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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 09 -  Junio 2019  (en Castellano)

 
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La "Palabra" y el Sendero Espiritual

 

TIM BOYD

A menudo las cosas más profundas se encuentran en lo que es familiar, pero generalmente se pasan por alto. Hay una actividad común en la que cada uno de nosotros se involucra en el curso de cada día. Todos participamos en el proceso de hablar, de dar voz a nuestros pensamientos, sentimientos y aspiraciones.

La mayor parte de nuestro discurso tiende a ser casual, desde la costumbre o la cortesía. A quién no se le ha preguntado "¿Cómo te sientes?" en un día en el que no nos sentimos bien, y la respuesta dada es inmediata "¡Bien!" sólo porque eso es lo que hay que hacer socialmente? Si pensamos un poco más profundamente sobre este divino don de la palabra, podríamos ser más consciente en la forma en que lo usamos.

El discurso es una imitación o reflexión de un poder divino que está dentro de todos nosotros. Es altamente considerado en las Escrituras del mundo. En la Biblia, las primeras palabras del Evangelio de Juan afirman que "En el principio era el Verbo" -habla no como nosotros la entendemos, sino quizás en el sentido del sonido que despierta todas las cosas a la existencia.

Cuando Juan habla de la venida del Gran Maestro, de la aparición de un Avatar, el lenguaje que se utiliza es: "El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros". Un entendimiento claro del poder de la Palabra, correctamente entendido, es algo que corre a través de las Escrituras del mundo.

En La Doctrina Secreta H. P. Blavatsky (HPB) dice muchas cosas sobre el sonido y el habla. Una cosa en particular es: "Pronunciar una palabra es evocar un pensamiento y hacerlo presente: la potencia magnética del habla humana es el comienzo de toda manifestación en el mundo oculto". Escribe sobre la capacidad del habla para magnetizar, para atraer hacia sí. Esto se relaciona no sólo con las prácticas ocultas conscientes, sino con el discurso y la conversación normal que mantenemos de momento en momento.

La mayoría de las veces utilizamos el habla sin la adición de la sabiduría. Así que lo que dice es que hablar una palabra es evocar un pensamiento y hacerlo presente. Cada palabra que decimos, ya sea casual o profunda, trae un pensamiento a nuestra presencia y a la de los demás. HPB continúa diciendo: "Pronunciar un nombre no es sólo definir un ser, sino ponerlo bajo... la influencia de una o más potencias ocultas". Así que simplemente al decir un nombre nos involucramos en un acto que incluye la participación de las "potencias" cooperantes.

En nuestra conversación normal no aplicamos este nivel de pensamiento. Sólo estamos hablando, y para nosotros no es algo tan profundo o involucrado. El hecho es que nuestro discurso es siempre algo que es profundo. Pronunciar un nombre es definir un ser y ponerlo bajo la influencia de las fuerzas divinas - o de aquellas fuerzas más adecuadas para un discurso irreflexivo y una mente que no es refinada.

En A los Pies del Maestro se describe el chismorreo como malvado - ¿por qué? El foco de nuestro discurso es un nombre - el nombre de una persona. En el acto de hablar de María, Juan, Pedro, Sue, o quienquiera que sea que traigamos a esta conversación, estamos definiendo un ser y poniéndolo bajo la influencia de una variedad de fuerzas, y en virtud de la potencia magnética del habla, atrae hacia él toda clase de influencias que corresponden al nivel de pensamiento de los chismosos.

Por lo tanto, hay una gran responsabilidad en la forma en que usamos el lenguaje. Se convierte en una bendición activa en el mundo que nos rodea, o se convierte en una maldición. Aunque no pensemos en nosotros mismos como personas que harían daño a otros, debido a la naturaleza casual de nuestro pensamiento y discurso sobre los demás, ciertamente hacemos tales cosas inconscientemente.

