Volver al Índice de Revistas
El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 07 -  Abril 2019  (en Castellano)
 

 
Anterior
Página 12
Siguiente

 

Verdad y belleza en nuestra vida diaria

 

ISAAC JAULI

Antiguo Miembro de la ST en España y ex Secretario General de la ST en México.

Artículo basado en una charla dada en la Convención Internacional de la ST, Adyar, India, 2 de enero de 2019.

 

 

H. P. Blavatsky (HPB) dice en La Clave de la Teosofía: "Si se permiten las comparaciones orientales, la Teosofía es el océano sin orillas de la verdad, el amor y la sabiduría universales, reflejando su resplandor en la Tierra, mientras que la Sociedad Teosófica (ST) es sólo una burbuja visible en ese reflejo." [1]

Esta invisible burbuja de sabiduría está disponible para los seres humanos cuando deciden aplicarla a la vida diaria. Como afirma el Maestro KH en la Carta No. 68:

¿Le parece poco que el año pasado se haya dedicado sólo a sus "deberes familiares"? No, pero ¿qué mejor causa para la recompensa, qué mejor disciplina, que el desempeño diario y constante del deber? Créame mi "buen amigo", el hombre o la mujer que es colocado por el Karma en medio de pequeños y sencillos deberes y sacrificios, y bondad amorosa, se elevará a través de estos, fielmente cumplidos, a la mayor medida de Deber, Sacrificio y Caridad para toda la Humanidad, qué mejor camino hacia la iluminación que el de la conquista diaria del yo, la perseverancia a pesar de la falta de progreso psíquico visible, la carga de la mala fortuna con esa fortaleza serena que la convierte en una ventaja espiritual, ya que el bien y el mal no deben ser medidos por los acontecimientos en el plano inferior o físico”.[2]

Esta vida común está dotada de suficiente peso espiritual para ser estudiada como marco de referencia real de crecimiento personal y social. Aquí nos hacemos la pregunta existencial que concierne directamente a casi todos los hombres y mujeres: ¿puede la vida cotidiana, la vida de un día ordinario, la del ciudadano común, la del ama de casa, la del empleado, la del hombre de negocios, etc., ser el tipo de vida que merece ser vivida en plenitud, hacer feliz a la gente, y ser, si se puede decir así, una práctica para descubrir la belleza y la verdad?[3]

Creemos que puede ser el comienzo, que la vida diaria es el mejor sendero para viajar cada día, donde encontramos nuestro camino y seguimos nuestro destino para realizarnos plenamente.

Una y otra vez, se sugiere que nuestras acciones ordinarias en la vida diaria son el corazón del campo donde nuestra personalidad se desarrolla y mejora.[4]

Ya en la antigua Grecia, el filósofo Platón propuso tres conceptos que serían asumidos en los siglos futuros como los mayores valores de la humanidad: la verdad, la belleza y la bondad. Él llevó la definición de la belleza al nivel metafísico, es decir, elevándola a la belleza espiritual. De esta manera, dedujo que la belleza es lo que todos quieren, identificándola con la bondad y la verdad. Esta era la belleza "platónica" ideal.

El concepto de Platón sobre la belleza incluye tanto el aspecto físico como el espiritual, de cuerpos y objetos artísticos, además de colores tanto como de sonidos, y también leyes y actitudes morales. Por lo tanto, la belleza es buena y verdadera, la bondad es verdadera y bella, y la verdad es buena y bella.[5]

Más tarde, Plotino (filósofo romano nacido en Egipto en los años 205-270 d.C.) afirma, como Platón, que la belleza está en la vida, no sólo en sus formas, sino también en algo que se esconde detrás de las formas y se identifica como "alma". La belleza no se encuentra en las formas, sino en su luminosidad. El alma es lo que nos hace percibir ese esplendor en todas las cosas. Todas las formas tienen una luz de belleza, verdad y bondad.[6]

Sólo a través de la vida diaria, con una orientación hacia la belleza, la verdad y la bondad podemos encontrar el sendero para mejorarnos a nosotros mismos y derivar una nueva filosofía teosófica de la vida diaria, en nuestra etapa de desarrollo, que dirige nuestra atención a la Vida. Necesitamos llegar al punto en que nuestro Ser Divino o "Yo" sea la guía de cada acto y pensamiento cotidiano, en la vida ordinaria. Como HPB afirmó:

Acabo de decirles que la eflorescencia ideal de todas las cualidades o atributos abstractos, por lo tanto inmortales y eternos, tales como el amor y la misericordia, el amor a lo bueno, a lo verdadero y a lo bello, que siempre hablaron en el corazón de la "personalidad" viviente, se aferra después de la muerte al Ego, y por lo tanto lo sigue hasta el Devachan.

 

Notas finales


 

[1] H. P. Blavatsky, La Clave de la Teosofía.

[2]  A. T. Barker, ed. Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett.

[3] Hortensia Cuéllar, "Hacia un nuevo humanismo: la filosofía de la vida cotidiana", <hortensia.cuellar@itesm.mx>.

[4] Ravindra, Ravi, "La vida diaria como práctica espiritual", Conferencia de la Convención de Adyar, diciembre de 1997.

[5] . Rubén Ávila, "Verdad, bondad y belleza", Guía filosófica, 14/02/2013.

[6] Juan Carlos Mansur Garda, "Arte, Verdad y Belleza", Profesor de Investigación, Departamento Académico de Estudios Generales, Centro de Estudios Lo Bello y Sublime.

 

 

Anterior
Página 12
Siguiente