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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 09 -  Junio 2019  (en Castellano)
 

 
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Verdad, bondad y belleza

 

Deepa Padhi

 

Vice-Presidente internacional de la Sociedad Teosófica, Adyar, y Presidente de la OTS, Región de Odisha, India.

Charla dada en la Convención Internacional, Adyar, el 1 de enero de 2019.

 

Verdad, Bondad y Belleza, constituyen la divina trinidad, tienen dimensiones idénticas: transcendental y empírica. Tradicionalmente, Verdad, Bondad y Belleza se consideran como transcendentales ya que son las respuestas a la búsqueda fundamental, “¿Quién soy yo?”, el Kethopanishad dice:

 

¿Qué es eso que no puede verse con los ojos, pero que es causa de que los ojos puedan ver? ¿Qué es eso que no puede oírse, pero que es la causa de que los oídos puedan oír? ¿Qué es eso que no puede respirarse al respirar, pero por medio del cual el aliento respira?

 

La respuesta a todas estas preguntas es una, que es, “Yo soy la Consciencia o el Yo, o Atman a causa del cual los ojos pueden ver, los oídos pueden escuchar y el aliento puede respirar.” Es la consciencia individual, que no es diferente de la Consciencia Universal.

 

La Consciencia Universal es la fuente de todas las cosas, de todas las manifestaciones, pero es Inmanifiesta y, por lo tanto, no puede ser conocida por los sentidos, la mente o el intelecto. Uno necesita penetrar profundamente para experimentarla, y es experimentada como Verdad, Bondad y Belleza.

 

La Teosofía es la Sabiduría Divina o atmavidya. La Dra. Annie Besant dice: “El Yo Superior o nuestro verdadero yo es la consciencia divina dentro de nosotros.” La búsqueda de la Verdad es en realidad la búsqueda del Auto-Conocimiento o atma-jñana, que no es nada más que brahma-jñana o el conocimiento de la Realidad Última.

 

El mensaje clave de la Teosofía, que es también transmitido por los Upanishads, es que la Vida o la Consciencia es Una, un Todo no fragmentado, no dividido. Detrás de todos los nombres y formas en el mundo externo, hay solamente una Consciencia. Es la percepción limitada, imperfecta que hace que uno vea todas las cosas como separadas de todas las demás. Aquel que comprende esta Unidad experimenta la Verdad, Bondad y Belleza como su propia naturaleza.

 

En las palabras de un místico, sat-chit-ananda (la Realidad Última) es un objetivo a seguir en meditación; satyam, sivam, sundaram (Verdad, Bondad, Belleza) son las manifestaciones externas de la misma realidad última que podemos unir con el mundo de la creación.

 

La Verdad es la experiencia de la Totalidad, ambas “esto”, lo manifiesto, y “eso”, lo Inmanifiesto. El Isopanishad dice: “Eso es Todo y esto es todo. Del Todo, surge el todo. Si este todo se saca de ese Todo, lo que queda es también el Todo.” Todas las cosas que son esto, son una parte de Eso pero no el Todo de Eso. Esta Verdad en su sentido absoluto fue expresada por los antiguos videntes en una fórmula mística sagrada, ahambrahmasmi, “Yo soy el Todo”, el Uno. Esta unidad representa la fusión de lo invisible y lo visible, de los principios subjetivo y  objetivo. No permite una dualidad o pluralidad, el caos o el desorden dentro de ella. La Verdad interior es la verdad externa. Conocer la Verdad es conocerse a uno mismo.

 

Albert Einstein, compartiendo sus deseos con sus amigos cercanos, habría dicho:

 

Si hay otra vida, no me gustaría ser nuevamente un científico o un físico. Esta ha sido un completo desperdicio. He aprendido mucho, pero no conozco nada acerca de mí mismo. ¿Cuál es la utilidad de todo este conocimiento? Mi mundo interno permanece oscuro y he estado observando las lejanas estrellas, las galaxias y nebulosas, y no me he observado a mí mismo.

 

Como científico, Einstein quería conocer la Verdad a través del experimento y la observación de la materia en el mundo externo. Pero la existencia no es solo materia. Materia y no-materia, denso y sutil, visible e invisible, son partes de una existencia, del Todo, de la Verdad.