Para algunas personas, parece una excusa adecuada decir:"¡Simplemente no era consciente!"  Para aquellos quienes se han comprometido a seguir un sendero de conciencia cada vez más profundo, eso no es aceptable. Incluso si vamos a un tribunal de justicia, nos dirán que la ignorancia de la ley no es una excusa. Esto es especialmente cierto con las leyes universales y las consecuencias kármicas que se derivan de ellas.

Nuestra experiencia del karma es en gran medida el resultado de ciertos hábitos de la mente desarrollados a lo largo del tiempo, hábitos que por su naturaleza se repiten. Una mente que se ha habituado a responder a lo largo de una cierta línea atrae las consecuencias que corresponden a esa forma de pensar. Así, la persona enfadada se encuentra sintiéndose aislada, la persona deshonesta es desconfiada, y así sucesivamente. Cuando nos hacemos conscientes, la excusa de la inconsciencia no está disponible para causar daño a otros por nuestro discurso.

Una gran Primera Dama, Eleanor Roosevelt, se convirtió en una gran humanitaria. Una vez hizo un comentario sobre el discurso: "Las mentes pequeñas hablan de la gente; las mentes medias hablan de los eventos; las grandes mentes hablan de las ideas". Esto no es desde la perspectiva de alguien que estaba específicamente comprometida en un sendero espiritual, porque probablemente podemos decir que las mentes grandes hablan de lo Divino, de Dios o de la Realidad, y las mentes más grandes permanecen en silencio. Pero todos nosotros nos encontramos habitando diferentes áreas de este espectro del habla en diferentes momentos.

La idea es tratar de refinar esto, y eso es lo que hacemos constantemente al respecto. En cierto sentido, el tema para nosotros es nuestra dieta, ya sea que se trate sobre los alimentos con los que alimentamos nuestros cuerpos, nuestras emociones o nuestras mentes. Los materiales con los que nos alimentamos crean los cuerpos que habitamos. Ya sea que se trate del cuerpo físico, emocional o mental, debemos alimentarnos con los mejores alimentos posibles.

Las cosas que decimos son importantes, pero igualmente tenemos que prestar atención a las cosas que escuchamos. Las palabras, ideas y conversaciones que nos permitimos escuchar y con las que resonamos tienen la misma importancia para nosotros. Toda gran tradición espiritual prevé la práctica de algo similar al mantra, la oración, el canto espiritual, la poesía motivadora. Proporcionan combinaciones específicas de sonidos para que hablemos y oigamos.

El mantra debe sonar, no sólo porque es agradable al oído, sino porque estos sonidos, y las ideas que encarnan, hacen que las sustancias correspondientes dentro de nosotros resuenen - se activen. A medida que se activan, también se vuelven más capaces de reproducir esa actividad. Cada vez que se animan, es más fácil que esos materiales repitan sus actividades.

Se nos aconseja participar en las prácticas de la repetición de la poesía, el mantra y la oración. La poesía no está hecha para ser leída silenciosamente desde una página, está hecha para ser interpretada por la voz, escuchada por el oído, vibrando en los huesos. Esta es la práctica, pero pienso que no lo tomamos de corazón.

Dediquemos un tiempo a escuchar la poesía inspiradora de Estados Unidos, Afganistán, Inglaterra e India. Simplemente escuchemos, oigamos y veamos lo que se mueve dentro de nosotros.

Antes de llegar a un período donde podríamos decir que estábamos definitivamente en un sendero espiritual, muchos de nosotros nos comprometimos en un tiempo de búsqueda, con bastante frecuencia sin saber siquiera que estábamos realmente buscando. Hay un hermoso poema por Robert Frost que se refiere a este momento de nuestro desarrollo llamado "El camino no elegido":

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,

y apenado por no poder tomar los dos

Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie

Mirando uno de ellos tan lejos como pude,

Hasta donde se perdia en la espesura;

 

Entonces tomé el otro, imparcialmente,

Y habiendo tenido quizás la elección acertada,

Pues era tupido y requería uso;

Aunque en cuanto a lo que ví allí

Hubiera elegido cualquiera de los dos.

