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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 08 -  Mayo 2019  (en Castellano)
 

 
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La búsqueda de la verdad y vislumbres

de la belleza en la vida espiritual

 

Abraham Oron

Presidente de la Rama Covenant de la ST en Israel y Editor de la Revista Hebrea, Ohr (Luz). Conferencia dada en la Convención Internacional, Adyar, el 1 de enero de 2019.

 

 

La esencia de la Teosofía es el viaje de lo irreal a lo Real y de la ilusión a la Verdad. En este viaje debemos enfrentar y tratar muchas ilusiones que hemos llegado a pensar que son la verdad. En el estudio de las tradiciones teosóficas y otras tradiciones espirituales, la meta del sendero espiritual puede presentarse como la realización de nuestra unidad con la Realidad Una, el principio universal que vibra en cada átomo, que brilla en cada criatura, que todo lo abarca en la unidad.

 

Sabios y místicos han escrito los siguientes comentarios acerca de este principio universal:

 

Hay una realidad que ve todas las cosas en su luz, y que no puede ser vista por nadie; que concede inteligencia al intelecto y a la conciencia, pero no pueden ser iluminados por ninguna otra cosa; esta realidad eclipsa el universo… es la fuente de luz,  el universo es iluminado con esta luz.

Sankaracharya –Vivekachudamani

 

Salomón ibn Gabirol expresa su admiración acerca de esta realidad en su poema “Corona Real”:

 

Tú eres Uno, y ante el misterio de tu

Unidad, el sabio de corazón se queda sin palabras.

Porque ellos no saben lo que es…

Tú eres Uno, pero no para ser

Tomado o contado como una unidad,

Porque número y cambio no pueden alcanzarte”.

 

Madame H. P. Blavatsky (HPB) dice en La Doctrina Secreta:

 

Solo existe una Omnisciencia e Inteligencia indivisible y absoluta en el Universo, y esta vibra a través de cada uno de los átomos y de los puntos infinitesimales de todo el Kosmos finito, que carece de límites, y al que la gente llama ESPACIO…

 

Detengámonos por un momento y consideremos qué sentimientos o pensamientos surgen en nosotros cuando escuchamos estos sublimes comentarios acerca de la realidad oculta o inteligencia absoluta. En algunos de nosotros surgirá el pensamiento de que ya conocemos estas ideas. ¿Pero realmente las conocemos? Y puede haber algunos entre nosotros que inmediatamente verán que cada comentario intenta describir con palabras algún aspecto de la verdad o realidad, pero esta solamente es una descripción verbal y no la verdad o la misma realidad. Y quizás haya unos pocos entre nosotros en los que estas ideas suscitarán un fuerte anhelo por AQUELLO que está más allá de la MENTE y la barrera de las palabras.

 

Durante un momento de meditación los siguientes pensamientos relampaguearon en mi mente:

 

·         ¿A qué se debe que esta realidad, que está más cerca de nosotros que nuestra respiración, parece muy lejana y difícil de realizar?

 

·         Los grandes maestros dicen que esta esencia es nuestra verdadera naturaleza, entonces ¿a qué se debe que estemos todavía en la ilusión de que estamos separados de ella?

 

·         Ellos enseñan que es nuestro corazón y alma espiritual, pero aún no creemos realmente en su existencia en nosotros. ¿Hay algo erróneo en nosotros? ¿Podría ser que buscamos la verdad en el lugar equivocado?

 

En mi búsqueda de la verdad acerca de la vida, el yo, Dios, etc., hubo un momento en que pensé que solamente tenía que encontrar el libro correcto o el maestro correcto para que me revelara la verdad. Como yo hay muchos buscadores que esperan encontrar la verdad final acerca de la Vida en el estudio o quizás en las oraciones, ayuno o rituales, mientras otros la buscan en ashrams a los pies de venerados maestros.

 

Aquí está lo que el poeta indo sufí Kabir dice acerca de la búsqueda:

 

Oh, Servidor, ¿dónde Me buscas?

¡Mirad! Estoy junto a ti.

No estoy ni en el templo ni en la mezquita

No estoy ni en Kaaba ni en Kailash:

Ni estoy en ritos ni ceremonias,

Ni en el Yoga ni en la renunciación.

Si eres un verdadero buscador,

tú Me verás inmediatamente:

tú Me encontrarás en un momento en el tiempo.

Kabir dice, “Oh, Sadhu! Dios es el aliento

De todo aliento.

 

En un largo proceso que incluye muchas desilusiones, comenzamos a comprender que verdaderamente no existe un camino pavimentado hacia la Verdad y citando Luz en el Sendero: “Cada hombre es para sí mismo absolutamente el camino, la verdad y la vida.” Pero la mente todavía encuentra difícil aceptar que todos los innumerables buscadores de la verdad a través de miles de años no nos hayan dejado una guía más clara para ayudarnos en el proceso de la búsqueda. Hay instrucciones que pueden encontrarse en muchas tradiciones, pero dicen con diferentes palabras lo que dicen Luz en el Sendero y J. Krishnamurti: “La Verdad es una tierra sin sendero.”