 

La Verdad es satyam en sánscrito, que deriva de la raíz sat que significa existencia pura o ”Seidad.” Es aquello que está siempre presente, que es eterno. La Verdad es inmutable aun cuando cambien nuestras creencias acerca de la Verdad. El opuesto de sat es asat o falso, lo que implica no-existencia, aquello que nunca existió, como “flor del cielo.”  Hay otra categoría creada por Sankaracharya, que es mithya o ilusión, que significa ni absolutamente sat o verdadero, ni totalmente asat o falso, ni siempre-existente ni no-existente. Esta mithya o ilusión es la condición del mundo fragmentado y transitorio. Pero la Verdad es una y siempre-existente. Por lo tanto, la Realidad Última es definida como Verdad.

 

Hasta que la Verdad es realizada, la ilusión o apariencia es confundida con ella, lo irreal por lo Real, y el no-yo con el Yo. Una vez, el Rey Janaka se vio en un sueño como un mendigo que estaba muriendo de hambre. Cuando despertó, le preguntó a los hombres sabios de su corte: “¿Quien es el real Janaka, el mendigo o el rey?, ya que ambos parecían muy reales cuando lo experimenté” El sabio Ashtavakra, quien estaba en la corte en ese momento, dijo: “Ni el mendigo ni el rey eran reales, puesto que cada uno era opuesto al otro. Aquello que permanece, siempre presente es lo real.” Quiso decir el Yo, la Consciencia. La Verdad no es realizada por la sola creencia, sino a través de la transformación interna y la práctica del vivir en la unidad. La Verdad sólo puede ser experimentada por una mente como la de un niño: simple, inocente, consciente, alerta, una “tabla rasa”, una pizarra limpia, que no sabe nada.

 

J. Krishnamurti explicó una vez que la simplicidad “nace (solamente) cuando el yo no es, cuando el yo no está atrapado en especulaciones, conclusiones, creencias o ideaciones. Una mente así solo puede encontrar la Verdad… puede recibir eso que es inconmensurable, lo que es innombrable.” En un tono similar, Radha Burnier ha dicho: “La Verdad es accesible para el corazón puro y la mente abierta, no para las mentes que buscan seguridad en lo conocido, sea en forma de dogma religioso o teoría científica.” La Verdad no puede ser expresada en el lenguaje, ni puede ser conocida a través de la mente común. Es sólo para ser experimentada. En las palabras del Dr. S. Radhakrishnan: “Nadie puede conocer la Verdad sin ser la Verdad.”

 

La doctrina Jaina de Anekantavada o el no-absolutismo, cree que una cosa tiene infinitos aspectos y todo punto de vista al respecto es parcial. Con lo cual se sugiere que la consciencia del todo o totalidad no es un punto de vista, sino una forma diferente de ser consciente y experimentar.

 

El lema de la Sociedad Teosófica (ST) es expresado como “No hay Religión más elevada que la Verdad.” La Verdad abarca todas las cosas. Las religiones son muchas, pero la Verdad es una. Lo periférico es confundido con el núcleo. La Verdad es la esencia de todas las religiones, por lo tanto, está sobre todas las religiones. La Verdad es para ser experimentada, mientras la religión es para vivirse. El conflicto entre opiniones e ideologías religiosas produce intolerancia, fanatismo, odio y malos sentimientos hacia los demás, que causan divisiones entre las personas. Radha Burnier comenta: “Si la religión animara a los hombres a buscar la verdad en vez de decirles en lo que tienen que creer, el mundo sería un lugar más tranquilo, porque la tolerancia acompaña el deseo de averiguar lo que es verdadero.” Si la Verdad es la meta, la religión es un sendero hacia ella.

 

Cuando la Verdad es realizada como un Todo o Unidad, el amor se desborda para abarcarlo todo. Aquellos que experimentan la Verdad como el Todo, nunca pueden ver el mundo con los ojos prácticos de los materialistas que ven a otros como objetos a usar o disfrutar. Para ellos todas las cosas son sagradas y deberían ser tratadas con amor, respeto y simpatía. Son incapaces de dañar a otros, incluso animales y vegetales, ya que sienten a todas las creaturas como parte de ellos. Reconocen y respetan los valores inherentes de toda la existencia, animada e inanimada. Esta es la virtud de la Bondad. La Bondad es bienestar, paz, amor y acción cooperativa, que son esenciales para la co-existencia armoniosa de todos los seres, sensibles e insensibles.

