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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 05 -  Febrero 2019  (en Castellano)
 

 
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Crece como crece la flor – II

 

NANCY SECRET

 

Tesorera Internacional de la ST Adyar y

Secretaria Internacional de la Orden Teosófica de Servicio.

Artículo basado en una conferencia dada en el Congreso Europeo en agosto de 2017.

 

EL segundo pilar de la Teosofía, la meditación, también puede ayudarnos a desarrollar las cualidades que necesitamos para entrar en el Sendero. Por medio de la meditación podemos obtener el sentido de calma y serenidad que necesitamos para tratar las situaciones adversas que la vida nos presenta. Podemos aprender a tratar gente difícil e incluso llegar a comprenderla. Según mi experiencia, si medito sosteniendo a una persona con la que tengo dificultades en mi mente, mientras le deseo su mayor bien, pueden ocurrir cosas extraordinarias.

La primera vez que lo hice sucedió algo benéfico para la persona con la que tenía dificultades, y también eliminó tales dificultades de mi vida. Me alegré por mí misma y también me alegré por ellos. Esto había funcionado tan bien que lo intenté nuevamente cuando se presentó otra situación difícil, y se me ocurrió la idea de cómo resolver la situación. La tercera vez que probé este método vi que era mi propio comportamiento el que había causado el problema y lo cambié.

Hay muchos métodos de meditación. En algunos casos nos concentramos en obtener una percepción de nosotros mismos. Por medio de otros métodos, tal como el amor bondadoso o la Metta meditación, intentamos abrir nuestros corazones y desarrollar compasión por nosotros mismos y por los demás. La meditación silenciosa en la respiración, en algún objeto o en un maestro u otros que nos inspiran, nos llevan hacia "no pensar", al vacío o conciencia universal.

A. H. Almaas, en Corazón de Diamante, Libro Dos, p. 19, dice:

 

Ver la conciencia en su pureza es experimentar lo que se llama conciencia universal, experimentar la mente como conciencia pura. Cuando se experimenta la mente como conciencia, también es sabiduría, el elemento mismo del conocimiento.

...Es difícil describir lo que es la conciencia universal o lo que significa la mente como conciencia, porque no hay pensamientos en ella. En el momento en que hay pensamientos, el contenido te separa de la conciencia.”

 

Debido a esto debemos experimentar la conciencia universal para saber lo que es.

En la conciencia universal, Almaas continúa diciendo (p. 20):

 

No hay experiencia, ni experimentador, ni yo... es la eliminación de la discriminación, la eliminación de la separación. Hay una completa no diferenciación. No hay separación, no hay dos, y tampoco un pensamiento de que haya uno.

 

¿Es esta el Alma-Sabiduría de la que habla La Voz del Silencio de H. P. Blavatsky (HPB)? Es muy probable que sea su fuente. ¿Dónde la encontramos? ¿Cómo la desarrollamos? Ya hemos dicho que debemos ir más allá del intelecto. Que debemos tener el valor de cambiarnos conscientemente a nosotros mismos en los niveles emocional y mental de nuestro ser, y que la meditación puede ayudarnos a alcanzar el nivel búdico, el siguiente nivel de nuestra constitución humana. Una vez que uno aspira a alcanzar la sabiduría del alma, se da cuenta de que, como dice Annie Besant en La Doctrina del Corazón:

 

El interés que tenemos en todos los asuntos de esta efímera esfera solo pertenece a las emociones y al intelecto, y no puede tocar el Alma. En tanto que nos identifiquemos con el cuerpo y la mente, las vicisitudes que agobian a la Sociedad Teosófica y los peligros que amenazan su vida o solidaridad pueden ser una influencia deprimente para nuestro espíritu, más aún, una influencia frenética en algunas ocasiones. Pero tan pronto como vivamos en el Espíritu para comprender la naturaleza ilusoria de toda existencia externa, el carácter cambiante de toda organización humana y la inmutabilidad de la Vida interna, sea que la conciencia cerebral refleje o no el conocimiento, sentiremos calma interna y despreocupación, por así decirlo, en este mundo de sombras, y permaneceremos inafectados por las revoluciones y erupciones del mundo. Una vez que se ha alcanzado el Ego Superior, el conocimiento de que las Leyes y los Poderes que gobiernan el universo son infinitamente sabios se vuelve instintivo, y la paz en medio de las angustias externas es inevitable. (pp. 58-59)