 

Examinemos algunas de estas enseñanzas y comencemos con HPB:

 

…nuestros ojos están abatidos y fijos en la tierra, con todas sus manifestaciones materiales físicas y groseras. Si en lugar de esto, el hombre, procediendo en el viaje de su vida, mirara, no hacia el cielo…, sino dentro de sí mismo… pronto podría escapar de las espirales de la gran serpiente de la ilusión”.

 

Y si aún tenemos dudas en cuanto a dónde deberíamos dirigir nuestra búsqueda, aquí hay una aclaración de Rumi, el poeta sufí:

 

Lejos de aquí, buscaste a Dios,

Pero lo que estás buscando está en ti,

¿Lo has olvidado?

¿Por qué buscas un tesoro que no perdiste?

El libro, los nombres, las letras, están en tu corazón”.

 

Y en las palabras de Ken Wilber, el filósofo norteamericano:

 

A causa del hecho de que somos “el Yo”, toda búsqueda por él, no solamente está predestinada al fracaso, sino que crea la impresión que carecemos de él! Por el mismo acto de buscarlo, lo mantenemos lejos de nosotros!”

 

Verdad, Yo y Realidad están ocultos en la dimensión más recóndita del universo y en todos los seres vivos. Este es el tesoro por el que inconscientemente buscamos en el mundo externo. No podemos sentir la totalidad mientras creemos que está separada de nosotros. Esta separación crea en nosotros un vacío interno que tratamos de llenar sin éxito con objetos materiales. La Realidad que está más allá de la forma y del pensamiento, está verdaderamente oculta dentro de nosotros, pero puede sentirse sólo cuando la mente está en silencio y hay conciencia sin pensamiento. Podemos escoger cada momento para estar despiertos y aceptar lo que es, la verdad o realidad tal como es, ya sea agradable o no, o luchar con la realidad cuando no iguala nuestras expectativas, y retroceder a la realidad virtual que los modelos de nuestro ego y pensamiento crean para nosotros.

 

Buscando ver las situaciones de la vida y a nosotros mismos tal como somos, sin la añadidura de la mente y del ego, nuestra visión se aclarará y podremos tener más vislumbres de lo verdadero y lo bello en la vida que nos rodea. La belleza no está separada de la verdad interna, y toda la belleza que encontramos que nos rodea se origina en esa esencia que es la verdad, la belleza y el amor.

 

Aquí me gustaría relatar un hecho de algo sucedido al comienzo de mi viaje espiritual en el que tuve la suerte de tener una vislumbre de la belleza oculta que puede verse cuando se levanta el velo de la ilusión de nuestros ojos. Después de dos años de meditación regular, mientras estaba nadando en una piscina, repentinamente sentí un sentimiento de levedad y alegría que nunca había experimentado antes. Todo el tiempo que estuve nadando sentí levedad y unidad con el agua que me sostenía, disfrutando sin esfuerzo la belleza de las burbujas y las figuras formadas en el agua con cada movimiento, y la  danza de la luz en el fondo de la piscina.

 

Cuando terminé y  salí de la piscina, sentí como si un velo hubiera sido quitado de mis ojos, y durante días y semanas vi la belleza en todas las cosas de la Naturaleza. La Naturaleza me parecía radiante, cada hoja, flor o árbol refulgían, y la blancura de las nubes parecía tan bella contra del trasfondo azul profundo del cielo. La belleza estaba en todas partes, en el movimiento del viento y las olas y en el alegre movimiento de las copas de los árboles. Gradualmente, regresé a mi visión normal, pero la memoria de la experiencia me acompañó, y de vez en cuando, después de la meditación donde experimentaba un  profundo silencio, los ojos una vez más se abrían a una vislumbre del resplandor y belleza que emana de la dimensión invisible de la realidad.

 

Toda sincera búsqueda de la verdad incluye repetidos fracasos para liberarnos de la ilusión y los errores. Estas vislumbres de belleza nos motivan y dan fuerza para continuar el viaje hacia arriba por el empinado sendero que conduce al templo de la verdad en la profundidad de la Vida y en nuestra consciencia. En los Salmos hebreos encontramos este bello pasaje acerca de los requisitos para entrar al templo de la verdad:

 

¿Quién ascenderá al monte del Señor, o quién  permanecerá en su santo lugar? Quién tiene las manos limpias y el corazón puro, el que no alzó su alma a la vanidad, ni juró con engaño.

 

Annie Besant sugiere la siguiente práctica que puede llevar al portal del templo:

 

…es con la práctica de la verdad en pensamiento, palabra y acción que gradualmente despierta allí esa percepción espiritual que atraviesa cada velo de ilusión, y en contra de la cual no puede haber en la Naturaleza ninguna posibilidad de originar un engaño exitoso.