 

El Bhagavadgita dice: “Un yogui que se siente uno con los demás, trabaja por el bienestar de todo el mundo.” Las acciones correctas ocurren a través de él y la correcta acción es la apropiada y buena para todos. La Voz del Silencio dice: “Antes de que tu alma pueda ver, debe alcanzarse la armonía interior.”

 

En el Kathopanishad se menciona a preyas, eso que es agradable, y sreyas, eso que es extremadamente bueno. Preyas es aquello que es agradable para nuestro ego, la personalidad externa, y es efímero, mientras que sreyas se refiere al “Bien” que es benéfico para el alma, para nuestro yo. “Sreyas es el bien que no tiene igual, ni algo superior.” Es el bien supremo, el bien más elevado. El placer nos conduce alrededor de la rueda del Karma en el mundo manifestado. Por otra parte, sreyas o Bondad conduce más allá de la rueda del Karma a la consciencia superior y llega a ser uno con la Verdad, que es el Bien, y el Bien es la Verdad. La corriente de vida va espontáneamente hacia el Bien. Aquellos que experimentan la Verdad comienzan a vivir la Verdad, y esto solo es la Bondad. En sánscrito es llamado sivam.

 

En la primera serie de las Cartas de los Maestros de la Sabiduría está escrito: “El principal objetivo de la ST es la filantropía… ’él vive no para sí mismo sino para él mundo’.” En el más amplio sentido, la palabra “filantropía” significa amor hacia todos. Radha Burnier define la palabra como un elemento estable e integral de nuestra consciencia: “Es experimentar el valor de todos los seres vivos, una comprensión de la santidad de la vida.” Madame Blavatsky afirma que “la Verdadera Teosofía es Altruismo.” Es la práctica del servicio desinteresado e interés por los demás. Si la filantropía es amor por los demás, el altruismo es servicio desinteresado para otros. El amor conduce al servicio desinteresado. La Bondad abarca a ambos.

 

Belleza o sundaram, en sánscrito, es el florecimiento de la consciencia del hombre que ha experimentado la Verdad, la Unidad y comienza a vivir la Verdad como Bondad. Hay un dicho que expresa que la “Belleza está en el ojo del espectador,” pero la Belleza más grande se halla en experimentar al Uno, el Todo, la Verdad.

 

Es solo la ignorancia y estrechez de nuestra percepción, las que crean dualidades o diferencias tales como fealdad y belleza. Al estar separados del ego y del interés en sí mismo, cuando vemos podemos tener una verdadera visión de la Belleza que está en todas partes. Entonces, solamente podemos comprender que no hay nada llamado fealdad, ya que tiene su propia belleza para otros en la totalidad.

 

En el sentido absoluto, la Belleza trae Felicidad con ella. El placer obtenido a través de la mente es superior al obtenido por los sentidos. El placer mental es cualitativa y cuantitativamente superior a la felicidad obtenida a través de la mente. Pero la Felicidad no se experimenta a través de los sentidos, de la mente o del intelecto, sino junto con el darse cuenta de la consciencia. Por lo tanto, se dice que está más allá de la descripción verbal, llamada anandam en sánscrito. En el Bhagavadgita se menciona como sukhamatyantikam, es decir, alegría ilimitada.

 

Aunque como metas son trascendentales, estas virtudes se manifiestan en nuestros estados del ser, en las acciones y en nuestra relación con el mundo externo. La Enciclopedia Británica reconoce el significado de este trío: “Verdad, Bondad y Belleza forman una tríada de términos que se han considerado en conjunto en la tradición del pensamiento occidental. Han sido llamados “trascendentales” basados en que todas las cosas que SON, están en alguna medida o manera sujetas a denominación como verdadera o falsa, buena o mala, bella o fea.”