 

Por lo tanto, es el sentimiento de una calma interior, una falta de preocupación que nos hace saber que nos estamos moviendo hacia el Alma-sabiduría, que hemos tocado la conciencia universal. Sentimos una paz que los acontecimientos exteriores parecen no tocar. Al igual que con la inconsciencia de la actividad inherente en el nivel físico de nuestro ser, el nivel espiritual también se mueve y crece inconscientemente.

Es nuestra tarea trabajar incesantemente hacia el Alma-sabiduría dirigiéndonos conscientemente a nuestra naturaleza interior, alterando y mejorando así lo que pensamos, decimos y hacemos en nuestras vidas. Pero el crecimiento espiritual en sí mismo ocurre, seamos o no conscientes de ello, y usualmente no lo somos. Para los seguidores del Sendero se requiere una devoción sincera dedicada a este proceso, así como la confianza en que nuestros esfuerzos darán fruto, que obtendremos, a lo que la propia HPB aspiraba, "la meta exaltada de la Auto-realización, esa libertad del Ser que es la corona de la existencia humana".

¿Cómo puede ser liberado el Ser? Uno de mis maestros dijo una vez que "El Amor es la realización de la Unidad." Los términos Unidad, Conciencia Universal y Unión me parecen intercambiables. Así que podríamos decir, como dijeron los Beatles: "El Amor es todo lo que hay."

La Conciencia Universal, como Amor Universal, es una expresión de la armonía de todo lo que es. No hay conflicto porque no contiene partes, ni divisiones, ni separaciones. Es conciencia pura desprovista de cualquier pensamiento o cosa contra la cual se pueda rozar. No hay nada que juzgar, nada que pesar o medir, nada que prejuzgar o ser tendencioso, nada que temer. Es amor puro, un amor que acepta y abarca todo, y a todos, imparcialmente como una totalidad. Si tenemos la suerte de tocar esta conciencia, aunque sea por un momento, sabemos que no existe nada más. No hay yo, no hay ego, no hay personalidad, sólo conciencia pura, sólo amor puro.

Hemos hablado de los beneficios de usar los dos primeros pilares de la Teosofía, estudio y meditación, para ayudarnos a desarrollar el Alma-sabiduría que nos lleva por el sendero hacia la conciencia universal. Hemos dicho que la meditación puede llevarnos al nivel búdico de nuestro ser, donde vamos más allá del pensamiento. Por medio de nuestra naturaleza búdica también experimentamos la generación de la compasión universal, que nos ayuda a identificarnos con aquellos que sufren y nos infunde el deseo de ayudar.

Según la enseñanza budista, la compasión es la esencia misma de la vida espiritual y la práctica principal de aquellos que han dedicado sus vidas a alcanzar la iluminación. Hemos hablado de observar nuestros pensamientos, palabras y acciones en relación con los demás y con las circunstancias en las que nos encontramos. Debemos estar siempre vigilantes si vamos a transitar el sendero hacia la conciencia universal. No debemos limitar nuestra superación personal a aquellas personas o circunstancias que nos agradan. En palabras de N. Sri Ram:

 

Cuando pensamos en ayudar al mundo, en ser hermanos de todos, deberíamos recordar que el mundo significa también los no deseados que llaman a nuestra puerta en un momento inoportuno, las personas que nos desagradan por alguna razón, física o mentalmente, aquellos cuya apariencia o formas pueden ser desagradables a nuestros gustos, y aquellos de los que podríamos avergonzarnos, sí estuviéramos en su compañía.

