos desviado muchas veces en vidas anteriores, si no también en ésta?

A la Divinidad, en cierta forma, no le interesa si somos así llamados buenos o no. Sólo quiere que crezcamos y nos convirtamos en el Todo. ¿Acaso los grandes santos no cometieron errores antes de alcanzar la santidad? Los errores del pasado fueron necesarios para crecer y aprender, para sentir el dolor infligido, para comprender y para entrar eventualmente en la esfera de la indañabilidad, convirtiéndose en un hermoso rayo de sol para todos. El Maestro Koot Hoomi dice "INTÉNTALO", trata de vivir de acuerdo a un ideal de buenas acciones, emociones y pensamientos; trata de vivir lo bello,  trata de estar en armonía con la Vida y la Naturaleza.

La armonía necesita perdón, primero para perdonarnos a nosotros mismos, y luego tener la Sabiduría y la Compasión para perdonar a aquellos que pueden habernos herido. Así como perdonamos, así ascendemos la montaña hasta el sanctum sanctorum. Olvidar es humano, perdonar es divino. Todos somos chispas divinas emanando de la única gran Llama excelsa y, a medida que progresamos en el camino espiritual, es inevitable que, tarde o temprano, SEPAMOS que somos UNO con cada átomo; y ese átomo también incluye a los instigadores de actos poco amables, que se han descarriado. Se dice que las almas viejas (almas con experiencia de muchas vidas) pueden ayudar a las almas más jóvenes que aún tropiezan en el difícil ascenso a la montaña de la Bienaventuranza. Las almas más jóvenes también necesitan ser animadas, para saber que, aunque el ascenso a la montaña es difícil, la vista mejora y se vuelve más iluminadora a medida que se asciende.

El alma finalmente alcanza la perfección y la bondad espontánea, que conduce a la Totalidad, que todo lo abarca, y se trasciende la etapa de las metas de la personalidad, y el esfuerzo por llegar a ser bueno. La totalidad es un estado de integridad interna que existe como la naturaleza misma de cualquier sistema orgánico, desde una célula hasta un tejido o una persona completa. Las partes de cualquier todo son cada una de ellas también íntegras en sí mismas. Por su Totalidad, pueden cooperar y formar conjuntos más grandes. El saludo hebreo "Shalom" significa: "Que tengas la Paz que viene con la Totalidad, la Paz que sobrepasa todo entendimiento."

La belleza es lo sagrado en nosotros, también los griegos del siglo V celebraron la belleza como perfección moral. Si existe un fuerte vínculo entre los amantes, como una búsqueda idealista de la belleza y la perfección, la relación física no es necesaria, porque uno se eleva en una unión de profunda amistad y afecto que sustituye a otras experiencias en su belleza transparente.

Donde hay belleza, no hay distinción entre raza, credo, sexo, casta o color. Nicholas Roerich (el gran pintor espiritual ruso), junto con el Presidente Roosevelt, se dieron cuenta de que la Cultura y la Belleza pueden unir a personas de todo el mundo en aprecio mutuo. Roerich pintó la Bandera de la Paz con la Virgen Oriflamma, que es un símbolo de la Paz Mundial. De edad en edad, se preserva la visión de una civilización perfecta basada en lo Bueno, lo Verdadero y lo Bello como el ideal para la humanidad, y donde una universidad poderosa pueda permanecer donde las ciencias sagradas y seculares concernientes a los misterios de la Vida sean enseñadas libremente a todos. Este era el sueño de Annie Besant. Plotino describe el efecto refinado de la belleza sobre la conciencia y el alma humana en desarrollo.

Los misterios sugieren que el medio ambiente también es importante, y que estar rodeado de belleza evoca los sentimientos más altos y nobles, la belleza de la arquitectura, la música, el arte, la poesía. Los pensamientos nobles y hermosos emanan de mentes con nobleza mental. La presencia de la belleza interior irradia como un rayo de sol e inmediatamente crea un aura de sentirse seguro y protegido sin barreras de personalidad, un oasis de Paz y una garantía sincera de ser aceptado por nuestro verdadero Yo, sin tiempo, sin palabras, un regalo del Infinito. Esta belleza interna es suprema en los grandes salvadores y avatares de la humanidad: el Buda, el Cristo, Mahoma, Krishna, que abarcan todo lo que es bello en su esencia.

Cuando las personas espirituales hablan, el resplandor de su alma se presenta a la vista, como la salida del sol al amanecer en todo su esplendor, un bálsamo calmante de compasión, coraje y comprensión. Así que vivamos cada día con belleza y tratemos de ver el lado positivo de cada circunstancia, pensar positivamente, aunque la situación pueda parecer difícil.

 Apreciemos los beneficios que tenemos en nuestras vidas. Para empezar, tenemos el gran privilegio de la encarnación en un ser vivo y en un cuerpo físico; la mayoría tenemos un techo sobre nuestras cabezas y una cama para dormir; tenemos comida, aunque solo sea un sándwich, y también agua para beber; tenemos ropa para cubrir nuestros cuerpos y no vivimos en un iglú cerca del Círculo Polar Ártico o en medio de una guerra; la mayoría de nosotros tenemos al menos un afecto; tenemos la posibilidad de estudiar y, si somos diligentes, esta es una oportunidad cultural que dura toda la vida; si es necesario, tenemos la disponibilidad de analgésicos y tratamiento médico. Ciertamente, hoy vivimos mejor que un rey en la Edad Media.

Teniendo tantas ventajas y con el don y la revelación de la Teosofía, permitámonos asociar la Vida con la Belleza, y juntos convirtámonos en creadores de un mundo hermoso, anticipando la 6ª Raza Raíz AHORA, un mundo de Armonía y Paz, la Edad de Oro, AHORA, la Belleza en su Esencia.

 

 

Anterior
Página 10
Siguiente