 

El Enunciado de la Misión de la ST, declarado en el 2018, está basado en estos tres valores: “Servir a la humanidad cultivando una comprensión y realización siempre más profunda de la Sabiduría Eterna, auto-transformación espiritual y la unidad de toda vida.” Tres expresiones en la declaración tales como la “unidad de toda vida”, “servicio a la humanidad” y “comprensión y realización” corresponden a la tríada de Verdad, Bondad y Belleza, respectivamente. La vida que promueve la unidad es la manifestación de la Verdad. Como el Presidente Tim Boyd comenta:

 

La unidad es la base de toda comprensión, espiritualidad e incluso bienestar físico. Incluso al nivel de nuestra personalidad, no existe fortaleza donde está ausente la unidad… En las relaciones humanas la ausencia de unidad se expresa como fragmentación, debilidad y enfermedad.

 

El servicio que abarca cariñosa atención, y actividad compasiva y desinteresada, ciertamente lo lleva a uno hacia la Bondad. Y la experiencia de la Belleza es el resultado necesario de la comprensión y realización de la unidad de la vida. La Belleza se halla en la unidad, la totalidad y la armonía. Estos tres valores, como contenidos en la Misión de la ST, pueden servir como una guía constante para nuestra auto-transformación.

 

Esta trinidad puede también ser usada como métodos en nuestros sistemas de educación. Los estudiantes a una temprana edad deberían ser animados a apreciar la Verdad, es decir, a pensar en términos de totalidad o del todo. Cuando comprendemos el todo, nuestras percepciones se vuelven holísticas. Esto incluye percibir el total de una situación, de una cosa o una persona que incluye lo visible e invisible, las partes conocidas y desconocidas. Cuando somos incapaces de ver o de comprender la totalidad, hacemos juicios basados en percepciones incompletas y distorsionadas. Muchas veces, en nuestra vida, enfrentamos tales situaciones cuando pronunciamos juicios erróneos sobre una persona o un hecho, que luego lamentamos al llegar a conocer toda la historia.

 

Los estudiantes, desde una temprana edad, deberían aprender el significado de la Bondad que se refiere esencialmente a una relación positiva con los demás, humanos y no humanos. Implica respeto por todos los seres vivos, que incluye ahimsa o no violencia, ya que nadie tiene el derecho a dañar a otros. A los niños debería hacérseles comprender que, actualmente, si la humanidad ha de sobrevivir, debería practicar ahimsa, y esto los conduciría a la Unidad o Verdad. Debería enseñárseles a ser compasivos y altruistas en su conducta hacia los demás, y deberían ser animados a experimentar alegría y amor, mientras sirven a otros desinteresadamente. Deberían ser guiados y motivados a trabajar como voluntarios en orfanatos, casas de reposo, hospitales, etc., al menos una vez a la semana, lo que les revelaría los aspectos más oscuros de la vida, pero que son una parte de la Vida como un todo.

 

Deberían se alentados a ver la belleza en todas las cosas. La belleza es sentido de orden, que necesitan aprender en la escuela como una forma de disciplina. Es armonía, que significa vivir juntos en compañerismo y felicidad, que enriquece la vida. Estos tres valores objetivos son esenciales para transformar a los estudiantes en florecientes seres humanos.

Nunca es suficiente conocer la Verdad, la Bondad y la Belleza solo como valores trascendentales si no nos ayudan a cambiar nuestras formas de percepción y de vida. Un esfuerzo consciente y constante para practicar estos valores esenciales en nuestra vida diaria puede traer las transformaciones necesarias al individuo para experimentar la Unidad, el Todo.

 

Vicente Hao Chin Jr, en  su libro, Educación Teosófica, habla de la Educación Transformadora, que él dice “debe incluir el despertar de la naturaleza superior de una persona y el alineamiento de la personalidad a tal naturaleza superior.” En realidad, este es el propósito de establecer la Academia Teosófica de Adyar (ATA) como un centro de la educación transformadora que preparará a los estudiantes en todas las dimensiones, incluyendo la emocional, social, moral y espiritual.

 

Concluyo con una cita de J. Krishnamurti:

 

En todas partes y en todos los tiempos, la educación ha sido construida sobre un sistema de valores que conduce al desarrollo de la vida física, intelectual, moral y espiritual… Activa las capacidades esenciales del individuo, permitiéndole reconocer la Verdad, la Bondad y la Belleza.

 

 

 

 

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