 

El servicio, el tercer pilar de la Teosofía, se puede ver como el punto de equilibrio entre el estudio y la meditación a través del cual podemos dar energía a los conceptos de responsabilidad propia, ética y altruismo de HPB. El servicio es la parte de la tríada que nos permite demostrar lo divino en el mundo. Por medio del servicio desinteresado ayudamos a sanar a la humanidad que sufre. Llamamos la atención sobre los males del mundo y guiamos con el ejemplo en el esfuerzo por aliviar el sufrimiento y corregir los errores. En el proceso, nos ayudamos a nosotros mismos. Crecemos espiritualmente a medida que nos volvemos cada vez más abiertos al ver la unidad de vida dondequiera que miremos. El servicio puede manifestarse como simples actos de bondad realizados por un individuo o un grupo, o como esfuerzos más organizados y mayores. Puede estar dirigido a miembros de la familia, un vecindario, una comunidad, un país, un género u otra clase de personas, o hacia los animales e incluso al planeta.

Recientemente asistí a una charla dada por un miembro de la ST. Habló de vivir una vida espiritual. Habló sobre la auto-responsabilidad, la ética y el altruismo, temas que recorrieron las obras de HPB. En efecto, dijo que estas cualidades son necesarias para el desarrollo espiritual, lo cual es nuestra meta, y que "la Teosofía es altruismo". De hecho, Blavatsky dijo:

 

Quien no practica el altruismo, quien no está dispuesto a compartir su último bocado con un hombre más débil o más pobre que él mismo; quien descuida ayudar a su hermano, de cualquier raza, nación o credo, cuando y dondequiera que se encuentre sufriendo, y que hace oídos sordos al grito de la miseria humana; quien oye a un inocente calumniado, sea o no un hermano teósofo y no emprende su defensa como si emprendiera la suya propia, no es teósofo. (Lucifer, Vol. I, p. 169)

 

Luego, estas palabras de Annie Besant unieron el altruismo de Blavatsky, ya un ideal elevado, con el sentido de Unidad al que alude el Primer Objetivo de la Sociedad al decir:

 

El hombre espiritual debe llevar una vida más elevada que la vida de altruismo. Debe llevar una vida de autoidentificación con todo lo que vive y se mueve. No hay "otro" en este mundo, todos somos uno. Cada uno es una forma separada, pero un Espíritu se mueve y vive en todos.

 

Muchos actos de altruismo y compasión recorrieron las vidas de Blavatsky y Besant.

La historia de HPB sintiendo compasión por una mujer joven con hijos, que no podía pagar un boleto para abordar el barco en el que navegaba HPB, es bien conocida. Cambió su boleto de primera clase por boletos de tercera clase para ella, para la mujer y sus hijos para que ellos también pudieran viajar.

Besant fue una activista social incluso mucho antes de ser miembro de la ST. Trabajó por muchas causas sociales, tales como mejores condiciones de trabajo y salarios para los trabajadores, y contra el trabajo infantil. Incluso fue encarcelada por hacerlo. El Primer Objetivo de la ST habla de la fraternidad universal, y en febrero de 1908 Annie Besant fundó la Orden Teosófica de Servicio en respuesta a los miembros que querían poner en práctica este concepto en sus vidas diarias. La OTS fomenta una aplicación práctica viva de los principios teosóficos, y es una manera de demostrar y practicar la unidad de toda la vida. La entrega de nuestro tiempo, capacidades, energía, dinero, defensa y apoyo moral a los necesitados se basa en la compasión y en la aceptación de nuestra responsabilidad hacia aquellos con quienes somos Uno. Nuestro lema de la OTS, "Una unión de los que aman al servicio de todo lo que sufre", nos recuerda nuestro compromiso con la Unidad de Toda Vida.