 

Y ambos esa mañana yacían igualmente,

¡Oh, habia guardado aquel primero para otro dia!

Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,

Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.

 

Debo estar diciendo esto con un suspiro

De aquí a la eternidad:

Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,

Yo tomé el menos transitado,

Y eso hizo toda la diferencia.

Es un momento de elección que nos lleva a este momento. ¿Por qué no el otro camino que nos habría llevado en una dirección completamente diferente? No lo sabemos, pero tanto por elección como por casualidad, nos encontramos aquí.

Habiendo llegado a este sendero, un poeta sufí llamado Jalâl ad-Dïn Muhammad Rumi habla sobre la naturaleza de nuestra búsqueda de la devoción para alcanzar a ese amigo divino. Su poema se titula "Amigo":

Amigo, nuestra cercanía es ésta:

Dondequiera que pongas tu pie,

Siénteme en la firmeza debajo de ti.

¿Cómo es con este amor?

Veo tu mundo, pero no a ti.

 

Dondequiera que miremos vemos las manifestaciones de lo Divino, pero el divino amigo amado que buscamos no se ve en ningún lugar de este mundo. Esta es la naturaleza del sendero y del fuego de la aspiración dentro de nosotros. Esto es lo que nos impulsa. ¿Por qué más alguien continuaría con ningún vislumbre de eso divino, invisible, siempre presente que nos rodea y nos apoya como la misma firmeza bajo nuestros pies?

Un fragmento de un poema escrito por uno de los grandes poetas anglosajones habla de una experiencia real que nos es familiar a todos en algún momento. Él era miembro de la Sociedad Teosófica y había conocido a HPB en Inglaterra. Su nombre es William Butler Yeats. El verso viene de un poema titulado "Vacilación".

Asi como habia llegado, mi año cincuenta se desvanecía,

estaba yo sentado, un hombre solitario,

en una tienda de Londres llena de gente,

un libro abierto y una tasa vacía

sobre una mesa de marmól.

En la tienda mire hacia la calle y de repente

mi cuerpo resplandeció;

y por veinte minutos, según me pareció,

mi felicidad fue tan grande que llegue a sentir

que estaba bendecido y podía bendecir.

Este momento de despertar, para él veinte minutos más o menos, el sentido de una felicidad extática tan profunda que sabía sin duda alguna que era bendecido, y que tenía la capacidad de bendecir a otros. Esta es una experiencia que probablemente todos nosotros hemos tenido por lo menos en algunos momentos.

Y desde el Mundaka Upanishad (III.2.8):

A medida que los ríos pierden nombre y forma cuando desaparecen en el mar, el sabio deja atrás todas las huellas cuando desaparece en la luz. Al percibir la verdad, se convierte en la verdad; pasa más allá de todo sufrimiento, más allá de la muerte; todos los nudos de su corazón se desatan.

Sentimos la belleza y el poder de estas palabras. "Algo" dentro de nosotros resuena como respuesta a la expresión de la pérdida de los lazos, los nudos que nos alejan de nuestras posibilidades más profundas. No es algo que nos está siendo dado desde fuera por algún sabio. La persona es llamada sabio porque reconoce que está dentro de cada uno de nosotros, y sabe cómo hablarle.

Finalmente, de la pluma de otro miembro de la ST, Sir Edwin Arnold, La Luz de Asia, los últimos cuatro versos de ese poema sobre la iluminación de Buda:

 

¡El rocío está en el loto! ¡Levantate, Gran Sol!

Y levanta mi hoja y mézclame con la ola.

Om mani padme hum, ¡el amanecer llega!

La gota de rocío se desliza en el brillante mar!

 

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Que tan lejos de aquí al Cielo?

No muy lejos, no muy lejos, amigo mío:

Un solo paso hacia adentro,

Todos tus viajes se acabarán . . .

                 Angelus Silesius, AD 1620

 

 

 

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