 

A fin de practicar la verdad en pensamiento, palabra y acción, necesitamos estar constantemente conscientes del hecho de que cualquiera sea la situación, persona o cosa que pueda venir, la vida nos presenta sólo la forma externa o vestidura que oculta la entidad, energía o significado internos. Para la mayoría de nosotros, la tendencia de la mente es concentrarse en la superficie de las cosas, mientras la búsqueda de la verdad requiere que no nos perdamos en la forma externa y conscientemente nos abramos a las impresiones o intuiciones acerca de la esencia oculta que surge en nosotros desde adentro. Aquí, se requiere el entrenamiento de la mente para escuchar cuidadosamente, y nunca deberíamos observar la impresión externa como la verdad última.

 

Quizás el siguiente comentario de Luz en el Sendero puede inspirarnos en esta forma de escuchar interno. Comienza con las palabras, “Escucha el canto de la vida”, que puede expresarse también como “Escucha la verdad interna de la vida”.

 

Búscalo y escúchalo primeramente en tu propio corazón. Al principio tal vez dirás que no está allí, que cuando buscas sólo encuentras discordia. Búscalo más profundamente. Si aun así fracasas, detente un instante y mira todavía más hondo.

 

La instrucción es mirar o escuchar dentro, más y más profundamente sin desanimarse cuando por un largo tiempo vislumbramos solo discordias. ¿Estamos deseosos de aceptar la desarmonía o discordia que encontramos en nuestro interior como nuestro verdadero estado en el momento? La buena voluntad de aceptar e investigar la discordia interna es la única manera de avanzar hacia la armonía o verdad interna.

 

En una carta a uno de sus chelas, el Maestro KH dirige nuestra atención a la meta de la búsqueda, del modo siguiente: “Si él no se cansa de probar, puede descubrir la más noble de todas las realidades, su verdadero Yo.” ¿Es lo que el Maestro llama “verdadero Yo” o “la más noble de todas las realidades”, idéntico con el “canto de la vida”? ¿Está esta frase dirigiéndonos a concentrar nuestra búsqueda personal de la verdad en el despertar de nuestra consciencia, a su verdadera naturaleza, a la luz dentro de ella?

 

De acuerdo a HPB nuestro verdadero yo es un Dios, acerca de quien ella escribe en Ocultismo Práctico lo siguiente:

 

El ‘Dios’ en nosotros, es decir, el espíritu del Amor y la Verdad, Justicia y Sabiduría, Bondad y Poder, debería ser nuestro verdadero y constante amor; nuestra única confianza; nuestra única fe, que firme como una roca nos sirve de apoyo, nuestra sola esperanza, que nunca nos engañará aunque todo perezca; y el único logro a que aspiremos con nuestra paciencia, esperando gozosamente, hasta agotar nuestro mal karma, que la presencia del divino Redentor se revele en nuestra alma.

 

Así, si deseamos encontrar nuestro verdadero yo, tenemos que mirar profundamente en nuestro interior, mirar profundamente en nuestra mente, en nuestro mundo interno. Aquí moran las creencias e ilusiones que se originan en el ego, los temores, el condicionamiento y los prejuicios que nos impiden despertar a nuestra verdadera naturaleza. Son los deseos egoístas que eternizan la ilusión y es la revelación de la voluntad interna, la voluntad del alma, que hace posible avanzar hacia el verdadero yo, y entrar en nuestro más íntimo templo.

 

Rabindranath Tagore escribe en su libro Sadhana, sobre la aproximación y práctica que conduce a la puerta de entrada del templo de la belleza y la verdad:

 

Cuando una persona adquiere el conocimiento para mirar las cosas sin pedir satisfacción para sí mismo, cuando no es un esclavo de los instintos y cuando los deseos ya no perjudican su capacidad de ver, entonces, la belleza que es inherente se le revela en todo, y sus ojos contemplan la belleza en todas partes y en todas las cosas.

 

Para concluir, aquí están las palabras de una persona que realizó en su vida este verdadero yo, Ramana Maharshi:

 

Sabe que eres verdaderamente un Ser infinito, puro, el Yo Absoluto. Tú eres siempre ese Yo y nada más sino ese Yo. Por lo tanto, nunca puedes realmente ignorar el Yo. Tu ignorancia es el fruto de tu imaginación solamente… Sabe que el verdadero conocimiento no crea un nuevo ser para ti, sino solo elimina tu ignorancia. La única manera de liberarte del sufrimiento es conocer y ser el Yo. ¿Cómo puede esta meta ser inalcanzable?”

 

Que los Santos Seres nos conduzcan desde lo irreal a lo Real y nos inspiren a conocer el Yo y ser el Yo.

 

 

 

 

 

 

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