Incluso antes de que se formara la OTS, la ST no era ajena a la acción altruista trabajando para beneficiar a los demás, liderando el camino hacia mejoras en la vida de las personas. En una charla dada en 2014 Diana Dunningham Chapotin nos lo recordó:

 

Sin embargo, lo que es interesante, es que en esos días la acción colectiva de los miembros y sus líderes realmente hizo que el público asociara a la ST principalmente con la reforma social. Las primeras revistas Teosóficas contienen comentarios mordaces sobre todo tipo de abusos sociales, educativos, políticos y religiosos de la época. . . . Cuando el Coronel Olcott apareció en las plataformas teosóficas de todo el mundo, no dio conferencias principalmente sobre metafísica; trató especialmente temas como la libertad religiosa, la educación de las niñas, la cremación y la reforma agraria, que hoy pueden parecernos inocuos, pero que en ese momento eran controvertidos.

 

Para la Sra. Besant y sus compañeros pioneros, tales como el Cnel. Olcott, William Quan Judge, Isabel Cooper-Oakley y la Condesa Wachtmeister, la vida en la ST y la responsabilidad social formaban parte de un todo indivisible.

Algunos dicen que cuando la Sra. Besant creó la OTS en 1908 era para dar un enfoque organizativo independiente para la participación de la comunidad, pero, si este fue el caso, en la práctica se hacía poca distinción entre el trabajo de la ST y la OTS. Hoy no ha cambiado mucho en ese sentido. Muchos de nuestros miembros, ya sea individualmente, a través de la ST o como miembros de la OTS, prestan un servicio desinteresado y compasivo a los necesitados. Dentro de la OTS tal servicio se presta no sólo desde una perspectiva humanitaria, como en muchas otras organizaciones de servicio, sino desde la perspectiva consciente de la visión teosófica del mundo, sabiendo que aquellos a quienes ayudamos son parte de la Fraternidad Universal de la humanidad, de la Unidad, de la Unicidad y de la Conciencia Universal. Como dijo Besant, la persona espiritual "debe llevar una vida de autoidentificación con todo lo que vive y se mueve". No hay “otro” en este mundo, todos somos uno."

Claramente Blavatsky, Besant y otros, entendieron la conciencia universal, el amor universal. Sus vidas lo prueban ya que fueron brillantes ejemplos de abnegación, generosidad y conocimiento adquiridos a través de tal experiencia. Recorrieron el camino "escarpado y espinoso", diciéndonos una y otra vez qué hacer y cómo hacerlo, verbalmente, en sus escritos, y por la forma en que vivieron sus vidas. Nos corresponde a nosotros escuchar, captar los matices, emular sus ejemplos. Nos corresponde a nosotros ver y entender que la Teosofía no es sólo un aprendizaje intelectual, no solamente un estudio para aprender hechos y conceptos. ¿Podemos realmente aprender conceptos, conocerlos y entenderlos, sin ponerlos en práctica? Debemos vivir lo que hemos aprendido. Debemos meditar en conceptos e ideas difíciles hasta que los comprendamos, no sólo con la cabeza sino también con el corazón y el alma. Debemos poner en acción lo que hemos aprendido. Debemos desarrollar la Sabiduría del Alma si es que verdaderamente hemos de hollar el Sendero que conduce a la Conciencia Universal.

Para nosotros, como teósofos, el Sendero hacia la Conciencia Universal es una mezcla de estudio consciente, meditación y servicio que requiere coraje, pureza de vida, esfuerzo constante y devoción al "trabajo", para ganar crecimiento espiritual inconsciente.

Debemos crecer como crece la flor. Como dice La Doctrina del Corazón:

 

Conservándose sereno y desapasionado, no hay duda de que, a medida que pasan los días, uno se va acercando cada vez más a esa influencia que es la esencia de la vida, y algún día el discípulo se sorprenderá al descubrir que ha crecido maravillosamente sin conocer y percibir el proceso de crecimiento.  Pues, en verdad, el Alma en su verdadero florecer, "crece como la flor, inconscientemente," pero ganando en dulzura y belleza al absorber la luz solar del Espíritu. (pp. 73 a 74)

 

 

 

 

 

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